Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

V: We've Taken Different Paths

Oscar estaba sentado en la cama de la habitación que le había dado McLaren en el Hilton. A su lado tenía acostado a Logan, quien había corrido a aquel cuarto en cuanto escuchó lo ocurrido con el auto de su mejor amigo en la primera carrera. Ambos sabían lo mucho que le afectaba al piloto de McLaren, no por unos sueños que no se alineaban con el deporte, sino que por un plan de venganza que parecía lejos de pasar tal como quería.

El más joven de los pilotos se acomodó mientras escuchaba a Zak hablar sobre las mejoras que debían hacerle al auto de Lando, junto a los planes de reparación que tenían que hacerle al suyo. El piloto de naranja no mencionó nada y se dedicó a ver cómo su mejor amigo comenzaba a cambiar de canales en la televisión para encontrar alguno que hablara de la carrera o algún tema relacionado.

En una ocasión normal ambos estarían en sus habitaciones hasta que aquella reunión terminara, debido a los temas confidenciales que se manejaban. Pero Oscar estaba demasiado cansado y al americano no le importaba en lo más mínimo lo que estaban hablando, no es como si pudieran hacer mejor sus carros solo por saber que el carro del otro era igual de malo. Así que, mientras el mayor no saliera en cámara, a ninguno le importaba demasiado el estar juntos hasta que fuera su hora de ir al bar.

Porque, efectivamente, iban a salir a un país desconocido a beber y bailar un poco, Logan probablemente más que Oscar, luego de todo el drama de inicio de temporada que estaban viviendo. El mayor había conseguido la información del lugar gracias a que George lo había invitado, pero no quería ir solo, así que llevaría a su amigo como respaldo, soporte emocional, y plan de contingencia.

Obviamente el neerlandés sabía que para eso había sido invitado por el piloto de Williams. Puesto que, luego de la segunda botella de vodka, su mejor amigo tendía a ser un poco demasiado cariñoso con la gente, conocida o no. Por ende, el menor iba con la misión de evitar que el americano terminara en alguna cama acompañado de alguna persona. Oscar llevaba más de media década cuidando la virtud de Logan, no iba a empezar a descuidar aquello que su amigo no quería entregar todavía solo por una mala carrera.

Así que, aún si el mayor conocía un poco más a George y a Alex debido a la academia de Williams y todo eso, el de ascendencia australiana no pensaba dejarlo solo o al cuidado de ellos. Dios sabe lo mucho que le costó mantener a Liam lejos de Logan el año anterior luego de que el rubio le confesara que tenía sentimientos por el mayor. El de ascendencia australiana no necesitaba una situación similar otra vez, muchas gracias.

Y no es que Oscar tuviera sentimientos románticos por su mejor amigo, (los cielos saben que intentaron estar juntos y no funcionó), pero habían aprendido a tratarse como hermanos y eso solo había hecho que el neerlandés fuera extremadamente protector con el americano y buscara mantenerlo a salvo todo el tiempo.

Porque le recordaba lo mucho que quería proteger a Max.

Y el de cabellos claros obviamente aprovechaba ese tipo de conocimiento para sacarlos a ambos de su zona de confort, justo como en ese momento. Algo que el neerlandés consideraba innecesario, pero no podía oponerse al saber que el otro iría, aunque fuera sin él, por más asocial que ambos fueran. Y Oscar no estaba de humor para explicarle a Ben porqué estaba sacando de la cárcel a Logan... otra vez.

Así que, una hora después de que la bendita reunión de McLaren acabase, Oscar estaba, nuevamente, sentado en su cama, solo que esta vez estaba vestido con una playera ajustada de cuello redondo color negro, unos jeans de corte recto de tonalidad celeste y sus siempre confiables tenis blancos de la marca Puma. Frente a él estaba Logan, con una camisa de cuello "v" blanca, unos skinny jeans oscuros, una chaqueta de cuero negra y unos tenis puma en tono gris oscuro.


-Te ves bien, Oscar. Quizá vuelvas con alguien esta noche.


El menor sonrió mientras se levantaba de la cama y golpeó juguetonamente a su amigo en la espalda para que salieran de ahí de una vez por todas. La noche no se detendría por ellos y si querían beber un poco sin encontrarse problemas era mejor que salieran de inmediato. De nuevo, lo habían aprendido a la mala.


-Sabes que la única persona con la que regreso es contigo, no te hagas el gracioso Logan.

-Podrías no hacerlo si aceptaras que Liam me cuide. Llevas demasiado tiempo solo, ¿Cuándo fue la última vez que estuviste con alguien desde que terminaste con Lily?


El de ascendencia australiana se movió con incomodidad y observó con molestia a su mejor amigo mientras entraban al elevador. El mayor sabía que la muchacha británica era un tema tabú para el castaño y no tenían que mencionarlo jamás. Aun si Oscar y ella aún eran amigos cercanos, él seguía sin poder verle a la cara sin sentirse como un idiota.

No había sido suficientemente malo que el neerlandés descubriera que le atraían más los hombres que las mujeres mientras estaba en una relación con la joven. No, la situación tenía que ser aún peor debido a que fue ella quien le hizo darse cuenta de sus gustos. La charla que habían tenido ese día entre ellos había sido tan incómoda como la que había tenido con Chris sobre educación sexual y cómo prevenir un embarazo adolescente.

En defensa del menor, luego de su fallida relación con el americano que tenía como mejor amigo, él estaba completamente convencido de que le gustaban más las mujeres y que Logan sería su única experiencia con un chico. Y aunque si había apreciado mucho a la fémina, nunca sintió el cúmulo de emociones que decían que uno debía tener al estar enamorado. Todo era gris, ruidoso, y borroso, como una televisión sin señal de cable.

Y no fue hasta que Lily, en una de sus tantas visitas el año pasado, lo sentó y comenzó a mostrarle fotos y videos sobre famosos que entendió que quizá tenía una preferencia por el género masculino. Luego, ella tuvo la poca delicadeza de arrancarle sus dudas con un video muy específico de un piloto de Formula Uno que él conocía, y que no era su hermano, que tuvo que admitir que, si bien no sentía ningún deseo sexual por él, solo ese video lo ponía más nervioso de lo que su novia lo había hecho sentir en todo su tiempo juntos.

La charla no fue agradable, no para el neerlandés. Su amada chica parecía haber sufrido bastante tiempo por la situación antes de aceptarla y tomar la decisión de enfrentarlo. Así que, para ese punto, ella se veía resignada y decidida a acabar su relación de una manera que se sentía prácticamente quirúrgica. Algo rápido e indoloro para ambos. O al menos para él, que era quien tendría que enfrentarse a su futuro con la nueva información.

Ambos lloraron y se pidieron perdón por muchas cosas. No era fácil acabar con una relación de casi cinco años sin sufrir por ella. Incluso cuando la británica ya se había hecho la idea y había pasado por el duelo de su relación, una cosa era pensar en ello y otra muy diferente era hacerlo. El abrazo que se dieron junto a las palabras dulces que ella le dedicó antes de irse fueron un puñal aún más doloroso para el menor.

Y así había pasado los últimos meses como piloto reserva de Alpine y lo que llevaba del año como piloto de McLaren. Lo que no era mucho realmente, por lo que se negaba aún más a actuar como un adolescente sin compostura mientras entendía realmente lo que sentía por las personas de su mismo género. Algo que Logan probablemente entendía, pero, aun así, estaba forzándolo a aceptarlo y lidiar con las consecuencias de situaciones que no eran realmente su culpa.

Es por ello que habían decidido ir juntos al bendito lugar que el británico mayor había recomendado. Y, por el bien del piloto de Mercedes, esperaban que valiera la pena o el neerlandés sería capaz de pasarse quejando horas sobre el terrible gusto de la gente. Algo a lo que su mejor amigo ya se había acostumbrado, pero no por ello quería experimentarlo ese día precisamente.


-¿Listo?


No, Oscar no lo estaba, quizá nunca lo estaría. Pero no iba a dejar a su ex novio solo en medio de una jauría solo porque no se sentía cómodo en un lugar. Logan había sacrificado muchas cosas por él y su deseo de venganza, lo menos que podía darle a cambio era su compañía y la confianza de que todo estaría bien mientras estuvieran juntos en ese lugar.

Fue así como llegaron al bar, que parecía más una discoteca lujosa que otra cosa. Los dos pilotos se observaron fijamente y asintieron para darle seguridad al otro de entrar. Una vez estuvieron dentro, caminaron con calma hasta encontrar a la dupla de conductores que los había invitado a aquel sitio. Los mayores los saludaron con tranquilidad antes de pedir un par de bebidas para los recién llegados.

El americano observó un momento al de ascendencia australiana y ambos asintieron antes de beber cada uno de los tragos que los mayores les habían entregado. ¿Qué podría salir mal si bebían un poco?

La respuesta era mal, todo podía salir muy mal. Ninguno de ellos había previsto lo mucho que podrían acabar tomando solo por una mala carrera y la ansiedad social que ambos tenían al estar en un lugar como aquel. Logan había terminado en medio de su compañero de equipo y del piloto joven de Mercedes, ambos cuidándolo como si fuera un niño pequeño, aunque sus miradas mostraban todo menos inocencia.

Por su lado, el piloto de McLaren había terminado en medio de todas las personas que estaban bailando. Todo porque sus ojos habían encontrado a su león por un segundo y su mente alcoholizada quería correr hacia él. Sin embargo, un par de manos mucho más grandes que las suyas se posaron en su cintura y lo dejaron inmovilizado en donde estaba. El neerlandés podría estar tomado, pero no al punto de no reconocer a las personas que lo rodeaban.


-Sainz.

-Creo que ya has bebido demasiado, novato. Es mejor que regreses a casa.

-No, aún tengo que buscar a Max...


Las manos que estaban deteniéndolo en medio de la pista de baile sostuvieron con mayor fuerza su cintura, haciendo que éste centrara sus ojos en el otro varón y dejara de lado la búsqueda de su hermano. El más joven de ambos estaba demasiado confundido por la situación debido a que ellos no eran cercanos para nada.


-¿Por qué buscarías a Max? Ni siquiera se conocen.

-Lo hago.

-Que te diera una charla no significa que sean amigos para toda la vida.


El menor iba a quejarse sobre el comentario. Iba a reclamar que conocía a Max, era su hermano, su niño consentido, su mayor preocupación, obviamente sabía sobre él. Sin embargo, decidió no decir nada y tragarse sus palabras. No era el lugar, ni el momento, mucho menos la persona a la que tenía que enfrentar con esa verdad.


-No es algo que te importe.

-¿El niño nuevo está decidido a llamar la atención? Se realista novato, Max no tendrá interés en ti jamás.


En lugar de seguir peleando con el madrileño, el joven neerlandés se alejó de golpe del mayor y camino de vuelta hacia donde su mejor amigo estaba. Logan solo tuvo que verlo por un segundo antes de levantarse de golpe y despedirse de los otros dos pilotos.

Una vez el aire de la noche chocó contra su rostro, el menor de los pilotos comenzó a respirar profundamente y trató de relajarse para dejar ir la bruma en su mente debido al alcohol. Sus ojos se cerraron un momento antes de volverlos a abrir con calma y seguridad. Las palabras de Sainz rondaban por su mente, pero eso no importaba en ese momento.

Nadie necesitaba saber que él y Max eran familia, aun no era el lugar ni el momento para que nadie más lo supiera. Ya llegaría el día donde podría hacerlo, pero aún no era prudente el que se descubriera. La presencia repentina del americano a su lado era un recordatorio de todo lo que faltaba por hacer.


-Vamos Logan. Hay cosas que planear.

-Ya sabes que soy tu mano derecha en esto, ni siquiera deberías dudar en decirme qué quieres hacer.

-Hay algunas cosas que quiero confirmar sobre Jos todavía.

-Claro... Como si realmente necesitaras hacer eso. Pero seguiré tu juego hasta que me digas qué quieres investigar realmente.


El mayor sonrió mientras se aseguraba de pedir el auto que los llevaría de vuelta al hotel. Ninguno dijo nada, pero no por ello significaba menos. Ambos sabían que aún faltaba mucho para poder enfrentar la verdad que el menor de los Verstappen traía consigo, sobre todo si el piloto de McLaren quería que Max estuviera a salvo.

Y para Oscar, solo eso importaba.

----------------------------

La primera vez que Oscar y Logan se conocieron había sido un desastre a ojos del australiano, pero los había unido de una forma muy especial. Ambos karts habían chocado durante la última vuelta, dejándolos fuera del primer y segundo lugar que ambos tenían en esos momentos. Un incidente de pista muy desafortunado, pero ambos estaban bien y eso era lo que le importaba a todo el mundo.

El menor se bajó de su auto tratando de no maldecir su suerte y de calmar su ira al sentir como su primera carrera lejos de Australia terminaba tan terriblemente. Su cuerpo quiso moverse directamente hacia el otro adolescente que había sufrido el incidente para pelear con él. Sin embargo, en cuanto se acercó fue capaz de notar que el cuerpo contrario no paraba de temblar y sintió como su corazón se estrujaba ante la escena y los recuerdos que se generaban sobre un niño rubio al borde de las lágrimas debido a una situación similar.


-¿Estás bien?

-Lo siento, no fue mi intención.

-Oye, está bien, no pasó nada...

-No, no... esto es horrible, es tan malo... todo está mal... papá va a matarme.


Hubo algo en esas palabras que detuvieron inmediatamente la mente del neerlandés. Aquellas palabras tan similares a lo que vivió durante toda su infancia lo hicieron pedazos, por lo que no pudo evitar reaccionar a ellas como si su mundo se cayera en pedazos.


