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No me encantaba la idea de tener que pasar todo el día en el club de golf. Quiero decir, el evento se ve interesante, y es por una buena causa. Todo sea por la caridad y porque todos esos niños tengan mas oportunidades de tener una buena vida. Sin embargo, no estaba lista para mi primera presentación oficial en este club. Ya había conocido a las amigas de mi hermana en ese desayuno, ya había conocido a los amigos de Michael la primera vez que salimos y el día que Aaron llegó de un pésimo humor a su casa, por igual conocí a sus amigos. Ya no creo que me faltara nadie pero, ahora tocaba decir quién soy. Quien era la chica que venía acompañando a Mike Jackson, el millonario y atractivo joven que esta perdiendo su tiempo con la foránea desempleada.
Fue por ello que le pedí prestado un vestido a Florence. La opción correcta era pedírselo a mi hermana pero, no somos de la misma talla y muy seguramente se ofrecería a mejor comprarme uno. No era lo que quería. Pero en fin, Michael había pasado por mi, en uno de esos carritos de golf claro, y nos fuimos juntos hacia el evento. Tenía planeado de todas maneras ver allá a Flo y a los demás.
- te ves preciosa. - este me dice, una vez que llegamos y estamos por entrar. - quiero decir, siempre te ves bastante bien pero, admito que me ha gustado de mas ese vestido.
- obsérvalo lo mas que puedas ya que no es mio, fue prestado. - reí y este tan solo me sonríe. - ¿vienen tus amigos? Me refiero a Tony o a Roxana. - las únicas dos personas que fueron amables conmigo aquel día y no me odiaron como Joana Taylor lo hizo.
- si, Tony esta por allá con su novia y Joana. Me sentía un poco mal de que tuviera que verme con el chico el cual ella adora pero, juro que nunca he hecho nada para hacerla sentir mal. Ni siquiera la conozco, lo mas que se de ella es que es la hijastra de Aaron. Y pareciera que lo he invocado pues, Justo pienso en el y se muestra en la escena, se ve a lo lejos platicando con Joana y quiero pensar que le pregunta por su madre. - ¿te traigo algo de tomar?
- um... una limonada esta bien. - asentí y este dándome un beso en la mejilla, se va con sus amigos y aprovecha para pedir de tomar. Yo estando sola y sin saber que hacer o con quien hablar. Me voy a la mesa de postres y mejor empiezo a comer que no había desayunado nada y me muero de hambre.
Pero claro, claro que no podía estar sola en estos momentos, tuve que encontrarme con cierta persona que de alguna manera llevamos toda nuestra vida encontrándonos. No solo en el aeropuerto pero al parecer estuvimos viviendo el mismo tiempo en Nueva York sin siquiera darnos cuenta y ahora, en este maldito club. Aaron empieza a servirse por igual cuando me nota y por su expresión, podría jurar que no tenía idea de que yo estuviera ahí.
- Val, hola. - este sonríe emocionado y me es extraño lo feliz que se muestra al verme puesto que apenas ayer nos vimos en su casa. Bueno, después de la salsa. - buenos días.
- ¿por qué tan feliz? - pregunté confundida. - el día esta caluroso, estamos a las ocho de la mañana ya despiertos, todo mundo aquí es pretencioso y me aterra empezar cualquier conversación y ¿tu estás de lo mas feliz?
- estoy muy feliz porque voy a trabajar en una nueva película. - alcé las cejas sorprendida. Claro que estaba feliz por el, claro que quería lo mejor para su futuro. Pero no podía ser mas un golpe de realidad al saber que sigo desempleada de lo que mas amo hacer en toda mi vida. - y se empieza a grabar dentro de poco.
- muchas felicidades Aaron. - hice como si lo fuera a abrazar pero me di cuenta de lo incómodo que era aquello y mejor evité el hacerlo pero el por igual lo iba a intentar y nos quedamos en la situación más incomoda posible. - um... ¿de que va tu película?
- pues, aun no termino de leer bien el libreto pero es una historia de... terror. - estaba comiendo de un sándwich pequeño que estaba sobre la mesa cuando volteo a verlo con comida todavía dentro de mi boca. - así es, es de terror.
