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7


Aisha decidió marcharse a casa andando, ya que sabía lo que le esperaba si decidía conducir hasta el departamento con aquel par de lobos en ese reducido espacio.

Se había salvado de presenciar una pelea, más eso no significaba una victoria.

Los gritos se escuchaban incluso en el pequeño rellano del bloque, aún cuando ni siquiera había abierto la puerta.

-¡Alfa!- chilló un omega mientras salía a correr hacia ella en cuanto observó la puerta abierta.

Aisha abrió sus brazos, dejando que el chico saltara sobre ella.

-¡Te he echado mucho de menos, alfa!- chilló abrazándola con fuerza.

-Ya veo que sí, mi dulce omega- comentó Aisha riendo- Ni siquiera me has dejado entrar.

El omega asintió, eufórico.

Aisha bloqueó la puerta, caminando hacia el salón todavía con el omega en sus brazos.

Su presencia no detuvo los gritos ni por un instante.

-¿Por qué pelean ahora, omega?- inquirió Aisha.

-Por la única habitación que queda libre- respondió el omega- Anibal está peleando con ella para que yo duerma allí y la omega en el sofá, pero ésta no se rinde.

Aisha asintió, echándole un vistazo al omega.

-Pero que bonito pijama, omega- comentó sonriendo- ¿Ya estás listo para dormir?- éste asintió- ¿Qué has cenado?

-Anibal ha cocinado para mi- murmuró- Dijo que se estaba haciendo muy tarde para esperarte, y que quizás no aparecerías por aquí.

Hizo un pequeño puchero, mirándola como un cachorrito.

-Yo quería esperarte, alfa- murmuró apenado- ¿Puedo dormir contigo?

Aisha se encogió de hombros, mientras fingía pensar una respuesta.

-Vamos a calmar los gritos antes de que llamen a la policía, y después lo hablamos- el omega asintió- Grita que estás embarazado, hermanito.

El omega lo miró, horrorizado.

-¡¿Qué?! ¡No!- chilló éste- ¿Qué tiene que ver un embarazo con detener una pelea?

Aisha emitió una pequeña risita, encantada por la inocencia de su hermano.

-Intuición- comentó ella con algo de burla- Por favor, no quisiera meterme entre ellos y acabar junto a todos en la cárcel por montar un escándalo.

Cai miró a la alfa de forma acusadora, pero acabó cediendo a regañadientes.

-¡Anibal, Alaia! ¡estoy embarazado!- chilló- ¡Sorpresa!

Sorpresa, puto.
Pensó Aisha observando la reacción de su amigo.

-Ha funcionado- susurró Cai hacia su hermana, algo incómodo- ¿Por qué Anibal me está mirando así?

-No es su culpa, mi dulce omega- comentó la loba mirando a su amigo- Hay personas que no saben disimular.

Cai asintió, aún sin comprenderlo.

-¿Cómo tú?- murmuró el omega con inocencia.

Aisha asintió, refunfuñando.

-Gracias por recordármelo, dulce omega- bufó la loba- Para qué tener enemigos si ya te tengo a tí.

El omega ocultó su cara en el cuello de su hermana, riendo de forma traviesa.

-Vale, vosotros dos- gruñó Aisha señalando a los lobos frente a ella- ¿Sabéis que maldita hora es? ¡Kasen nos advirtió sobre no hacer ruido a estas horas!

Alaia rodó sus ojos.

-Tú estás gritando ahora mismo- Aisha gruñó- Vale, vale.

-Alaia se quedará con la habitación que queda libre y Cai dormirá conmigo, así que podéis dejar de pelear- espetó la alfa- Mañana hablaremos.

La omega soltó un pequeño grito de felicidad, saliendo a correr hacia el cuarto, impidiéndole a Aisha cambiar de opinión si llegaba a planteárselo.

-Muy buenas noches, Anibal- murmuró el omega con dulzura, haciendo un pequeño gesto con su mano- Gracias por cuidar de mí mientras nuestra alfa no estaba.

El lobo asintió.

-No ha sido nada- murmuró- Buenas noches.