-Hey, hey, Sargeant ¿Verdad? Todo va a estar bien, nadie va a hacerte daño.

-Papá y Dalton van a...

-A nada. Nadie te va a hacer nada, respira, todo va a estar bien. Te prometo que vas a estar bien.


El menor tomó al contrario en un abrazo y acarició su espalda lentamente para darle mayor tranquilidad. Sus ojos chocolates recorrían el área donde se encontraban los adultos y notó a un hombre de una edad similar a la de su padre observándolos fijamente. Su instinto de proteger a un niño maltratado se activó inmediatamente y decidió llevarse al otro lejos mientras seguían abrazados.

Chris lo observó a lo lejos y asintió con su cabeza como si entendiera la reacción instantánea de su hijastro. Quizá lo hacía, el hombre había aprendido a leer a Oscar mejor que cualquier persona en su familia, así que el adolescente no dudaba en que entendiese su preocupación al notar las señales de un abuso físico y mental.

El neerlandés finalmente se separó del otro una vez ambos estuvieron en una de las áreas fuera de la pista de karting. Los ojos chocolate se enfocaron en los azules del contrario y en el miedo que tenía de estar ahí.


-Me llamo Oscar.

-¿Eh? ¡Ah! Logan, yo soy Logan.

-Un placer conocerte Logan. No eres europeo ¿Cierto?

-No, soy de Miami, pero Europa es el mejor lugar que puede haber si quiero llegar a la Formula Uno.

-Entiendo el sentimiento. Australia es un poco mejor, pero también terminé aquí para lograr mi objetivo de vida.


Ambos pilotos siguieron hablando un poco más, Oscar hacía varias preguntas con tal de sacar al otro de su cascarón y de sus pensamientos llenos de peligros. Cuando sus familiares finalmente los encontraron, el neerlandés no dudó en darle su número de teléfono al otro mientras le aseguraba que contestaría sin importar la hora o lo que el americano necesitara.

Sus ojos siguieron al mayor mientras este se acercaba a su familia, pero en lugar de estar cerca de quien el australiano suponía que era su padre, el joven de cabellos más claros corrió a los brazos de una mujer y no se separó de ella mientras se alejaban del lugar.

Su persona segura, pensó Oscar. Reconociendo su comportamiento y el de su león en el actuar del adolescente que acababa de conocer.


-¿Listo para irnos?


El piloto finalmente centró su mirada en su padrastro y sonrió ligeramente mientras asentía suavemente. Chris le devolvió la sonrisa y lo ayudó con sus cosas para poder llevarlo de vuelta al internado en el que estaba estudiando

El de cabellos castaños se mantuvo tranquilo durante el viaje de regreso, pero no por ello podía dejar de lado lo que había pasado en la pista. Su mente seguía recordando y comparando lo ocurrido con Sargeant a lo que él y Max habían vivido durante su infancia.

Quizá no fueran situaciones iguales, pero sintió algo, en el fondo de su alma, decirle que tenía que hacer algo por el otro. Que debía protegerlo tal como había protegido a su hermano cuando crecieron juntos.

Aun así, decidió esperar un poco, ni siquiera eran amigos, así que no tenía por qué meterse donde no lo llamaban. Pero estaría listo, en caso fuera necesario.

Justo como había estado por años, esperando la llamada de Max para salvarlo de ese infierno.

(En un futuro, el neerlandés observaría al chico que considera otro hermano sentado junto a su hermano de sangre y reiría para sí mismo al ver que ambos se parecían de manera ridícula, pero encantadora.)

Él era paciente en este tipo de situaciones, así que podía esperar un poco más antes de intervenir donde no lo llamaban.

Solo un poco más.

----------------------------

Arabia Saudita era todo lo que Oscar odiaba del deporte y también lo que más le aterraba. McLaren había sido terrible durante el fin de semana, y aunque era algo que ya sabía, no por ello se sentía bien el saber que los pilotos tenían bastante potencial, pero no el suficiente para hacer que esa chatarra de monoplaza funcionara como todos querían.

Aun así, eso no era lo que tenía tan mal al joven neerlandés. No, lo que lo tenía tan mal era saber que Max había quedado en segundo lugar en una carrera en la que su padre estaba presente en el paddock. Aquello no era un buen augurio, y el piloto más joven en la categoría no tenía forma de decirle al jefe de su hermano que debía alejarlo de Jos antes de que fuera tarde. Al menos no la tenía sin sonar como un entrometido y ser ignorado probablemente.

(Oscar aún era capaz de recordar a los policías y a las personas de servicios infantiles que los habían dejado con su padre aun cuando el pequeño niño los llamó después de que su madre tuviera un viaje de emergencia y los dejara solos con ese sujeto.

Ese hombre había sido capaz de endulzar la situación y dejarlo solo como un incidente porque eran niños que obviamente mentían cuando sus progenitores no les daban los juguetes que querían.

La sangre que se derramó de la boca de su león debido a las heridas que sufrió ese día lo perseguiría hasta el último segundo de su vida.)

Su cuerpo se movió sin que su mente lo controlase debido a lo aterrado que estaba por la situación. Sus ojos estaban fijos en el garaje de Red Bull y haría lo que fuera por llegar a este y detener a Jos. No era su plan, pero no podía evitar mandar todo al demonio con tal de asegurarse de que Max estuviera a salvo.

Sin embargo, fue detenido repentinamente mientras caminaba por el área de Ferrari. Sus ojos se oscurecieron y maldijo en voz baja a la persona que interfería con su camino hacia la protección de su hermano.

No debió sorprenderlo en lo más mínimo que fuera Sainz el que estuviera ahí, de nuevo. Alejándolo de su hermano una vez más.


-¿Te perdiste Sainz?

-Creo que el que se perdió fue otro. McLaren está del otro lado.

-No iba hacia McLaren.

-Eso noté. Escucha novato, no sé qué fijación tienes con Max, pero no resultará, así que déjalo ir. Lo digo por tu bien.


Si Oscar no hubiera sido un piloto de reserva el año anterior, probablemente le hubiera creído esas palabras al madrileño. Sin embargo, el neerlandés había sido un piloto de reserva y había sufrido con su actuar más de lo necesario. Sabía que el mayor solo actuaba así para sacarlo de quicio.


-Escúchame Sainz. Lo que yo haga, no es realmente tu problema.

-Tu...

-¡Oscar! Joder, me mandaron a buscarte por todos lados. Tenemos la reunión con el equipo.


Lando apareció de la nada, salvándolos a ambos de generar algún altercado que pudiera costarles sus puestos. Sus miradas seguían retándose mientras la voz del británico se mantenía cual música de fondo. Sin embargo, Oscar decidió hacer lo de siempre y centrarse en algo más que no fuera el idiota que tenía delante.


-¡Oscaaaar!

-Ya entendí, Lando. Lo lamento, ¿Nos vamos entonces?

-¡Si! Fue bueno verte, muppet, pero nos vamos ahora.


El australiano se alejó del garaje de Ferrari sin darle una última mirada al español que iban dejando atrás. No le interesaba cómo se sintiera o qué quisiera luego de su enfrentamiento. No, su prioridad era encontrar una manera de asegurarse de que su hermano estuviera a salvo y que Jos no le hubiera hecho daño.

Su cuerpo estuvo en alerta hasta que Mark se acercó sutilmente a él y le entregó su celular. Ambos mantuvieron contacto visual hasta que el más joven asintió como agradecimiento y entró a los contactos del mayor para escribirle rápidamente un mensaje a su antiguo jefe y actual encargado de Max.


"El padre de tu campeón no estaba feliz. Ten un ojo en ambos o las cosas saldrán mal."


Oscar le entregó su teléfono de nuevo a su manager y se dirigió a la oficina donde Zak y el resto del equipo debían estar esperando por él para que pudieran iniciar con la reunión sobre el auto y la carrera. Su cuerpo aún estaba tenso, pero quería creer que al menos había cuidado un poco a su hermano con ese mensaje para Horner, por ahora.

No era suficiente, pero era lo mínimo que podía hacer hasta encontrar una solución. Y la encontraría, o su maldita venganza se iría al drenaje y no permitiría eso jamás.

Porque sería dejar impune todo el sufrimiento que su león y el tuvieron al crecer.

Y Oscar nunca dejaría que eso pasara. No, porque él se encargaría de que Jos sufriera en carne propia el doble o triple de lo que él les hizo. Su hijo menor sería su recordatorio y su karma o moriría en el intento de lograr serlo.

----------------------------

-Entonces, ¿Cuál es el plan?

-¿De qué hablas Log?

-No me mientas Ossie, has pasado toda tu vida tratando de vengarte de tu padre y recuperar a tu hermano. Obviamente tienes un plan. ¿Será algo como en Kill Bill o John Wick? ¿Prefieres algo como La Gran Estafa o Gone Girl? Creo que eres más de ese tipo de planes.

-Ves demasiadas películas americanas Logan.

-Soy americano, eso es obvio.


El australiano sonrió mientras se acercaba a su ex novio con una sonrisa tranquila y se sentaba a su lado para posar su cabeza en el hombro del otro. El menor no era táctil, ambos lo sabían, pero había momentos donde su mente le jugaba en contra y necesitaba contacto físico para volver a la realidad. Esos momentos eran, usualmente, donde recordaba a su hermano y a la terrible realidad que debía haber vivido mientras crecían separados.


-¿Qué sucedió?

-Max acaba de ganar el tercer lugar en el campeonato de constructores.

-¿No es eso algo bueno?

-Sí y no. Jos no va a estar feliz, eso me preocupa. Max nunca ha sido bueno lidiando con sus insultos.


El reciente ganador de la Formula Renault se alejó para recostarse en su cama y tapó sus ojos con su brazo. Estaba cansado y desmotivado ante la sola idea de lo que su hermano estaría viviendo en ese momento. Necesitaba saber que estaba a salvo, que el mayor de los Verstappen no lo había lastimado de manera física y/o emocionalmente. De ser así no podría vivir.


-Oscar... te adoro, pero el que estés aquí, pensando en qué podría estar haciéndole Jos a Max no va a ayudar en nada

-¿Qué debo hacer entonces? ¿¡Actuar como si mi hermano no existiera!?

-Yo no dije eso, pero creo que debes concentrarte en algo más hasta que puedas realizar tu plan.


El americano colocó delicadamente un documento frente a los ojos del menor, quien se detuvo a leerlos por un momento antes de que su cerebro procesara lo que estaba siendo mencionado en aquel papel. Su cuerpo dio un salto debido al asombro y observó a su mejor amigo sin saber qué decir.


-Logan...

-Chris me dijo que es oficial.

-No es cierto.

-Lo es... Oscar, Mark Webber será tu nuevo manager y logró hacer que Prema Racing volteara a verte y quieren firmar un contrato. Oficialmente estás a un paso de Formula Tres.


El cuerpo del neerlandés comenzó a temblar mientras su amigo acariciaba su espalda para hacerlo sentir mejor. El mayor sabía cuánto le afectaban estas noticias a su amigo por lo que representaban en su vida. Finalmente, las cosas comenzaban a tomar sentido y un camino que esperaban le ayude a lograr su único sueño.


-Entonces, ¿Cuál es el plan?


Oscar no pudo evitar reír mientras observaba a su ex luego de escucharlo decir aquellas palabras nuevamente. Sabía que debía ser más celoso con sus ideas de venganza, principalmente porque no quería que nadie más saliera perjudicado por su comportamiento. Sin embargo, este era Logan, ambos sabían que no lo iba a dejar en paz hasta que le dijera la verdad.

Porque el chico sentado al lado del australiano se había vuelto una constante en su vida, una parte de él incapaz de eliminar o borrar para siempre. No, Logan era más que su mejor amigo, era la persona que le recordaba que podía conectar con las personas y ser mejor. Era quien lo motivaba a abrir su corazón y sus sentimientos para dejar ir toda la amargura que Jos Verstappen había dejado en su alma.

Logan era su hermano de otra madre.


-Bien, te diré. Pero tendremos que esperar a Lily. Ella también quiere saber.


El de cabellos más claros soltó una carcajada al escuchar aquello. Por supuesto que la novia del de ascendencia australiana también querría saber aquello. Había un patrón en las personas con las que Oscar se juntaba, así que no era sorprendente el saber que todos querían escuchar al menor fuera de control.

No todos los días podías ver o escuchar al neerlandés molesto contra algo o alguien. Y era más difícil hacer que se abriera a hablar de su familia o de lo que sentía contra el donante de esperma que tenía como progenitor. Pero era algo a lo que el mayor ya se había acostumbrado y trataba de trabajar con ello para que su amigo pudiera sanar también. Así que, momentos como estos, eran pequeñas victorias y Oscar lo sabía.

Porque solo así podría ver de nuevo a Max.

Porque quería verlo siendo un joven del que su hermano pudiera estar orgulloso. En vez de ser la reencarnación del trauma que ambos sufrieron. Porque el menor era demasiado parecido a Jos, pero haría lo necesario y lo imposible por ser diferente a él y por mostrarle a su hermano que lo era.

Porque Max merecía ser feliz.

Y Oscar le iba a dar esa felicidad, aunque tuviera que arrancarle la vida a alguien con tal de lograrlo.

----------------------------

-¿Qué pasa contigo y con Sainz?


El de cabellos ligeramente oscuros observó al otro neerlandés con cansancio mientras él y su mejor amigo se sentaban juntos a esperar a los demás pilotos para la reunión grupal que estaban obligados a tener con la FIA y otras personas importantes en el deporte para revisar la carrera. Sin embargo, ninguno de los novatos estaba interesado en ello en ese momento.

En ese instante, los novatos y otros pilotos veteranos, estaban interesados en entender la compleja relación que parecía existir entre Oscar Piastri y Carlos Sainz. El madrileño llegaría a algún lugar como la persona más amable del planeta, pero comenzaría a molestar y decir comentarios pasivo-agresivos en cuanto estuviera dentro del mismo grupo que Oscar.

Y todos sabían que era un problema específico con el más joven en la parrilla. El piloto de Ferrari tendía a ignorar al novato de Williams y le dirigía poco la palabra al novato de Alpha Tauri. Así que no, su pelea no era con la habilidad de todos los novatos, era con el joven piloto de McLaren específicamente.

Lando le había preguntado un par de veces si ya se conocían o si había un motivo para que su amigo y antiguo compañero actuara de aquella forma con él, pero el neerlandés no tenía la más remota idea de qué ocurría por la cabeza del españolete.

Oscar sabía que esa actitud había sido una constante desde su época como piloto de reserva de Alpine. En aquel entonces sabía que podía contar con Pato o Fernando para que lo protegieran de cualquier peligro que el madrileño representara y para evitar que el menor le rompiera la cara cuando perdiera la paciencia. Algo que era raro de ver, casi imposible, pero era algo que Sainz lograba seguido y con poco esfuerzo.

Ahora que era un piloto oficial era diferente. Pato estaba muy ocupado aun cuando estaban en el mismo equipo, y no podía correr hacia Alonso a la primera que las cosas fueran difíciles. Dios sabe que no quiere toparse con él en una situación comprometedora con el joven Stroll nuevamente.


-No sé qué le pasa. Pero es personal y no tengo ganas de saberlo.

-Si Sainz no fuera tan hetero, te diría que parece un niño pequeño jalándole el cabello a la chica que le gusta para tener su atención.


Una risa nerviosa salió de la garganta del novato de McLaren ante lo dicho por Nyck, sobre todo, cuando Logan asintió dándole la razón. Era horrible de pensar, no quería imaginarse la situación en lo más mínimo o tendría un ataque de pánico. ¿Él, con alguien mayor que es un amigo cercano de su hermano? No, Max moriría por solo pensarlo.

Dejaron el tema de lado mientras los demás pilotos finalmente aparecían para hablar sobre el desastre ocurrido en Australia. Los ojos chocolate lograron encontrar unos ojos azules como el cielo en el otro lado de la sala, ambos se revisaron rápidamente y asintieron suavemente para desviar sus miradas al escuchar que la reunión iniciaría en ese momento.

Max estaba bien, estaba a salvo. Oscar podía confiar en que todo saldría bien y que tendría tiempo para arreglar los detalles antes de que Jos hiciera alguna estupidez que lastimara nuevamente a su hermano. Horner le había confirmado a Mark que nada había pasado durante la carrera pasada y que su piloto estaba a salvo. Así que el menor solo pudo cerrar sus ojos y rogar que las cosas siguieran así un tiempo más.

Pero el destino no era amable con los Verstappen, el neerlandés lo entendió luego de Azerbaiyán.

----------------------------

Rojo, el hijo menor de Jos odiaba el color rojo.

Rojas eran las flores que su mamá tenía en su jardín en Países Bajos. Ella decía que eran las mismas que habían decorado su boda junto a las rosas blancas. Eran flores que Jos había escogido y que ella había aprendido a amar con el tiempo, porque simbolizaban su amor y compromiso con el otro.

El menor aún recordaba a su madre arrancando las flores de su jardín cuando descubrió que Jos la estaba engañando con Sophie.

Rojo era el color que tenían sus mejillas y las de Max cada vez que escuchaban al tío Michael decir que eran adorables y los niños más tiernos que había conocido desde Mick.

No era mucho, pero ambos habían aprendido a no esperar ese tipo de comentarios de su padre. Así que, el que otro hombre adulto se los dijera, los hacía sentir amados y creaba una calidez que se mostraría en sus mejillas. Luego jugarían con Mick hasta el cansancio y Jos creería que el sonrojo era por el correr tanto.

Oscar no lo diría, pero recordaba el rojo en los ojos del tío Michael la última vez que estuvo en su casa, luego de pasar horas peleando con Jos por algún tema no relacionado a ellos. Recordaba como su rostro se llenaba de esa tonalidad mientras Jos los alejaba del lugar y maldecía nuevamente el apellido Schumacher.

Rojo era el rostro de Max cuando estaban en la nieve. No, no solo su rostro, también sus manos, sus pies y cualquier parte de su piel. Ellos no jugaban en la nieve, Jos jamás dejaría que perdieran su tiempo así.

No, era el rojo de las quemaduras debido a que estaban en su patio, haciendo ejercicio en medio de la nieve, sin ningún tipo de ropa que evitara que se congelaran hasta morir. El de mirada chocolate usualmente detendría a su hermano y trataría de calentar su cuerpo para que estuviera bien, al menos hasta que mamá llegara y los llevara adentro mientras comenzaba a pelear con Jos.

El neerlandés más joven recordaría todas las noches aquel día donde el rubio pasó horas en cama debido a que su cuerpo no había soportado más. Recordaría sus mejillas, rojas por la fiebre, y sus ojos llenos de lágrimas por el dolor. En su mente aún resonaban los gritos de sus padres debido a que Jos quería que Max entrenara y Nicole estaba a punto de lanzarle algo porque su hijo estaba enfermo por su culpa.

Aquel día sería el primero donde el rojo decoraría el rostro de su madre también. La marca de la palma de Jos sobre su rostro era todo lo que vería el menor, pero él sabía, había muchas más en el resto de su cuerpo. Y esa sería la gota que derramaría el vaso de su madre.

Rojo era el traje de Ferrari que le perteneció a Michael, y el traje que Mick tenía puesto cada vez que visitaban su hogar. Roja era la camisa de Ferrari de Max, aquella que les pusieron a ambos durante el cumpleaños de Michael y con las que les tomaron fotos para el recuerdo.

Aquellas camisas habían terminado en el fuego de la chimenea que tenían en casa, junto con muchas otras cosas que Jos quería destruir durante el proceso de divorcio, sabiendo el valor sentimental que tenía para toda la familia, principalmente para sus hijos. Era su forma de alejarlos de todo lo que amaban.

Rojo era el color en sus ojos cuando sus lágrimas se derramaron y sus gritos sonaron en medio de todo aquel juzgado. Su hermano no podía verlo a la cara sin sentirse culpable, Oscar lo sabía, pero quería verlo. Quería tener su imagen grabada en su memoria una última vez antes de no volverlo a ver.

No pudo hacerlo ese día, pero sí tendría grabada en su mente la imagen de su león, subiendo al auto de Jos, con los ojos rojos por las lágrimas que había derramado desde que lo encontraron en la gasolinera en la que había sido abandonado.

Rojo es el traje que ahora lleva Carlos Sainz. El traje de Ferrari que persigue sus pesadillas y que lo atormenta al estar despierto. Cada vez que ve ese tono de rojo sabe que no podrá ir hacia Max, no podrá acercarse como tiene pensado y todos sus planes se irán al desagüe por su culpa.

El de ascendencia australiana verá también ese rojo en las mejillas del español cuando el menor dice algo que lo enoja demasiado y pronto estarán insultándose sarcásticamente hasta que alguien llegue a separarlos. Aun así, cual imanes, volverán a encontrarse y volverán a insultarse. Y el rojo estará en las mejillas de ambos por el enojo que sienten en ese momento.

Rojo, rojo, rojo...

Rojo, como la sangre que Oscar comenzó a toser un día. Un fallo en las funciones de sus pulmones dijo el médico. Un fallo debido a traumas y lesiones que su cuerpo aguantó cuando era mucho más joven. Un fallo que le impedía entrar a los deportes de velocidad a menos que quisiera morir.

Un fallo que le obligaba a dejar ir su sueño de venganza.

Un fallo que había decido ignorar con tal de ser el Karma de su padre, con tal de destruirlo y hacerlo sufrir tanto como él y Max habían sufrido. Incluso si su cuerpo no podía más, incluso si se caía a pedazos y no quedaba más que rastros rojos de su existir.

Oscar haría lo que fuera con tal de mantener a salvo a Max.

Los ojos chocolate observaron una última vez el pañuelo manchado de sangre fresca que acababa de ensuciar y cerró los ojos para respirar con fuerza buscando calmar su ansioso corazón. Aún había tiempo, aún podía lograrlo, no tenía otra opción. Sus ojos se volvieron a abrir y guardó el pañuelo antes de salir de su habitación de hotel.

Rojo... como odiaba el rojo.

----------------------------

¡Hola!

¿Cómo están? Yo me siento bien porque finalmente terminé el capítulo.

Fue menos triste de lo que pensé, pero eso solo significa que voy a hacer peor el capítulo de Max. Eso creo, eso espero.

No pude tocar mucho la relación de Carlos y Oscar en este capítulo, pero creo que trataré de hablar un poco de ella desde los ojos de Max.

Consejos, quejas, peticiones, todo puede ser dejado aquí.

¡Nos leemos pronto!

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro