
31
—Debes detenerte y escucharme, JungKook.— recomendó Agust, negando hacia sus hermanos.
Suga y YoonGi se habían acercado a su pelea sin saber si debían interferir o no, claro que no querían, pero su sobrino era un cazador y el culpable de la muerte de JiMin, debían hacer algo al respecto. No obstante, Agust ya había perdido a suficientes seres amados como para perder a JungKook nuevamente, solo quería recuperarlo. Y la muerte de JiMin era difícil de procesar, mientras que aún siquiera lograba entender la reaparición de su hijo, quien creía muerto.
JungKook gruñó, ahora era él contra los tres y no parecía que fuera a lograr algo de esa manera, estaba en completa desventaja. Por más fuerte que estuviera y por más poderes que poseía, matar a un inmortal era complicado, su padre parecía haber descubierto lo que pretendía por qué cada vez que intentaba tocarle el pecho se alejaba. Necesitaba utilizar sus tatuajes para absorber los poderes de Agust hasta secarlo o no lo asesinaría.
Había cumplido de cierta manera con las órdenes del Vaticano, ya no había árbol de la vida, lago de sangre o Eternâ. Simplemente quedaba cumplir su propio deseo y asesinar a los Min, más necesitaba encontrar la forma de asesinar a los tres, mínimamente a uno, no se rendiría tan fácilmente, ni siquiera sabiendo que podría morir en el intento.
—¿Qué mentiras piensas decirme? — cuestionó JungKook, había aceptado hablar por qué requería hacer tiempo y pensar correctamente sus próximos movimientos.
—¿Por qué haces esto? Somos familia.— señaló primero que nada Agust, viéndolo con pena y dolor, no comprendía la razón para atacarlos.
JungKook se carcajeó —¿Ustedes? ¿Mi familia? Nunca estuvieron cuando los necesité, me abandonaron y la única persona cercana a mí acaba de ser asesinada brutalmente.— refutó, mirando con desprecio hacia YoonGi y Suga.
—No sabíamos que estabas vivo.
—Ni siquiera sabíamos que eras un vampiro como nosotros.
—¡Mienten! — grito colérico viendo a sus tíos y luego a su padre, eso no podía ser verdad.
Agust negó —Es solo la realidad, Hilda estaba embarazada de ti, pero en esos tiempos no había nada que nos dijera si eras humano o vampiro, éramos de los primeros y el puro hecho de que ella quedará en estado ya era sorprendente.— aseguró, intentando acercarse a él, quería abrazarlo y hacerle ver que todo era un malentendido.
JungKook retrocedía cada vez que veía a su padre acercarse, sus manos comenzaron a temblar y recordó las innumerables charlas con los sacerdotes. Ellos eran hombres elegidos por Dios no podían mentirle, simplemente no podrían por qué era pecado y ellos eran puros.
—Mienten.— insistió, aunque está vez más bajo.
—No lo hacemos.— comentó YoonGi, tomando la mano de Suga con la suya y entrelazándola —Nosotros nunca te abandonaríamos, jamás lo hubiésemos hecho, somos familia y nuestro deber es cuidarnos unos a otros.
—¡Ustedes me dejaron con ella en su tumba y nunca volvieron!
—Escucha JungKook... Nosotros enterramos a Hilda en donde nos pidió, la despedimos el día de su muerte y no volvimos a saber de ella. Hasta que una bruja llamada SungRyung nos comentó que su padre, tu abuelo en ese tiempo, había abierto la tumba y sacrificado el alma de su hija.— informó Suga, apretando sus puños, estaba conteniéndose de molerlo a golpes para que abriera los ojos de una buena vez.
—Yo... Nunca escuché eso... Ellos... Dijeron que ustedes la habían asesinado, que la condenaron y me dejaron.— dijo JungKook, ido, perdido en sus recuerdos y las múltiples enseñanzas que le dieron durante su infancia.
Quinientos años viviendo bajo mentiras, quinientos años sufriendo el desprecio y la soledad, siendo utilizado como un mero espécimen. No quería que esto fuera real, sus ojos picaban, estaba a punto de romper a llorar y gritar, golpear algo para calmar su ira.
—Hilda murió por causas naturales, intentamos salvarla, bueno, salvarlos a ambos, pero no había los recursos para hacerlo y la vimos morir.— continuó YoonGi con pesar.
Agust se quedó frente a él, por fin había podido avanzar hasta tenerlo delante y JungKook ya no podía alejarse más al encontrarse contra la pared. No había salida o escapatoria, tenía que escucharlos, abrir los ojos que le fueron cosidos por los religiosos.
