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Chapter OO2

Corea del Sur, Seoul Centro.

Solo fueron 2 meses desde que estaba aquí y ya me estaba acostumbrando de a poco, terminé por llevarme bien con el narcisista que han dicho que era mi compañero de cuarto, la verdad tenían mucha razón con darle ese apodo, no obstante, era parte de su personalidad y eso estaba muy bien, me agradaba mucho.

De la misma forma que me pasó con Shin Eunjin, nos hicimos muy amigos, aunque sea una niña de 16 años, estaba aquí porque sufría de anorexia, estaba internada igual que la mayoría de todos nosotros. Siempre que salía de mi habitación me era imposible ver como la habitación de enfrente se encontraba vacía, nadie iba a verla o visitarla, al menos, no cuando yo estaba en la habitación.

Eso era triste, porque si yo estuviese en su posición me hubiese gustado que eso pasara.

La voz de la enfermera Goyoon me saca de mis pensamientos, recordándome que era la reunión con el doctor Siwan y Allan, ya que mi doctor vino aquí para ser parte de mi atención. Además, me calmaba un poco, no me sentía tan confiado con el doctor Kallaghan, mientras salía del cuarto observo cómo hay una mujer con el uniforme rosado.

Era de obstetricia, parecía que le estaba cambiando las flores que está en la mesa de luz, al menos, hay alguien que se tomaba el tiempo. Salí del ascensor, viendo las escaleras del lobby y subirlas, entre que la enfermera Son intentaba tranquilizarme, sin embargo, estaba seguro de lo que pasaría.

— ¿Cómo estás, Yoongi? ¿Mejor?

— Vivo.

Respondí elevando mis cejas, mi madre me golpeó el brazo mirándome con sus ojos oscuros, entre que yo solo abrí mis faroles por el golpe que me ha dado, porque me dolió.

Ya estando sentados vemos a los dos hombres.

— Iremos al punto importante. Hemos visto que tienes problemas con el nuevo dispositivo, entonces, hablamos con el doctor Lee —señaló al hombre que estaba a su lado.— que es momento de que cambiemos tu marcapasos y también estamos viendo si podemos hacer algo sobre la lista de espera.

— Ya dije que no quiero.

— ¿Sigues yendo a las reuniones?

— Lastimosamente.

— Min.

Resoplé, levantándome de la silla.

— No quiero nada. No quiero la operación, no quiero saber nada de la lista, no quiero nada.

Empero, en ese mismo momento, siento una presión en mi pecho que me impedía poder siquiera respirar, por lo tanto caí de rodillas al suelo, siendo atendido por los doctores que estaban conmigo.

Lo último que puedo ver es el rostro de mi madre y los doctores, borrosos, entre que me colocaban en una camilla, me ponían el oxígeno y, sin más, mis ojos se van cerrando, ya no podía aguantar más el dolor que estaba sintiendo en estos momentos.

Entonces, pasó.

— Te ves de la mierda.

Rodé los ojos ante la voz de Jongwoo, intenté sentarme, pero un dolor en mi pecho hace que caiga a la camilla nuevamente.

Eso ocasionó que Hoseok y mi madre se levanten la silla, acercándose a mí.

— No te muevas mucho, hyung, te han cambiado las pilas del marcapasos.

— Dije que no quería.

— Qué triste, porque eres mi hijo y yo tomo las decisiones.

— Soy mayor de edad, madre.

— Estás incompetente.

— Ah, no lo puedo creer... —susurré molesto.

— ¿Cómo te sientes, Yoongi?

El doctor Lee Siwan apareció en la habitación, ocasionando mi molestía y al notar que no le respondí, entendió que no era mi persona favorita en estos momentos, llamó a mi madre y a mi amigo para hablar con ellos. Podría estar recién abierto, pero oía muy bien su conversación.

Claro que no estaba incopetente, solamente, estaba entendiendo mi jodido destino. ¿Tan difícil es que ellos también lo entiendan? Si lo hacían se ahorrarían todo el dolor que van a sentir cuando me vaya de sus vidas para siempre.

— Yo también actuaba así.

Fruncí mi rostro, volteando a mi izquierda, viendo a Pyu Jongwoo dibujando algo en su cuaderno. Era muy bueno haciendo sus excéntricos dibujos.

— Estamos tan jodidos, hyung. —movió su cabeza de un lado al otro.— Ambos estamos a un filo de la muerte y no tenemos mejor idea que tratar mal a las personas que nos aman, apoyan y quieren lo mejor para nosotros, pero somos tan egoístas con ellos que no es recíproco, no ponemos de nuestro lado para recuperarnos. Bueno, ellos no lo entienden, porque no están internados como nosotros, ¿no? —sus ojos van a los míos, viendo ese brillo.— Yo me negaba a hacer las quimios, transplantes, tubos, de todo, eso cambió cuando perdí a mi madre en un accidente el año pasado.

— Lo siento.

— Sé que está en un mejor lugar, hyung, pero tú tienes suerte de tener a tu madre aquí contigo.

— Tienes a tu padre.

— No es lo mismo que el cariño de un madre, Yoongi hyung. —suspiró, dejando su libreta a un lado.— Hazlo por las personas que amas, por favor.

Sonrió, abandonándome en la habitación.

Las palabras de Pyu Jongwoo de 18 años me llegó mucho, fue algo que ocasionó que esté pensando por muchos días sobre aquello, hasta que él recayó y tuvo que ser entubado, creo que verlo de esa forma fue lo que más me dio ganas de seguir por él, así que los días, semanas, meses, pasaban por mis ojos, mientras veía como se iba deteriorando su joven vida.

Lo bueno fue que en el cuarto mes ha hecho un gran cambio que volvió a ser el mismo niño narcisista que habíamos conocido alguna vez.

Ha pasado 1 año y 2 meses desde que me encontraba internado en el Hospital KallagHan Seoul, me hice más amigos qué curarme, lo bueno es que esa nueva operación funcionó, recuerdo cuando me han notificado sobre que había un nuevo corazón, dándome esperanzas, sin embargo, no fue compatible y las esperanzas de las personas que amaba se iban de a poco.

Eso me hacía mal, porque lo menos que quería era verlos sufrir por mi culpa, entonces, cada vez que hay esas clases de noticias solamente quería que me lo digan a mí y no a mi madre, ya estaba cansado de ver cómo se iba poniendo cada vez peor, lo bueno es que me pudieron concedir eso.

Ahora mismo me encontraba saliendo de mi reunión de apoyo, caminaba a pasos vagos, con mi libro en manos, hasta que de nuevo vuelvo a parar en la ventana de la habitación 16. Era terrible ver cómo, simplemente, los doctores iban a verla y no su familia, supongo que el hospital era su familia, nunca supe exactamente que le pasó, no quería meterme en cosas que no eran mías, no obstante, Shin Eunjin era la mujer más metiche que pueda tener el hospital, así que nos comentó que tuvo un accidente de auto, pero no se sabía nada más.

Justamente en ese momento noto como entró una oleada de viento destapándola, miré ambos lados, queriendo avisarle a algún enfermero o doctor que esté pasando, pero nadie estaba.

— Mierda.

Entonces, mis ojos van al picaporte de la puerta, dudando por unos largos segundos qué hacer, pero terminé por abrirla, ingresando, era un cuarto más grande que el de Jongwoo y el mío.

Colores bordos, al igual que los sillones, di unos pasos más, acercándome a la izquierda del cuarto, en donde estaba la camilla, viendo a una mujer joven dormida, a la diferencia de la última vez que la vi, ahora estaba dormida con unos cables en sus brazos y unos respiradores.

Estaba con una bata de hospital, dejando a la vista algunos tatuajes en su piel, sencillamente, me acerqué agarrando las telas, cubriéndola otra vez y giré mi cuello a la derecha, viendo que habían dejado la ventana abierta, por eso mismo la atacó el viento. Así que, me acerqué ahí, cerrando la ventana y junté las revistas que se han caído al suelo para dejarlo sobre la mesa de madera, di unos pasos visualizando a la mujer nuevamente, entonces, unos pasos me asustan sobresaltándome.

— Amh, lo siento. Yo solo entré porque la ventana estaba abierta y se destapó. Lo siento, —notifiqué haciendo una reverencia.— mejor me voy.

— No, tranquilo. No me molesta para nada. —rio la mujer, mirándome. Parecía ser la misma enferma de uniforme rosado.— Te agradezco que hayas hecho eso, además, le hará bien cuando despierte el saber que no estuvo sola y hubo alguien de buen corazón cuidándola, aun cuando sea tonto para ti. Porque sé que se despertará, es una muchacha muy fuerte.

¿Buen corazón?

Pensé, riéndome internamente y con una sonrisa falsa en mi rostro. Porque sonaba tan gracioso que alguien pueda pensar eso de mí cuando el corazón era exactamente lo que me estaba fallando.

— ¿La conoce?

— Claro. La tuve 9 meses dentro mío.

Abrí mis labios lentamente, dándome cuenta de lo idiota que fue mi pensamiento desde que he llegado al hospital. Pienso que la mayor se dio cuenta que me miró con una sonrisa, acompañada de una risa leve.

— ¿Creías qué no la visitaba su familia?

— Sí, lo siento.

— Todos piensan lo mismo, no queremos desobedecer su opinión sobre nosotros. —comentó, mirando a su hija.— Antes del accidente ella nos detestaba por saber que la reconocían por sus padres doctores y no por ser ella misma. El solo tener el apellido Kallaghan era mucho para ella.

— Creo que yo también me hubiese molestado.

— ¿Eres Min Yoongi, no? —la miré sorprendido.— Mi esposo es tu cardiologo.

— Ah, ya veo. ¿Qué le pasó? Si se puede saber.

— Se fue de vacaciones con sus amigos, todo estaba yendo muy bien, hasta que a la vuelta el chófer se estaba durmiendo y en el otro auto estaba manejando un ebrio, todo se fue al caño justamente en ese momento. Sobrevivieron dos personas. Mi hija y la hermana de su novio.

— Oh...

— Sí.

— ¡Doctora Han! ¡La necesitamos! ¡Hyuneun está por dar a luz!

— Debo de irme, Yoongi, pero —miró la camilla y después a mí.— puedes venir a verla si quieres, sé que no tiene a nadie para que le hable, a las personas en coma les hace bien que conversen mientras siguen en ese estado. Le hará bien un amigo, claro, si tú quieres. Ahora debo irme. Adiós.

Sonrió, caminando fuera del cuarto para terminar corriendo por el pasillo, en mi caso, me quedé estático, mirando a la mujer de cabello castaño con algunas mechas rubias, di unos pasos hasta la puerta cerrándola y volver a acercarme a la camilla, observé su mesa de luz, habían dos retratos.

Agarré una de ellas, donde se pueden ver a un grupo de 7 a 8 personas, por el tatuaje veo que ella era la mujer de vestido elegante, unida a dos mujeres más, mientras los hombres estaban de traje, supuse que era su noche de graduación.

Dejé la foto en la mesa, tomando el otro, ahí es donde se la ve con un hombre de cabello oscuro, la melena un poco largo, cayendo sobre su rostro, entre que la abrazaba por la cintura a la mujer, quien yacía con una sonrisa, muy bonita, por cierto. Ella estaba sentada sobre las piernas del hombre, ambos eran muy apuestos, supongo que este era su novio, qué final tan trágico, dejé la fotografía allí y observar a la mujer una vez más, abandonando su habitación.

Sentía que era mala idea.

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