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Aisha mantenía su mirada en la imagen frente a ella, frunciendo el ceño cada vez con más fuerza.
Anibal observó como ésta tensaba su mandíbula, y supo que estaba en problemas.
Otra vez.
-Ella está genial, ¿no lo ves?- comentó Anibal con suavidad- No está asustada por el maldito vídeo, y ni siquiera creo que lo haya visto.
Aisha continuó observando la imagen, ignorándolo.
-Samira te está malditamente sonriendo- gruñó Aisha dirigiendo su mirada hacia el chico- Le gustas.
-¿Qué?- susurró Anibal, atónito.
-Que le gustas- gruñó aventando el móvil contra el suelo- Su sonrisa es sincera, ¿por qué mierda le daría una de sus hermosas sonrisas a un desconocido como tú?
Si algo sabía Anibal es que si Aisha decía que era una sonrisa sincera, entonces lo era.
-Estás sacando las cosas fuera de contexto- intentó comentar con suavidad- Que sonría no significa que se me esté declarando o algo por el estilo.
Anibal miró hacia sus amigos, pidiendo ayuda.
-Los humanos sonríen constantemente, no es nada del otro mundo- comentó su beta- Si fuera cierto lo que tú dices, entonces seguramente no habría mandado esa imagen.
-¿Qué quieres decir con eso?- inquirió Aisha ahora más relajada.
-Quiero decir que mientras tú te acercarías para decirle que te sientes atraída por ella, ella no respondería igual- comentó su beta- Buscaría indirectas, pero no iría de frente.
-Al menos una parte de ellas lo hacen- comentó Abel con algo de burla- Algunas son las que toman la iniciativa.
Anibal gruñó, mirándolo fíjamente.
-Como se nota que no es tu culo el que está en peligro- siseó Anibal- La próxima vez que necesites ayuda no te tomes la molestia de pedírmela.
Abel se encogió de hombros, sonriendo.
-Merece la pena- comentó- ¿Quieres que te ayude a patearle el culo por robarte la atención de tu chica?
-No necesito tu ayuda, y por cierto...- lo miró- Mantén tu puta boca cerrada porque tú también estás en esa maldita foto.
La sonrisa de Abel desapareció al instante.
-La pelirroja no actuaría así, usaría indirectas- soltó de forma atropellada, utilizando las mismas palabras que había utilizado el beta anteriormente.
-Ahora sí, ¿eh?- se burló Anibal- Aisha, nosotros no nos sentimos atraídos por tu pelirroja.
-Si publicamos el vídeo fue porque sabíamos que llegaría hasta ella- prosiguió Abel- Ahora ya sabe de tí, es un gran paso para acercarte sin asustarla.
-¿Ya puedo?- inquirió Aisha empujando a Anibal hacia un lado- Entonces iré a...-
-¡Todavía no puedes!- chilló su beta- ¡Sólo ha sido una primera toma de contacto!
Aisha gruñó, asintiendo a regañadientes.
A pesar de ser la líder del grupo, había decidido acatar las órdenes de su beta con todo lo relacionado con Samira.
Él conocía mejor a los humanos, y su idea de acercarse a Samira e insinuarse no le había parecido correcta.
¿Qué tiene de malo que una loba se te acerque y te diga que se siente atraída por ti?
-¿Y entonces ahora qué?- inquirió malhumorada- No le puedo pedir sexo, no le puedo hablar...- gruñó- ¡Ni siquiera puedo estar cerca de ella!
Abel soltó una risita.
-Ahora toca esperar- refunfuñó su beta.
-¿Esperar qué?- Insistió ella.
Su beta simplemente se encogió de hombros, dando por finalizada la conversación.
Una semana después, Aisha no había recibido esa señal que tanto había estado esperando.
Samira había subido sus vídeos como era habitual, y en ellos no había mencionado nada sobre el tema.
Incluso había ignorado las miles de preguntas sobre ello cuando había realizado un directo, dándolo por finalizado cuando no estaba saliendo como esperaba.
-Anibal- llamó Aisha.
Éste refunfuñó algo entre sueños, acomodándose mejor para poder abrazar un cojín del sofá y continuar durmiendo.
-Anibal voy a tirar tu maldito móvil por la ventana- gruñó Aisha.
Anibal ni siquiera se inmutó, e incluso emitió un pequeño ronquido.
Aisha estiró su brazo para alcanzar el móvil, el cual no paraba de emitir pequeños parpadeos.
-Como no- objetó de mala gana al ver que era una notificación de Instagram.
La curiosidad acabó ganando, y ella entró en la aplicación.
Aisha odiaba todo el tema relacionado con las redes sociales, y lo único que conseguía tolerar era YouTube gracias a una entusiasta pelirroja.
Por eso ella rechazó la idea de aparecer en la cuenta que los chicos habían decidido crear de forma conjunta para esa aplicación.
Pero eso no le impedía cotillear, ¿verdad? Al fin y al cabo todos subían fotos, comentaban y sabían hasta la contraseña.
Aisha tensó su mandíbula al ver que se trataba de un mensaje, nada más ni nada menos que de su pelirroja.
¿Por qué mierda me tiene que suceder esto a mí?
Pensó Aisha.
Samira sólo había enviado un simple hola, pero se lo había mandado a Anibal.
Técnicamente.
Porque era quien usaba principalmente esa aplicación.
Aisha decidió contestarle de vuelta otro simple hola, mientras intentaba reprimir la oleada de celos que estaba sintiendo.
Casi al instante recibió otro mensaje de Samira.
¿Cómo te llamas?
-Listo, está tratando de coquetear con el maldito imbécil este- gruñó.
Se levantó del otro sofá, y con extrema rapidez quedó frente a un muy dormido Anibal, al cual le propinó un golpe en su espalda.
Éste cayó del sofá, soltando un gemido de dolor.
-¡¿Y ahora por qué me pegas, loca?!- gritó.
-¡Te dije que le gustas, maldito!- gritó ella- ¡Más te vale que me elija a mí o te juro que eres lobo muerto!
Sin más, Aisha abandonó el salón dejando al lobo todavía aturdido.
Anibal.
Respondió Aisha algo cortante desde la comodidad de su cama.
Había decidido encerrarse en su habitación por el bien del pobre chico mientras intentaba averiguar las intenciones de la pelirroja con su amigo.
¡Oh, es un nombre muy bonito!
¿Te estoy incomodando?
-¡Pues sí, tú no deberías estar hablando con él sino conmigo!- exclamó indignada- ¡Para una vez que me siento atraida por alguien, maldita sea!
Gracias, y nooooo, no lo haces.
Contestó Aisha de vuelta.
Samira tardó en contestar, pero lo hizo.
De hecho, mantuvieron una conversación durante veinte largos minutos en los que la pelirroja se había dedicado a preguntarle cosas triviales.
Hasta que Samira consideró que había sido suficiente, y formuló la pregunta de la que tanto había ansiado una respuesta.
¿Tienes novia?
-¡Anibal voy a matarte!- gritó Aisha, recibiendo únicamente la risa de Abel.
-¡Se ha marchado hace unos veinte minutos!- gritó Abel- ¡Qué casualidad, ¿verdad?!
Aisha lo ignoró, centrándose en enviarle una respuesta a la chica.
No.
Samira chilló, tirando su móvil sobre la cama.
Cogió una almohada y aplastó su cara contra ella para seguir gritando.
Sin embargo, volvió en sí misma cuando recordó que eso solo era un primer bache superado.
¿De verdad?
Pensé que aquella chica lo era.
Tecleó Samira con rapidez.
¿Qué chica?
Recibió al instante.
No tienes ninguna foto con ella, pero salió en una historia que publicaste hace unos días.
Respondió Samira con rapidez, sintiendo sus mejillas arder.
Sabía que no estaba siendo disimulada, pero ya nada le importaba.
Ah, esa chica.
Ella es una más del grupo, ¿por qué preguntas?
Samira releyó nuevamente el mensaje, intentando comprender que pasaba con ese chico.
¿No se supone que estás intentando ligar conmigo? ¿Para que preguntas por ella?
Tecleó Aisha con rapidez al ver que no obtenía respuesta de la pelirroja.
¿No se suponía que estaba intentando ligar con Anibal? ¿Entonces por qué preguntaba por ella?
-Los humanos son tan confusos- gruñó Aisha mientras esperaba por una respuesta.
Oooooooooh! Comprendo!
Realmente lo siento mucho, no quería darte la impresión de que estaba coqueteando contigo.
Suele sucederme con los nervios, pero yo pensé que me mandarías a la mierda y mi única oportunidad de saber sobre tu amiga se irían conmigo allá.
Me gustan las chicas, y más específicamente tu amiga, ¿crees que tenga alguna oportunidad con ella?
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