VII
A la mañana siguiente, Sariatu seguía dormida, se había resfriado un poco por el frío y haberse mojado en el río,la fiebre no la había dejado dormir; Némesis estuvo toda la noche cuidándola hasta que se pudo dormir alrededor de las dos o tres de la madrugada.
Némesis entró a la habitación con Stormreing siguiéndolo, habían estado hablando
-...¡Es la verdad! Esa femme es...- Némesis le tapó rápidamente la boca al caballero
-Cállate- dijo susurrando y apunto a Sariatu aún dormida
-Lo siento, mejor te dejo- se fue dejando al Rey sólo
Némesis cerró la puerta y fue a la ventana mirando el pueblo, pensando por donde empezar a contarle a Sariatu la historia que compartieron juntos. Sariatu empezó a despertar y se irguió un poco, viendo a Némesis con la mirada perdida atraves de la ventana
-Mi lord- habló ligeramente, pero el Rey la escuchó y se acercó a ella
-¿Cómo te sientes?- se sentó a un lado de ella
-Un poco mejor, lamento las molestias que le cause anoche- dijo apenada
-No te preocupes por eso,mejor vamos a comer, debes tener hambre-
-Claro- en ese momento tocaron la puerta, Némesis fue a abrirla y Silky entró con una bandeja con dos desayunos y lo dejo en la mesita
-Silky, muchas gracias, pero no era necesario- solo asintió y se fue
-Es muy callada- dijo Sariatu notando su silencio
-Si, lo es-
El día se volvió pasajero, Sariatu había ido al jardín detrás del castillo, era muy hermoso, había un camino de madera que llegaba hasta un gazebo
Se sentó pensando en todo lo ocurrido y las consecuencias que posiblemente traerían sus actos.
Némesis caminaba por los pasillos del castillo buscándola, pero no la encontró, por lo que salió al jardín y camino con la esperanza de encontrarla. Llegó al gazebo y la vio pensativa
-Aqui estás- dijo de forma tranquila mientras se sentaba junto a ella
-Hola- dijo formando una sonrisa
-¿Por qué tan pensativa?- la miro
-Solo... me pregunto las consecuencias que vendrán, aparte se siente extraño todo esto, simplemente no lo asimilo aún- dijo mirando hacia el frente
-No te preocupes por eso, aquí estás a salvo, yo voy a velar por ti, y podrás depender de mi en cualquier cosa-
Sariatu miró hacia otro lado, era un sentimiento nuevo, sintió como una mano la tomó de la mejilla delicadamente, al verla vio esas garras tan afiladas y miro a Némesis, quien la miraba con tanto cariño, como si fuera instinto, se acercó más a él y se recargo en su pecho, Némesis se acomodó para que ella quedara sentada entre sus piernas. Sariatu lo miró a los ojos y puso su mano en la mejilla del Rey, quien la tomó del mentón y poco a poco se acercó hasta que sus labios se tocaron, en ese tacto la sintió temblar, estaba a salvo, de eso no había duda.
La noche llegó, Némesis estaba despierto, acostado a un lado se Sariatu, pero la femme comenzó a temblar, escalofríos comenzaron a recorrerla. Némesis la abrazó contra él y tocó su frente, estaba hirviendo en fiebre, fue al baño y sacó un poco de agua en un recipiente y tomó una toalla pequeña, la metió en agua y se la puso en la frente en un intento de bajar su fiebre.
Finalmente, su temperatura disminuyó, aliviando a Némesis, quien la abrazó acercandola a él.
Entre sueños, Sariatu se visualizó frente a un altar junto a Némesis, hasta que ambos se besaron, era algo borroso, después se vio con él abrazados. Sus recuerdos estaban volviendo poco a poco.
Mientras tanto,en el reino del norte, Cyborg estaba en una sala, mirando por la ventana, hasta que Roulett entró y se acercó un poco a él
-Mi rey- hizo una pequeña reverencia
-¿Las tropas están listas?- preguntó molesto
-Sí mi Señor, solo esperan su orden-
-Atacaran mañana, quiero que esa femme regrese aquí- lo miro -Y esta vez, nada impedirá que sea mía-
-Como usted lo ordené,mi rey- se dio la vuelta para irse
-¿Por qué no dices nada?¿Acaso no te importa los tratos que le doy a tu hija?-
-Ella no es más que la prueba de infidelidad de mi esposa- dicho eso se fue
Cyborg continuó viendo por la ventana, quería a Sariatu con él, no iba a permitir que nadie se la quitara, y si era necesario, borraría por completo su memoria, arrancaría de raíz sus recuerdos, ella le pertenecía.
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