XXXI
Ya habían pasado algunos días, Némesis estaba sentado en el trono hablando con el rey de Nova Cronum, Sariatu entro al salón y se acercó hasta quedar a unos metros de las escaleras mientras lo escuchaba
-De acuerdo.... claro, los esperamos aquí, nos vemos en un par de días- corto la llamada y se acercó a su femme -¿Ocurre algo querida?- preguntó mientras la sostenía ligeramente de los brazos
-No nada, solo quería verle- dijo con una sonrisa
Némesis la miraba, tenía una duda y quería que ella se la respondiera con toda sinceridad
-Quiero.. preguntarte algo- dijo un poco serio
-¿Es algo malo?- preguntó nerviosa
-No, no creo, es solo que... ¿acaso... te doy... miedo?- cuestionó un tanto inseguro. La femme lo miró un poco impresionada por la pregunta
-La verdad es que... si, en parte si, cuando hay una luz que hace que caiga una sombra en su rostro,sus ojos se ponen rojos y no me gustan... no se porqué pero..- de repente un recuerdo la golpeó
Dentro del recuerdo
Sariatu se vio a sí misma siendo atada a un pilar por Némesis, esos ojos rojos la asustaban, veía tanta crueldad y maldad en ellos.
Vio como un artefacto se iluminaba en el cuelo y le sacaba el alma, siendo Némesis quien controlaba ese artefacto
Fuera del recuerdo
Sariatu se separó al instante del Rey, mirándolo asustada
-¿Sariatu?¿Qué pasa amor?- intentó sostener sus brazos pero ella dio pasos atrás rápidamente
-Usted... me...- la reina lo miraba con miedo, no, lo miraba con terror,Némesis lo supo al instante
-Sariatu, por favor, no tienes que temerme, sabes que jamás te haría daño estando totalmente consciente- se acercó más a ella, pero solo provocó que la femme saliera corriendo.
Némesis gritaba su nombre pero ella solo quería alejarse, el Rey se quedó totalmente quieto, cerro los ojos y suspiro, no podía creer lo que había pasado. Se sentó nuevamente y cubrió su rostro con la palma de su mano.
Sariatu se encerró en su antigua habitación, agitada y asustada, se deslizó en la puerta hasta tocar el piso, no podía creer lo que había visto, el Rey había sido quien le había intentado quitar la vida. Puso sus brazos sobre sus rodillas y hundió su rostro en ellas, sollozando.
Las horas pasaron rápido, Némesis estaba en el centro de mando, no sabía que hacer o como reaccionar, Ironhide lo vio muy preocupado, así que se acercó a él
-¿Qué te pasa ahora?- pregunto el especialista en armas
-Yo....- soltó un suspiro y tomó su entrecejo -Sariatu se asustó... tal parece que acordó de aquella noche- puso sus manos sobre la mesa
-¿La noche... de su supuesta muerte?- preguntó dudando un poco
-Eso me temo- suspiró nuevamente
El especialista en armas no sabía que hacer, vio como el cuerpo de Némesis empezaba a desprender un denso humo, solo le pasaba cuando estaba muy preocupado, perdido en malos pensamientos o recuerdos o incluso frustrado. Entendió que era mejor dejarlo solo, por lo que se fue a buscar a Sariatu para hablar con ella, la quería mucho, a tal grado de considerarla una hermana.
Sariatu estaba sentada al pie de la litera, pensaba en aquel recuerdo, pero los ojos de Némesis no sólo le hicieron recordar esa noche, sino también el abuso de Cyborg la noche antes de la boda. Escuchó unos golpes en la puerta
-Sariatu- reconoció esa voz al instante -Soy yo, Ironhide..... ¿podemos hablar?-
-Pasa- el mech entró y cerró la puerta para después sentarse a su lado
-¿qué...ocurrió?- preguntó Ironhide
-¿De qué?- devolvió con un tono apagado
-Entre tú y Némesis, lo vi muy... tenso-
-El color rojo de sus ojos... me hizo recordar aquella noche de nuestra separación.... pero también lo que Cyborg me hizo-
Ironhide solo le dijo que fuera a hablar con Némesis, se fue dejándola sola, reflexionando sus acciones.
La noche había caído de nueva cuenta, Némesis estaba en su habitación solo, entendía que Sariatu necesita espacio y se lo daría hasta que ella quisiera acercársele. Sostenía una d-pad en sus manos, trabajando como siempre; decidió dejarla de lado y darse una ducha, necesitaba aclarar un poco su mente.
Sariatu estaba sobre la litera, hasta que se levantó y salía de la habitación y fue a la de Némesis al final del pasillo, al entrar no lo vio pero escuchó la ducha, así que se escondió entre las gruesas sábanas, de la nada se escuchó un trueno seguido de unas gotas de agua golpeada la ventana.
Pasaron unos minutos hasta que Némesis entró a la recámara con su gabardina puesta; tenía como 5 para los días y una que usaba para dormir, no se percató del bulto en la litera hasta que se acostó y tomó la sábana para cubrirse, fue entonces cuando vio unos grandes ojos azules, por lo que quitó un poco la manta. Sariatu estaba ahí, con una mirada triste
-Sari....- no sabía que decir, no tenía palabras
-Yo... quería disculparme por... todo lo que paso... pero me asusté con lo que vi, no solo fue de aquella noche sino... también... algo que Cyborg me hizo- dijo con la voz entre cortada
-¿Quieres... hablar de eso,?- si necesitaba desahogarse, la escucharía sin juzgarla
-Él... aquella noche... Cyborg entró a mi habitación... y.... - las lágrimas brotaron de sus hermosos ojos -Me forzó- no podía decir la palabra, le dolía tanto. Némesis solo la abrazó contra él
-Calma,ese desgraciado no te volverá a poner una mano encima- la femme lo miró a los ojos -Y si lo hace, si intenta apagar mi única luz de mi oscuridad.... juro que me rogará piedad-
No era posesivo, pero tampoco dejaría que la apartara de él
Sariatu escondió su rostro en su pecho sintiendo el calor de su cuerpo, a pesar de ser de metal, sus cuerpos emitían calor como los humanos. Némesis acarició su cabeza, entendiendo su verdadero temor, al verlo, le recordó a Cyborg y lo que le hizo, y no la culpaba.
Sariatu simplemente se quedó junto a él, sabiendo que Némesis jamás le haría daño estando totalmente consciente.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro