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III: We Ruled The World

Oscar Jack Piastri, joven piloto de nacionalidad australiana, hijo de Chris y Nicole Piastri, MacFadyen de soltera. Oscar Jack Verstappen, nacido en Ámsterdam, Países Bajos, según sus documentos legales previo a la adopción de Chris. Actual piloto de reserva de Alpine para la Formula Uno y próximo piloto del equipo McLaren para la misma categoría.

Si había algo que distinguía al joven era su mente siempre serena y su precisión para tomar una decisión bajo presión. No importaba que le pusiera delante la vida, el joven de 21 años era capaz de analizarlo y superarlo de la mejor manera posible.

Pero aquello no siempre había sido el caso.

El joven de ascendencia australiana por parte de madre aun recordaba un evento ocurrido hace más de una década atrás que lo había puesto contra las cuerdas y lo había hecho actuar erráticamente. Él era un niño en aquel entonces, pero lo vivido le había hecho entender que no podía tomar decisiones apresuradas. No en esta vida.

Así que había aprendido a calmarse y pensar con la cabeza fría para planear cualquier cosa en el futuro. Porque necesitaría esa ventaja en cualquier momento para conseguir todo lo que deseara en el futuro. Su calma era una herramienta para su futuro.

Era un recordatorio de aquella gasolinera.

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Oscar era muy joven para recordar muchas de sus experiencias de vida con aquel al que alguna vez llamó padre. Pero las experiencias, los gritos, los reclamos y las horas sin sueño por el dolor, todo es estaba tatuado en su alma de la peor manera. Eran marcas indelebles que destruían su pequeña vida poco a poco.

Los primeros años luego del divorcio fueron terribles tanto para él como para su madre. Luego de que fueran de vuelta a Australia ella no podía acercarse a Oscar sin que él comenzara a gritar como loco y le lanzara lo que tuviera a la mano mientras llamaba a gritos a su león. La única persona que podía calmarlo era su abuela materna, la cual lo abrazaba con fuerza y le cantaba una canción de cuna en holandés que había aprendido para sus dos nietos.

Pasaron un par de años para que el menor se recuperara y fuera capaz de hablar con su madre sin que lo superara la cólera interna por el abandono a su hermano. Oscar no era violento y no quería lastimar a su progenitora físicamente, pero el pensar en su león sufriendo a manos del hombre que alguna vez juró amar a su familia lo enloquecía y lo hacía querer huir del país para poder buscar a su otra mitad. Y al saber que eso no era posible, terminaba temiendo un colapso mental debido al estrés, lo cual no acababa bien.

Pero los años curarían ese duelo. Eso le decía su abuela. Claro, esas palabras no lo ayudaron cuando, dos años después, tuvo que enfrentarse a una nueva realidad familiar. Su madre estaba embarazada e iba a casarse, todo sin que Oscar supiera que su madre estaba viendo a alguien de manera romántica.

(El australiano hoy en día diría que lo entiende, puede comprender por qué Nicole no le dijo nada sobre su padrastro cuando era niño, porque creía que estaba cuidándolo. Demasiados cambios habían ocurrido en sus vidas en esa época y apenas estaban superándolo. Pero su yo joven no podía pensar en otra cosa que en su madre haciendo una nueva familia con alguien que parecía amarla sinceramente.)

"Si ya se deshizo de Maxi cuando no planeaba una familia, ¿Qué puedo esperar yo?"

Las lágrimas en sus ojos chocolate revelaron el miedo de ser abandonado, el pánico de perder lo único que le quedaba de su familia. La ley ya lo había alejado de su hermano, no podía comprender porque ahora su madre también quería dejarlo atrás.

(El piloto de 21 años ahora sabía que aquellos pensamientos eran resultado del trauma creado por Jos y todo lo que los hizo sufrir junto con Max. Pero era más de una década tarde y no podía decirle a su versión juvenil que aquello no era cierto. Que, a diferencia de aquel hombre, su madre jamás pensaría en abandonarlo.

Así que solo se queda con el recuerdo de lo que fue. Del dolor y del miedo que vivió en aquel momento, cuando creyó que nadie lo amaría y todos lo abandonarían tarde o temprano.)

Dos semanas antes de la boda escucha a su madre y a su abuela pelear porque Jos se ha casado de nuevo, se ha casado con la mujer que destruyó su matrimonio un mes después de que ellos se fueran de su vida. Por si eso no fuera suficiente, el piloto reveló al mundo que él y Sophie llevan juntos años (Cierto) y que de su matrimonio nacieron Max y Victoria (Falso).

Oscar no lo entiende del todo, pero puede ver que a su madre aún le duele la noticia. Aun cuando llevaban tanto tiempo separados, su madre probablemente nunca olvidaría a su primer esposo, al padre de sus dos hijos. Y aunque le hizo daño, ella seguramente siempre sentiría un cariño especial por él o al menos por los recuerdos que tienen juntos.

Viendo la familia que Jos ha formado con su nueva esposa, integrando a su otra mitad en ella, se pregunta si su madre y Chris lo harán también con él, Hattie y Edie, las pequeñas hijas de Chris. Si ellos también podían ser una familia feliz, intentar crecer todos juntos y aprender a quererse de esa manera.

Oscar lo intentó, pero cada navidad, año nuevo, 30 de septiembre, o festividad familiar, se encerraba en su habitación por un par de horas y lloraba desconsoladamente. Luego regresaba a la celebración con sus padres y hermanas y fingía que todo estaba bien.

Si tenía una caja llena de cartas para su hermano para felicitarlo por cada evento importante en su vida, eso era algo que solo Oscar sabría.

Y cuando su madre le mostró fotos de Max ganando varias carreras de karts fue que entendió que era lo que debía hacer. Sus ojos fijos en la noticia de cómo el joven neerlandés era una de las futuras promesas de los deportes de motor.


-Mamá, papá... Quiero ser piloto de la Formula Uno.


Oscar sabía que sus palabras acababan de romper el corazón de su madre, pues ella trataba de alejarse de todo aquello que le recordara a Jos. Pero aquí estaba su hijo menor, diciéndole que quería tener la misma profesión que tenía aquel hombre, como si fuera una mala broma para ella o algún tipo de castigo.

Sin embargo, el pequeño holandés no pudo sentirse mal por su petición, aun cuando sabía cuán difícil era para sus padres escuchar aquello. Porque esa era la única manera de poder volver a su león.

Un león que tenía una mirada aún más solitaria que la del koala del que lo habían separado.

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-Ese es el área de los Ferrari. Por tu bien te diría que te mantengas alejado, Oscar.


El joven de mirada chocolate sonrió a lo dicho por el piloto de McLaren que le estaba dando un rápido recorrido por el paddock en el que se encontraban. Oscar realmente disfrutaba de la belleza de Brasil y agradecía que O'Ward fuera un chico tan genial como para guiarlo por el lugar cuando sabía que la gente de Alpine no lo haría y el personal de McLaren no tenía tiempo para ello.

El mexicano continuó explicando las áreas de los equipos, las partes generales, lugares donde no debía ir por su bien y que personas de los otros equipos le darían algo de comer si era suficientemente amable con ellos. El joven de ascendencia australiana lo agradeció infinitamente, no porque fuera a aprovecharse de ello, sino que le daba un poco más de calma a su situación.

Patricio se detuvo a medio camino para explicarle la importancia de siempre llevar sus cosas y ser cuidadoso en cada una de sus acciones para no molestar a los pilotos más antiguos. El menor le dio una sonrisa sarcástica debido a que sabía a lo que se refería. Llevaba siendo piloto de reserva casi un año, él entendía mejor que nadie las actitudes de divas que tenían todos los pilotos de la parrilla.

Un escalofrío recorrió la espalda del joven neerlandés y este se volteó para tratar de entender la alerta que su cuerpo le había enviado. Pronto encontró unos ojos igual de oscuros que los suyos, pero no por ello menos sorprendentes, observándolo fijamente. Su primera idea fue tener una guerra de miradas y demostrarle al hombre vestido de rojo que no se sentía intimidado por él, pero desistió en cuanto Pato volvió a hablar.


