── 🪷 ⋆ ࣪ epílogo ֶָ֢֪
Minho mira con cejas fruncidas el suéter en el suelo. Solo alcanza a ver una de las mangas de la prenda y alguno de sus dedos del pie. Toma una amplia respiración intentando no reírse y es que, el hecho de que cargar con una enorme barriga de ocho meses y medio que te impidiera verte los pies sería una historia más que divertida para contar, sino le estuviera sucediendo a él.
"Christopher." Lo llama y su voz se escucha bajita en el dormitorio vacío, no quiere elevar de más su tono porque hacerlo siempre despierta a cierta criatura que comienza a golpear todo lo que se encuentra a su paso y Minho aprecia sus riñones, gracias. "Alfa imbécil." Murmura, abriendo un poco sus piernas y quizás si logra ponerse en cuclillas, pueda alcanzar la prenda. El reto después será levantarse, pero se preocupará de eso después.
"Amor, ¿qué haces?" Una voz pregunta desde la puerta de la habitación y Minho le dedica su mejor expresión de molestia a la persona en el umbral. Christopher se ríe de él, acercándose, y el Omega ve como su Alfa lo observa como si fuera un espectáculo divertido de circo. "¿Qué estabas haciendo, mhm? Sabes que te cuesta agacharte." Christopher le dice y Minho solo rueda los ojos ante la información que ya sabe.
Señala con su dedo el suelo donde la prenda yace abandonada y el Alfa pronto se acerca a recogerla en un rápido movimiento. Minho hace pucheros al percatarse de que no recuerda la última vez que pudo doblarse de esa forma, sus movimientos actuales son tan limitados que parece un jodido muñeco inflable. Toma el suéter cuando Christopher se lo extiende, inhalando el aroma en la prenda y sonriendo satisfecho antes de volver a unir sus piernas.
"¿Qué vas a hacer con eso?" Christopher le pregunta y Minho se apoya como buenamente puede en el pecho de su Alfa. Apunta con la cabeza hacia la cama, donde una gran parte de la ropa de Christopher se encuentra esparcida estratégicamente por él.
Se escapa de entre los brazos de su Alfa, caminando con pasos lentos hasta la cama y Christopher observa con una sonrisa en el rostro a Minho comenzar a acomodar la ropa sumamente concentrado. Espera a que su Omega termine de acomodar las prendas, manteniéndose de pie a unos pasos de distancia. Sabe de antemano que no puede acercarse a la cama sin su permiso.
Al cabo de los segundos Minho le extiende su mano y el Alfa sabe que es la invitación que ha estado esperando para acercarse, entrelaza sus dedos juntos y espera que el Omega le indique dónde se debe acostar. Es una rutina que tienen desde que Minho hizo el nido y le dejó claro a Christopher que no tenía potestad cuando se trataba de su creación, por lo que debía esperar que su Omega decidiera dónde dormiría o qué almohada usaría.
"Aquí." Minho le indicó y se apresuró a acostarse. Su Omega sonrió satisfecho, ocupando el otro lado libre de la cama y pronto los brazos del Alfa envolvieron su cuerpo. Se dejó mimar por Christopher como el Omega consentido que era desde que empezó su embarazo y recibió gustoso los besos en su mejilla y las caricias en su vientre hinchado.
Minho no podía ni quería quejarse, aunque en sus actuales momentos sintiera que se ahogaba cada vez que intentaba dormir bocarriba. Se abrazó a Christopher, hundiendo el rostro en su pecho, sonriendo al ver su vientre impedirle acercarse más al cuerpo de su Alfa. Está demasiado malcriado, su madre se lo dice cada vez que visita su casa y solo es Christopher quien sufre las consecuencias de su nueva actitud.
"Alfa." Murmura bajito, mas es suficiente para tener toda la atención de su esposo sobre él.
Alza la cabeza y sus ojos chocan con la mirada tranquila de Christopher. Hace pucheros y un par de besos cortos se estrellan contra sus labios y lo que el pelinegro alcance de su rostro, Minho sonríe amplio, no tardando en añadir.
"Tengo hambre." Christopher se mantiene en silencio, esperando sus próximas palabras y Minho solo tiene que pedir lo que quiera y será traído ante él. Y son en esos momentos en los que admite silenciosamente que quizás sí está un poco malcriado.
"¿Qué quieres comer?"
"Se me antoja..."
Su Omega inicia y antojo parece ser la palabra célebre de Minho durante el embarazo, esa y la frase "Alfa idiota tú me hiciste esto, responsabilízate". Mas Christopher no se está quejando, en su lugar espera escuchar la próxima innovación culinaria del Omega.
"Calamares secos con miel." Contiene la mueca de asco, mirando la expresión contenta de su Omega y su carita feliz es suficiente razón para que Christopher vaya hasta el fin del mundo por sus calamares secos. "Voy a mojar los tentáculos en miel y los voy a masticar juntos."
"Está bien, iré por ellos ahora." Le dice y quizás pueda intentar la estrategia que Hwang Hyunjin le dio hace unos días. El riesgo es que te descubran y termines durmiendo en el sofá, pero la recompensa de no recorrer todo Seúl por un antojo es mucho mayor. "Amor, sabes lo qué se me antoja a mí ahora. "Los ojitos curiosos de Minho se posan sobre él y atrae más cerca de su cuerpo al Omega. "Se me antojan esas galletas con crema de limón que Changbin te trajo ayer y algo de leche endulzada con miel, así bien tibia con la textura crujiente de las galletas. Puedes mojarlas en la leche también si quieres que estén más suaves. Se me antojan un montón."
Un silencio le sigue a sus palabras y siente a su Omega removerse entre sus brazos. Minho se incorpora con algo de dificultad, sentándose en la cama y Christopher sabe que la estrategia de Hwang Hyunjin funcionó cuando lo ve tragar en seco.
"Yo también quiero galletas." Minho le dice y quizás Christopher se siente un poco mal por manipular los antojos de su Omega, pero se excusa con que la idea de irse y dejarlo solo oprime mucho más su pecho que la de manipularlo. Por muy retorcido que suene. "Y la leche que sea con chocolate, pero no muy caliente." Christopher asiente, apresurándose a ir por el aperitivo.
Regresa al cabo de los minutos, con la leche tibia y las galletas en una bandeja y sus ojos se topan con la figura de su Omega todavía sentado en la cama con sus piernas cruzadas. Tiene el ceño fruncido, mas su lobo ronronea feliz en su pecho al ver sus mejillas gorditas y rosadas, con el suéter holgado haciéndolo lucir más pequeño y mostrando la curva redondeada de su vientre. Bang Minho es una masita adorable que Christopher Bang quiere comerse a mordidas.
"¿Sucede algo, mi amor?" Le pregunta y pronto los ojos oscuros de su Omega están sobre él. Christopher deja la bandeja a un lado de la cama, esperando la respuesta de su Omega.
"Siento que manipulas mis antojos." Christopher palidece un poco al escucharlo, pero logra recomponer su expresión al cabo de los segundos, dejando ir una risa algo forzada.
"Son tus antojos, mi amor. ¿Cómo crees que puedo manipularlos?" Le dice, esperando que su argumento suene creíble. "No me importa complacerte en lo que me pidas, ¿bien?" Pero una búsqueda de calamares secos por todo Seúl hoy estaba fuera de discusión, pensó mientras se sentaba a un lado del Omega. "Si no quieres las galletas, puedo comerlas por ti y luego iré a buscar lo que me pidas." Minho deja un golpe en su mano cuando se acerca a tomar una de las galletas. Su Omega lo mira en advertencia y Christopher alza las manos en rendición, sonriendo al verlo tomar el vaso de leche entre sus manos.
El sonidito de satisfacción que deja ir Minho al tomar un pequeño sorbo de leche le anuncia a Christopher que está a salvo de ser descubierto por el momento, por lo que se acerca a la cama, sentándose con cuidado detrás de su Omega. Levanta la tela suave del suéter, exponiendo el vientre hinchado y sus manos pronto pasan a acunar la redondez, dejando caricias suaves sobre la piel estirada y tensa. Minho se apoya en él, con su espalda descansando en el pecho fuerte de su Alfa y sintiéndose pequeño al ser rodeado por sus brazos.
"¿Quieres?" Le brinda una galleta, con el rostro lleno de migajas y los ojos de Christopher son brillantes mientras lo mira.
"Cómelas tú." Le dice y Minho no va insistir, en su actual condición la comida es demasiado valiosa como para ofrecerla dos veces por lo que se limita a comer las galletas que trajeron para él, con su Alfa dejando caricias en su vientre.
Y sería la escena de ensueño, mas sus cejas pronto se fruncen al percibir una ligera molestia, como un pinchazo. Se revuelve entre los brazos de Christopher, acomodándose un poco en busca de una mayor comodidad mas el dolor se repite y las feromonas del Alfa detrás de él se revuelven.
"Al parecer alguien despertó." Christopher murmura con voz cantarina, sintiendo los movimientos de su bebé contra la palma de su mano.
Minho sabe que si fuera el Alfa quien estuviera recibiendo golpes en sus órganos internos no estaría tan contento de sentir moverse a la criaturita que Minho inscribirá en Artes Marciales Mixtas cuando nazca, con las patadas que lanza a sus riñones, está seguro de que romperle la mandíbula a alguien cuando crezca será pan comido.
El embarazo no era la experiencia más agradable de todas, Minho lo sabía de primera mano. Las primeras semanas fueron pura felicidad hasta que llegaron las náuseas y los vómitos. Toda la comida le provocaba asco, verla, olerla, incluso imaginarla revolvía su estómago. Luego de no comer casi nada durante semanas llegó el tiempo en el que no podía dejar de tragar todo lo que se encontraba a su paso, subió unos cuantos kilos durante ese período.
Después su cuerpo hizo un cóctel de hormonas y llegó la bipolaridad que atacó fundamentalmente a Christopher, un día lo quería cerca y al otro día lo mandaba a freír espárragos porque el simple sonido de su respiración le molestaba, solo para que a los minutos de verse solo llamara nuevamente a su Alfa para que regresara con él. Un día despertó y la imagen de su Alfa durmiendo sin camisa a su lado revolvió todas sus hormonas. Minho hizo cosas con el pene de Christopher de las que se avergüenza, pero no arrepiente.
La primera vez que su bebé se movió encabeza el top de los mejores días de su vida y Minho solo se arrepiente de no haber podido fotografiar la sonrisa de Christopher cuando puso sus manos sobre su vientre y una patadita chocó contra su palma abierta.
Actualmente, sus problemas se resumen a las odiosas ganas de orinar que no se le quitan, incluso tragar saliva le da ganas de vaciar su comprimida vejiga. Así como a las patadas que hacen sufrir a sus riñones y a la incomodidad a la hora de encontrar una posición para dormir, mas Minho volvería a sufrir por todo mil veces si eso significa sentir a través del lazo la felicidad de su Alfa al sentir a su bebé moverse.
"Creo que está bailando allá dentro, no ha parado de moverse en todo el día." Un quejido salió de sus labios cuando otra punzada de dolor atravesó su bajo vientre, extendiéndose hasta su espalda. "Cielito, eso duele. Trata mejor a papi, ¿sí?" Otra patada fuerte le sacó un jadeo y Minho giró su rostro, mirando a Christopher con los ojos llorosos y un puchero. "Alfa, me duele. Dile algo."
"Bebé..." Christopher inició, sus palabras sonando como un murmullo. "No lastimes a papá, ¿bien? Mi bebé tiene que portarse bien." Minho se sintió totalmente ofendido cuando la intensidad de los movimientos disminuyó. Bien, ya sabía quién sería el papá favorito. "¿Mejoró?" El Alfa preguntó, dejando ir una risita cuando Minho le gruñó. "Esas son las ventajas de ser el favorito." Recibió un pellizco en el brazo por sus palabras.
"Bien, Señor Papá Favorito. Lleve las cosas hasta la cocina y cuando regreses, tráeme la manta que dejé en el sofá." Christopher asintió, levantándose con cuidado y escuchó un quejido por parte de su Omega casi al instante. "Y apresúrate tengo sueño y si no estás cerca, no me va a dejar dormir." El Alfa asintió, dejando un beso en su sien antes de alejarse con la bandeja en sus manos.
Le tomó cerca de diez minutos llevar las cosas a la cocina, fregarlas y guardarlas después. De camino a la habitación tomó de encima del sofá la manta que su Omega había pedido y subió los escalones de dos en dos. Al abrir la puerta la imagen de Minho de pie frente al closet y con el pijama que usaba para dormir apretado en una de sus manos le dio la bienvenida.
"¿Amor?" Lo llamó y todo en él se alteró al ver las lágrimas en los ojos de su Omega. Se apresuró a acercarse y pronto tuvo las manos de Minho aferradas a sus brazos, sosteniéndose de él en un fuerte agarre y su garganta se cerró cuando lo escuchó sollozar. "Hey, ¿puedes decirme que pasa?" Su mirada fue al rostro de Minho, pálido y sudoroso. Tenía el labio inferior apresado en sus dientes y Christopher observó cómo su Omega lo mordía hasta dejarlo blanco.
"Ya viene." Fue todo lo que logró decir antes de que otra fuerte punzada atacara su espalda. El Alfa sintió como el shock congelaba su cuerpo, volviendo en sí al escuchar a Minho dejar ir un corto grito de dolor.
"Bien, está bien. Todo estará bien." Repitió, no sabe si para tranquilizar a su Omega o para él mismo. "Mírame, amor." Sonrió nervioso cuando los ojos de Minho se posaron en él. "Sacaré el auto del garaje y dejaré la bolsa que preparaste hace unos días dentro, luego vendré por ti e iremos al hospital, ¿bien?" El Omega asintió aún aferrado a él y Christopher se acercó a dejar un beso en su frente. "Todo saldrá bien, pronto estará con nosotros, ¿sí? Y seremos papás." Sus palabras lograron que Minho riera temblorosamente. "Bien, espérame aquí." Su Omega rodó los ojos, manteniendo las cejas fruncidas.
"Como si pudiera moverme." Masculló, haciendo reír al Alfa. "No te demores, ¿okay? O lloro." Otro beso fue a su frente y Minho dejó ir un suspiro tembloroso, inhalando el aroma de Christopher.
"Lo prometo." A pesar de sus palabras, las manos del Omega no soltaron sus brazos. Lo miró a los ojos y su pecho se apretó en dolor al ver el sufrimiento reflejado en su expresión, con el temor brillando en sus ojos llorosos.
"Christopher, tengo miedo..." Murmuró bajito y, ¿qué podía decirle a su Omega cuando él mismo sentía el miedo calar profundamente en sus huesos también? "Si algo malo pasa..."
"Hey, no. Nada malo va a pasar, ¿entendido?" Minho apretó los labios. "Vamos a estar bien, los tres. ¿De acuerdo?" El Omega asintió despacio, fijando sus ojos en el Alfa. "Vamos a estar bien."
Christopher Bang no supo lo que era el verdadero miedo hasta ese día. En su mente, todas las experiencias aterradoras que creía haber vivido hasta el momento se sintieron insignificantes al escuchar los gritos desgarradores de su Omega, su mano aferrada a la suya con fuerza y sus ojos húmedos mirándolo en un ruego silencioso para que parara el dolor. La voz bajita y rota, casi sin aliento murmurándole lo mucho que dolía todo y Christopher deseó que existiera algo que le permitiera soportar todo el sufrimiento de Minho por él.
Fueron las dos horas más largas de toda su vida hasta que el llanto fuerte de un bebé se escuchó, todos los vellos de su cuerpo se erizaron y Christopher sintió que su cuerpo pasaba a ser dominado por su instinto. Un gruñido casi gutural escapó de su garganta al ver como el pequeño cuerpo era envuelto en una manta y si no fuera porque Minho seguía sosteniendo su mano con fuerza, él ya le hubiera arrebatado su bebé a la jodida enfermera.
"Felicidades a los papás, es una niña muy sana." Su pecho se apretó en alivio en cuanto sostuvo el cuerpecito frágil de su hija entre sus brazos, ella dejó de llorar con toda la fuerza de sus pulmones para sollozar bajito, acurrucándose inconscientemente en el cuerpo del Alfa.
Observó su carita rosada, el cabello negro húmedo pegado a su frente, sus cejas finas arrugadas y su boca pequeña entreabierta, sus ojos se aguaron inevitablemente. Era la cosita más hermosa que Christopher haya visto en su jodida vida después de Minho, es más, era mucho más preciosa que Minho porque ella era su bebé, de los dos, lo más bonito de la relación que tenía con su Omega.
"Dámela." Christopher sonrió, sorbiendo su nariz antes de acercarse y Minho casi le arrebató la bebé de sus brazos. Lo ayudó a acomodarla entre sus brazos y sintió su pecho tranquilo cuando Minho lloriqueó, haciendo pucheros al ver su bebé aferrada a su ropa. "Mi bebé." El Omega murmuró, dejando caricias sobre el rostro de su hija.
Christopher sonrió hasta que sus ojos se volvieron pequeños, acercándose a besar la frente sudada de su Omega, sintiendo su corazón palpitar en alivio al ver a las dos personas más importantes de su vida a su lado, totalmente a salvo, y Christopher daría todo de sí mismo para que siempre fuera así.
"Es la primera y última vez..." El Alfa habló, con la voz baja buscando no perturbar la tranquilidad de la pequeña entre los brazos de su Omega. Estaba seguro de que solo era Minho quien tenía el derecho de quejarse en esos momentos, pero aun así murmuró. "Ella es la única que vamos a tener, no pienso pasar por esto de nuevo." Su Omega solo rió bonito, mirando a su Alfa con ojos brillantes.
Christopher Bang volvió a repetir la experiencia de ver a sus hijos nacer dos veces más en su vida.
⋆
esperen los extras corazones, todos se publicarán el mismo día ♡
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro