Capítulo 6
Jason
El tema de conversación era Alessandro, Sara y Antoni. Estos dos últimos se habían unido luego de que, Alex, se alejara un tiempo de su prometida. Jason conocía al tal Antoni, un tipo de comportamiento extravagante y con una extraña fijación por la familia italiana.
Una fijación que llevó al extremo al quitarle la novia a su mejor amigo, casarse con ella y venirse a vivir a esta ciudad. ¿Cómo puede Alex pensar que eso es bueno? No importa que ese miserable se esté muriendo, lo que hicieron no tiene excusas y es imperdonable.
Jason y Pierre, estaban abriéndose campo en la producción de un vino. Jason proporcionó gran parte del capital y el italiano, la otra, su experiencia y los contactos.
Sus razones iban más allá de ayudar a su mejor amigo a formarse lejos de su familia. Él no iba a estar toda la vida en la armada y necesitaba ser independiente. Por eso entendía a Pierre, a Jason tampoco le agradaba la idea de estar bajo la sombra de Epson o Matthew Frederick.
—Me gusta esta etiqueta —le dice a su amigo revisando el boceto —. ¿Quién la hizo?
—¿Hablaste con ella? —Detiene la revisión del dibujo y observa a su amigo.
—¿Con quién?
—Con Emma —responde inclinando su cuerpo hacia él —, llegas cada seis meses, la vez un par de días, eso te da cuatro días en el año. ¿En serio crees que vas a conquistarla de esa manera?
Reflexiona ante esas palabras, y él mismo se ha hecho la misma pregunta varias veces. Ha llegado a un punto en su vida en donde servir a su país no le llena como antes y estar lejos de casa es una agonía constante.
—Está saliendo con un tipo—sigue diciendo Pierre y es evidente el rechazo que le produce el enamorado de Emma.
Sus ojos adquieren un brillo al detallar al hombre con quien ha visto a su amiga. Si no supiera lo leal que es como amigo, diría que está celoso. No es así. Pierre es de los pocos que conoce sus sentimientos hacia Emma. Desde la primera vez que la vio en ese parque, Pierre ha seguido sus sentimientos y le ha instado constantemente a decírselos.
—Su nombre es Nick —le dice y Pierre alza una ceja —me ha hablado de él.
—¿Es una maldita broma? —escupe y sus pupilas se dilatan, al tiempo que sus labios se pierden en una línea fina —¿Cómo puedes estar tan tranquilo?
—No es competencia para mí —dice restándole importancia —. No ha llegado el momento para decirlo.
—¿Cuándo lo harás?
—¡Aún no! —responde simplemente.
—Estás demasiado tranquilo —le riñe —. Entre ese maldito francés y el tal Nick, me tienen colgando de las pelotas.
—¿Qué hay con el francés? —pregunta de manera distraída viendo el logo de su vino.
—¡Le ha cargado una deuda enorme! —responde abriendo las manos de manera teatral.
—Le ayudó con la deuda de la enfermedad de su padre, también con el abogado para sacar a su hermano de la cárcel —le recuerda y Pierre bufa.
—No quiso mi nuestra ayuda.
—Tampoco la mía —le recuerda —. Es orgullosa, Pierre, ya deberías estar acostumbrados.
—No sé cómo puedes estar tan tranquilo —bufa —. El tipo no me gusta nada.
—Si se pasa de listo, me las pagará —amenaza lanzando hacia él la etiqueta que le gusta. —Me gusta esta.
Una imagen a blanco en negro de la casona de la familia en Piamonte, con el emblemático árbol de la entrada en primera plana. El artista había logrado capturar, de una manera perfecta, los detalles de la mansión.
—También me gustó —acepta Pierre tomando el dibujo en sus manos y alzándolo a la vista de sus ojos —. Quiero que ella sea feliz, viejo y sé que contigo lo será.
—¿Melancólico? —se mofa y su amigo niega —¿Te sientes bien?
—Sí. —gruñe —Es solo que... — Sacude la cabeza, como si quisiera desechar sus pensamientos —¡olvídalo! Se los diré a todos llegado el momento.
—¿Qué cosa? —insiste en saber y es su turno de inclinar su cuerpo hacia Pierre —¿Nos dirás el nombre de la mujer que te tiene suspirando y de mal humor?
—Entre otras cosas —dice fingiendo una sonrisa —. ¿Una copa? —le sugiere levantándose y niega.
—Tengo una cita con Emma —le dice incorporándose y tomando el saco.
—Espero que sepas aprovechar el momento...
—Yo siempre aprovecho los momentos —le interrumpe avanzando hacia la salida, ignorando la sonrisa estúpida que le envía Pierre.
Emma
—¿Segura que esto es para mí? —alza la caja y enseñándosela a Mary.
—Emma Bradford, fueron puntuales en recepción —responde señalando la caja —. No deberías extrañarte, tienes un público que te adora.
Afirma distraída, rasgando el papel marrón que envuelve la caja. La ausencia de tarjeta la hacía tener sus reservas. La encuentra en el interior, se tensa al leer la frase plasmada y el nombre al final de ella.
"Si el amor tiene varias capas y matices, mi deseo es hallarte en cada una de ellas. Atte. Antoni."
—¡Imbécil! —escupe lanzando la caja a un lado.
—¿Quién es el imbécil?
Jason hace presencia en su oficina, un espacio pequeño que suele ser suficiente para ella, pero que con su presencia parece encogerse. Hastiada y sin poder ocultar su mal humor que le produce la insistencia de ese idiota en enviarle obsequios costosos, señala la caja con desdén.
Jason, ignora la fina joya y toma la tarjeta en sus manos, lee el contenido de la misma y tensa sus facciones. Deja la nota sobre la caja, ingresa una en su bolsillo y la contempla como si tuviera explosivos.
—¿Quieres que hable con él? —ofrece.
—No servirá, le he devuelto todo lo que envía. —responde enojada tomando su bolsa.
—Hablaremos con él —le calmó—. No te preocupes, no volverás a saber de él.
Afirma en silencio, evitando decirle que ella irá a verle; necesita dejar las cosas claras. No sabe con qué tipo de mujer está acostumbrado a tratar, pero ella es de una sola línea. Jamás haría algo que pudiese dañar a sus seres queridos.
—¿Nos vamos? —le ofrece el brazo lanzándole miradas coquetas y ella le sonríe —. ¿Hay problemas en que me vean contigo?
—¿Los tendré yo? —replica, conociendo su sentido del humor.
—Ninguna, tú no tienes competencia en mi vida —le dice de manera romántica ganándose un codazo de ella cuando van rumbo al ascensor —. No puedo decir lo mismo de ti —se queja —: Alex, Pierre, Antwan, un tal Nick y ahora Antoni.
—Tú estás fuera de concurso —bromea abrazándose a él que finge soltarse de ella —. Todos pierden importancia cuando estás a mi lado.
—¡Eres una descarada infiel! —le riñe, pero alcanza a notar una sonrisa al verle dar la espalda y presionar el ascensor —pero no importa, así te quiero.
—¡Masoquista! —refuta en un murmullo.
—Culpa tuya y las tres bestias que has sacrificado para hechizarme —lo dice en voz alta, ganándose la mirada divertida de todos, hasta de ella.
Es imposible estar serios en su presencia, ya lo dice él. Es el genio de las bromas y el sentido del humor, con él nada es aburrido.
—¿Has visto a Pierre? —desea saber.
— Acabo de verle —responde abriéndole camino para que ingrese al ascensor —. ¿Necesitas algo?
—¡No! Dijo que estaba organizando una reunión entre nosotros y que era muy importante. —Jason afirma.
—Algo me dijo.
—¿Sabes de qué se trata? —niega viéndola con curiosidad.
—Creo que es algo sentimental, está saliendo con alguien y, según dice, es bastante serio —comenta distraído. —¿Qué quieres comer? —le preguntó cruzándose de brazos y apoyando su cuerpo en la caja metálica.
—¡Sorpréndeme! —le responde de forma inocente.
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