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Capítulo 41

VINCENT

Habían pasado dos días desde que Ivanna desapareció. No sabía lo que era dormir. Mientras estuviera en manos de Rachel, comer o descansar era imposible. Marck estaba igual, o peor. Contaba con la ayuda de todos: Jasón y Emma, los D'Angelo, incluso William, los Bradford y el capitán Viktor Novicov. No había avances significativos. Agentes vigilaban la casa de Rachel y la de su familia. Omat y sus hermanos se dispersaron por la ciudad, y yo, de noche, hacía rondas inútiles, pero prefería eso a quedarme en casa, donde los recuerdos de lo que compartimos me golpeaban con fuerza. Marck no quería estar solo; lo tenía en brazos mientras Omat intentaba convencerlo de irse con él, pero se negaba, insistiendo en que su mamá le dijo que no se separara de mí hasta que regresara.

—Vamos a dar una vuelta. Cuéntame todo otra vez —le dijo Omat a Marck.

Negó, abrazándome más fuerte. Viktor seguía la investigación; el teléfono estaba intervenido por si pedían rescate. William tenía hombres por toda la ciudad. Su desesperación parecía genuina, pero nunca lo había visto con Ivanna, así que su cariño excesivo me resultaba sospechoso, aunque fueran familia.

—Bien, entonces, ¿qué película veías con tu mamá? —insistió Omat, tratando de hacerlo hablar.

Sabía que Marck era la clave; fue el último en ver a Ivanna y estuvo con quien se la llevó. Tanto Omat como Viktor creían que una mujer como Rachel, con su estatura y porte, no podría controlar a alguien con el temperamento de Ivanna. Las autoridades sugerían que, por la presencia de Marck, era posible que no opusiera resistencia. Querían abordar las preguntas desde los momentos previos al secuestro para que Marck no se sintiera presionado y hablara con naturalidad.

—No era película, era un... —dijo Marck, aburrido de repetir lo mismo—. Ya lo dije —golpeó el sillón con su pequeña mano.

—Necesitamos que lo digas otra vez, por favor —insistió Omat.

—Cuando papá se fue, estábamos aburridos. Le dije a mami que viéramos una peli. Encontramos un docu...

—Documental —completé, viendo su dificultad para decir la palabra.

—Eso... Luego me dio miedo. Mami bajó a la cocina y trajo harina, la que abuela usa para cupcakes, que papá llevaría a los abuelos. En el programa, así sabían si había espíritus —guardó silencio, restregando sus manos en el pijama, mirándome. Le acaricié la cabeza—. Le dije que te enojarías porque regamos harina en la sala. Ella dijo: "Me desayuno a tres como tu papá" —intentó imitar el acento de Ivanna, arrancándonos una sonrisa—. Seguimos viendo tele, pero me quedé dormido. Un ruido me despertó; la vi sentada a mi lado. Me dio la carta, dijo que cuidara a papi de los felinos y que iría a casa, pero regresaría. Entonces el señor se enojó —terminó, exhausto.

Viktor se unió, arrodillándose frente a Marck, tomando su mano. Era la primera vez que relataba todo con detalle.

—¿Qué señor, Marck? —preguntó. Omat tenía razón; la estación lo estresaba, pero en un ambiente familiar, con gente cercana, hablaba sin sentirse intimidado.

—El señor de la máscara. Golpeó a mami —respondió Marck, llorando de nuevo—. Mami lo golpeó fuerte, y él sacó un arma. Luego mami me abrazó y tapó mis ojos —lo abracé, sabiendo que esto lo afectaría. Ya lidiaba con el abandono de su madre, y ahora esto.

—Lo hiciste bien, Marck. ¿Seguro que mami dijo que volvería a casa? —preguntó Viktor. Las posibilidades de que Ivanna fuera a Moscú eran pocas, aunque vigilaban aeropuertos y salidas.

—Dijo: "Debo ir a casa" —respondió Marck, mirándolo con ojos húmedos—. El señor dijo algo que no entendí; habló como mami cuando se enoja contigo —me señaló. Lo senté en mis piernas. Había progreso: Rachel tuvo ayuda, lo que explicaba por qué Ivanna salió sin pelear en tan poco tiempo.

—No hay movimiento de viajes... no legales —dijo Viktor.

—¿Ella le respondió? —preguntó Omat, atento. Todos querían a Ivanna, y su desaparición nos afectaba. Jasón y Pierre insistían en que Rachel era quien corría peligro, que Ivanna aparecería con su cabeza en la mano.

—Le respondió, pero no entendí. Luego dijo: "Las escondidas, Marck", y cerré los ojos —miré a Omat y a Viktor, acercando a Marck—. Luego se fue...

—¿Lo viste? ¿Era como tu papá, como yo, o como tu amigo? —preguntó Omat. Marck pensó, mirándonos.

—Era pequeño; mami era más alta. No sé más; estaba oscuro —Viktor se levantó bruscamente, tomando mis manos.

—Lo hiciste bien, campeón. Pronto tu mami estará de vuelta. Debo irme, señor Vincent. Aquí no hago nada. Llevaré lo que dijo Marck; dejaré cuatro hombres afuera. Regresaré pronto; necesito corroborar algo. No se preocupe, sé quién puede estar detrás —se despidió mientras William entraba.

—¿Alguna novedad? —preguntó William. Esperaba antagonismo, pero solo vi preocupación.

—Nada. Este silencio me vuelve loco. Sé que Rachel no pedirá rescate; su mente es retorcida. La subestimé al no considerarla enemiga. Nunca pensé que fuera capaz de esto. Marck dice que había un hombre —William parecía afectado, lo que no entendía.

—Nadie desaparece sin dejar rastro. Si le pasa algo, no me lo perdonaré —dijo. Lo miré fijamente.

—Quiero a mamá. Quiero que nos mudemos a casa; era el domingo —dijo Marck, más para sí mismo.

—La encontraremos, Marck —dije, mirando a William—. Ve con Omat; necesito hablar con William —Omat entendió, tomó a Marck de la mano y lo llevó al otro extremo de la sala, sentándolo en sus piernas mientras hablaba con él—. En este momento, me dirás quién carajos eres. He oído dos versiones sobre por qué eres York, y una es más descabellada que la otra. Habla.

—Es difícil de explicar, O'hurn. No estoy orgulloso —miró a Marck, entretenido con una moneda que Omat pasaba por sus dedos, y comenzó un relato que nunca imaginé—. Cuando eres niño, todo es sencillo; no ves el mal. Fui feliz, pero siempre me pregunté por qué no podía salir de Atenas. Luego, ¿por qué mi apellido era distinto al de mis hermanos? Tengo otros hermanos, pero no de sangre —me miró, notando mi sorpresa—. A los 20, mi abuelo me contó la verdad, cansado de mis preguntas. Era adoptado, pero de una manera diferente —movía una llave, nervioso—. ¿Cómo le dices a un niño que es producto de una violación, y que su padre es su abuelo? —pasó las manos por su cara, mirando a Marck—. Soy hijo de Christine y William York.

No podía creerlo. Sabía que ocultaba algo, pero no esto. Sentí náuseas; el tiempo se detuvo. La madre de Ivanna fue violada, lo que explicaba por qué ayudó a Vanessa. Pero que el violador fuera su padre... El acoso de William York llevó a su abuela a enviar a Christine a Moscú. Cuando regresó y supo de su matrimonio, él la encerró y violó. A Evangeline le hicieron creer que era un castigo; al parecer, encerrar a sus hijas era normal para él. Cuando Christine quedó embarazada y se negó a abortar, la enviaron a una casa de campo hasta que naciera el niño. William encontró a Carla, la madre adoptiva, que no podía tener hijos. Le entregaron al niño, registrado como hijo de William York, con un documento cediendo sus derechos, bajo la condición de que nunca supiera la verdad. A Christine le dijeron que murió al nacer, mostrándole un bebé falso.

William explicó que le tomó días encontrar a Christine, pero llegó tarde: ella había muerto, Alexis estaba en la cárcel, e Ivanna vivía en América. La buscó mucho tiempo, hasta que George le habló de ella. Al saber que trabajaba con Emma, entró en la empresa familiar para estar cerca, intentando ganarse su cariño a través de Sofía. El resto era historia.

—¿Por qué conservas el apellido si tu padre cedió los derechos? —pregunté.

—Mi madre adoptiva estaba separada; no quiso registrarme con sus apellidos. Pagó para que William aceptara que figurara como hijo de William York y Carla Vryzas —recibió una llamada, guardó silencio y colgó—. Sé por qué Rachel entró a la empresa. Es hermana de Douglas Morris —alcé una ceja, sin recordar nada—. Era compañero de tu hermana, el quinto hombre que Ivanna vio abrazado a Vanessa. George cree que Rachel y Steven, su padre, se llevaron a Ivanna —el quinto hombre, cuyo paradero era desconocido—. Hace dos años, Steven se suicidó cuando George lo tenía acorralado.

—¿Tessa lo sabía? —era difícil creer tanta maldad. ¿Con qué clase de mujer me había metido?

—Rachel entró para vengar a su hermano. Por eso inventó la historia de la violación. Investigaron a Emma; sabían que era sensible al sufrimiento de una mujer. Su delgadez y el show en la puerta del edificio fueron planeados.

—¿Dicen que yo maté a esos hombres? —dije, incrédulo. ¿Tessa estaba de acuerdo?

—Creo que engañaron a Tessa. Le prometieron ayudarla a recuperar a Marck. El plan era simple: tú morías, y ella, como madre biológica, lo obtenía. Le dijeron que solo te amenazarían. La llegada de Ivanna complicó todo; te alejaste de Tessa —miró a Marck, atento a Omat.

—¿Alguien más sabe esto?

—Solo mi madre adoptiva y mi abuelo, pero él murió. Todos creen que nací muerto hace 37 años. Estoy aquí por dos razones: encontrar a mi hermana y al doctor que le dijo a mi madre que morí. Quiero explicaciones.

—¿Estás seguro de que vive? Fue hace mucho —era una historia intrincada y repugnante.

—Tenía 25 entonces; hoy debe tener 62. Sé que vive, pero sabe que William York lo busca, y como mi abuelo murió... —apretó los puños.

—¿Qué te hizo averiguar todo? Eras adoptado, con una vida feliz y lujosa —si hubiera tenido una vida dura como Emma, sería comprensible.

—Quise casarme y saber por qué mis padres no me querían. Quería conocer mi pasado, si tenía hermanos, todo. Nunca imaginé descubrir tanto y sentir asco de mí mismo.

—No sé qué decir. Ivanna debe saber quién eres —dije, cabizbajo, pensando en cuando aparezca.

—Primero debo hablar con su padre. Seré su tío... y hermano. ¿Cómo se lo digo? Sabes cuánto odia a los York; será difícil para ella —dijo, amargado.

—¿Eres consciente de que besaste a tu hermana? —recordé ese evento. Me miró fijamente.

—Por eso mi reacción ese día. Quise decirle la verdad, pero temí su respuesta. No fue fácil aceptar quién soy. Me dolió saber cuánto sufrió Christine, y que nunca la conocí. ¿Imaginas qué sentirá Ivanna? La segunda vez fue cuando ese auto la perseguía fuera de la empresa. La vi correr y desmayarse; sentí algo extraño, como si una parte de mí se dañara. Estaba sola y acompañada a la vez. Fue la primera vez que hablé con ella realmente; le dije que podía ayudarla. Cuando Alessandro discutió con ella y salió sin rumbo, casi me vuelvo loco. Ivanna es mi único lazo con mi madre. Pelearé con uñas y dientes si alguien la daña. Cuando la encuentre, escanearé su cuerpo, y pagarán por cada daño. Antwan ya pagó...

Era mucho que procesar. No imaginaba cómo lo tomaría Ivanna; su odio hacia los York crecería sin duda. Una notificación me hizo mirar el teléfono: era Andrew.

—Hay movimiento en el bar. Steven salió. ¿Me acompañas? —no terminé de hablar cuando William se levantó.

—Andando —dijo. Me acerqué a Omat, le dije a dónde íbamos, y él envió un mensaje a sus hermanos—. Quiero que sepas algo —añadió William, subiendo al auto—. Sobre ese video que te di, quiero disculparme. Sabía de tus problemas. Si fueras el padre de Ivanna y ella quisiera casarse con alguien como tú entonces, ¿estarías feliz? —guardé silencio. No querría que mi hija se casara con un hombre con un hijo, amenazado, y dos mujeres peligrosas alrededor. William tenía razón, aunque su actitud no fue la mejor. Solo protegía a su única hermana.

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