Me ataqué de la risa en ese momento
- ¿quién era la persona que me juzgaba porque amaba las películas de terror? ¿Quien es la persona que me dijo hace unos doce años que jamás en su vida iba a aparecer en una película de miedo? - dejé el sándwich sobre la mesa y puse ambas manos sobre mi cadera.
- estoy dispuesto a intentarlo, no debí dar el no rotundo desde un principio. Puede que esto sea algo bueno. - levanta ambos hombros y voltea a verme a los ojos. - y supongo que... la principal razón por la cual he aceptado es porque he venido a preguntarte algo.
- ¿qué? ¿Cómo qué?
- pues, que si quisieras ser la encargada de maquillaje de la película. - alcé las cejas sorprendida y no supe que decir o que hacer o como actuar. Literalmente estaba en shock y mas porque de todo lo que podría pasar en este maldito lugar, no esperaba tener que recibir estas noticias. - tienes que decir que si, la única razón por la cual yo he decido trabajar en la película fue por ti.
- no puedes decir cosas como esas. Ni siquiera somos amigos, Aaron. - me crucé de brazos. - no puedes tomar decisiones tan drásticas, inclusive de situaciones que tu no querías como estar en una película de miedo, solo porque... - ni siquiera me sentía lo suficientemente valiente como para decir que lo hizo por mi. - ¿quién dirige la película?
- mi amiga, um... Raquel. La conociste aquel día ¿recuerdas?
- ¿cómo olvidar aquel día? - dije para hacerlo sentir mal, lo siento pero aquel día fue demasiado. El día que yo solamente quise ayudarle y no me lo permitió y mejor decidió insultarme. - y a ella, creo que a ella tampoco podría olvidarla ya que estuvo todo el tiempo tratando de acostarse contigo.
- ¿qué dices? Solamente somos mejores amigos, es todo. Raquel sabe mi situación con Sam.
- que están divorciados pero que siguen juntos. - dije volteando a ver al fondo donde Sam estaba platicando con medio mundo y claramente habían llegado juntos.
- ¿por qué te molesta? - no contesté a ello y me voltee y caminé lejos de ahí pero el me sigue y vamos por el campo de golf los dos alejándonos de la sociedad. - dices que yo estoy mal por lo de la película pero tu eres la primera en odiar mi situación actual con Sam y aparte con Raquel que ya te aclaré que solamente es mi amiga.
- ¡esa es la cosa! No deberías estarme aclarando nada. - me detuve y me voltee para verlo de frente. - no tendrías porque aclararme si solamente son amigos o no, no deberías estar haciendo una película solo porque yo quisiera que lo hicieras o porque eso me daría trabajo. Yo no necesito tu lastima.
- no seas así Val, no es lastima. Lo hice de todo corazón... solo quiero que tengas trabajo y...
- y lo tengo, en tu casa por si lo olvidabas. Mientras tu sales a cenar con todas estas personas refinadas, yo estoy en tu casa cuidando de tus hijos y no me quejo, son geniales, son las mejores personas que tengo en estos momentos pero... yo no puedo con esto. Yo no puedo estar haciendo esto... yo no puedo estar teniendo un trabajo por lastima. ¿Tu crees que no me encantaría que alguien viera mi trabajo y pensara que lo hago tan bien que pueden darme una oportunidad?
- haces un gran trabajo. - dice este mas serio. - no esta mal a veces tener ayuda de alguien mas, Vale. Necesito que entiendas eso, no siempre todo tienes que hacerlo sola.
- no puedo seguir con estos celos. - no puedo creer que lo he admitido y claro que eso llamó su atención, se ve como estaba ahora mirándome mas de cerca. - no debería, no debería decirte nada sobre tu esposa o tu mejor amiga. Yo no puedo hacer eso y si lo hago empiezo a perder la cabeza. No somos amigos, no somos nada y mi cerebro parece que no puedo aceptar aquello. - se acerca lo suficientemente a mi como para yo pensar que estaba por besarme, así que me callo y me quedo en shock al presenciar aquello. Pasa sus manos por mis brazos y cuando por fin esta por acercarse más, de puro instinto lo golpeo en sus miembros y este cae al suelo.
- ¡por que hiciste eso!
- yo... um... - mierda que acabo de hacer. Sus gritos sonaban tan fuerte que vi a lo lejos como todos volteaban hacia acá a ver que pasaba. Me agaché para que no me vieran y le tapé la boca. - lo siento tanto, creí que ibas a besarme. No puedes besarme ¿qué está mal contigo?
- necesito hielo. Esto duele demasiado. - se recuesta sobre el pasto y se cubre el rostro de lo insoportable que sentía ese dolor. - Valentina, juro que no voy a intentar besarte nunca mas.
- bueno... - eso tampoco era lo que quería.- has aprendido tu lección, no puedes ir por ahí en la vida robándole besos a personas. Eso está mal.
- no iba a besarte, lo juro.
- oh ¿vas a regresar a hacer lo mismo de la otra vez y hacer como que todo esta en mi mente y tu eres un santo? - le empujé de nuevo. - okay, no puedo dejarte con los huevos golpeados.
- ¿huevos?
- testículos, tu sabes. - le tomé de la mano para poder ponerlo de pie y para mi suerte, en ese momento llega Michael a buscarme con nuestras bebidas en mano. Tomé un vaso y se lo pasé para que se lo pusiera ahí mismo. - hola.
- ¿qué hacen hasta acá? ¿Qué te pasó? - Michael no podía entender nada de lo que pasaba. - todos oímos los gritos desde allá. ¿Te encuentras bien?
- lo qué pasa es que.. - no haya que decir y realmente no iba a decirle la verdad. Pero por suerte, Aaron se anima a hablar y salvar la situación.
- le he comentado a Valentina que tiene la opción de trabajar como maquillista en una película y de la emoción alzó los brazos y me golpeó.
- no es tan baja de estatura como para que te golpeé ahí. - bueno, hoy aprendimos que Michael es un hombre inteligente. - pero Val ¡felicidades! Tienes que aceptar.
- tenías que decirlo. - le dije a Aaron molesta. - yo, um... no creo tener tiempo de hacerlo ¿sabes? Quiero decir, estoy de niñera. No voy a partir mi tiempo todo el día y...
- no pero, las tomas son en la mañana y realmente terminarías rápido ya que solo me maquillarías y a los demás y te puedes ir. Y con los chicos, sabes que realmente solo es un rato, ya todas las noches estamos en la casa. Tienes que aceptar.
- por si lo olvidabas, estabas adolorido. - le dije mientras le pasaba el otro vaso para que se siga colocando el hielo.
- acepta. - Michael toma de mis manos. - vamos, es una gran oportunidad para ti y se que es lo que amas hacer y... solo quiero lo mejor para ti.
- ¿de verdad? - sonreí ante ello, creo que fue lo mas dulce que me han dicho en toda mi vida. Nunca fui una chica de tener muchos novios, ni mucho menos. No estoy acostumbrada al afecto y ahora que Aaron es el primero en siempre bajarme de mi nube, me hace feliz saber que alguien estaba dispuesto a todo aquello.
- pensar que podrías por fin ser feliz en ese aspecto que se que es muy importante para ti, claro que quiero que seas parte de algo grande. - me toma del rostro con ambas manos. - acepta y si un día ocupas ayuda con algo, yo te puedo ayudar.
- yo... - voltee a ver a Aaron y este estaba de lo mas serio ahora, ninguna expresión en su rostro, inclusive se retiró las bebidas de ahí. - okay.
- perfecto. - este me abraza y me carga en el aire para poder darme una vuelta. Una vez que me baja, me besa y me quedo sorprendida de aquello, ya que es nuestro primer beso. - perdón ¿te molesta que haya hecho eso?
- um... no realmente. - le sonreí y este a mi, esta por volver a besarme pero olvido por un momento que Aaron seguía aquí.
- regresaré al evento. - este dice y me sentí tan mal, así que lo alcancé antes de que se fuera.
- hey, lamento lo de tus huevos... quiero decir, testículos. - este asiente con la cabeza. - y lamento pensar que ibas a besarme, ahora veo que no. - que pena. - pero muchas gracias por la oportunidad.
- te dejo, veo que estás ocupada ahora. Hablamos del tema luego y... - no Abe que mas decir, solo me mira y suspira hondo. - iré a sentarme, realmente me duele.
- perdón. - dije por última vez pero este ya se estaba yendo.
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