XXV
A la mañana siguiente, Sariatu y Némesis estaban en la sala de estar compartiendo un tazón de fruta, Sariatu estaba entre las piernas del Rey. La reina puso una uva en la boca del Rey, mientras este ponía una fresa en la de la femme
-Te amo- dijo mientras acariciaba su rostro con el de ella
-Y yo a usted-
-Cualquier cosa que se te antoje, puedes decirme-
-Por supuesto, aunque es raro que los cachorros sean los que provocan los antojos- se comió una uva
-Es mi suposición, pero creo que es porque quieren probar los alimentos de este mundo- comio un poco de manzana
-Tal vez, es igual que las nauseas y vómitos, es cuando no les gusta algo- tomo una mora
-Si, tal vez- le dio un beso
El día pasaba tranquilamente, Némesis estaba en el salón del trono con una d-pad, era el único lugar donde no había tanto ruido.
Comenzó a escuchar pasos y levantó su vista para ver a Lirian acercarse
-¿Qué se te ofrece?-
-Solo venía a verlo, mire que estaba muy solo-
-Mi acompañante no está en condiciones de estar conmigo todo el día- tal ves era una dama de compañía
-Entiendo- el Rey la miraba, sabía que quería decirle algo,pero no se atrevía, así que se levantó y se acercó un poco a ella
-Hay algo que quieres decirme, ¿qué es?- preguntó amablemente
-Es que... siento algo por usted- lo miro -No se porqué,pero algo me atrae de usted- Némesis miro a la puerta, viendo a Sariatu parada ahí. Se acercó a ella y la tomó del brazo delicadamente
-Sariatu, ¿Qué haces aquí? Tienes que guardar reposo- regaño ligeramente, pero sin ser brusco
-No podía dormir, ¿vine en mal momento?- Lirian solo miraba su comportamiento
-Para nada, solo que me preocupa que pueda pasarte algo-
-¿Mi lord?-
-Ella es Sariatu- la tomó de la cintura -Mi esposa- la femme de tonos azules abrió sus ojos
-Tu debes ser la nueva, mucho gusto- dijo amablemente
-Mi Señor, de verdad me disculpo por lo que dije, no sabía que era su esposa, de verdad perdón- dijo un poco temerosa
-No te preocupes, fue error mío no haberlo dicho antes- Sariatu la miro
-No te preocupes, no pasa nada- se acercó a ella -Es más, ¿qué tal si somos amigas?- le tendió la mano
-Claro- Lirian acepto su mano, estrechandola. Sariatu volvió a ponerse a un lado del Rey
-Me alegra que se lleven bien- Sariatu miraba a quien sabe donde con la cabeza un poco inclinada a la izquierda -Y no te preocupes, no es la primera vez que me pasa esto-
Sariatu, cual pequeña sparkling, sacudió ligeramente su brazo y le hizo una seña de que se agachara mientras le susurraba algo
-¿Se te antojó?- la femme solo asintió -De acuerdo, tenemos que irnos- miro a Lirian -Con permiso- salieron del salón
Lirian se quedó pensativa, ¿qué tenía la reina?
Némesis y Sariatu estaban en el pueblo en un puesto de helados, su primer antojo era un helado de limón. El Rey lo pagó y caminaron de regreso
-¿Se te antoja algo más?- dijo mientras sostenía a su reina por la cintura
-No, así estoy bien, gracias- le dio un poco de nieve en la boca -Perdón si le molesto-
-Para nada, es normal y tienes que comer, o de lo contrario puede hacerte daño a ti o al cachorro- le dio un beso en la cabeza mientras ella le daba más nieve
Lirian estaba hablando con Dragonicus, en cuanto la vio, el caballero se enamoró, le había preguntado por la reina
-Lo que pasa es que esta embarazada- le explicó el caballero
-Ya veo, pensé que las Valkirias no podían concebir-
-No están adecuadas para eso, por lo que es muy poco probable que tengan crías, pero este es el primer caso de una embarazada-
-Vaya, espero que si pueda tenerlo-
Una semana después, Sariatu estaba sentada en la litera con una d-pad, Ratchet le había dicho que tenía que guardar reposo casi absoluto, solo podía levantarse para ir al baño, le era tedioso, pero no había de otra.
Su vientre estaba un poco más abultado, eso la hacía ilusión, esperaba con ansias a su cachorro.
Némesis entró y se acercó a ella, quien al verlo, sonrió
-¿Cómo te sientes, cachorrita?- le dio un beso en la frente
-Bien, solo un poco aburrida-
-Mi amor, lo sé, pero no puedes hacer algo que implique tanto movimiento-
Lirian entró con unas bolas de estambre y dos pares de agujas
-No te preocupes, ¿qué tal si tejemos? Para el bebé-
-Me parece bien, pero no se tejer- dijo la reina
-Yo te enseñaré, es muy fácil- le entrego una bola de estambre y dos agujas
-¿Se te antoja algo,mi amor?- preguntó el Rey
-Unas fresas, creo que le van a gustar tanto como el helado- en la semana era lo que más se le antojaba
-De acuerdo, ahora vuelvo- le dio un beso y salió a buscar las fresas
-Muy bien, comencemos- dijo Lirian animada
Némesis estaba lavando las fresas para después ponerlas en un tazón, tenía miedo de que su reina sufriera nuevamente, pero la cuidaría mucho más ahora. Salió de la cocina para ver a Lirian con Dragonicus saliendo del castillo, otro soldado enamorado, y eso no le molestaba, al contrario,le gustaba que sus compañeros tuvieran la misma felicidad que él.
Al llegar a su habitación vio a su reina con un libro y el tejido por un lado de ella
-¿A dónde fueron?- preguntó con curiosidad
-Dijeron que iban a pasear, tal parece que ya cayeron- comentó con gracia
-Sí, eso parece- le entregó el tazón mientras se sentaba a su lado
-¿Puedo... preguntarle algo?- dijo mientras comía una fresa
-Claro, ¿qué ocurre?-
-¿Qué.... qué pasó con Audrey?- esa pregunta lo hizo sorprenderse un poco
-Muerta- respondió mirando a otra parte. Sariatu se quedó callada, pensando que lo había echo enojar
-Perdón si lo hice molestarse-
-No amor,no es eso, solo que no me esperaba que preguntaras de ella- usó su magia para atraer una d-pad
-¿Cómo obtuvo su magia?-
-Bueno, después de la última batalla,estaba caminando por el bosque cuando.. Unicron apareció frente a mi y me ofreció unirme a él,lo rechacé pero... eso solo provocó que... despertara mi magia. Yo había sido bautizado por él, por lo que, me compartió su magia. En ese momento,mi magia despertó, y es por eso que la tengo- explico brevemente
-Ya veo-
El día se volvió pasajero. Después de un baño, los reyes dormían plácidamente. Némesis,como siempre, abrazando a su reina, tenía un presentimiento de que Cyborg volvería, pero no le importaba, podía acabar con él, no permitiría que su esposa le fuese arrebatada.
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