-¡Vamos a visitar a Checo! Seguro apreciará que alguien lo saque de la prisión que es Red Bull


Oscar retiró su mirada del piloto español de Ferrari y siguió a su guía con silenciosa resignación al saber que no podía negarse, aunque quisiera, al viaje. Sabía que no vería a Max debido a que no estaba en el paddock, pero quería estar preparado para su reencuentro y esto no lo ayudaba en nada.

El australiano olvidó casi por completo lo recién ocurrido con el madrileño en aquel momento, tomándolo como la típica intimidación al nuevo piloto. Pero no le importaba, el próximo año mostraría de lo que era capaz y haría que gente como Sainz dejara de verlo hacia abajo.

Su mente ignoró completamente que la forma en la que el piloto de Ferrari lo vio fue todo menos intimidatoria y parecía más a la de un depredador hambriento frente a su futura presa.

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El viaje familiar a Italia había sido improvisado para todos los niños de la familia Piastri. Aquel viaje era para las vacaciones en pareja de sus padres, pero Hattie quería ir a Roma y Edie rogó hasta el punto que todos sabían que sus primeras palabras a cualquier persona eran sus ruegos para ir con ellos. Así que, al final, todos fueron a Italia.

Si Oscar hizo que sus hermanas rogaran por ello a cambio de que pudieran jugar con su carro de competición... sus padres no tenían que saberlo.

Un par de días después, Oscar había pedido ir a una competencia de Karting, para el disgusto de su madre y la diversión de su padre, quien había comenzado a disfrutar de ese tipo de eventos debido a las competencias del varón menor con los autos a control remoto. Al final, Chris propuso un día de chicos y un día de chicas, así ambos adultos pasarían tiempo con sus otros hijos y serían más cercanos como familia.

Lo que su padre probablemente no esperaba era que su cangurito mayor, como él les decía a sus hijos, no quisiera ir a la competición solo por su gusto al karting, sino porque sabía que su hermano estaría participando en ella. Oscar seguía muy conscientemente la carrera de su león gracias al apoyo de sus abuelos para mantenerse al tanto de su nieto mayor. Fue así, que al saber que Max correría en Italia y que Chris y Nicole estarían ahí, que Oscar tomó la decisión de incluirse en el viaje y visitar la carrera sin que Jos se enterara.

Es así como terminó observando la carrera de karting del hijo Verstappen mayor con ilusión y orgullo brillando en su mirada. Lo que no esperaba, es que en medio de ello su hermano terminara en una mala posición durante la competencia. Si había algo que Oscar recordaba claramente, es que el antiguo piloto de la Formula Uno jamás había sido compasivo con el de ojos azules cuando pasaban cosas como esta. Los fallos no eran permitidos y serian castigados de la peor manera.

Sin pensarlo, su pequeño cuerpo se alejó de su padre y corrió en la dirección donde vio por última vez a su hermano. Estaba temblando cual hoja a merced del viento, pero se negó a detenerse o distraerse siquiera un momento. Cada segundo que pasaba era una posibilidad mayor de un golpe en la pálida piel del neerlandés mayor.

Oscar encontró a su león en un rincón poco visible del área de carrera, alejado lo más posible de todo el mundo, posiblemente ocultándose de Jos. El menor se acercó lentamente hasta que terminó frente al joven piloto. Ante su presencia, el neerlandés de mayor edad subió su mirada, listo para pelear, solo para que sus ojos mostraran sorpresa al ver quién estaba parado delante suya.


-¿Koalita?

-Hola león.


El más joven de la dupla infantil se sentó al lado del contrario, sabiendo que el azul que tanto quería ver le rehuiría debido a la vergüenza de haber perdido su oportunidad de ganar cuando su pequeño koala finalmente estaba en una de sus carreras luego del par de años donde no había podido ir a apoyarlo debido a la separación familiar.


-Max, lo que me importa es que no te paso nada.

-Si sigo cometiendo estos errores nunca llegare a la Formula Uno y papá dirá que siempre tuvo razón.

-Él no sabe nada. Eres un piloto increíble y la gente lo verá. No dudes de lo impresionante que eres, por favor.


Ambos menores se mantuvieron viendo la pista mientras compartían un profundo silencio ante lo que observaban. Ninguno quería aceptarlo, pero ambos sabían lo que le esperaba al de cabellos claros una vez se fuera con Jos. Si su padre ya había estado molesto por el resultado de la carrera, el no poder irse porque su hijo se había escondido de él hacía las cosas aun peor.


-Podríamos pedirle a mamá que pelee de nuevo por tu custodia.

-Jos dijo que Sophie es mi madre para que Nicole no pueda llevarme. Tardaríamos meses para lograr que alguien acepte la historia de mamá y que nos permita hacer la prueba de sangre con ella. Es tiempo y dinero perdidos.

-Max.


Los niños contuvieron la respiración al escuchar la voz de su progenitor masculino llamando al mayor de ellos. Sabían que Jos no estaba feliz por lo que había pasado en la carrera. Y que Max no apareciera solo lo enfurecía más, pero ninguno tuvo el valor de moverse. El mayor por el miedo, y el menor porque sabía que Jos le daría un golpe y lo dejaría imposibilitado para poder defender a su hermano.

Ambos se quedaron quitos y en silencio por un par de minutos hasta que sintieron que era seguro volver a hablar o moverse. La situación no pintaba bien desde un comienzo y probablemente sería peor si lo prolongaban más tiempo. Pero ninguno quería despedirse todavía, y a menos que alguien los encontrara pronto, probablemente se quedarían ahí un rato más.


-Max, ¿Qué haces aquí? Tu padre está buscándote desde hace tiempo.


Una voz con acento marcado llamó la atención de ambos menores, haciendo que el más pequeño se pusiera frente al de ojos azules para que la otra persona no viera a su león. Sin embargo, en lugar del adulto intimidante que esperaban, a quien tenía delante era a un niño ligeramente más alto que él, con sus ojos verdes azulados tratando de encontrar al neerlandés mayor.

Charles Leclerc.


-Tengo que irme Koala, pero necesito que confíes en que todo estará bien.


La voz del mayor hablando en neerlandés llenó rápidamente el espacio en el que habían estado juntos ambos niños nacidos en Países Bajos. El otro chico solo los observó con curiosidad, pero no comentó nada del actuar de ninguno de ellos. No cuando ya era un milagro que Max compartiera el mismo espacio que él por más de un minuto sin insultarlo.

Los hermanos se dieron un abrazo que pareció durar una eternidad y el de mirada azulina se separó con dolor marcado en sus ojos antes de correr hacia cualquier lugar para que su padre pudiera encontrarlo y así se largaran de aquel lugar de una vez por todas. Sus ojos no se detuvieron en el monegasco en ningún momento o diría alguna tontería como lo hacía usualmente, así que solo le agradeció y se fue de ahí.

Oscar de quedó parado al lado de Charles por un momento, antes de que el mayor se despidiera con un tono bastante particular en su voz. El de ascendencia australiana no dijo nada, pero el área de sus ojos reflejaba la confusión ante la actitud del otro piloto que se había retirado como si él fuera un enemigo.

Solo pudo suspirar y caminar de vuelta hacia donde estaba su padre. Sabía que Chris estaría preocupado, aterrado y molesto por el hecho de que su hijo desapareciera sin decirle una sola palabra, pero en su defensa, Oscar sabía que no podría ver a su hermano con su padre cerca o Max se cerraría por completo y no querría verlo.

El adulto a cargo de Oscar estaba a unos cuantos metros de distancia del lugar donde los hermanos habían estado escondidos del donador de sangre y esperanza de ambos niños. Su rostro era tranquilo y relajado, no parecía afectado por el hecho de que su hijo se hubiera escapado de su lado a quién sabe dónde.


-Papá

-¿Terminaste lo que tenías que hacer con tu león?


Por supuesto que Chris estaría un paso adelante del más joven y sabría que todo el viaje y deseo de ir a la pista era por un motivo mayor a su amor por el deporte. Oscar los había ayudado con la planeación de sus vacaciones, así que sus padres debieron imaginar qué pasaría cuando accedieron a que todos sus hijos viajaran con ellos.

El joven neerlandés solo asintió con su cabeza y caminaron de vuelta al auto que habían alquilado aquella mañana para retirarse finalmente del lugar. Ambos varones iban charlando de lo visto aquel día, de cada punto fuerte y punto débil que tenían los pilotos, de los errores que cometían al momento de configurar sus Karts y de que cosas podía aprender Oscar para ser mejor que ellos una vez su madre le permitiera subir a uno de ellos.

Llevaban una hora de recorrido cuando el teléfono de su padre comenzó a sonar y se detuvieron para que él pudiera tomar la llamada. Normalmente Chris ignoraría cualquier llamada que recibiera durante su tiempo con alguno de sus hijos, pero le había colocado un sonido especial a Nicole. Y que esa canción sonara los había hecho dejar de lado cualquier cosa para hacer de la mayor su prioridad.


-¿Amor?

-¿Todavía están en Toscana?

-Sí, vamos de camino, pero aún estamos cerca

-Necesito que me hagas un favor. ¿Puedes revisar las gasolineras que hay en el camino?

-Cariño, ¿Qué ocurre?

-Jos dejó a Max en una gasolinera, pero no sé cuál y Max estaba llorando mientras la describía, así que no sé demasiado de ella. Pero me hare dos horas más para llegar a Toscana y no quiero dejarlo ahí todo ese tiempo...

-Amada, no te preocupes, Oscar y yo lo buscaremos. Te llamaré si lo encontramos y si no lo haremos todos juntos. Todo estará bien, te lo prometo.


Los adultos siguieron conversando sobre lo que el hijo mayor de Nicole había dicho, sin embargo, Oscar ya no los estaba escuchando. Sus ojos estaban cerrados mientras respiraba lentamente y trataba de calmar su errático corazón. No podía tener un ataque de pánico en ese momento, sus padres ya tenían un problema y no podían perder el tiempo con su reacción fuera de lugar.

Max necesitaba que él estuviera centrado en el aquí y ahora.

(El Oscar del presente se la pasaría observando el mapa de Toscana cada vez que recordaba aquello, y recordaría a su yo de 11 años marcando todas las gasolineras que encontraban en su mapa, siendo la persona que se acercaba a la gente para pedir indicaciones, siendo el primero en bajar del auto para tratar de encontrar a su hermano en algún lugar de la estación de servicio a la que habían llegado y corriendo de vuelta en cuanto no encontraba a Max en ningún lugar.)

Una vez recuperara a Max, Oscar haría lo imposible por asegurarse de que su hermano volviera sano y salvo a su lado de manera permanente, sin importar a qué o a quién tuviera que quitar de su camino en el proceso.

Incluso si tenía que eliminar a Jos para siempre para lograrlo.

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-Ten cuidado niño.


El joven de ascendencia australiana observó al piloto de la escudería del caballo luego de que chocara contra él en medio del paddock. En alguna situación normal el menor abriría la boca y se disculparía por lo ocurrido pues podría ser su culpa por no estar prestando atención a su entorno.

Sin embargo, él había estado parado en el mismo lugar al menos unos tres o cuatro minutos, esperando por Alonso, cuando el piloto vestido de rojo caminó directamente hacia él y lo embistió como si nada. De no ser porque estaba acostumbrado a que Logan corriera contra él y tratara de taclearlo cada vez que se veían, el menor habría caído al suelo debido al sujeto que trataba de culparlo a él por lo ocurrido.

Que ridiculez.

Un par de presencias aparecieron rápidamente en el área como si buscaran calmar y resolver una posible pelea, algo en lo que Oscar no iba a ser participe. Sus ojos, que habían estado fijos en Sainz hasta ese momento, se dirigieron alhombre de Alpine por el que había estado esperando todo ese tiempo.


-Sentimos que Calos te haya chocado, Oscar. No fue su intención.


Aquello no era cierto en lo más mínimo y todos los presentes sabían que no era el caso. Pero Oscar apreciaba a Charles por ser el hermano de Arthur y no quería causarle problemas a él o a Fernando por una riña completamente innecesaria contra alguien que no le interesaba en lo absoluto.


-Da igual. Los veremos más tarde.


El menor decidió caminar en dirección contraria a los Ferrari para tratar de mantener su actitud serena y poco problemática intacta. No iba a dejar que un desconocido se metiera en su cabeza y lo sacara de quicio por algo tan simple. Había conocido gente más molesta en este deporte, así que podía vivir con ello y ser la persona madura entre los dos.


-No vuelvas a meterte en el camino de los otros, niño.


Nadie tenía que saber si los ojos chocolate del neerlandés mostraron su ira ante aquel comentario, o si sus manos se cerraron en puños para tratar de calmar su enojo, o si su boca lanzaba maldiciones en voz baja mientras caminaba lo más lejos posible del piloto de rojo para volver hacia donde estaba Esteban y Otmar.

No, Oscar no le daría el gusto a ese sujeto de verlo reaccionar. Él se concentraría en su carrera, en la oportunidad que le estaba dando Alpine para probar el monoplaza que usarían Alonso y Ocon durante la carrera. Su mente estaba centrada en demostrarle a todos por qué merecía un asiento para la próxima temporada, en nada más.

Él no tenía tiempo para un terco caballo cuando estaba tratando de recuperar a un león herido.

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El joven australiano observaba la carretera italiana sin prestarle la menor atención a la misma. Su mente había abandonado cualquier tipo de raciocinio después de encontrar a su hermano luego de horas de búsqueda. En cuanto había visto al mayor su cuerpo entró en un estado de frenesí y no dejó que nadie más se le acercara. Max había tenido que cargarlo de vuelta al auto de su padre mientras le juraba en voz baja que estaba a salvo.

Es así que ambos iban envueltos en algunas mantas de Hattie mientras sus cuerpos estaban presionados el uno contra el otro. El mayor había caído rendido en cuanto se sintió a salvo, pero el de mirada chocolate no había sido capaz de seguir a su hermano a la tierra de los sueños.

Había escuchado a su padre hablar con su madre, como ambos querían usar esto para proteger a Max y cómo Jos había hablado de usar todo esto en su contra para que Nicole perdiera sus derechos de visitación. Todos estaban envueltos en la complicada red de mentiras que el antiguo piloto de Formula Uno había creado y sus dos hijos eran los que pagarían por ello.

El de mirada azulina despertó poco antes de que llegaran al hotel en el que los Piastri se estaban quedando, pero cuando llegaron lo que los recibió fue una escena conocida para ambos. Sus progenitores estaban en un área alejada de todo y todos peleando como lo hacían cuando aún estaban casados. La mirada de la fémina reflejaba ira y desprecio mientras que la del varón denotaba molestia ante la charla que tenían.

Finalmente, el hombre se alejó de su antigua esposa y caminó en dirección del auto donde estaban sus hijos. El primero en bajar del vehículo fue el menor, quien cerró la puerta del mismo detrás suya. Sus ojos y los de su padre se encontraron y se enfrentaron durante un largo y silencioso momento hasta que la voz del joven piloto los alejó a ambos.

Oscar y Max solo pudieron darse un rápido abrazo antes de que el progenitor de ambos tomara a su hijo mayor del brazo y se lo llevara a rastras del lugar. El chocolate y el azul se encontraron una última vez. Resignación en unos, ira en otros. Finalmente, ambos rubios se retiraron del lugar y el más joven no tuvo reparo en lanzar algunas cosas que llevaba en el auto al piso para descargar su cólera.

Aquella vez fue la última vez que Oscar vio a su progenitor y a su hermano.

Luego de aquel día el neerlandés menor se encerró a sí mismo, a sus sentimientos y a sus ideas en un lugar donde nadie pudo alcanzarlo. No porque creyera que mostrarlos fuese algo malo o lo debilitara. Al contrario, él creía que ser abierto con sus sentimientos era la mejor forma de ganarse el mundo y que su sueño sería más fácil si lo hiciese.

Sin embargo, había aprendido que, aunque lo odiara, era más parecido a Jos Verstappen de lo que le gustaría, y que tendía a actuar a favor de sus sentimientos, aun si lastimaba a otros en el proceso. Y eso era algo que él no podía permitirse. No quería ser igual al hombre que tanto daño les había hecho a sus seres favoritos en el mundo.

Así que guardó todo para sí mismo.

Y no sería hasta años después, cuando conoció a Logan Sargeant, que entendería que eso era aún peor para todos los que lo rodeaban. Que debía sanarse a sí mismo y conectar nuevamente con aquello que lo hacía feliz. Sobre todo, que debía buscar la manera de reconectar con su hermano.

