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02

Capitulo con contenido🔞 si esto te incómoda puedes pasarte a la siguiente página.

Un sábado por la mañana, Dib se encontraba acostado en el sofá viendo la repetición de misterios misteriosos.

No había mucho que hacer en ese día.

Gaz estaba en la cocina jugando con su consola, en la mesa se encontraba un sándwich a medio comer.

Los dos jóvenes estaban solos en la casa como de costumbre, la ausencia de su figura paterna no era rara, ya que se la pasaba en los laboratorios, así que ellos estaban acostumbrados a ello.

— ¡Maldita sea! — Gruño la pelimorada.

— ¿Qué te ocurre?. — Volteó a ver a su hermana, mientras ella se levantaba de la mesa.

— Que te importa, estúpido. — Colocó el plato en el lavadero y subió las escaleras sin decir nada más.

Se le veía molesta ya que no podía pasar un nivel del juego, Dib solo observaba, sabía que si decía algo saldría con los huesos rotos así que guardo silencio.

El azabache siguió con lo suyo hasta que alguien interrumpió su momento de calma.

El de gabardina abrió la puerta y no encontró a nadie afuera

Se dio la vuelta viendo a Zim enfrente de el, sacándole un susto enorme.

— ¡¿Cómo demonios entraste?! — Volvió a mirar a fuera esperando una respuesta del contrario, pero este mismo se contesto. — Ah si, eres un extraterrestre.

— Humano Dib, ¿Se te a extraviado algo? — Sacó de su pack una cámara algo pequeña —¡Deja de espiarme tonto!

— ¡No te estoy espiando! — Tomó la cámara y la reviso detenidamente. — Esto esta desactivado Zim, hace mucho que no te espío.

Mintió.

— ¡Mentiras, sucio Dib! — El de piel verde se abalanzó sobre el mayor rasguñando el rostro de este.

El pobre azabache no pudo ni meter las manos, calló de espaldas dándose tremendo golpe en la cabeza, mientras el irken lo trataba de estrangular.

La situación era extraña por dónde lo miraras, dos jóvenes, uno encima del otro.

Claro, algo totalmente heterosexual.

— Umh, Zim, por lo menos invítame un café o algo primero, ¿No? — Sonrió, aún que por dentro estaba muriendo de nervios.

Desde hace unas semanas atrás se sentía extraño con la presencia del irken y su forma de lidiar con los nervios era incomodando al menor.

Por otro lado, al contrario se le tornaron las mejillas de color rosa, Zim no entendió lo que el de gafas trato de decir, pero. . .

Esa sonrisa lo hacia sentir algo. . . ¿raro?

Realmente no sabía ya que era la primera vez que sentía algo así.

El irken se quito de encima de Dib tocando sus mejillas, estaba confundido, muy confundido, el solo se dio la vuelta dándole la espalda al chico de gabardina.

Quería evitar que el mas alto lo viera de esa forma.

Cómo vulnerable.

— Escucha Dib mono, no soy ninguna fémina para que me estés giñando el ojo como un tonto — Se cruzó de brazos.

Dib seguía tirado en el piso sobándose su cabeza.

— Como quieras. — Se levanto del suelo sacudiendo su ropa. — Bueno, si no tienes nada mas que decir. — El pelinegro camino hacia la puerta y la abrió dándole a entender a Zim que se fuera.

— ¡Usa palabras!

— Solo quiero que te vayas Zim.

El menor iba a protestar pero su vista se dirigió hacia el televisor. Ignoro totalmente lo que el mayor le decía y se sentó en el sofá.

Dib solo giro los ojos y cerro la puerta, Zim seguía sentado así que sabía que este no se iría.

— Como quieras.

El azabache camino hacia el sofá en donde el menor estaba, este se sentó al lado de el. Era obvio que seguiría viendo misterios misterioso y ningún enano verde del espacio arruinaría eso.

Por otro lado, Zim conocía muy bien de que se trataba aquel programa, ya que Dib solo hablaba de eso todo el día y bueno, no se equivocó cuando esté decía que era muy adictiva, pues se embobo con aquel programa.

Pasaron un par de horas y el de piel verde se sentía cansado de mantener la misma posición, así que se recargo en el sofá.

Tallo sus ojos y recargo sin querer su cabeza en el hombro del azabache.

El de gabardina volteo rápidamente hacia la dirección del pequeño, lo había asustado, aún que después sonrió ante la imagen de un Zim durmiendo en su hombro.

Tan tranquilo.

Pensó por un momento en tocar al contrario. No lo sabía, pero tenía ganas de hacerlo.

Con sumo cuidado acaricio suavemente la mejilla del contrario.

Su piel era tan suave, tan cálida, esta no tenia ninguna imperfección, era simplemente perfecta.

Sus manos empezaron a temblar, pues era la primera vez que lo tocaba de mejor manera, siempre en sus peleas se preguntaba qué tan tersa era la piel de Zim.

Se acercó mas al rostro del irken y miró sus labios, eran delgados pero perfectos, bajo su mano hacia estos tocándolos con delicadeza.

Tenia que besarlo. . .

Lentamente acerco su rostro al del irken y con delicadeza posó ambas manos en el pequeño rostro de este para unir sus labios, aún que no llego a más, pues unos pasos a lo lejos lo alertaron.

— ¡¿Gaz?! — Se alejo del contrario rápidamente, esto hizo que Zim se despertara.

— Adivina quien acaba de ganar nuevamente idiota. — la pelimorada se dirigió a la cocina tomando una manzana del frutero que se encontraba en el comedor.

— T-te felicito hermanita. — Dijo tartamudeando temía que Gaz lo hubiera visto.

— ¡Estúpido humano! — Dijo el mas bajo enojado por a ver interrumpido su descanso.

—Espera un momento. — Gaz se acercó mas. — Oh por dios, ¡se estaban besando! — fingió sorpresa.

— ¡N-no es cierto! — Las mejillas del pobre Dib se tornaron rojas.

— Por supuesto que no humana, Zim nunca besaría al mono Dib. — Cruzó sus brazos y se bajo del sofá. — ¡Esta vez ganaste Dib, pero volveré! — salió por la puerta para luego azotarla.

Los hermanos membrana solo miraron aquella escena sin decir nada.

Dib aún seguía rojo como si fuera un tomate.

— Bueno, yo igual me voy. — Dijo la pelimorada, esta bajó una chamarra de mezclilla que colgaba del perchero junto a la puerta.

—¿Qué? ¿Adonde?

— Unos amigos me invitaron a salir y no quiero quedarme en la casa a podrirme contigo. — Agarró sus llaves y abrió la puerta. — Nos vemos cuatro ojos.

— Espero y te atropellen loca demente. — Se acostó en sofá y tomo uno de los cojines para recargarse en este.

— Que no te violen los extraterrestres Dib. — esta respondió de forma irónica mientras cerraba la puerta.

Nuevamente se encontraba totalmente solo en aquella casa, su querida hermana Gaz vendría hasta la noche y su padre, el profesor membrana llegaría mañana temprano, no era la primera vez que se quedaba solo de hecho, disfrutaba mucho estarlo.

Se levanto del sofá, no se quedaría ahí toda la tarde reflexionando sobre su vida.

Tomo su teléfono y subió hacia su cuarto encerrándose ahí.

Se hecho a la cama acomodándose en ella.

Su mente empezó a recordarle lo de hace un momento.

Casi besaba a Zim.

No quería pensar en eso, pero su cabeza nuevamente lo estaba inquietando con aquellos recuerdos y sentimientos raros que lo perseguían.

No quería admitirlo.

Es más, lo negaba.

El no sentía nada por el irken.

Por supuesto que no.

Pero su corazón le decía lo contrario, se sentía atraído por el menor de piel verdusca.

Apretó con fuerza sus ojos y llevo ambas manos a su rostro. Se sentía atrapado, deseaba al menor.

— Maldición. . .

Su rostro empezó a ponerse caliente y poco a poco su cuerpo también.

La incomodidad en sus pantalones lo empezó a molestar. Deslizo una de sus manos por su estómago hasta llegar a su entre pierna, sintiendo como aquel bulto se empezaba a poner duro.

Suspiro derrotado y bajo el cierre de su pantalón mientras bajaba este con su ropa interior liberando su apenas creciente erección.

Con la misma mano tomo su falo, lo apretó con fuerza, con su dedo pulgar acaricio su glande.

Cerró los ojos, comenzó a masturbarse de forma suave, subía y baja su mano de forma lenta sintiendo aquella zona más dura y caliente.

Su mente empezó a divagar, mostrando a Zim encima del azabache, moviéndose al compas de este.

Imagino al irken gemir su nombre mientras se entregaba a el.

Su respiración comenzó a agitarse y con eso dio paso a mover su mano con más velocidad, mientras líquido pre-seminal escurría por su mano.

— M-mierda. . .

Odiaba tener aquellos sentimientos hacia el alienígena, odiaba sentirse desesperado por tener a Zim.

Esto era tan. . .

— Z-zim~ ah. . .

 
 

No, esto estaba mal.



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