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XXVI

La noche finalmente llegó, Némesis había convocado a Unicron para reunirse en un punto fijo, fingiendo que quería ir con él y que mejor que tener con él a su heredero y destruir a Primus con su ayuda.

Fue hasta la celda y sacó a Sariatu a jalones, mientras ella intentaba safarse

-Mejor no intentes nada,Quintessa te quiere para hacer funcionar su cetro-

-Hagas lo que hagas se que vas a reaccionar-

-¿Cómo? ¿Con amor? Puede que seas linda, pero el amor, solo me distrae- siguió caminando

-No importa lo que digas o hagas, siempre te amaré- dijo mientras una lágrima se le escapaba

Llegaron a un lugar muy tenebroso, donde se llevaría acabo el hechizo

Del centro del círculo salió una especie de pilar, Sariatu sabía que no era algo bueno. Némesis le ató las manos al pilar, haciendo que sus brazos quedaran levantados verticalmente

-Némesis, porfavor escúchame, estás equivocado, esto no funcionará,si destruyes a Unicron, el equilibrio se romperá-

-¿Por qué lo dices?-

-Hay algo malo en el bien, un poco de bondad en el mal y eso es la vida, porfavor,no cometas un error-

Némesis se quedó pensando, incluso comenzó a dudar de sus acciones

-Némesis, la luna está en su punto más alto, Unicron se acerca-

Némesis hizo que el cetro levitara y usó su magia, haciendo que este brillara de color morado.
La magia azul comenzó a salir de Sariatu, sabía que eso la mataría

-Siempre te amaré, Némesis- dijo mirándolo a los ojos.

Su cuerpo se sentía más pesado, hasta que su magia se fue completamente, el cetro volvió a tener su poder

-Desaste de ella, Némesis, ya no nos sirve-

Némesis la desató y la llevo a un lugar un tanto apartado, le recostó en el tronco de un árbol. Iba a levantarse cuando una mano en su mejilla lo detuvo, vio que los ojos de Sariatu estaban un poco abiertos y opacos.
De su mano se desprendió un poco de magia, lo último que le quedaba; sus recuerdos volvieron a él.
El día en que sus miradas se cruzaron por primera vez, su boda, entre otros lo hicieron salir del hechizo, sus ojos se tornaron morados nuevamente.
En cuanto la vio, recordó lo que había hecho, unas cuantas lágrimas se le escaparon y la abrazó

-Perdoname,perdóname mi amor- dijo entre sollozos

-No hay nada que perdonarte- dijo mientras intentaba abrazarlo -Ve y detenlos... antes se que sea tarde-

-No,no me voy a ir hasta..- la femme lo interrumpió

-Voy a estar bien... ve, resistiré-

Le dio un beso antes de mirarla a los ojos, de forma insegura, se fue para detener todo lo que causó.
Cuando llegó a donde se encontraba Quintessa, fue rápidamente por el cetro, algunos soldados disparaban pero aún así logró tomarlo

-Némesis, devuelveme mi cetro-

-Gracias a ti mi esposa está agonizando, tu me hiciste hacerle esto- rompió por la mitad el cetro

-Megatron, acaba con él-

El decepticon iba a atacarlo cuando de la nada apareció un gran humo, revelando al creador del caos, Unicron. Elevo su mano haciendo que Quintessa y Megatron levitaran mientras una magia los cubría para después desaparecerlos.
Unicron escucho unos gruñidos detrás de él,por lo que se giró para ver a Némesis con su lanza de doble hoja lista

-No tienes que hacer eso-

-¿Por qué me ayudaste?- preguntó levantando la voz

-Porque gracias a ti, yo puedo irme sin un rasguño, nunca creí que un Prime, sin quererlo o sin saberlo, me salvaría- Némesis lo entendió, al romper el cetro, lo salvó -Sera mejor que te vayas, y por ellos, no te preocupes, no te causarán más problemas-

Unicron desapareció, mientras tanto,Némesis regresó corriendo a donde había dejado a Sariatu, solo para caer de rodillas. Ella ya no estaba. Nisiquiera su cuerpo, pensaba lo peor

-¡¡¡Ahhhh!!!- grito tan fuerte que parte de su oscuridad salió disparada por el piso,matando a los árboles y otras vidas a unos cuantos metros de él.

Se abrazo a si mismo, llorando mientras el frío viento de invierno lo golpeaba, lo había perdido todo y jamás se lo perdonaría.

Devastado y avergonzado de sí mismo, volvió al reino autobot, algunos de los caballeros estaban afuera y  lo vieron llegar tambaleándose, lo ayudaron a entrar y les contó lo ocurrido.
Nadie lo culpaba, sabían que lo había hecho bajo la influencia de Quintessa, muchos le decían que no se culpara, que todo estaría bien,pero el no quería entender.

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