
~Capítulo 13
Dos semanas habían pasado desde que la nueva pareja vivía en su pequeño espacio íntimo (No tan intimo) ya que Jimin vivía rodeado de los chicos, Jungkook y Hobi que siempre que podían iban a verlo y a pasar tiempo con él y ahora Taehyung se había unido. Pero cuando era de noche Yoongi era quien permanecía a su lado, la rutina era agradable.
Yoongi hacia la cena para ambos, después de darse una agradable ducha comían juntos y se iban a la cama, a veces Yoongi miraba la TV mientras Jimin escuchaba y su novio le narraba lo que pasaba. Los libros de Braylle que Jimin había utilizado para enseñarle a Yoongi a leer en idioma de los ciegos ahora los usaba él con ayuda del pelinegro quien le enseñaba a leer ese tipo de lectura especial. Otras veces simplemente se acurrucaban en la comodidad de la cama a darse mimos.
Y así transcurría la vida para ellos, con sus amigos e incluso Namjoon que llegaba los fines de semana un rato, así como ese día.
Era sábado y estaban en el patio trasero de la casa haciendo una carne asada mientras conversaban y bebían una cerveza y Jimin reía con las ocurrencias de Namjoon a quien Yoongi dejó a cargo un momento para ir por más cerveza y cuando volvió el asador estaba ardiendo en llamas como una fogata.
—Te juro que no se por qué pasó eso Yoongi, no hice nada. —Repetía una y otra vez el morenito mientras Yoongi negaba sin dejar de reír por el desastre.
—Si claro te voy a creer. —Repuso Yoongi. —Jiminie cariño, Taehyung viene para acá dice que quiso pasar un momento a verte.
—Será bueno verlo un momento. —Respondió el rubio acomodándose mejor en el sofá columpio que Yoongi había comprado hacía días atrás para colocarlo en el jardín.
Sintio las suaves caricias de Yoongi en sus mejillas, amaba esos pequeños detalles, las caricias repentinas, los motes cariñosos, los besos en su frente.
Jimin estaba feliz, realmente no podía sentirse mejor porque sentía que todo lo que su vida necesitaba estaba en esa casita. Aunque su sueño de algún día ser decorador de interiores no se cumpliría.
En el tiempo en que Yoongi estudiaba su carrera de la universidad él también estudiaba Diseño de interiores, le gustaba darle un toque especial a cada espacio, no logró terminar pues justo fue cuando la señora Min lo sacó de la Mansión.
Estaba sumido en esos pensamientos cuando una voz bastante familiar y agradable llamó su atención.
—¡Minnie!
—¿Tae?
Los brazos del castaño le rodearon en un cálido abrazo y eso lo hizo reír.
—Estaba aquí cerca y pensé que sería bueno verte un ratito, pero no vine solo alguien quiere conocerte le he hablado mucho de ti. —Habló Taehyung feliz mostrando a Yoongi y a Nam su sonrisa particular. —Bueno si no hay problema.
—No para nada Taehyung. —Respondió el pelinegro.
Taehyung asintió y entonces salió a asomarse por la puerta para llamar al chico que esperaba en la motocicleta.
—Él es Kim Seokjin mi hermano. —Lo presentó.
El de la motocicleta se sacó el casco y sonrió al verlos a todos y de inmediato se dio cuenta de que a los chicos de los que su pequeño hermanito hablaba todos los días ya los conocía en realidad.
—¡Tú! —Dijo Namjoon
El chico le guiñó un ojo y después se dirigió a donde estaba Jimin.
—Hola chicos ¿Se encuentran bien? Tanto tiempo. Hola Jimin ¿Así que tú eres el chico al que buscaban con desesperación aquella vez?
Jimin sonrió pero no entendió a lo que se refería el hermano de Tae.
—Hola Jin Hyung. —Saludó tímidamente.
—Aww es tan adorable. —Chilló Jin.
Taehyung miraba con sorpresa a su hermano y a los otros dos mayores sin créelo.
—Hey chico de la motocicleta. —Saludó Yoongi extendiendo el puño hacia él y una cerveza que Jin tomó.
—¿Se conocían ya Yoonie? —Cuestionó tímidamente Jimin.
—Casi mato a tu novio una noche que se me atravesó en el camino como loco en medio de la calle, se veía tan desesperado por llegar a un lugar y lo ayudé a buscarte y hasta les lleve café mientras pasaban la noche afuera de aquella casa. —Contó Jin con entusiasmo. —Le conté a Tae ¿Cierto Tae? Que había vivió algo extraño con desconocidos, era como una novela de romance, porque pasó la noche afuera esperando encontrarte.
Jimin no podía ver donde estaba Yoongi en ese momento pero su voz lo atrajo.
—Jiminie...
—¿Hiciste eso Yoonie? —Preguntó con su voz ligeramente quebrada mientras sus bellos ojos celestes trataban de enfocarlo. —¿Pasaste la noche afuera por mi?
—Si, eso hice Jiminie, estaba loco por verte pero esperé a que tu quisieras hablar conmigo.
—Yoon eso es tan...romántico.
—Yo también me quede afuera con él y pesqué un resfriado y a nadie le pareció romántico. —Interrumpió Namjoon fingiendo indignación.
Todos comenzaron a reír al mismo tiempo mientras seguía la amena conversación y a la reunión se sumaron Jungkook y su novio Hoseok. La casa jamás había estado tan alegre como esa tarde donde todos comieron y disfrutaron, haciendo reír a Jimin con sus ocurrencias y anécdotas.
—Jimin eres como una especie de Imán. —Analizó Taehyung. —Todos tenemos un punto en común aquí y ese eres tú.
Todos asintieron en acuerdo con Taehyung.
—De hecho el Yoonmin es el punto central de todo esto. —Obsevo Jungkook.
—¿Yoonmin? —Preguntó Hobi mirando a su novio con una gran sonrisa.
—Si, uní sus nombres ¿No se oye muy bonito? —Preguntó mirando a los demás.
Todos asintieron.
—Gracias a todos por hacerme los días más amenos, me hacen reír con sus ocurrencias por favor chicos no cambien nunca. —Pidió el rubio quien descansaba sobre el regazo de Yoongi.
—Jamás Minnie. —Añadió Taehyung.
Esa noche mientras se preparaban para dormir Jimin notó un poco inquieto a Yoongi, no lo veía pero sabía reconocer sus cortos silencios y distanciamientos.
—Yoon, ¿Estas aquí?
El sueve murmullo de la tela ser tocada le hizo saber que si, Yoongi estaba ahí quitándose su ropa para poner su pijama.
—Si amor estoy aquí. —Respondió serio.
—¿Todo esta bien Yoonie? Estas demasiado callado ahora, te conozco y en el almuerzo con los chicos también estabas extraño ¿Sucede algo?
La cama a su lado se hundió un poco y supo que Yoongi se había acostado a su lado, los brazos del mayor lo tomaron con fuerza e hizo que Jimin se acomodara sobre él.
—Si cariño solo es cansancio.
Jimin sintio algo de culpa, quizá Yoongi estaba cansado porque tenía que trabajar mucho él sólo para pagar todos los gastos de ambos, y él estando incapacitado no podía hacer mucho.
—Lo siento Yoonie es culpa mía, si yo pudiera trabajar para ayudarte... si no fuera tan inútil.
Yoongi quien hasta ese momento se había mantenido acariciando la espalda de Jimin de manera relajada se detuvo y lo empujó por el pecho para levantarlo un poco y poderle ver al rostro, algo molesto.
—Oye Jimin, no digas eso ¿Entiendes? —Le miraba con sus ojos grises bastante furioso no con él en su totalidad si no con todo. —No eres un inútil.
—Que ironía Yoon, antes yo era quien decía eso a ti. —Añadió.
Yoongi volvió a apretarlo entre sus brazos fuertemente sin la intención de soltarlo.
—Amor, Jiminie no lo eres estas tomando todo con un mal enfoque además no dije que estuviera cansado físicamente o del trabajo. —Explicó tratando de resolver un poco la inquietud y confusión de su chico.
—¿Entonces? —Preguntó el rubio formando un lindo puchero que Yoongi de inmediato beso con ternura.
—Cansado de darle vueltas a un asunto en mi cabeza...
Jimin entendió, él lo sabía no era tonto y Yoongi había estado así desde la llamada del hospital.
—Yoon...
—¿Si amor?
—Debes ir... es tu madre a fin de cuentas.
Yoongi se tensó un momento, ese era el problema a fin de cuentas era su madre pero él aún mantenía un rencor en su pecho... ¿Y si ella se iba sin que pudiera desahogarse? Decirle que aún estaba dolido y que aunque no la iba a perdonar no le guardaría tanto rencor. ¿Debería?
—Te acompaño si quieres. —Se animó a ofrecer el menor con una pequeña sonrisa en sus labios.
—¿Lo harías? ¿De verdad?
Jimin movió su cabeza en modo de asentimiento aferrándose más a Yoongi como un koala.
—Está bien, iré si tu me acompañas porque sólo no creo tener el valor.
—Se que eres fuerte amor... —Era la primera vez que Jimin le decía así y su pecho vibrante de felicidad demostraba lo que le había encantado ser llamado así.
—Te amo tanto Jiminie.
—Lo sé Yoonie y yo también te amo mucho.
•┈┈·┈•••┈┈┈••✦ ✿
Nunca le gustaron los hospitales, recordaba con dolor todo lo que vivió desde aquel accidente trágico que le Arrebató la vida a su padre.
El señor Min era un hombre cálido, amable y muy cariñoso con él pero también tenía mano firme y lo corregía cuando debía hacerlo. Ahora Yoongi sabía que había pedido el divorcio a su madre y sabía que posiblemente lo habría hecho, habría insistido hasta conseguir separarse de aquel matrimonio que seguramente no andaba nada bien, no quería justificar a su padre si de verdad había sido infiel a su madre pero sabía que jamás habría dejado que ella le alejara de él. Increíble como los problemas de su entorno terminaron arrastrándolo con ellos como un río furioso sin piedad de dejarle respirar.
Quien había acabado pagando los platos rotos de todo ello era él e indirectamente su Jimin.
—Es aquí Joven Min. —Señaló la enfermera aquella puerta donde estaba la habitación de su madre en cuidado intensivo.
—Gracias. —Respondió.
La enfermera se fue y Yoongi tomó con más fuerza la mano de Jimin para luego entrar.
Lo primero que vio fue la gran cama con varios aparatos al rededor, cables, monitores y a su madre quien respiraba por medio de un respirador artificial y era alimentada por una sonda que tenía insertaba por su boca ligeramente abierta que le llegaba hasta el tracto digestivo.
Estaba tan delgada y demacrada que no la reconoció.
—Entonces... aquí acabaste Shinji. —Susurró acercándose más.
Jimin se colocó detrás de Yoongi y aunque no veía nada podía sentir el aroma de hospital y los sonidos de las máquinas y tembló un poco, aún así abrazo a Yoongi por detrás y entrelazó sus manos recostando su cabeza en el cuello de Yoongi.
—Sólo vine a despedirme sabes, Jimin y yo estamos juntos y somos felices... vemos la vida de colores aunque hayas tratado de pintar todo de gris... Jiminie no te odia madre, él también está aquí a mi lado.
Yoongi acarició de vuelta las manos de Jimin que lo tenían abrazado.
—La perdono señora Min, no le guardo rencor y aunque quizá no le importe cuidare a su hijo con mi alma.
Yoongi asintió antes de retirarse dejando las últimas palabras.
—No te perdono aún madre no fuiste una buena persona, pero espero logres arrepentirte antes de ir a donde quiera que vayas aún así no te guardaré rencor porque si algo debo salvar de ti es que me hayas dado la vida y que hayas contratado a Jiminie para cuidarme, de no ser así jamás habría conocido al amor de mi vida. Adiós Min Shinji. —Susurró eso último tomando a Jimin de la mano.
Justo cuando estaban por irse los dedos de su mano derecha se movieron ligeramente y el monitor pitó y los médicos entraron de inmediato a la habitación.
Yoongi solo veía como ella finalmente dejaba de respirar.
—Lo siento Joven Min. —Comentó uno de los doctores. —Parece que sólo estaba esperándolo a usted para irse de aquí.
Yoongi asintió, su corazón se sintió tan triste por el hecho de que no tuvo la oportunidad de tener una buena relación con ella, lamentaba no haber disfrutado de una vida bonita gracias a sus errores pero finalmente estaba tranquilo porque sabía que no iba a ser separado de Jimin una vez más.
Cuando salio le pidieron firmar un montón de formas de defunción y otras cosas.
—Joven Min todo está listo para trasladar el cuerpo de su madre a la morgue. ¿Hay algo más que podemos hacer por usted? —Preguntó una amable enfermera.
—Yo... no, solo... Una pregunta, como su único pariente vivo puedo tomar ciertas decisiones sobre ella ¿cierto?
—Así es Joven ¿Hay algo...
—Hay algo, ¿Dónde debo firmar para que todos sus órganos sean donados a enfermos en listas de espera? Todo lo que se pueda donar.
La enfermera sonrió y lo guió hasta la oficina de recursos y ahí Yoongi firmó la autorización para que pudieran tomar sus órganos y donarlos.
—Tengo un candidato para sus córneas, por favor avísenme cuando puedan dármelas para viajar de inmediato a Suecia.
Yoongi hizo una reverencia antes de salir y sonrió satisfecho soltando un gran peso que había estado cargando desde que se había reencontrado con Jimin y era el hecho de que por su culpa su rubio no podía ver. Ahora iba a devolverle ese gran regalo.
Por fin iba a devolverle ese gesto de amor que Jiminie había hecho con él.
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