
Capítulo 1
La castaña arrugó su nariz con asco al ver el ventanal manchado por las gracias de un pájaro y sin dudar tomó el atomizador que contenía agua y limpiador y lo roció para luego tallar el vidrio con un trapo. Después de terminar con los ventanales de afuera, fue y entró a la escuela en donde los demás estudiantes iban de aquí para allá con cubetas, escobas y demás implementos de limpieza, después de todo, era mejor limpiar toda la escuela que estar sentado en un pupitre y escuchando a personas de mediana edad.
Además de que si todos ponían su parte y terminaban juntos, podrían por fin irse a casa.
Flavia se adentró a un salón en donde se encontró con sus amigos Dae-su y Woo-jin, éste último le daba un manotazo en la cabeza al otro y seguido lo quitó de la ventana en donde estaba postrado.
- ¡Oigan! ¿Qué están haciendo holgazanes?- preguntó ella mientras se acercaba.
Ambos chicos giraron a verla.
- Nada- dijo Dae-su rápidamente para luego sonreír ampliamente y Woo-jin rodó los ojos.
Flavia achinó los ojos y sonrió de lado.
- Muy bien raritos, si ya terminaron aquí, déjenme limpiar las ventanas.
- Como diga ,generala- dijo Dae-su a la vez haciendo un saludo militar.
Dicho eso, ambos chicos salieron rápidamente del lugar dejando a Flavia sola en el salón.
La chica se acercó a las ventanas y las roció con el limpiador , para luego proceder a tallarlas con el trapo, pero en eso el sonido de unas voces masculinas juguetonas, la hicieron desconcentrarse de su tarea.
Flavia vió como tres chicos conocidos aparecían en su vista panorámica en el patio trasero de la escuela, eran sus amigos Cheong-san, Gyeong-su y por último Suhyeok.
El trío reía mientras hablaban y en eso uno de ellos, especialmente Suhyeok, sintió la mirada que ella tenía sobre ellos y también la vió desde abajo, cosa que alertó a la castaña la cual no planeaba que eso pasara, pero aún así le sostuvo la mirada al chico.
La guerra de miradas siguió hasta que la primera en terminarla fue Flavia,la cual siguió con lo que hacía a la misma vez que Suhyeok suspiraba y se iba con los demás a seguir limpiando.
La castaña por un milisegundo miró el patio de nuevo a través de la ventana y suspiró pesadamente también, pero sacudió su cabeza y dejó ir su mente , el cual le trajo de vuelta muchos recuerdos.
Hace un año
Una Flavia nerviosa sostenía las tiras de su mochila tratando de calmarse, ella sentía que cada paso que daba hacía más pesadas sus piernas y que se acercaba a su fin, el típico sentimiento que todo estudiante nuevo tiene en su primer día.
La chica finalmente dejó de caminar al estar frente a un salón y con la poca valentía que pudo reunir, tocó dos veces. La profesora que antes miraba a su clase, ahora la miraba a ella a través de la ventanilla de la puerta y se acercó rápidamente para abrirle.
- Hola, cariño ¿En qué te puedo ayudar?- preguntó la mujer.
- Eh, soy nueva y este es mi salón- dijo Flavia simplemente y la profesora asintió.
- Oh, pues entra, estábamos por empezar- dijo la profesora mientras le daba paso libre y ella entró al salón con la cabeza ligeramente agachada.
Flavia se aproximó al lado del pupitre de la profesora y ésta última luego de cerrar la puerta, se le acercó.
- Muy bien, chicos, hoy tenemos una nueva estudiante- dijo ella para luego mirar a la castaña dándole a entender que era du turno de presentarse.
La castaña miró con cierta desconfianza a los demás estudiantes y después de unos segundos de silencio, por fin habló.
- Hola, mi nombre es Flavia Maeng, mucho gusto- dijo ella neutralmente y no pasó ni un segundo cuando de la nada se escucharon risitas burlonas.
Flavia rodó los ojos acostumbrada, siempre le pasaba cada que iba a una escuela diferente, su nombre siempre era el más peculiar al no ser uno tradicional que todos estaban acostumbrados a oír. La castaña sin ganas buscó a las dueñas de aquellas risas y al encontrar a dos chicas sentadas juntas en un pupitre ,riendo y mirándola directamente sin ninguna pizca de vergüenza , simplemente les lanzó una mirada que se encargó de decirles que no se las dejaría fácil a ninguna.
- ¡Aver, basta! ¡No voy a tolerar éste tipo de comportamientos!- dijo la profesora con voz firme y autoritaria, las chicas dejaron de reír- Puedes irte a sentar, linda- dijo ésta vez dirigiéndose a Flavia, la cual asintió sin quitar la mirada de las dos chicas.
Dicho eso , Flavia caminó hacia su asiento aún mirando a las dos burlonas, las cuales al ver la mirada profunda de la castaña se removieron incómodas y rápidamente apartaron sus miradas de ella, cosa que la hizo sonreír de satisfacción, había logrado su cometido.
•••
No cabía duda que ser el extranjero de la escuela era tanto bueno como malo, algunas escuelas te recibían bien y otras no, aunque en éste caso no se sabía muy bien cómo catalogarlo.
La apariencia poco inusual de Flavia atraía miradas por doquier, miradas que ella podía descifrar que algunas eran de odio irracional ,otras de confusión y de curiosidad.
Pero no era su culpa que su padre fuera un antisistemas y le gustaran más las brasileñas que las coreanas y que ella hubiera sacado más de su madre que de su padre en apariencia.
En fin, Flavia ignoraba todas las miradas mientras seguía su camino en buscar algún lugar para merendar en paz, por un momento pensó en ir a la azotea pero se resignó ,luego el patio trasero pero estaba lleno de gente y no se sentía nada cómoda con desconocidos y menos si éstos te miraban juzgadoramente con sus ojos rasgados. La chica terminó por salir definitivamente del edificio y miró sus alrededores, había un enorme patio principal afuera en donde habían chicos jugando fútbol y personas caminando y suspiró al ver que se estaba quedando sin opciones, ella no iba a volver al salón, no con esas insufribles ahí.
La chica comenzó a caminar nuevamente sin rumbo alguno hasta que sus pies y curiosidad la llevaron por un camino oculto entre las plantas de la escuela, ella subió por esas escaleras y se encontró con los establecimientos en construcción de la escuela. El lugar se veía solitario y callado por lo que ella sonrió al haber encontrado por fin un lugar para comer y sin dudarlo siguió caminando hasta entrar a éste lugar y establecerse en uno de los tantos cuartos sin terminar repletos de cemento y ladrillos.
- Por fin, paz y tranquilidad- se dijo a sí misma mientras se sentaba en unos sacos de cemento y se disponía a abrir su lata de jugo y le daba mordiscos a su emparedado.
Mientras masticaba silenciosamente, ella pensaba en cómo soportaría sus meses en la escuela ,porque sí, ese era el período que su padre le daba ya que nunca se quedaban mucho tiempo en un sólo lugar, parecían nómadas.
También se preguntaba cómo sería todo si su madre aún siguiera viva, tal vez todavía estuviera en Brasil y su padre no sería un hombre de hielo, tal vez tuviera muchos amigos ahora mismo y no se sentiría tan sola y desconectada del mundo.
En eso de pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de unos pasos detrás de ella, inevitablemente se volteó y encontró a un trío de chicos parado en medio del cuarto gris; eran uno alto ,otro de cabello largo y uno bajo.
- ¿Qué tenemos aquí?- dijo el bajo con una sonrisa traviesa mientras se acercaba lentamente- Así que tú eres la nueva, los rumores eran ciertos.
- ¿Quiénes son ustedes?- se atrevió a preguntar Flavia.
- Aquí las preguntas las hago yo, pero como eres nueva lo dejaré pasar, yo soy Myeong-hwan- dijo el bajito- Y ellos son Gwi-nam y Chang-hoon- señaló al de cabello largo y al alto.
En otra ocasión ella pudo haber respondido con un inicio de conversación pero por la forma en la que el chico hablaba y como estaban parados de forma intimidante, se daba a entender que eran el típico grupo bully que toda escuela tiene, lo que significaba que debía abandonar el lugar cuanto antes.
- Bueno, me tengo que ir- dijo ella mientras guardaba la lata de jugo en el bolsillo de su falda y se levantaba de donde estaba sentada para comenzar a caminar hacia la salida del cuarto.
Pero desafortunadamente uno de sus brazos fue tomado por el llamado Gwi-nam, el cual le impidió irse. Obviamente la chica confundida y salida de onda se soltó del agarre y retrocedió quedando en el mismo lugar.
- ¡Oye! ¡Déjame ir!- exclamó Flavia molesta.
- ¿Te quieres ir tan pronto?- dijo Gwi-nam burlón.
- ¿No te quieres divertir un rato con nosotros?- dijo Myeong-hwan tratando de tomarla de un brazo, pero ésta retrocedió.
- ¡¿Cuál es tu maldito problema, duende?!- le gritó la castaña molesta.
En el instante que dijo eso, se arrepintió al ver que el rostro burlón del chico cambió a una expresión de enojo.
"¿Será que metí la pata?" Pensó Flavia.
- ¿Qué dijiste?- preguntó él amenazante.
"Sip, definitivamente metí la pata y hasta el fondo"
Ahora Flavia pensaba en una forma para huir mientras veía a los chicos acercársele, si intentaba salir como antes, probablemente la atraparían entre todos y eso ella no lo iba a permitir.
- ¿Porqué tan callada? ¿Eh?- preguntó Gwi-nam sonriendo ladino mientras tomaba un mechón de pelo de Flavia y jugaba con él.
- Hagamos que hable- dijo Chang-hoon aproximando sus manos al pecho de la castaña con intenciones maliciosas.
Pero antes de que si quiera llegaran a tocarla, Flavia las tomó y las apartó con fuerza.
- Ni en tus putos sueños, imbécil- dijo ella seguido de que le dió una patada en los bajos a éste, haciéndolo caer al suelo.
Aquello distrajo a los otros dos y por ende, ayudó a Flavia a poder escapar del lugar.
- ¡¿Qué haces parado ahí, idiota?! ¡Atrápala!- le gritó Myeong-hwan a Gwi-nam y éste último reaccionó comenzando a perseguir a la castaña.
Flavia corrió por los pasillos grises del lugar hasta que salió de los establecimientos, donde no paró y siguió corriendo rumbo al camino escondido que vió al principio. Pero en eso, escuchó pisadas detrás suya y al voltear se encontró con Gwi-nam aproximándose a toda velocidad y agrandó sus ojos al ver que los otros dos se unieron a él segundos después.
- ¡Carajo! ¡Sólo llevo aquí un mísero día y ya tengo enemigos!- se dijo a sí misma con voz agitada mientras corría, su suerte era mierda.
Flavia sintió como poco a poco era alcanzada por los bullys y creyó que sería su fin, pero luego una idea le vino a la mente cuando recordó la lata de jugo que guardó en su falda. Ella sacó la lata de su bolsillo rápidamente y al tenerla en mano , se giró momentáneamente sin dejar de correr y la lanzó hacia el que le quedaba más cerca.
- ¡Sí!- celebró Flavia al ver como la lata golpeaba a Gwi-nam en su ojo izquierdo y caía al suelo, provocando que los otros dos que lo seguían se tropezaran con su cuerpo y que también cayeran.
La castaña aceleró y siguió corriendo hasta que por fin llegó al camino escondido por donde llegó, donde bajó las escaleras sin contar con que se estrellaría con alguien.
La chica sólo sintió el choque y seguido cayó fuertemente contra el suelo , su vista quedó nublada por unos momentos y después de parpadear varias veces, pudo reincorporarse ligeramente y ver con quien había chocado ;un chico alto ,de piel ligeramente bronceada y de ojos rasgados pero grandes que la miraban estupefacto ante la situación.
Flavia iba a disculparse, pero no pudo al ver a sus persecutores aparecer al fondo, buscándola.
- ¡Allá está!- gritó Gwi-nam señalándola con una mano mientras que con la otra se tapaba el ojo izquierdo.
La castaña reaccionó ,se levantó lo más rápido que pudo y comenzó a correr nuevamente no sin antes decirle un "Lo siento" al chico del suelo.
- ¡Ven aquí!- gritó Myeong-hwan enojado mientras la perseguía.
Flavia corría lo más que podía pero desgraciadamente ya se estaba cansando, así que optó por ir al patio trasero en el cual ella creía estaba el auditorio, pero al entrar al patio la castaña vió que no había nada más que una pared , como un callejón sin salida.
- ¡Maldita sea!- gritó/susurró desesperada al ver que no había más lugares para esconderse , además de que no había ninguna otra salida más que por la cual había entrado y cuando se dió la vuelta para regresarse, no pudo ya que el trío de matones había llegado y la estaban acorralando.
- ¿Qué pasa ,linda? ¿Se te acabaron los trucos?- dijo Chang-hoon burlón.
Ella intentó correr nuevamente y pasar de ellos, pero Chang-hoon fue más rápido y la tomó del cabello. Flavia se removió intentando quitar las manos de su pelo ,pero Chang-hoon caminó hacia la pared arrastrándola y la estampó contra ésta.
- ¡Agh!- se quejó ella al sentir su cara chocar fuertemente contra el muro de concreto.
Luego cayó sentada al suelo , agarrándose la cabeza con ambas manos.
- ¿Creíste que te dejaríamos ir tan fácilmente?- dijo Myeong-hwan acercándose a ella- Nadie me insulta y se sale con la suya.
- Vas a pagar por lo que le hiciste a mi ojo, mocosa- dijo Gwi-nam con una sonrisa malvada.
Flavia simplemente los miró resignada sabiendo que no saldría indemne, jamás había sido bulleada en su vida ya que evitaba los problemas, pero éste no era el caso, ahora sólo le tocaba recibir los golpes y aguantarlos.
- ¿Qué creen que están haciendo?- dijo una voz masculina.
O tal vez no.
Los cuatro jóvenes voltearon a ver al receptor de aquella voz, el trío de bullys fruncieron sus ceños enojados y Flavia los imitó,pero por confusión.
- Suhyeok, maldito traidor- dijo Gwi-nam fastidiado mirando al que la castaña reconoció como el chico con quien chocó hace unos momentos atrás.
- ¿Qué demonios quieres? ¿No ves que estamos en medio de algo?- dijo Myeong-hwan.
- No me interesa, sólo déjenla en paz- dijo el ahora conocido como Suhyeok de forma autoritaria.
Suhyeok miró a Flavia y viceversa, la castaña fue levantándose lentamente aprovechando lo distraídos que estaban los demás.
- ¿Qué te hace creer que te haremos caso? ¿Eh?- dijo Chang-hoon desafiante.
- Sólo piérdete- dijo Myeong-hwan.
Suhyeok suspira ,camina hacia ellos y se para frente a Myeong-hwan, encarándolo.
- ¿Y si no quiero?- dijo Suhyeok con voz firme y mirándolo fríamente- ¿Qué vas a hacer?
Myeong-hwan hizo más evidente su expresión de enojo al sentirse impotente ante su mirada, ya que aunque nunca lo admitiera, era demasiado cobarde como para hacer algo al respecto. Suhyeok sonrió de lado y dirigió su mirada a Flavia, quien aún no estaba segura si salir de ahí o no por miedo a que la acorralaran otra vez, pero sus miedos se disiparon al ver como Suhyeok extendía una mano en su dirección.
- Ven...- dijo el chico con una voz suave que le dió más confianza a Flavia.
La castaña dió una rápida mirada a Gwi-nam y a Chang-hoon, para luego comenzar a caminar hacia Suhyeok y tomar la mano que éste le ofrecía. El de ojos grandes rápidamente la puso detrás de él y miró desafiante al trío antes de voltearse y caminar de regreso a la escuela.
- Si te vas ahora, mañana será peor- se oyó advertir a Myeong-hwan.
Por un momento Flavia paró abruptamente de caminar y se volteó para verlo directamente.
- Los estaré esperando entonces- dijo ella con toda la valentía que pudo reunir, para luego seguir su camino junto a Suhyeok.
Flavia suspiró aliviada al haber salido viva , su cara había besado la pared y le palpitaba la cabeza, pero estaba viva. Ella iba caminando en silencio hasta que el chico a su lado paró de caminar y la tomó de un brazo haciéndola detenerse también.
- Oye qué ray...- quiso protestar pero no pudo terminar al sentir las manos de Suhyeok en su cara y ver como éste la examinaba meticulosamente- ¿Qué pasa? ¿Tengo lagañas?
Suhyeok rió entre dientes por lo último y negó.
- No, pero si tienes un horrible raspón en la frente y necesitas que te revisen eso- contestó Suhyeok.
- No es n-necesario, yo puedo...- Suhyeok no la dejó terminar ya que la tomó de la mano y acto seguido comenzó a caminar hacia a la enfermería arrastrándola consigo.
•••
- No debiste molestarte en traerme, podía venir yo sola- dijo Flavia a Suhyeok, éste simplemente se encogió de hombros.
Ambos chicos caminaban por los pasillos rumbo a sus salones, el recreo estaba por acabar dentro de unos minutos y los demás ya estaban regresando a sus salones.
- No me molestó, lo hice porque quise y también porque esa herida se veía mal- justificó el de ojos grandes.
Flavia tocó ligeramente la gasa médica que cubría el raspón de su frente y miró con una ceja alzada al chico.
- Por cierto ¿Qué fue lo que hiciste para hacerlos enojar?- preguntó él curioso.
- Le dije duende al más bajito de ellos- responde ella y Suhyeok no puede evitar soltar unas carcajadas ante lo dicho.
- Le diste justo en su punto débil, su estatura- recalcó Suhyeok entre risas, risas que Flavia respondió con una ligera sonrisa nerviosa.
Flavia estaba a punto de agradecerle a Suhyeok por su ayuda, pero el timbre sonó, haciéndole imposible aquello.
- Bueno, fue un gusto conocerte...Eh- Flavia quedó en el limbo al no recordar el nombre del chico y éste simplemente sonrió divertido.
- Soy Suhyeok ,Lee Suhyeok.
- Oh, claro, gusto en conocerte Lee Suhyeok...adiós- dijo Flavia para luego voltearse y caminar rumbo a su salón.
El mencionado rascó su nuca y vió a la castaña irse.
Al día siguiente, Flavia llegó en el auto de su padre como de costumbre, ella se bajó y caminó hacia la entrada en donde había un profesor diciéndole a los estudiantes recién llegados un "Buenos días" lleno de desdén. Además de que a medida que ella se acercaba a la entrada, pudo notar una cara conocida que la esperaba y que al verla dejó de estar recostado en uno de los muros y rápidamente se acercó a ella.
- Hola- saludó Suhyeok con una sonrisa y Flavia alzó un ceja en su dirección.
- Hola- saludó ella confundida para luego seguir caminando, pero ésta vez seguida del de ojos grandes.
- ¿Sabes? No pude preguntarte tu nombre ayer- dijo Suhyeok de repente y Flavia lo miró momentáneamente para luego volver a mirar al frente.
- Soy Flavia Maeng- contestó ella esperando alguna burla de su parte, pero ésta nunca llegó.
Suhyeok arqueó sus cejas sorprendido.
- Vaya, ese sí que es un nombre original- comentó él y Flavia volteó a verlo- Esperaba un nombre norteamericano o algo así ¿De donde eres exactamente?
La castaña paró de caminar y lo miró fijamente , ella presentía que había algo más en sus acciones. El estar sola durante mucho tiempo, le hizo ser algo desconfiada ante la mínima pizca de cercanía que le demostraban las personas.
- ¿Porqué me sigues? - preguntó ella deaconcertando al más alto,el cual borró la sonrisa risueña que tenía hace unos segundos.
- ¿De qué estás hablando?- trató de negar Suhyeok, pero aquello enojó a la castaña.
- No actúes como si no supieras lo que haces, ayer me acompañaste sólo porque me lastimé ¿Porqué razón lo haces ahora y de la nada?- preguntó ella con voz firme y recelosa.
El pelinegro suspiró y la miró directamente a los ojos.
- Verás, tengo dos razones ¿Recuerdas a los chicos de ayer?- preguntó Suhyeok y Flavia asintió- ¿Y recuerdas lo que te dijo el líder a lo último?
- "Si te vas ahora, mañana será peor"- recitó ella y Suhyeok asintió- ¿Qué hay con eso?
Suhyeok se puso delante de ella y sutilmente le señaló hacia atrás con la cabeza, Flavia confundida dirigió su mirada hacia allá escaneando meticulosamente el panorama ,hasta que encontró al trío de bullys parado en el fondo. Todos estaban mirando en su dirección y con una mirada de enojo, pero el más enojado de todos sin lugar a dudas era Gwi-nam, gracias a el golpe de la lata de jugo, su ojo izquierdo amaneció morado.
- Llevan esperándote ahí toda la mañana, no olvidarán fácilmente lo que sea que les hayas hecho- explicó Suhyeok.
- Pero yo no les hice nada, ellos me buscaron ,yo no me dejé y terminaron persiguiéndome - se defendió Flavia y Suhyeok asintió comprendiendo- Pero...¿Qué hay de ti? ¿Tú eras amigo de ellos o algo así? Recuerdo que el de cabello largo te llamó traidor.
Suhyeok al oír eso frunció el ceño y se rascó la nuca incómodo.
- Yo...solía ser uno de ellos y molestar gente también, pero el año pasado me alejé, ya no soy así- confesó el chico con algo de pena.
Flavia entrecerró sus ojos y sonrió ladina.
- Así que esas son tus razones, quieres protegerme de ellos y redimir lo que hiciste en el pasado porque aún sientes culpa ¿Verdad?- dijo Flavia como si hubiera hecho el descubrimiento más grande del mundo.
- Todo es verdad, excepto la parte en la que dices que sólo me quiero redimir- aclaró Suhyeok y Flavia quitó su sonrisa- Yo me acerqué a ti porque... también me interesaba conocerte, quiero ser tu protector y amigo.