Fue entonces cuando el complicado, pero decidido, camino hacia la Formula Uno comenzó a ser un trabajo enserio y no solo un comentario pasajero mientras subía a un kart en medio de una pista de Australia. Aquella idea se implantó en su mente y se prometió que esta vez haría las cosas bien.

Iba a recuperar a su hermano haciendo lo que sabía que él amaba más que nada en el mundo y que sería la única cosa que su progenitor no podría quitarle, aunque quisiera. Iba a usar los autos como parte de su camino para recuperarse a sí mismo y a su león. Solo tenía que romper todas las expectativas de la gente.

Y lo haría. Daría todo con tal de recuperar lo que le fue arrebatado.

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-Max, ¿Qué fue eso?


El joven piloto de reserva de Alpine observó al neerlandés mayor negarse a seguir una instrucción del equipo para dejar pasar a su compañero aun cuando sabía que aquello importaba más que cualquier cosa para que él ganara el subcampeonato. Todos sabían que estos puntos eran decisivos para el mexicano, sabían lo que estaba en juego y lo que debían hacer para asegurar ese puesto.

Sin embargo, ahí estaba el rubio, negándose a apoyar al compañero que tanto le había dado en cada una de las carreras anteriores. Oscar solo pudo morder el interior de su mejilla mientras escuchaba las entrevistas que le hacían a Pérez luego de la carrera. La molestia se sentía en cada palabra que decía y el menor no podía juzgarlo porque probablemente él sería igual en una situación parecida.

Pero, lo que lo descolocó por completo, fue ver a Jos sonriéndole a su hijo de una manera que Oscar reconocería en cualquier pesadilla. Aquella era la sonrisa que tenía en el rostro siempre que Max hacía lo que él quería sin negarse o pelear contra sus deseos.

Fue la sonrisa que tuvo en el juicio cuando Max dijo que quería quedarse con él.

Fue entonces que el neerlandés se dio cuenta de que su progenitor había vuelto a manipular a su león a su antojo, que había vuelto a intimidarlo hasta hacerlo pedazos, y que lo que acababa de ocurrir tenía el nombre de Jos Verstappen marcado en todas partes, haciendo sangrar a su hermano nuevamente.

Sabía que no tenía pruebas de nada, pero debía hacer algo antes de que fuera tarde. Antes de que Jos realmente obtuviera lo que deseaba e hiciera aún más miserable a su hijo de ojos azules. Oscar tenía que actuar antes de que el antiguo piloto ganase sin dar batalla.


-Mark.

-¿Oscar?

-¿Todavía tienes el número de Horner? Necesito tener unas palabras con él sobre su campeón del mundo.


Los ojos chocolate se enfocaron nuevamente en el joven neerlandés que se retiraba de la pista sin siquiera enfrentarse a su compañero y a su jefe. Todo porque su padre estaba llevándoselo del lugar para que nadie pudiera confrontarlo y hacerlo decir la verdad.

El australiano no dudó en tomar su celular y mandarle un mensaje a su mejor amigo para que se preparara mientras esperaba a que su manager le enviara el contacto de su antiguo director de equipo. 


"Es hora de comenzar la función."


Aun no sabía que le había dicho el antiguo piloto de Formula Uno a su hermano, pero no importaba en lo más mínimo en aquel momento. Jos había decidido jugar con fuego y era hora de que Oscar contraatacara para proteger a su hermano de ese hombre y de sí mismo. 

Era hora de que Oscar se volviera el karma de Jos Verstappen. 

Llevaba años esperando por ello, y no iba a desperdiciar la oportunidad que su propio padre le había dado para iniciar su propio acto en aquel circo que él había creado alrededor de su familia. Oscar iba a destruir a Jos Verstappen con todo lo que tuviera.

Era lo único que les devolvería la paz a todos.

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¡Hola!

Este capítulo es dos o tres veces más largo que los primeros dos, así que espero que lo disfruten mucho. Es así de largo para celebrar la carrera de Japón, aunque a McLaren no le haya ido tan bien, al menos Red Bull y Ferrari lo están dando todo.

¿Qué creen que pasará en el futuro de todos?

Consejos, quejas, peticiones, todo puede ser dejado aquí.

¡Nos leemos pronto!

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