—Ellos te llevaron, nosotros nunca supimos de ti ¿Sabes cuantas noches la he extrañado? ¿Te imaginas cuanto me dolió haberlos perdido? No podrías, JungKook.
—No, ellos me cuidaron y me dieron lo que ustedes jamás podrían, por eso no merecen vivir ¡Son demonios! — siseo por lo bajo sonriendo de lado y tomando repentinamente a Agust para girar los papeles.
YoonGi y Suga avanzaron al ver el suceso, pero su hermano les pidió nuevamente no intervenir con un movimiento de cabeza. Agust permitió que JungKook le tocará el pecho y su tatuaje comenzó a brillar en dorado, podría matarlo al fin.
—Hazlo, si eso te calma, si esto te traerá paz, hazlo, hijo, porque yo no podría continuar viviendo sabiendo que me odias, que te he perdido de nuevo.— dijo Agust sin miedo alguno, listo para la decisión que fuese a tomar.
JungKook no respondió, apretó con más fuerza el pecho de su padre, ignoró sus palabras y olvidó la presencia de sus tíos. Estaba cegado, no había nada en su persona que no fuera rencor y aun cuando vio por milisegundos los ojos verdes de Agust no se detuvo. Sin embargo, nadie se esperaba lo siguiente y es que alguien había interferido entre ellos y eran JiMin junto a Hilda, ambos en un solo cuerpo, alejaron a Agust con un empujón de JungKook para quedar ellos frente a él.
Habían logrado volver con la esencia de sus almas y un empujón por parte de HoSeok, quien había entrado con un hechizo de invisibilidad mientras que se desataba la pelea entre cazadores y vampiros, justo a tiempo para evitar que el alma de JiMin se fuera completamente de este plano. El mago había previsto el futuro y sabía que las cosas tenían que pasar, él solo era una pieza más del ajedrez en el tablero. Cuando entró en el pasadizo, JiMin dio su último respiro y rápidamente, sin que nadie lo notase, se acercó a su cuerpo, ató su energía a la tierra y espero.
Hilda en el limbo sabía que JiMin estaba siendo sostenido, no moriría si su alma no era abandonada y por ello logró volver con él. No era en carne y hueso, pero su fantasma estaba allí, unido al humano como si fuesen uno solo, y estaba utilizando su última esencia para poder hacerlo.
—Mírame.— pidieron tanto JiMin como Hilda al unísono, sus voces volviéndose una sola.
JungKook estaba congelado, no podía creerlo, su madre estaba ahí delante de él, podía reconocerla por la vaga descripción que uno de los sacerdotes le había dado de ella y mordió su labio inferior para calmar su impaciencia. Tardó en reaccionar por el shock, en unos instantes sus brazos la envolvieron, aunque a quien tomó en realidad fue a JiMin, sollozo como un niño pequeño, importándole poco todo lo que esto significaba.
—Perdóname, JungKook...— dijo ella y JiMin se encargó de abrazarlo y consolarlo mientras le daba suaves caricias en el cabello.
—Te he extrañado tanto, mamá.
—Lo sé, cielo, te he visto y he intentado ayudarte, por eso los buscaba a ellos.— afirmó, mirándolo fijamente, lo cual logró tomándole el rostro y alzándolo ligeramente para que la viera, su pequeño bebé ya era un hombre.
—Entonces...— balbuceó JungKook con la mirada perdida.
—Ellos dicen la verdad, nunca te abandonaron y tampoco me asesinaron.— dijeron Hilda y JiMin nuevamente juntos —Agust, Suga y YoonGi vengan, por favor.— pidieron, estirando uno de sus brazos para darles cabida.
Los tres avanzaron, se unieron al abrazo y luego Hilda comenzó a desaparecer, estaba desvaneciéndose en el aire, su esencia y el tiempo se habían acabado, por fin podría descansar.
—Te amo, hijo...— cálidamente murmuró, dándole un beso en la frente a JungKook y acto seguido Hilda miro a los hermanos Min —Los amé mucho, pero ahora sé que ya tienen a alguien nuevo en su corazón y eso me hace feliz. Espero lo cuiden y logren tener la paz que tanto desearon siempre, este eternâ será el que termine mi legado.— finalizó, sonriéndoles ligeramente.
Esas fueron sus últimas palabras antes de irse y esta vez para siempre.
He vuelto, aprovechando que no tengo tantas citas en el hospital estos días, vengo a darles un maratón :3
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