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Apenas Jimin llegó a su casa se despojó de su ropa de trabajo y se acostó en su cama, lo habían exprimido como si de un limón se tratara, ni comer su almuerzo lo habían dejado.
— Papá. — Le habló Hyejin moviendo su cuerpo. — Hay unos hombres afuera, también está Jungkook.
— ¿Que?
— Hay unos tipos afuera que te están buscando.
Jimin soltó un suspiro antes de ponerse sus pantuflas y abrir la puerta para ver que quería Jungkook y por que mierda estaba molestando a estas horas.
— ¿Que putas quieres? Son las once de la noche.
— Ten. — Jungkook le entregó un sobre. — Es lo que me pediste.
— Te diría que no lo quiero pero lo necesito. — Jimin recibió el sobre. — ¿Por que trajiste a la mitad de tus guardias?
— Son solo dos, no seas exagerado. — Le dijo. — Ellos cuidarán de tu hija.
— Mi hija no necesita guardaespaldas.
— Uno de sus profesores la acosa, no se si lo sabías, pero ahora están ellos dos para cuidarla.
— ¿Como sabes eso?
— Se muchas cosas.
Jimin rodó sus ojos.
— Con ese dinero puedes cambiarla de escuela.
— Gracias. — Le agradeció con una pequeña sonrisa mientras cerraba sus ojos.
— Te mueres de sueño, ve a dormir.
— Lo haré, buenas noches.
— Buenas noches tilín.
Jimin rió y cerró la puerta, subió las escaleras para acostarse nuevamente en su cama, abrió el sobre y guardó el dinero en uno de sus cajones. Pero antes de dormirse llamó a Hyejin.
— ¿Que pasó? — Le preguntó mientras se sentaba en su cama.
— ¿Por que no me dices desde cuando uno de tus profesores te acosa?
Hyejin miró los ojos de su padre y comenzó a llorar, Jimin se acercó a ella y la abrazó.
— Tienes que decirme ese tipo de cosas pequeña, no puedes quedarte callada.
— P-perdón.
— Ven, hoy dormiremos juntitos. — Jimin destapó el otro lado de la cama y dejó que su hija se acostara junto a él. — ¿Quieres contarme?
Hyejin asintió.
Jimin escuchó todo lo que su hija le había dicho sintiéndose horrible, si no trabajara tanto el hubiera sabido hace mucho lo que ha su hija le pasaba. Llegaba tan tarde que ni le preguntaba a su hija como le había ido en la escuela, como había sido su día, etc.
— Mañana no iré a trabajar, quiero que salgamos y hagamos cosas que nos gusten, ¿Te parece?
Hyejin asintió limpiando sus lágrimas.
— Te amo mi pequeña.
— También te amo viejo feo.
— Viejo si, feo jamás.
Hyejin rió.
— Hay que dormir, mañana saldremos temprano.
ꗃ 김 💵 전 ୬ 🤍
— ¿Por que los tipos de anoche siguen aquí?
— Jungkook se enteró primero de lo que estaba pasando, son unos amigos de él que se encargarán de cuidarte. — Contestó. — El corpulento se llama Wonho, el más pequeño se llama Mingyu.
— ¿Ahora somos ricos que hasta tenemos guardaespaldas?
Jimin rió.
— Algo así.
— Una chica de mi clase también tiene guardaespaldas. — Le dijo a su padre. — Sus padres son ricos al parecer.
— ¿No es esa tal yuna?
Hyejin asintió.
— Ella y sus padres son muy clasistas.
Hyejin volvió a asentir.
— ¿Que más te falta? Se nos hará tarde.
— planchar mi chaqueta.
— Claro, ve a buscarla.
Hyejin se fue en busca de la plancha mientras que Jimin abrió la puerta y le habló a los guardias.
— ¿No tienen hambre? Acabo de hacer sándwiches. — Le dijo a los guardias. — Pasen, no sean tímidos, después de todo vivirán con nosotros prácticamente.
— Tengo que ir al baño. — Dijo mingyu.
Jimin le indicó dónde estaba el baño y el chico fue, justo Hyejin había vuelto con la plancha en las manos para que su padre le hiciera el favor de planchar su chaqueta.
— ¿Que edad tiene? — Le preguntó Wonho a Jimin refiriéndose a Hyejin.
— Tiene quince.
— ¿En serio? Se ve más pequeña. — Dijo para después soltar una risita. — Se parecen mucho, sobre todo las facciones y por el color de cabello.
— Ambos somos igual de lindos, no hace falta decirlo. — Dijo hyejin, Jimin solo rió por las cosas que decía si hija.
No mentía de todas formas.
— Está lista. — Le avisó Jimin a su hija. — Colócate tu chaqueta y nos vamos.
— ¿A donde van? — Preguntó Mingyu saliendo del baño.
— Vamos al centro comercial, no es necesario que vayan, si quieren pueden quedarse aquí. — Jimin le pasó sus llaves a Wonho. — O vienen con nosotros, como quieran, de todas maneras estaremos bien.
— Tenemos órdenes de nuestro jefe, señor Park. — Dijo wonho.
— Dime Jimin.
— No podemos desobedecer al señor Jeon, Jimin. — Dijo esta vez Mingyu.
— Como quieran, ya nos vamos.
Jimin sacó las llaves de su auto y se subió al igual que Hyejin, encendió el auto y dio en marcha hacia el centro comercial. En donde esperaba poder comprar el traje para su hija.
— Jamás me has dicho por que quieres ese traje.
— Se viene el baile escolar, es en menos de dos semanas. — Contestó.
— ¿Y quieres ir de traje?
— Los vestidos no son lo mío, los trajes son más cómodos.
— Cierto. — Coincidió Jimin.
— Me gustaría ir con pantalones más ajustados al colegio, los míos se caen. — Dijo Hyejin tratando de no mirar a su padre para que no le preguntara el por que.
— ¿Trataron de bajarte los pantalones?
— Querían saber que era.
— Odio a esos niños, ¿Has tratado de hablar con la directora?
— No hace nada, al igual que los maestros. — Respondió. — Pero está bien...
— No esta bien, hablaré con Namjoon para cambiarte de escuela.
Hyejin no dijo nada mientras que Jimin se estresaba aún más, ¿Por que nadie hacía nada en esos casos? ¿En que pensaba cuando metió a su hija en esa escuela?
De todas maneras hablábamos de una escuela pública, no se podía esperar más.
ꗃ 김 💵 전 ୬ 🤍
— Por fin. — Dijo Jimin al entrar a su casa. — Hogar, dulce hogar.
— Cierra la boca y ayúdame. — Le dijo Hyejin refiriéndose a las bolsas.
Jimin la ayudó y agarró las que más pudo, las dejó en el sillón y se sentó en los otros que había.
— Estoy exhausto.
— Yo también.
— Una pena. — Dijo la voz de Jungkook entrando a su casa. — Te ves muy bien, amo esa marca. — Le dijo a Hyejin, quien traía puesto su traje que tanto había querido.
— Gracias, papá me compró otros más.
— Veo que aprovechaste bien el dinero. — Le dijo a Jimin mientras veía el montón de bolsas en el sillón. — ¿Pensaste en lo que te dije?
— Hablaré con Namjoon hoy en la noche, tiene que venir a buscar a Hyejin.
— ¿Y eso?
— Se queda con él todos los fin de semanas. — Contestó. — Mañana iré a entregarte lo que lave hace un par de días.
— Me parece bien.
— Ya no me falta tanto, espero no tener que ver tu rostro otra vez.
— Si sobre eso, quiero que sigas trabajando para mi. — Le dijo de repente. — Haremos dinero falso y tú lo lavarás.
— Tengo que recibir más de lo que me vas a pagar ahora.
— Treinta por cierto.
— Cuarenta.
— Treinta y cinco.
— Cuarenta y cinco.
— Cuarenta.
— Hecho.
Jimin estrechó su mano con la del castaño cerrando su trato, ahora se estaba arrepintiendo de haber aceptado.
— No ya no quiero.
— Ya aceptaste, no hay vuelta atrás tilín.
Jimin le tiró un cojín en la cara.
— Estaré solo el fin de semana, invítame a comer.
— Tengo mejores cosas que hacer que gastar mi dinero en alguien como tú. — Espetó.
Jimin le tiró otra cojín.
— Eres un idiota.
— ¿Me insultas por que no te quiero llevar a comer?
— Si, además de que eres un idiota.
Jungkook rodó sus ojos.
— A todo esto, ¿Que haces aquí? Dije que te entregaré tu dinero mañana.
— Quería ver que habías hecho con mi dinero.
— Es mío, al dármelo pasó a ser mío. — Le recalcó. — Si no me vas a invitar a comer mejor vete. — Se cruzó de brazos frente a Jungkook.
— ¿Por que debería hacerlo?
— Por que soy lindo.
— Buen punto. — Dijo beomgyu, uno de los guardias de Jungkook.
— Cierra la boca Choi.
— Invítame. — Le pidió mientras jalaba de su chaqueta. — Estaré solo y aburrido. — Musitó para luego hacer un puchero. — ¿Alguno de ustedes me invitaría a comer? — Le preguntó a los guardias.
Todos, absolutamente todos levantaron la mano.
Con una mirada de Jungkook todos la bajaron, volvió a su vista a Jimin quien tenía un sonrisa burlona.
— Bien. — Aceptó finalmente.
Jimin dio pequeños saltos mientras aplaudía.
Al fin y al cabo, siempre conseguía lo que quería.
Ventajas de ser Park Jimin.
Maratón 2/3
Quiero ser Park Jimin 😩
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