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"¿Cómo lo supiste?" Si tenía que ser sincero, Minho no quería hablar de ello.
Pero tenía a un Changbin preocupado a su lado que hace unos minutos le había preparado un delicioso té de manzanilla para que se calmara y él sabía que si lo hablaba se iba a sentir mejor, aunque en esos momentos la idea de hacerlo le apretara el pecho con insistencia.
"Estaba buscando una hoja para escribirte la receta. Tenía pensado venir porque Christopher dijo que llegaría tarde a casa y fui a su oficina porque no encontré papel en la habitación, rebusqué entre uno de los cajones de su escritorio y había una carpeta con mi nombre." Le contó, jugando con su anillo de bodas y con una sonrisa triste mientras continuaba. "Me extrañó y saqué los papeles que había dentro y los leí." El Omega castaño sollozó. "Era una solicitud de divorcio."
"Joder." Changbin murmuró, acariciando la espalda de Minho con suavidad. Su amigo había llegado a su casa con lágrimas en los ojos y el cuerpo temblando mientras sollozaba que no quería perder a Christopher.
Él no quería ser cruel, adoraba a Minho con su vida pero tenía en la punta de la lengua preguntarle acerca de qué es lo que estaba perdiendo exactamente. Su matrimonio con el Alfa pelinegro siempre fue algo unilateral, cuatro años en los que el Omega castaño intentó obtener algo de atención por parte de Christopher Bang sin lograr nada.
"¿No crees que el divorcio es lo mejor para los dos?" Changbin le preguntó y Minho lo miró como si hubiera dicho la mayor barbaridad de todas. "No te lo tomes a mal, pero para Christopher siempre has sido un fantasma, son como dos extraños y esa relación lo único que te ha hecho es daño a la larga. Por eso te digo que es lo mejor. Para ambos." Minho negó.
"Yo amo a Christopher." Le dijo con seguridad y quizás era un poco masoquista, Changbin lo sabía. Pero en ocasiones adoraba cuando el Omega hablaba sobre sus sentimientos por el Alfa, eran las únicas veces que veía a Minho actuar seguro de sí mismo. "Sé que mi matrimonio no es el mejor, pero no quiero dejarlo."
"Ya, ¿y sabes si él piensa lo mismo? ¿Si siente lo mismo por ti?" Le preguntó y Minho agachó la cabeza, comenzando a jugar con sus dedos. "Mira, me dijiste que Christopher llevaba tres semanas en Tokio y esos documentos ya estaban en su estudio, así que lo del divorcio no es un pensamiento de hace unos días." Murmuró y Minho asintió de acuerdo. "Lo que me resulta extraño es por qué aún no te ha dicho nada."
"Christopher nunca ha estado conforme conmigo." El Omega castaño murmuró. "Siempre ha aspirado a más y se ha visto estancado con una persona con la que no quiere estar, solo para complacer a sus padres; por las apariencias." Musitó con tristeza "Un divorcio en la alta sociedad siempre resulta en un escándalo que perjudica a ambas familias involucradas quizás por eso...aún no me ha comentado nada acerca del...del divorcio."
Changbin asintió, encontrando sentido en las palabras de su amigo. Vio a Minho tomar la taza de té nuevamente, sus manos temblorosas sosteniéndola para llevarla a sus labios y dar un sorbo.
Meditó sus próximas palabras con cuidado, no quería dañar aún más el estado emocional de su amigo y por ende, debía buscar unas palabras que se aferraran a la realidad sin resultar demasiado crueles. La idea se le hizo imposible.
"Quizás si fuera Wonnie esto no estaría pasando." Minho murmuró con otra de esas sonrisas tristes que Changbin tanto odia. Se giró hacia él, mirándolo con cejas arrugadas.
Yang Jungwon siempre había sido un tema delicado de tocar, sobre todo si Christopher Bang estaba involucrado en la misma frase.
Changbin sabía que Minho siempre se había visto a sí mismo como la sombra de su hermano mayor. Todos alrededor los habían comparado, como sucede siempre en la alta sociedad coreana, y el omega castaño siempre había sido menospreciado, siempre había obtenido el segundo lugar y eso era algo que había marcado profundamente a su mejor amigo.
"¿Qué estás diciendo?" Le reclamó con molestia, enojado de que Minho todavía no saliera de ese bucle emocional en el que se siente inferior a su hermano, en el que se siente insuficiente. "No veo como sería diferente." Minho sonrió sin gracia.
"Sabes que Wonnie siempre ha sido la mejor opción, Christopher lo quería a él y tuvo que conformarse conmigo." Musitó, las cejas de Changbin se fruncieron aún más.
"Deja de menospreciarte, Minho." Las palabras de su amigo hicieron que Minho alzara la cabeza hacia él. Los ojos oscuros y pequeños de su amigo lo escrutaban con molestia, en una reprimenda silenciosa en honor a todas aquellas veces que habían hablado de lo mismo. "¿Sabes que es lo único que tiene Yang Jungwon que tú no?" Le preguntó y Minho rio sin gracia.
"Todo." Respondió con ironía y a su lado escuchó a Changbin resoplar.
"Determinación." Lo corrigió y Minho permaneció en silencio, esperando sus próximas palabras. "Eres muy pusilánime, Min. Te faltan los cojones para ir por lo que quieres y eso es lo único que puedes envidiarle a tu hermano."
"Changbin hyung, yo no..."
"Sé que no le guardas rencor a Jungwon." Le dijo, intuyendo sus palabras. "Joder, eres demasiado noble y blando de corazón para hacer algo así, pero tienes que entender que no eres menos que él. Que tú también puedes tener lo que te propongas, solo tienes que ir por ello." Le dijo y aprovechó que por primera vez su amigo parecía tomarse en serio sus palabras. " ¿Quieres divorciarte de Christopher?" Los ojos de Minho brillaron en tristeza.
"No, no quiero. Pero yo no soy..."
"¡Joder! ¡Que exactamente ese es tu puto problema, Minho!" Lo regañó. "Eres más que suficiente, para tu familia, para Christopher, para cualquiera. Y tienes que meterte esa idea en la cabeza." Le dijo. "Si no quieres divorciarte de tu Alfa, haz algo al respecto. No dejes las cosas a la deriva y date el valor que te mereces." Le dijo emocionado. "Si quieres un cambio, tienes que empezar por ti mismo."
Minho se quedó con aquella última frase grabada en la cabeza. Pensó en ella mientras cenaba en casa de su amigo, cuando pidieron un taxi para él porque se había negado a quedarse a dormir, pensó en el taxi de camino a casa y mientras abría la puerta de su hogar con la mirada perdida en las llaves.
Caminó a la cocina, recordando el desastre que dejó antes de irse a la casa de Changbin y frenó en seco cuando vio la presencia del Alfa en el lugar. Estaba allí, de pie junto a la encimera bebiendo un poco de agua y sus ojos oscuros se posaron en los del Omega al percatarse de su presencia.
"Buenas noches." Le dijo bajito, caminando a servirse un poco de agua a sí mismo.
Miró al Alfa de reojo, con su pijama puesto y la expresión tranquila, sin atisbos de querer preguntarle en dónde había estado o el por qué llegaba a casa a esas horas.
Minho sintió la necesidad de que Christopher lo supiera y no dudó al decir.
"Estaba en la casa de Changbin, me invitó a comer con él y Hyunjin hyung." Le comentó y Christopher hizo un sonidito afirmativo de que le había escuchado sin preguntarle nada al respecto. Minho apretó los labios, sintiéndose ignorado por el Alfa.
"Si quieres un cambio, tienes que empezar por ti mismo", las palabras de Changbin resonaron nuevamente en su cabeza como un mantra y un impulso lo llevó a sostener la muñeca del Alfa cuando lo vio avanzar lejos de la cocina.
Christopher se detuvo, con sus ojos impasibles sobre Minho, quizás esperando sus próximas palabras y el Omega agachó la cabeza, fijando su atención en el anillo de casamiento en ambas manos. Dejó ir el aire, sintiendo un pinchazo de adrenalina cuando se acercó a tomar las mejillas del Alfa con las manos, acercando sus rostros a centímetros.
La expresión neutra de Christopher cambió al instante, volviéndose ansiosa y confundida, sus ojos oscuros le prestaron atención al rostro del Omega a centímetros del suyo y Minho sintió por primera vez en meses que existía para Christopher Bang.
Miró los labios rosados del Alfa, ligeramente entreabiertos y con ese ligero tono rosado característico que tanto le gustaba en él. Minho sintió la necesidad de besar a Christopher, a su esposo, a su Alfa...y eso hizo.
Chocó sus labios de forma brusca contra los del Alfa. Ambos se quejaron por el tosco contacto, más Minho se mantuvo con los labios presionados sobre los ajenos y la vida le vino al cuerpo cuando Christopher abrió su boca, devolviéndole el beso.
Gimió bajito, encantando con el contacto de sus labios juntos y deslizó sus manos desde las mejillas del Alfa hasta sus hombros, sintiendo la tela suave del pijama bajo sus dedos.
Se separó a duras penas, con poco aliento y los ojos brillosos. Se fijó en la expresión confundida de Christopher, los labios del pelinegro lucían ligeramente maltratados por el previo contacto y sintió su lobo revolverse contento al sentirse el autor intelectual de aquel ligero rubor en las mejillas del Alfa.
"Te extrañé mucho." Le dijo, dándole un corto piquito y quizás está abusando un poco pero por primera vez Minho siente que se merece aquello. Él lo merece todo. "Buenas noches." Le dice antes de alejarse del lugar con pasos rápidos y las hormonas revueltas, sintiéndose como un jodido adolescente.
Christopher desde su lugar en la cocina parpadea, con los ojos siguiendo la silueta rápida de Minho. Lleva dos dedos a sus labios, cosquilleantes por el anterior beso mientras mantiene su expresión confundida.
¿Qué había sido aquello?
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