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Narrador
Némesis vio a Sariatu muy nerviosa, por lo que se acercó a ella y la hizo mirarlo

Némesis: Sariatu, ¿estás bien?

Sariatu: Si, es sólo que.... estoy nerviosa por esta noche

Némesis: Escucha, no haremos nada si no quieres o no te sientes lista, te esperaré el tiempo que sea necesario

Sariatu: Mi Señor, quiero esto, pero estoy nerviosa por temor a hacer algo mal.... usted ya tiene experiencia, yo no... esta será mi primera vez

Némesis: Mi amor, no tienes que temer, yo voy a cuidarte, ten por seguro que esta noche será especial

La femme blanca sólo lo miraba, hasta que él la abrazó de forma protectora, esa sensación la tranquilizaba, cuando se separaron se vieron fijamente a los ojos, Sariatu tenía que ver hacia arriba por la diferencia de altura, solo le llegaba a la parte superior del pecho.

El Rey comenzó a besarla en los labios para después pasar a su cuello, pero ella lo detuvo colocando un dedo en sus labios

Sariatu: Sólo... deje que me prepare

Némesis: Claro, yo... también me prepararé

Sariatu salió de la habitación para ir a su antiguo cuarto por algo, estaba muy nerviosa, pero al final se relajó.
Mientras tanto, Audrey fue a la habitación real y entró para ver al Rey  buscando algo, así que se despojó de su vestido

Audrey: Némesis

Némesis: ¿Qué haces aquí..? - cuando se giró para verla, la vio completamente desnuda - ¿Por qué estás así?

Audrey: ¿A caso no te excito?

Némesis: La verdad, antes si, pero ya no, lo único que me da al verte así es asco, no me imagino con cuantos te revolcaste a mis espaldas, así que vete

Audrey: Némesis..

Némesis: Vete - la saco a la fuerza de su habitación, por lo que Audrey solo se fue a su habitación.

Él ya no la amaba, su plan había fallado una vez más. Némesis solo se quedó pensando y se dirigió al baño.
Cuando Sariatu llegó a la habitación real no lo vio en el cuarto, pero la luz del baño pasaba por debajo de la puerta, así que rápidamente se cambió y se puso una bata roja transparente y se cubrió con una manta azul

Se sentó en el asiento de la ventana,la noche se veía hermosa, cuando vio la litera, vio que una tela ligera y casi transparente estaba atada a los pilares de las cuatro esquinas y pétalos de rosas encima de las mantas

(Solo es una imagen de referencia, la cama es la misma que en el capítulo IV)

Volvió su mirada hacia las estrellas, cuando sintió una mano en su hombro, miró hacia atrás, mirando a Némesis de pie a su lado y que al igual que ella, estaba cubierto por una manta azul. Cuando se levantó, él la guió hasta la litera, ella sólo miraba al piso, jugando con sus manos, así que el Rey tomó la iniciativa y dejo caer la manta que lo cubría, revelando su cuerpo esbelto de metal y sus características llamas moradas y negras, Sariatu pudo ver todas sus cicatrices. Ella también dejo caer la manta que llevaba, quedándose solo con la bata que Elita le había regalado.
Némesis se quedó impresionado por su cuerpo esbelto, sus piernas,su cintura, su busto no era tan grande, más bien era algo chico, pero a él no le importaba eso, poco a poco se hace con a ella para darle un largo beso

Némesis: No sabía que tuvieras esa bata - dijo a centímetros de su rostro

Sariatu: Elita me la dio, dijo que quizás me serviría para esta noche - dijo algo sonrojada

Némesis: Entiendo - dijo entre risas - ¿estás lista?

Sariatu: Eso creo

Némesis: ¿Qué te parece si nos damos un baño primero?

Sariatu: ¿Juntos?

Némesis: *asiente*

Ambos se dirigieron al baño, al entrar, Sariatu vio la tina llena de agua con pétalos y velas encendidas. El Rey retiró un poco la bata de su hombro para besarla, cuando ella se giró hacia él, Némesis le quitó la bata con cuidado y delicadeza, admirando su delicado cuerpo.
Ella entró primero a la bañera y después él, quien quedó encima de ella mientras se besaban y acariciaban. Némesis la miraba a los ojos, acariciando su mejilla y ella lo imitó, poniendo su mano sobre la mejilla del Rey.
Ambos salieron de la bañera un rato después, una vez secos, fueron a la recámara, donde Némesis volvió a besarla en los labios y pasó a su cuello, provocando un gemido bajo por parte de su femme, ella sin darse cuenta, tocó sus características salientes en la cabeza, provocando un jadeo por parte del mech, sabía que eran muy sensibles.
El Rey la cargo y la recostó en la litera, haciendo que su cabeza quedara en una almohada y quedando él encima de ella y la volvió a besar con pasión, descendió a su cuello besandola con amor y cuidado, pasando a su busto, paso la punta de sus dedos por la división de sus pechos mientras que ella acariciaba y besaba su cabeza y espalda. Descendió hasta su vientre y volvió a subir quedando frente a frente y ella intercambió los papeles, quedando el abajo

Sariatu: Déjeme curarle todo el daño que Audrey le hizo

Empezó a recorrer su cuerpo, besando los cables de su cuello, provocó alguno que otro gemido, al llegar a su torso, comenzó a besar cada parte y cicatriz, eso hacía que una ola de placer lo atravesara, Sariatu acarició su pecho, pasando sus manos por sus "pectorales" y su abdomen, cuando quedó frente a él, la empujó delicadamente haciéndola quedar abajo de él una vez más, sólo para ponerse de rodillas y sentarla en sus piernas, la besaba y acariciaba sus costados y espalda. Sariatu tenía sus manos sobre el pecho del Rey, en ocasiones recorría su torso.
Némesis abrió su puerto de interfaz revelando su cable, sin poder evitarlo, la femme vio hacia abajo y se estremeció por el tamaño, era un cable de color negro con pequeñas luces azules que iban desde la base hasta la punta, era largo y de gran grosor, en si era bastante grande

Sariatu: No creo que encaje - dijo nerviosa

Némesis: Tranquila, solo debes relajarte, aunque... dolerá por un momento

Sariatu: De acuerdo - ella lo imitó abriendo su puerto.

Némesis la levantó para colocar su cable erecto en su entrada, con sumo cuidado comenzó a entrar en ella, sacándole algunas lágrimas por el dolor

Sariatu: ¡¡¡Ahh!!! - Némesis le daba besos en la cara para intentar distraerla del dolor mientras terminaba de entrar en ella.

Némesis: ¡Ahg! - gimio al sentir su interior apretado.

Comenzó a moverse lentamente para no lastimarla tanto, con su dedo limpio sus lágrimas con cuidado. Némesis se movía de abajo hacia arriba, convirtiendo el dolor en placer, así duraron algunos minutos hasta que detuvo sus movimientos por un momento

Némesis: ¿Cómo te sientes?

Sariatu: Bien creo... se siente raro

Némesis: Te acostumbraras - la beso reanudando sus movimientos. Sus embestidas eran lentas, su femme intentaba sujetarse de su espalda causandole algunos rasguños

Sariatu: Mi.. Señor ¡ah! - dijo entre gemidos

Némesis: Te amo.. mi femme ¡ahg!

Los movimientos aumentaron de ritmo, pero seguían siendo lentos, no quería lastimarla, besaba su cuello y labios en repetidas ocasiones. Se recostó haciendo que ella quedara abajo de él y sostuvo su pierna dando estocadas lentas, ella enredó sus piernas con las de él.
Sus embestidas aumentaron de fuerza sintiendo El Fuerte agarre que su válvula tenía sobre su cable

Némesis: ¡Ahg! Sari.. te amo

Sariatu: ¡Ah! Mi Señor... por Primus

Némesis: Gime para mí ¡Ahg!

Los gemidos de la femme blanca lo hacían excitarse más, sus embestidas aumentaron de fuerza, sacándole más gemidos, lo que la hizo sentir avergonzada, por lo que se tapó la boca tratando de reprimir sus gemidos, lo que provocó que el mech le diera una embestida algo fuerte

Némesis: No hagas eso

Sariatu:: Es que.. no quiero que... me escuchen ¡Ah!

Némesis: No lo harán

Nuevamente se sentaron, provocando que su miembro penetrara más en ella, así duraron unas horas, se acostaban y sentaban, disfrutando de su noche. Sentían como estaban a punto de llegar a su límite, ambos estaban recostados, él encima de ella, Némesis aumentó la fuerza y velocidad de sus empujes.
Sariatu abrazo su cintura con sus piernas, sentía como ese grosor se movía en su interior

Sariatu: ¡M-mi Señor, ah! - gimio arqueandose

Némesis: Sari.. ¡ahg! Mi femme - gimio posesivamente

Sintió como su interior se apretaba cada vez más, haciendo que el Rey soltara algunos gruñidos por lo apretada que estaba, ella fue la primera en venirse arqueando su espalda y rasgando la espalda de su mech. Él se vino poco después, dando algunos empujones mientras se venía en ella, su sobrecarga había sido larga, tanto que inclusose derramó sobre las mantas. Se miraron a los ojos, ambos estaban exhaustos y sus cuerpos cubiertos en sudor; Némesis se inclinó para besarla

Némesis: Te amo

Sariatu: Y yo a usted

El Rey se giró para que ella quedara encima de él, las piernas de su femme entre las de él, ambos seguían unidos pero no les importó, en tan sólo segundos, Sariatu cayó dormida sobre su pecho, estaba exhausta. Némesis la veía dormir y acariciaba su espada y su cabeza, ahora era suya y nadie podía quitársela; puso una manta sobre ellos, cubriéndolos hasta la cintura y sin darse cuenta, el sueño finalmente lo venció.

No soy muy buena escribiendo lemmon, pero aquí está mi intento, gracias por leer.

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