Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

XXVII

Tres días después, Sariatu estaba en la biblioteca con unos frascos y un libro, estaba practicando su magia, empezaba por algo muy sencillo, hacer crecer una planta con solo magia. Némesis la había estado asesorando en su uso; el Rey estaba a su lado verificando que el hechizo hubiera funcionado

-Veamos qué tal quedó- dijo incitandola a abrir el frasco. Al abrirlo, la planta salió disparada por lo largas que estaban sus ramas -No salió como lo esperaba-

-¿Hice algo mal?- preguntó curiosa

-No,hay ocasiones en que los hechizos no salen como se espera, es algo totalmente normal, más en un principiante-

-Ya veo, necesito mejorar mucho- dejo el frasco en la mesa

-No te exijas tanto, dado tu estado, puede llegar a ser peligroso si te exijes demasiado-

-Entiendo- en eso apareció una especie de criatura esponjosa voladora y se posó en la mesa -¿Qué son estas cosas?-

-Ah, llegó la temporada de mosquitos lanudos- tomo al mosquito entre sus manos -¿Quieres ayudarme a trasquilarlos?-

-¿Se trasquilan?- preguntó inclinando a un lado la cabeza

-Si, su Lana se convierte en hilo,con ella tejen y hacen vestimentas en el pueblo-

Salieron al patio, Sariatu se quedó sorprendida por ver volando a varios de estos animalitos, tomo entre sus manos a uno que se acercó a ella

Némesis tomó unas tijeras y se sentó en el piso al igual que Sariatu. Comenzaron a cortar la lana, los mosquitos llegaban y llegaban

-Su Lana también es usada para hechizos, puedes usarla como relleno de almohadas, así soñadas lo que quieras- explico el Rey

-Hasta estas cosas tienen magia- dijo apunto a de cortar la Lana de las patas del mosquito

-Eh, las patas y el cuello no- la detuvo

-Lo lamento, pudo decírmelo antes- soltó al mosquito y este se fue volando

-Iré por una bolsa, regreso enseguida, si ves uno diferente, no lo toques y avísame-

Sariatu siguió cortando la lana mientras un mosquito se posaba sobre su cabeza, lo hauyento agitando un poco su mano, eran muy esponjosos, cuando de la nada apareció uno diferente

Sariatu tomó un palo que estaba cerca e intentó ahuyentarlo pero el mosquito la hizo caer se rodillas yendo de un lado a otro para posarse sobre su hombro. La femme comenzó a sentir frío, hasta que se lo quito, aventandolo; el mosquito puso un huevo, del cual, al instante nació otro, el más grande fue hacia la femme, pero Némesis lo detuvo, poniéndose frente a ella y tomándolo con su mano, haciendo que esta se llenara poco a poco de escarcha

-Ya te reproduciste, ahora largo- lo arrojó, a lo cual ambos mosquitos se fueron -¿Estás bien?- se puso en una rodilla frente a su reina.

-Tengo frío- dijo temblando un poco, el Rey se quitó su capa y la envolvió con ella, acercandola a él

-Calma, no pasa nada, esos son mosquitos de nieve, se alimentan del calor de las personas y otros seres- explicó brevemente

-No pensé que fueran agresivos-

-Lo son en ocasiones, no vuelvas a hacer eso, en cuanto los veas, llámame, no puedes arriesgarte-

-Si mi Señor- Némesis la envolvió en su capa para cargarla y entrar al castillo.

Rato después, Sariatu ya estaba mejor, Némesis decidió seguir enseñándole magia, por lo que ambos estaban en la biblioteca con muchos frascos en la mesa, debía hacer una posión para las pesadillas, estaba mezclando los ingredientes con un mosquito por ahí. Cuando el Rey se acercó, también el mosquito

-Se ve bien- el mosquito lo olió y al instante se cayó de espaldas en la mesa, totalmente dormido -Hiciste un somnífero en lugar de lo que debías, presta más atención a las cantidades-

-Claro, creo que me pase- dijo un poco avergonzada

-Un poco, solo asegúrate de seguir bien las instrucciones, de momento, será mejor dejar esto por un rato-

La femme cerró los frascos y los llevo a un estante, el Rey la tomó de la mano y salieron de ahí.

Rato después, el Rey estaba en el centro de mando viendo el mapa de su reino sobre una mesa, pensando en todos los hechos que habían ocurrido, tenía que hablar con su reina sobre su pasado, ya que tenía la sensación de que el cachorro que habían perdido, estaba nuevamente en su vientre, necesitaba decirle y contarle todo.
Némesis fue a buscarla a su habitación, donde Sariatu estaba leyendo un libro de hechicería para intentar hacer algo más

-Sariatu- habló mientras se acercaba a ella

-Mi Señor- se giró a verlo

-¿Qué haces?- preguntó gentilmente

-Leyendo un poco sobre los hechizos- tomó el libro y se lo mostró -¿Ocurre algo?-

-Solo quería hablarte de algo importante, pero primero que nada, nos llegó una invitación al torneo en el pueblo Lanio-

-¿Un torneo? ¿Cómo los que realizan los caballeros- preguntó llena de curiosidad

-Justamente, de ese tipo será el torneo, me preguntaba si querías ir- la tomo de su mano

-¿Usted participará?-

-Tal vez sí, de hecho esa es la invitación, para participar en los combates-

-Bueno, si usted quiere ir, vamos-

-De acuerdo- se inclinó y le dio un beso en la frente, ella se lo devolvió en la mandíbula debido a su altura, por lo que tuvo que ponerse de puntas, pero ni así alcanzaba sus labios.

Némesis se agachó y la besó en esos labios rojos, era como probar el mejor energon de Cybetron, la amaba con todo su ser, sus chispas ya habían sido unidas tiempo atrás durante su primer embarazo, pero por su "muerte" ese lazo de disolvió, hasta que se volvieron a verse. Sariatu se puso azul, cuando se separaron la femme oculto su rostro en el pecho del Rey, quien solo llevaba su gabardina puesta, haciendo que soltara una ligera risa entre dientes. A veces era muy tierna cuando hacía eso, Sariatu estaba apenada, todavía le daba pena, pero el sentir el calos de su piel metálica era suficiente para calmarla; Némesis abrazó contra él, sintiendo su respiración en su pecho

-Vamos a comer, debes tener hambre-

-Sí, vamos- comenzaron a caminar para ir al comedor

-¿Qué se te antoja?-

-Mmm.. pues no se, lo que sea esta bien-

Silky sirvió los platos, era caldo de camarón y verduras. Némesis sirvió la bebida, por lo usual, ellos comían después que los demás, por lo que casi siempre solo estaban ellos dos.
Sariatu puso su mano junto a la del Rey, quien al sentir la punta de sus finos dedos, la tomó entre la suya con cuidado de no clavarle una garra, su fina mano acariciaba el dorso de la mano que la sostenía con el pulgar. Némesis siempre era callado, pero le gustaba escuchar más la voz fina y cálida de su amada.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro