22
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No dormimos en la misma cama. ¿Cómo íbamos a hacerlo? Por supuesto que no. Veníamos en el plan de amigos solamente, amigos que fingían ser mas que ello pero que no era la situación actual. Yo dormí en la cama y este en el sillón de a lado. Me daba algo de pena que Aaron fuera a mi recamara donde crecí pero ni siquiera hubo tiempo de platicarlo o inclusive despedirnos bien ya que me dormí de inmediato. Aparte de que estaba cansada por el vuelo, la verdad es que no me sentía nada cómoda después de recordar como es que están las cosas. Yo me encuentro enamorada de el, y el esta en una relación con su mejor amiga y compañera de aventuras de toda la vida.
Si, parece ser que siempre fue Sam para el, pero Raquel nunca lo dejó. Siempre lo apoyo y lo esperó por años. Ahora que tiene la oportunidad de estar con el, no la tiró. Claro que iba a querer ser feliz a su manera. ¿Cómo podría yo hacer algo al respecto? Aparte de que es mi jefa. No llevo ni un mes de trabajo y ya quiero mandarlo todo a la basura. No lo iba a permitir.
En cuanto me despierto, empiezo a estirarme, a bostezar, a simplemente reaccionar cuando veo que este estaba saliendo justamente en estos momentos del baño, recién bañado y con la toalla alrededor de su torso. Empeoraba por completo cualquier intención que yo tenía de no sentir nada por el. Me puse tan nerviosa, no pude evitar ver de su... perfecto cuerpo. Mierda, no tendría porque verlo así. Mejor me voltee para no tener que verlo.
- hey, has despertado. - este dice y voltee de lo mas rápido para verlo de nuevo. - buenos días.
- ¿qué haces?
- oh, me metí a bañar... espero y no te haya molestado. - este sonríe. - lo qué pasa es que si fui a correr con tu padre y vaya que nos cansamos, sudé tanto que opté por mejor refrescarme. - hice una mueca. - aparte, tienes que llevarme al tíampis.
- tianguis. - le corregí y reí ante lo tierno que sonó aquello. - si, claro. Quiero que conozcas alguno... si vamos. Solo primero cámbiate por favor y um... ahora me toca bañarme a mi. - dije mientras me ponía de pie y buscaba mis chanclas.
- ¿quieres que te espere aquí o algo? - se acerca a mi y coloca ambas manos sobre su cintura para esperar a mi repuesta. Nerviosa, de tenerlo tan cerca, sin camisa, no supe que hacer y me quedé mirando de su abdomen perfecto. - ¿estás bien?
- voy a bañarme. - dije empujándolo lejos y este me mira confundido. Me meto al baño y cierro la puerta de inmediato con llave para que no entre. Me cubrí el rostro apenada y mas que nada, harta de esta situación.
¿Por qué tuve que enamorarme?
...
Salimos de la casa y puesto a que el Mercado al cual íbamos a asistir estaba muy cerca de la casa, no consideré importante o necesario el usar el carro. Estábamos bien con irnos caminando y no hacía calor, aquí es igual de fresco que Inglaterra. Con la diferencia de que aquí tenemos más contaminación y de más problemas como la inseguridad pero por alguna razón hoy me sentía tranquila de caminar por las calles ya que Aaron me acompañaba.
Voy a intentar marcar mi línea y para todo momento ser solamente una amiga para el, nada más. No puedo seguir confundiendo el sentimiento o en la situación en la que estamos. Ya está haciendo suficiente por mi ayudándome a pasar esta semana aquí en casa de mis padres, no voy a hacer como si fuéramos novios de verdad. Fue por eso que cada que el se acercaba a mi de mas al caminar, me hacía a un lado. O intentaba tomarme la mano y no me dejaba.
- ¿por qué no me dejas tomar tu mano? - este me pregunta y no volteo a verlo, sigo con la vista al frente en busca de la entrada al tianguis por los puestos de comida que ya empezaban a aparecer.
- no somos novios. No veo porque tendríamos que hacerlo. - dije y una vez que entramos, un señor empieza a chiflarme, así de la nada y empieza a mirarme de una manera la cual no fue para nada linda y ni tiempo tuve de reaccionar cuando Aaron me tomó de la mano, aún y cuando no quería y me hizo a un lado para evitar hablar con el señor.
- de nada. - este dice y levanté la mirada para verlo mientras ambos caminábamos. - insisto, creo que actúas algo extraño pero supongo que se te pasará.
- te prometo que estoy bien. Igual que siempre. Mejor cambiemos de tema... ¿cómo te fue con mi padre? ¿ahora te odia menos?
- te sorprenderá escuchar que somos ahora muy grandes amigos. - voltee a verlo con el ceño fruncido. - okay, no. Claro que tu padre no me quiere como tu pareja y detesta la idea de que estemos juntos, para su suerte, esto no es real. - gracias por recordármelo. - entonces no tendrá que odiarme toda la vida.
- solo hasta que tengamos nuestra ruptura ficticia.
- exacto, pero como persona, estoy seguro de que si le agrado. Aun y cuando soy actor y vivo de las películas y se lo mucho que el odia aquello ¿pero sabes por qué?
- porque es un amargado. - cuando dije eso, me reí pero el no. Se detiene en seco y me toma de nuevo de la mano para pararme y que deje de caminar. - ¿qué?
- tu padre nunca iba al cine de niño porque no le alcanzaba alguna entrada o aunque sea invitarle la comida a su novia en su momento. Le causaba mucho conflicto como todos sus amigos se la pasaban yendo y a el solo lo dejaban fácil ir una vez al mes pero... le molestaban por aquello, así que siempre dice que odia el cine para justificar el que no va. Inclusive hasta la actualidad.
- ¿por qué rayos tu sabes eso? ¿cómo es que tiene la confianza de decirte algo tan privado y triste de su pasado? a ti.
- te dije, le agrado. Y muy en el fondo, sabe que no esta del todo mal que salgamos. - lo miré directamente a los ojos en ese momento. - ficticiamente.
- ficticiamente. - repetí con tristeza. - no tenía idea de eso de mi padre, me siento algo mal por nunca haberlo invitado cuando iba con Abril de pequeñas pero... es que el nunca quería ir.
- bueno, ahora sabes por que. - me suelta de la mano y sigue caminando por el tianguis, a lo que lo sigo y vuelvo a tomar de su mano para caminar a su lado. - ¿ahora si quieres?
- te tengo que cuidar, es tu primera vez aquí. No puedes separarte de mi ¿de acuerdo? - este sonríe victorioso y seguimos caminando. - aquí te pueden robar si te descuidas, y te pierdes seguramente.
- no soy un bebé.
- no, eres un extranjero. Lo cual es muy parecido si me lo preguntas. - reí. - te cuento, la maravilla de estos mercados es... todo lo que puedes conseguir. Lo que quieras, aquí esta. Dime algo que te gustaría comprar.
- um... unos audífonos.
- de acuerdo, no serán los mejores pero... te puedo conseguir unos AirPods piratas.
- ¿piratas? ¿qué se supone que es ese término? - sonreí al pensar en un puesto de películas piratas, es algo que necesito que el vea.
- acompáñame y te explico. - aun tomados de la mano, lo llevo corriendo hasta el primer puesto de películas que vi y busqué una donde el saliera para poder enseñarse la. Para mi suerte, había toda una sección de películas de Marvel. Tomé en la que sale el y se la enseñé.
- lindo. - este dice viendo de la bolsa con el cd en ella. - oh, espera. Es la película. - se voltea con el señor y hace la pregunta. - ¿cuanto cuesta?
- muy bien. - le di una palmada en la espalda por su español.
- veinte pesos, joven.
- es un euro. - le dije y este voltea a verme de inmediato de lo mas confundido y sin poder creer lo que escuchaba. - ¿la quieres?
- um... - este se queda pensando y se pone a ver de todas las películas que ahí estaban. - esta aun no sale en cines hasta mañana.
- bienvenido a México. - dije riendo y este me sonríe. Toma de la película y luego saca un poco de dinero que el llevaba y la paga. - perfecto, se la puedes regalar a mi padre y siguen siendo los mejores amigos hablando del cine.
- graciosa. - salimos del puesto y este ahora busca con la mirada otras cosas para comprar. - entonces pirata es... ¿ilegal?
- supongo, quiero decir... mas barato y accesible. - abracé ahora de su brazo para ir caminando mas cerca ya que quitábamos espacio de toda la gente que pasaba. - desayuna conmigo.
- creí que iriamos por la comida para todos.
- si pero, quiero que este momento sea nuestro. No de nadie mas. Se perfectamente que todos te van a molestar, en especial Abril. No gracias. Estamos bien así. - tomé asiento en el primer puesto de quesadillas que vimos y este se sienta enfrente mio. - ¿me dejas ordenar por ti?
- vas a tener que avisarme que es lo que comeré o voy a perder la cabeza tratando de pensar en si, si estoy comiendo algo que no debería.
- te diré que es. - reí y se acerca el mesero para tomarnos la orden. - hola, buenos días. ¿me das dos quesadillas por favor? de chicharrón.
- ¿de tomar?
- um... un boing de mango. - asentí con la cabeza y levanté la mirada para ver de Aaron. Me daba tanta ternura ver lo nervioso que estaba. - para el serán... una quesadilla de huitlacoche y la otra de flor de calabaza. Oh, agréguele un taco de sesos por favor.
- ¿tomaran lo mismo? o el guerrillo quiere otra cosa.
- oh, se pedirá un tepache. - el termina de anotar nuestros pedidos y se va. Voltee a ver a todos lados para confirmar si alguien estaba mirando de el y si, en efecto. Todo mundo volteaba a verlo pero por alguna razón, este ni siquiera se daba cuenta. - ¿ya viste que todo mundo te ve raro?
- lo siento, te estaba viendo a ti que no presté atención a nadie mas. - lo miré molesta. - no había notado que tienes una pequeña cicatriz en la frente.
- oh, eso. - me la cubrí ya que me dio algo de pena. - típica historia, me caí de pequeña. Nada nuevo con lo torpe que soy.
- no se ve fea, Val. - este me dice y me retira el cabello de la cara. - solo digo que apenas la noté, es todo. Eres muy bonita sin importar que.
- no hay nadie de mi familia presente para que estés diciendo esas cosas ¿de acuerdo? - dije de mala gana.
- ¿hice algo que te molestara? llevas toda la mañana así.
- ¿así cómo?
- molesta, estas molesta Valentina. ¿solo dime el por qué? - no, no iba a decirle la verdad. ¿cómo hacerlo? el ni siquiera tiene la culpa de mis cambios de humor. Llega el mesero y nos entrega a cada uno nuestro plato y bebidas.
- lo siento. - terminé diciendo. - de verdad lo siento, es que... hay varias cosas que tengo en mente y no es tu culpa. Olvidemos aquello.
- pero ¿no quieres hablarlo? no tengo problema con ello, me gusta escucharte. - si pero yo si tengo problema con que seas el hombre mas bueno del mundo.
- prueba de tu comida. -dije para cambiarle el tema y la verdad es que me emociona ver su reacción. - hay salsa pero se que no te gusta entonces no tienes porque ponerle. Aclaro que mejoraría tu experiencia...
- wow esto sabe delicioso ¿qué es?
- oh, es tepache. - reí. - tiene piña, principalmente sabe a piña y tiene muy pero muy poquito alcohol entonces, estamos bien. Pero quería que la probaras y por ello te la pedí.
- soy fan. - le sonreí. - estoy amando México. ¿qué mas me falta por conocer de aquí? comamos rápido. - prueba de su quesadilla. - delicioso.
- bueno, ya has probado la comida y ya sabes de la piratería. Creo que tan solo te falta um... bueno, podemos buscar de tus audífonos si quieres.
- hola, eres Aaron Taylor Johnson ¿verdad? - una chica llega de lo mas emocionada a donde estamos y nos saca un susto.
- solo Johnson. - este explica y era inexplicable la sonrisa que tuve. Fue por eso que me puse de pie y este me sigue con la mirada.
- solo voy a pedir mas comida para la familia y um... ahora vuelvo. - es cierto, veníamos a llevarle comida a todos, no a estar en una cita el y yo. Fui a donde estaba nuestro mesero para pedirle la orden y mientras me cobraba, voltea a verlo a lo lejos. Lo lindo que era, como se tomaba fotos con sus fans. Lo hermoso que es. No pude evitar suspirar al verlo y mordí de mi labio inferior.
- si es muy guapo. - me dice la señora que prepara las quesadillas y voltee a verla de inmediato. - ¿dónde consigues uno de esos?
- Inglaterra. - dije y reímos juntas. - solo somos amigos.
- ¿el sujeto que no deja de verte todo el tiempo es solo tu amigo? bueno, yo quiero un amigo como esos. - hice una mueca y regrese por Aaron. Ya estaba terminando entonces me animo a tomar de mi bebida y prepararme para irnos.
- ¿ya tan pronto? - este me dice.
- hay una parada mas que quiero que hagamos. ¿qué te parece?
- linda, yo voy a donde tu me digas. - nerviosa ante ello, me salgo del puesto de inmediato y este me sigue. - pero ¿dejaremos el tianguis?
- podríamos probar los chapulines... - dije riendo mientras los veía en el puesto. - ¿quieres?
- ¿un chapulín? paso.
- okay, nos vamos a llevar varios para el camino. Si, nos iremos del tianguis, haremos una parada mas y luego de regreso a la casa ¿qué te parece? - este asiente con la cabeza e hice la pausa para comprar de sus chapulines. - te van a encantar.
- lo dudo.
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