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♡ Rutina Matutina ♥︎

ღ Como ya he descrito la rutina mañanera de estos dos cuando ONU tiene trabajo en el capítulo "Usando La Ropa Del Otro".
En este caso será la rutina de cuando ONU está de descanso.

ღ Disfruten.

Berlín, Alemania.
07 - Octubre - 2022.

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Viernes. El último día de muchos para por fin empezar a descansar dos días seguido —aunque no siempre sea así—. Pero, afortunadamente para nuestros queridos países, hoy era tiempo de descansar. ¡Por fin!

¿Razón?, bueno UE tuvo una parálisis de su cuerpo por el estrés del trabajo y OMS le recomendó que tomara unos días para descansar y poderse curar. Y como era de esperar los países lo aprovecharon.

 Así que hoy viernes, los países tendrían las vacaciones más largas de su vida...¡Tres semanas! ¡No lo podían creer, era lo mejor que les pasó!.

Y esa no era la excepción para la organización y el nazi.

7:30 am

El nazi estaba saliendo del baño con una toalla envolviendo su cuerpo de la cintura para abajo. Se dirigió al closet para sacar su ropa. Cuando siento unos brazos rodear sus cintura, se sobresaltó al inicio, pero se tranquilizó al voltear y ver a su pareja, aun en la cama dormido pero sus brazos los rodeaban con fuerza.

—Casi me da un paro cardíaco, ONU —acarició los cabellos del otro, al ver cómo la organización recargada su cabeza en su espalda baja.

—Mm, por que te levantaste temprano...vamos, ven a la cama -comentó adormilado.

—No puedo, ONU. Tengo que hacer el desayuno, además todavía estoy en toallaaaa.

ONU lo había jalando a la cama, acorralándolo entre sus brazos para que no se escapara —en posición de cucharita—. También había aprovechado y posición su mentón en el hombro del nazi.

 Reich no sabía cómo reaccionar. No era la primera vez que eso pasaba, pero, inevitablemente cada vez que terminaba en esa situación se sienta muy nervios y se sonrojaba hasta las orejas. Solo trato de tomar  "disimuladamente" la toalla y la sábana para tapar bien su desnudez.

—¿En serio? -pregunto burlón el pacifista.

—¿Que? -dijo intentando ocultar sus nervios.

—Te he visto desnudo y hemos hecho esto muchas veces. ¿Y aun te pones nervioso?

—No puedo evitarlo...

La organización llevo sus manos a la espalda del alemán, acariciándola con delicadeza mientras besaba los hombros. Esto sólo hacia que el nazi se pusiera más nervioso, excediendo el color rojo en su rostro.

—O-ONU -lo llamó nervioso, mientras se acomodaba mejor para mirarlo.

ONU lo miro un momento apreciando el rostro sonrojado de su pareja, Reich lo miro confundido. Y más cuando este lo tomó de la nuca y le plantó un beso húmedo. Trato de seguirle el ritmo, pero, al ser un beso tan repentino el aire se le escapó muy rápido. El de piel azul se separó chupando el labio contrario, estirándolo hasta donde pudo. Cosa que causó un poco de dolor al nazi. Lo soltó y volvió a besarlo pero ahora solo fue un ligero roce.

—Tengo miedo —respondió abrazando al otro, escondiéndose en su pecho.

—¿Mm?, ¿de que?.

—...De que me odies...mi cuerpo esta lleno de heridas y...siento que te dará asco verlas y...me dejaras.

—Reich, mírame.

Deslizó su mano por las mejillas, acariciando hasta llegar a la menton. Levantándolo delicadamente para que sus rostros quedaran cara a cara.

—Reich...no me enamore de ti por el físico, y eso no significa que no me guste. Al contrario, ante mis ojos eres el ser más perfecto del mundo, en cuerpo y alma. Y no sabes lo afortunado que me siento de tenerte a mi lado.

Sus manos viajaron por el cuerpo del nazi. Esto alteró al alemán en el proceso. Sentido las manos contrarias hacer contacto con su piel, delineando sus cicatrices y deleitarse con su textura. Toques inocentes, sin ninguna doble intención.

—Estas cicatrices cuentan tu historia, por lo que has vivido, todo el sufrimiento que llevas cargando en tus hombros...y eso es lo que te hace perfecto, a veces nuestras imperfecciones son los que nos hace especiales, y lo especial es lo más perfecto que hay en la vida.

El escarlata soltó un sutil risa.

—Te salió como frase de película —Los dos empezaron a reír por el comentario. Se miraron a los ojos, perdiéndose en el tiempo. Sonrió dulcemente abrazando al más alto, escondiéndose en su pecho. El celeste abrazo de vuelta al escarlata, acariciando la negra cabellera con delicadeza.

—Te amo, Cielo.

—Y yo igual, Angelito.

Los dos se dieron un beso, rozando apenas sus labios.

El nazi se acomodo mejor en el pecho del mayor para poder dormir. El estadounidense hizo lo mismo, con la diferencia que el en cuestión de segundos ya estaba en un profundo sueño abrazando a su pareja, mientras el contrario aun estaba despierto escuchando los latidos de su pareja.

Relajándose y olvidándose de todo, para poder dormir nuevamente.

ೋ❀❀ೋ═══ ✠ ═══ೋ❀❀ೋ

Una de la tarde, y Reich preparó la ropa de ONU, doblándola y colocándola sobre la cama ya previamente tendida por el mismo. Después de terminar de hacerlo, se acercó a la puerta del baño tocando esta con sus nudillos.

—Voy a estar en la cocina, cariño —dijo lo suficientemente fuerte para que escuchará el contrario.

—¡Ire en un momento! —Se escuchó del otro lado entre el sonido de lluvia.

—Te estaré esperando.

El nazi se retiró de la habitación, yendo directamente a la sala —están en un departamento que Reich compro para cuando se quedará en Alemania—. Como de costumbre haría el desayuno o mejor dicho comida con música. Comenzó a hacer masa para waffles y un poco de café.

Estaba tranquilo tarareando Labios Rotos - Zoé ♬, esa canción le daba una dosis de vida cada vez que la escuchaba. Era una canción que le recordaba a su relación con ONU.....pues fue la primera canción que ONU y el tuvieron en común a gusto.

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[En el pasado...10 años antes ]

Estaba sentado en la orilla del río, disfrutando de cada una de las maravillosas vistas de la naturaleza que tenía frente el. En especial de los peces nadar en ese río cristalino, y de la cascada a no muy lejos de donde estaba.

Traia puestos sus audífonos a un volumen prudente, ya que de sus labios salía su voz cantando cada una de las canciones que se reproducía en su celular.

—Me pusiste la Luna en las manos, te gane sin templar de un asalto...

Se encontraba cantando ♬ Con La Miel En Los Labios - Aitana ♬, estaba cantando a todo pulmón, pues estaba solo en este hermosos lugar. No era secreto para nadie que al Reich le encantaba escuchar música pero, que amara cantar más que pintar...¡Absolutamente nadie!, no lo sabía, ni siquiera sus hijos o sus amigos...y menos su padre o su hermano. Nadie lo sabía, le daba pena que lo supieran.

—Regálame tu corazón, dejame entrara a ese lugar...donde nacen las flores...donde nace el amor.

Su canto repentinamente cambió a ♬ Labios Rotos - Zoe ♬ su canción favorita.

—Y entrégame eso labios rotos, los quiero besar, los quiero curar —su voz sonaba un poco más alta que anteriormente con la canción de Aitana -Es raro el amor.

—¿Labios rotos de Zoe?.

El alemán inmediatamente dejó de cantar y volteo a ver de quien provenía esa voz.

—¿O-ONU?.

—Si, ese soy yo -dijo sonriente mientras se acercaba al alemán, sentándose a su lado —¿Estabas cantando Labios Rotos de Zoe?.

—¿No? —respondió nervioso, sacándole una risa al estadounidense. Enojado al nazi, ¿Acaso se estaba burlando de él?.

—¿Es una pregunta o un respuesta?

—¿Respuesta? —La organización volvió a reír, enojado más al nazi.

—Sigues preguntado, así que yo responderé por ti. Si, estabas cantando Labios Rotos de Zoe, pero lo estas negando con preguntas.

—Sabías que el perjurio es delito y te pueden meter a la carcel —Se defendió el alemán mirándolo serio. Pero se sorprendió al ver que el contrario ni se inmutaba, seguía muy sonriente...¿acaso había alguien que no le asustada su mirada?

—Claro que lo se, solo que en este caso no es válido. Porque no cometí  perjurio —dijo con tono de burla.

—¡Claro que si!, ¡tu estas mintiendo!.

—Oh créeme que no, yo te escuche claro cuando empezaste a cantar el coro —dijo aún sonriendo —Y permitirme decirle, señor Reich, que canta de maravilla y sin Autotune.

Reich se sonrojo un poco por ello, pero trato de disimularlo mirando de nuevo al río.

—N-no le digas a nadie...por favor.

—¿Mm? —Lo miró interrogante buscando una respuesta.

—Nadie sabe que me gusta cantar...y no quiero que sepan.

—¿Por que?, tiene una voz maravillosa.

—....

La Organización al ver que no respondió, no pregunto más, pues sabía que cuando una persona se queda callada era por que no quería hablar por que le incomodaba. Así que solo miro el río.
Estaban en un silencio un poco incómodo, pero ninguno quería decir nada...al menos no el nazi.

—...Señor Reich.

—¿Si?.

—A mi igual me gusta cantar...y solo mi hermano OMS lo sabe —El Reich había volteado a ver confundido —Lo que quiero decir es que su secreto está a salvo conmigo...pero, por qué no cantamos junto.

—¿Como?.

—¡Si!, no hay nadie. Todo están intentando hacer una fogata solo estamos usted y yo.

—....no lo sé, me da pena.

—¡Oh, vamos!... —La organización se golpeo un poco el pecho, aclarando sus garganta para empezar —...Regálame tu corazón, dejame entrara a ese lugar...donde nacen las flores...donde nace el amor.

La Organización empezó a cantar esperando que el otro siguiera con la canción. El Reich lo miró un momento antes de desviar la mirada, eso entristeció al celeste pues pensó que aceptaría su propuesta.

—Y entrégame eso labios rotos, los quiero besar, los quiero curar —El estadounidense alzó su mirada sorprendida, encontrándose la mirada divertida del nazi.

—Los voy a cuidar...con todo mi amor -siguió el celeste.

—Es raro el amor, aah.

—Es raro el amor, aah.

Esa tarde se la pasaron cantando en unión la canción, no fue la única también cantaron unas de Morat.

Ese día empezó todo, si con un gusto que los dos compartía por la música.

«────── « ⋅ʚ♡ɞ⋅ » ──────»

[En la actualidad... ]

Sonrió al recordar ese tan bonito recuerdo, empezando a tarareando con más ganas.
Estaba tan concentrado en la música y hacer los waffles, que se volvió a sobresaltar al sentir como abrazaban su cintura y se recargaban en su hombro.

—Mm, huele delicioso —Era la organización que se había terminado de asearse. El estadounidense beso la mejilla del contrario sacando una risa de este entre su canto. ONU al escucharlo cantar se unió a él, mientras Reich cocinaba con una mano y la otra acariciaba su mejilla. Provocando que ONU cerrara los ojos disfrutando de las caricias.

Unos minutos después los dos estaba desayunando, uno sentado enfrente del otro. La música aun sonaba en el ambiente junto el sonido de los cubiertos.

Estaba en un silencio tranquilo, en el cual se escuchaban de repente las pequeñas risas de los dos al sentir el pie del otro recorrer su pantorrilla. Era un momento divertido para los dos. El Reich miró a su pareja sonriendo como un bobo, decidió que era momento de terminar el silencio.

—Ponte tu mejor ropa, vamos a salir —dijo mientras se levantaba a lavar su plato y cubiertos utilizados.

—¿Mm?, ¿a donde? —Levantó la mirada confundido —Si puedo saber, claro.

—Claro que puedes saber, cariño —El Reich término de lavar sus cubierto y volvió a sentarse en su lugar, tocando la mano izquierda de ONU para envolverla entre sus manos —Mi padre me invitó a una cena. Estará toda la familia.

—Oh ya veo. ¿Tu papá me invitó?.

—No, solo dijo que tenía que hablar con todos y ya...pero, tu ya eres como de la familia.

—No creo que tu padre lo vea así. Tal vez el piensa que...yo soy una plaga que contamina la sangre alemana -Este río por su comentario, pero un poco triste ya que así lo veía Second.

—No le hagas caso por dios... —Lo tomó de la mejilla acariciándola —Él es así, pero veras que te va a aceptar un día.

—¿Y si no?

—Tiene, tu eres mi pareja y no pienso renunciar a ti por el. Eres mi pedacito de cielo

Reich se acercó a ONU, sentándose en su regazo, la Organización lo tomó de la cintura y la espalda para que no se cayera.

—El ya no me controla, ya soy adulto y puedo amar a quien quiera.

—¿A quien quieras? —pregunto coqueto.

—A quien quiera —respondió de la misma manera, uniendo sus labios con los de Organización en un beso apasionado. Los brazos del nazi rodearon el cuello del contrario, mientras el estadounidense partía una viaje por las costillas y las piernas del nazi.

El de anteojos redondos se acomodo mejor, para poder atacar a su gusto la boca del azulado y su manos no tuvieran obstáculo para tocar el pecho del mismo. Mientras el de ojos como el océano hacia lo mismo, acariciando con ternura y deseo el cuerpo sobre el. El alemán desabrocho los botones de la camisa llevando sus labios al pecho desnudo de su pareja.

Estaba en un momento caliente en el comedor, y los dos estaban dispuestos a tenerlo hay mismo. Pero el sonido de un teléfono sonando los interrumpió. Irritado al celeste y al nazi, aunque también estaban un poco avergonzados por los actos que iban a cometer en el comedor.

—I-ire a contestar.

-—Cla-claro.

El Reich se bajó del celeste, yendo a contestar el dichoso teléfono que estaba sonando. La Organización se quedó en su lugar, sentándose mejor y termino de desayunar para lavar su plato, al igual que el nazi anteriormente.

Reich busco entre sus cosas el sonido, encontrando su teléfono móvil. Era su padre, eso lo desconcertado un poco, pues conociendo a Second él no llamaría si no era importante.

>>—Si, diga —respondió un poco preocupado en sus adentros por el motivo de la llamada.

>>—Hola, hijo. ¿Como estas? —El contrario respondió de manera tranquila. Eso preocupo más al nazi, second no era de estar relajado.

>>—Bien, ¿tu y los demás, como están?.

>>—Bien...supongo.

>>—¿Supones?.

>>—Si, te habla para decirte que el horario cambio, a las seis.

>>—¿Y eso por que?.

>>—Para que el idiota cabeza de pito con lentes y del narcisista de "su majestad" con gato no vengan —dijo con simpleza, como si no estuviera ofendiendo a las parejas de su familia —También porque Alemania me digo que lo hiciera...por mí mejor así no viene las plagas y estamos solo FAMILIA —gritó lo último para que escucharán todos los integrantes de la casa y también el Reich, pues sabía que ONU estaba allá y quería que escuchara.

>>El Reich tapó el teléfono con su manos para no escuchar el grito, ni el y su pareja —Si sabes que acabas de ofender a USA y Zar. El esposo de tu nieto y el del abuelo.

>>—Lo se perfectamente, Reich. No soy idiota. Tampoco quiero que venga la botarga de Barney todos son mis amigos drogado con polvos de paz en azul venga.

>>—¡Padre! —En ese momento Third Reich agradeció estar en el balcón y no en la sala, donde ONU lo escuchará —Estas hablando de mi novio, un poco más respeto. El puede que sea tu yer..

>>—¿Mi yerno? —interrumpió el mayor —Pff, no me hagas reír. Cuantas veces me has dicho eso...ay, Reich, no te hagas ilusiones.

>>—....

>>—¿Que?, ¿te comió la lengua el gato?, sabes que tengo razón.

>>—No, no me comió la lengua el gato y en segunda no, no tienes razón. Lo verás cuando me veas en el puto altar con él —El Reich ya se había hartado de su padre, no agarro la primera oportunidad para irse de su casa, para que, el viniera por un celular a querer controlarlo.

>>—Claro.

>>—Tengo que colgar. Nos vemos en la casa.

>>—Claro, te dejo. No se te olvide que a las seis te quiero aquí, y no lo traigas, si no la cabeza que amanecerá colgada en la cerca será la tuya. —Colgó la llamada dejando del otro lado de la línea a un nazi muy furioso y con miedo por la amenaza. Pues second si era capaz de cumplir tal amenaza...aún si se trataba de su hijo.

Se recargo en la pared golpeando esta con sus puños hasta que empezó a sangrar sintiendo un dolor infernal en su nudillos.
Entró a su hogar yendo al baño por el botiquín de primero auxilios. Al tenerlo en sus brazos fue a la sala.

—Amor, ¿quién era? —La Organización estaba en el sillón cambiándole a la televisión para ver si había algo que ver.

—Mi padre —dijo en tono desanimado.

—¿Que pas...¡Por mi paz!, ¿¡Que te paso en las mano cariño!? —Cuando el nazi se sentó a su lado, el estadounidense pudo ver con claridad los nudillos sangrados del alemán —¿Estas bien?, ¿te duele?.

—Estoy bien, ONU. No te preocupes, he tenido peores —dijo tranquilo. Pero eso no fue suficiente para que el estadounidense estuviera alterado. Tomó entre sus manos delicadamente las del contrario empezando a currándolas siendo muy cuidadoso —No soy de cristal.

—No lo eres. Pero tampoco te trataré como un muñeco de trapo.

—¿Por qué no?.

—Porque no lo mereces —dijo besando sus nudillos antes de empezar a venderlas —A pesar de todo, de si fuiste el bueno o el malo... No mereces ser tratado como una basura...como un muñeco al cual le haces lo que quieres.

—Por que todas tus frases son tan...

—Buenas, inspiradoras —dijo con orgullo.

El Reich rio ante eso —No, tan largas. Con que me digas que no me lo merezco es suficiente —Con su mano ya vendada tomó un cojín y golpeó a la organización, haciéndolo reír.

—Te conozco Reich y si solo te decía "No te lo mereces". Automáticamente tu dirías: "¿Mm?, ¿por que no me lo merezco? " y yo te volveria a decir lo mismo, sería una conversación de nunca acabar.

—Eso no es cierto. Te voy a demandar por cometer perjurio.

—Pfff —El otro comenzó a reír —¿De nuevo?

—¡No te rías!.

—¡Jsjsj!, ¡Lo siento no puedo! ¡Jsjsjjs!

Third tomó nuevamente el cojín empezando a atacar a su pareja con el mismo, mientras el otro seguía riendo con intensidad y se cubría con su brazos. La organización en un descuido del Reich lo tomó de las muñecas y lo res costo en el sofá, quedando encima de él.

Se miraron un momento, podían sentir la respiración del otro a milímetros. Estos empezaron a acercar sus rostros para unirse en un beso... Pero las risas del nazi los interrumpió cuando ONU empezó a hacerle cosquillas.

—¡JSJSJSJS! ¡ONU PARA! ¡JSJSJSJS! ¡POR FAVOR NO PUEDO RESPIRAR! —Pequeñas lágrimas por las risas se empezaron a acumular en su negruzca mirada. La organización paro entre risa y el nazi por fin puedo respirar un poco.

ONU se recostó en su pecho, e inmediatamente sintió un brazos rodearlo y una mano acariciar su cabello.

—Te amo, Rojito.

—Yo igual te amo, Cielo.

Los dos se quedaron así, uno recostado encima del más bajo escuchando los tranquilos latidos del corazón del ese ser carmesí.












Amaba sentirse así...seguro.
Sentir que tenía a alguien con quien compartir y ser el mismo...donde podía confiar en que un abrazo no se le sería negado nunca.

Así ese tipo de amor necesitaba, uno incondicional, sin peros o por qué.

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