Flavia quitó su mirada juzgadora y examinó muy bien la mirada de cachorro que Suhyeok le dedicaba, el chico le sostuvo la mirada sin temor dándole a entender a la castaña que no bromeaba con lo dicho.
- Bien, digamos que acepto que me protejas ¿No me pedirás dinero a cambio?
Suhyeok negó.
- Sólo quiero tu amistad como paga- el de ojos grandes extendió su mano con intensiones de estrecharla con la de la chica.
Ella miró la mano y luego de pensárselo muchas veces, por fin aceptó y la estrechó.
- No te agradecí por tu ayuda ayer, supongo que de no ser por ti, hubiera muerto- dijo Flavia provocando la sonrisa risueña de Suhyeok.
- Eso es verdad.
- Y respondiendo tu pregunta inicial, soy mitad coreana y mitad brasileña- Suhyeok abrió sus ojos sorprendido.
- Wow, menuda combinación, eso explica tu nombre tan raro- Flavia alzó una ceja en su dirección y le dió un empujón, empujón que Suhyeok recibió con carcajadas divertidas.
A partir de ese día, todas las mañanas que Flavia llegaba a la escuela, era recibida y acompañada por Suhyeok y de los dos, el que tenía una personalidad más enérgica era Suhyeok. Éste sacaba temas de conversación cada vez que podía, andaba de arriba para abajo con Flavia por miedo a que ésta se encontrase con el trío de idiotas, los cuales parecían unos acosadores persiguiéndola y observándola todo el tiempo.
En fin, toda esa situación de que los dos jóvenes estaban juntos siempre irritó un poco a Flavia al comienzo ya que su personalidad calmada no era nada compatible con la energía de Suhyeok. Pero luego ella poco a poco dejó de prestarle atención a esos detalles y los dos se fueron volviendo más cercanos, hasta el punto de que la castaña lo consideró como su primer mejor amigo en toda su vida, lo consideró alguien especial.
Obviamente del lado de Suhyeok también sucedió lo mismo y dadas las circunstancias, éste se encargó de presentarle a Flavia sus otros amigos; Cheong-san, Gyeong-su, On-jo, I-sak, Woo-jin y Dae-su, ampliando así su lista de amigos ,siendo capaz de abrirse mejor con las personas y por fin teniendo la vida de adolescente que siempre quiso.
Parecía que todo iba excelente, Flavia por fin era feliz, no importaba si en su casa no recibía el cariño y apoyo de su padre, ella sabía que apenas abriera los ojos en la mañana siguiente habrían personas maravillosas esperándola en la escuela. Y así fue ,hasta que un día que se bajó del auto y caminó hasta la entrada, vió que su persona favorita no se encontraba ahí esperándola como todos los días y aquello simplemente la desconcertó un poco pero siguió su camino como de costumbre con la esperanza de verlo después.
Pero aquellas esperanzas se fueron al caño cuando ella lo vió caminar por un pasillo, en sentido contrario al de ella, ésta lo saludó sonriente, pero éste simplemente la ignoró y pasó a su lado, como si fuese un fantasma.
Y a pesar de que aquello le hizo sentir un hueco en su corazón, pensó que tal vez él había tenido un mal día o que le pasaba algo.
Llegó el día siguiente y tampoco vió a Suhyeok en la entrada, intentó buscarlo con la intención de preguntar si todo estaba bien, pero éste sólo le daba esquinazos cada vez que la veía aproximarse hacia él. Incluso ella le llegó a preguntar a los demás qué rayos pasaba con él, pero nadie supo qué decirle porque en realidad no sabían respecto al comportamiento de su amigo.
Primero fueron días, luego meses, hasta que finalmente se cumplió un año en el cual no cruzaba palabra alguna con Suhyeok y al pasar de esos días y meses, Flavia perdió la confianza que le había tenido al chico al ver como cruelmente él la ignoraba . El hueco en su corazón fue creciendo más y más hasta el punto de que ella no soportaba ver su cara ya que le daban ganas de ir y golpearlo por los sentimientos encontrados que le causó su repentino abandono, pero lo peor era que él nunca le dió una razón, ella no tenía idea del porqué dejó de hablarle de un día para otro si todo estaba perfectamente bien.
Pero bueno, las cosas estaban por cambiar en el presente y sería todo gracias a un maldito Apocalipsis zombie que nadie pidió, pero que es importante para el desarrollo de la historia.
~Continuará~
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