Aisha apagó la luz del salón, dirigiéndose a su habitación.

Habían superado un día entero con la presencia de una omega que gritaba problemas con solo verla sin la presencia de la policía.

Sin embargo, todavía quedaba mucho tiempo hasta que ésta decidiera marcharse.

-Voy a ducharme, dulce omega- comentó la loba depositando a Cai en la cama.

-¿No puedes quedarte un poquito más conmigo?- inquirió él, mirándola como un pequeño cachorrito herido- Para cuando hayas acabado de ducharte ya me habré quedado dormido.

Aisha no pudo resistirse, por lo que acabó tumbada en la cama con Cai abrazado a ella.

-¿Por qué te ha traído Alaia aquí, dulce omega?-

-Porque papá se lo ordenó- murmuró él, justo antes de soltar un pequeño bostezo- Han llegado dos alfas y tres omegas a la manada, exigiendo pasar la época allí.

Aisha se tensó, apretándolo entre sus brazos.

-Papá no ha conseguido echarlos de allí porque sería empezar otra disputa- continuó el pequeño omega- Pero son muy agresivos, alfa- refunfuñó- Una omega intentó morderme.

-Espero que no esté allí cuando tenga que volver, porque de lo contrario la echaré de allí a patadas- gruñó Aisha.

-Papá dijo que lo harías- comentó el omega con diversión- Está muy alterada porque mami no para de exigir ver a su bebé.

-Iré pronto, dulce omega- comentó ella con dulzura- Debe estar más alterado ahora que sus dos bebés están fuera.

Cai asintió, dándole la razón.

-Pobre de papi, debe estar volviéndose loca- refunfuñó divertido- ¿Por qué hueles tan dulce, alfa?

A Cai no le había pasado desapercibido el acaramelado aroma que su hermana desprendía, y estaba demasiado acostumbrado a su olor como para saber que no le pertenecía a ella.

-Es de una humana, dulce omega- comentó la loba con dulzura- Mi loba y yo la hemos escogido como pareja, pero eso ella no lo sabe.

Cai hizo un pequeño ruidito de emoción, olfateándola nuevamente.

-¿Así huelen los humanos? ¿Puedo escoger a una humana como mi pareja?- inquirió con emoción- ¡Me gusta el olor!

Aisha emitió una pequeña risita, completamente divertida por las ocurrencias de su hermano.

-Si pudieras, yo misma te ayudaría a encontrar alguien de tu agrado- comentó la loba con sinceridad- Pero los omegas necesitáis algo que ningún humano puede ofrecerte, dulce omega.

Cai asintió, algo desanimado.

Sabía que su hermana tenía razón, ya que un humano no podría proporcionarle un nudo, y eso era lo que más necesitaba en su época de celo.

-Pero es que los alfas son muy agresivos- refunfuñó con desagrado- No creo poder encontrar a alguien.

Por lo visto, la repugnancia por la agresividad durante el sexo es genética.
Pensó Aisha con diversión.

-No todos los alfas son agresivos, así como no todos los omegas son tan dulces- refunfuñó ella- Confía en mí.

-Vaaaaale- refunfuñó éste, cerrando sus ojitos- ¿Crees que Anibal sea como tú?

Maldito omega astuto.
Pensó Aisha mordiendo su lengua.

-¿Cómo yo?- preguntó fingiendo no saber a qué se refería.

-Sí- susurró el omega- Que no le guste infligir violencia para demostrar que tiene el poder.

-Te ayudaré a averiguarlo- murmuró la loba en su oído- Ahora duérmete, dulce omega.













Los padres de Aisha y Cai "invierten" los papeles.

Con esto quiero decir que su padre es una mujer, alfa, que en el mundo del omegaverse (el cual me trae vuelta loca últimamente ♥) es capaz de dejar en estado a un/a omega.

Su madre es un hombre, omega, los cuales son capaces de quedarse en estado, y que le dicen así porque personalmente me enamora eso.

Espero que no haya problemas con esto, y ojalá os esté gustando ♥

¡BESAZOS!

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