
02
YoonGi llevaba una semana en su rancho y había vuelto al pueblito varias veces, intentaba de toparse casualmente con JiMin, pero no lo había visto en ninguna ocasión. Entonces confirmó que JaeSang no le había mentido, pues al parecer el chico se la pasaba metido en su granja, cuidando de sus animales y evitaba salir.
Para su mala suerte tampoco conocía el terreno donde se ubicaba su vivienda y sentía que era demasiado acoso irle preguntando a toda la gente sobre él. Así que simplemente se centró en hacer lo que hacía con normalidad y decidió limpiar su rancho, recortando las hierbas altas con una guadaña de mano.
Hacía un calor tremendo que lo obligó a quitarse la camisa que llevaba puesta y se quedó únicamente en pantalones de mezclilla. Su cuerpo estaba empapado en sudor, pero no se sentía incómodo y, en cambio, decidió fumarse un cigarro mientras terminaba su labor.
—Disculpe.— habló una suave voz por uno de sus costados.
YoonGi se sorprendió demasiado, dio un brinquito por lo inesperado que fue escuchar a alguien más y presionó los ojos para alejar el susto de su existencia. Como dijo JaeSang, todos los ranchos y granjas estaban apartados el uno del otro por mucha distancia, así que era raro hablarse entre vecinos.
—¿Qué necesitas?— preguntó, sin siquiera girarse para ver a la otra persona, demasiado ocupado, echando la hierba en una carreta.
—Una de mis vacas se perdió, solamente quería pedirle permiso para buscarla.— respondió la voz, esta vez escuchándose mucho más cerca.
Fue con eso que YoonGi eligió prestarle atención, dejó lo que hacía, pues al fin y al cabo, ya había terminado. Pero al hacerlo, pensó que estaba alucinando porque era JiMin, el sexy vaquero, quien se encontraba justamente ahí.
—Mi intención no es molestarlo, puede seguir con su trabajo y yo me retiraré si no la encuentro.— aseguró JiMin, observándolo de pies a cabeza y deteniéndose unos segundos en su levemente fornido pecho lleno de sudor.
YoonGi negó velozmente con la cabeza y rogó a todos los cielos que algo se le ocurriera porque santa mierda, no sabía qué decir para que no se fuera. Paso de estarlo buscando a tenerlo delante y no debía perder esta bendita coincidencia.
—¿No?— dudo JiMin con una mueca en sus labios, dejando de verlo en esa zona para verlo directamente a sus ojos y le parecieron lindos.
—No...
JiMin estaba desesperándose, realmente no quería ningún conflicto, nada más quería buscar su vaca y se iría. Anteriormente, ya había entrado en este terreno por motivos parecidos y nunca encontró a nadie, por lo que lo hacía libremente.
Resultaba que al pasar vio a alguien y se dijo que era el dueño del lugar, así que ahora tenía que pedir permiso, a menos que quisiera verse como un intruso. Cualquier otro habría pasado de largo, más que nada, por el riesgo en que su ganado debía de estar, en una zona lejana y donde podría haber carnívoros.
—Estoy seguro de que brinco mi cercado y cruzó para este lado, le pido de favor que me deje buscar.— insistió JiMin.
YoonGi en serio quería darse un golpe en el rostro, pero luchó fuertemente contra el impulso y mejor se retiró las gotas de sudor con el antebrazo. No tenía un caballo y tampoco conocía muy bien sus propias tierras, eran bastante extensas para poder hacerlo y no podía ofrecerse a acompañarlo por eso.
—Quería decir que no fueras solo, pero como verás no tengo como ir contigo.— explicó, señalando a unos metros su coche lleno de tierra —Perdona que se malentendiera el asunto, puedes buscar tu vaca sin problemas.
JiMin asintió comprendiendo —Gracias, no es necesario que me acompañe, no pienso robarle nada.
YoonGi palideció y utilizó ambas manos para negar al instante, eso no era lo que quería decir. Pese a eso, JiMin encontró muy divertida su reacción y sonrió un poco, no estaba diciéndolo en serio, pero fue un truco para ver que decía.
—Era una broma, sé lo que quiere decir y sinceramente me sorprende que no tenga un caballo si es un vaquero.— objeto relajado y señaló con dirección a unos árboles —Solo traje uno de mis caballos, lo deje amarrado para venir a hablar con usted... y si quiere acompañarme puede montar conmigo.
YoonGi asintió sin pensarlo dos veces y se quedó en su sitio, demasiado pasmado para lograr moverse.
—¿Vendrá sin camisa? Digo, no es que esté mal, pero hay muchos zancudos y el sol está fuerte.— cuestionó JiMin vacilante, tratando de no ver su torso desnudo más de lo que debería, pero era inevitable cuando estaba tan rojizo y sudado.
YoonGi se acordó que no llevaba camisa y sus mejillas ardieron, seguramente las tenía en un tono rosa muy vergonzoso. Sin embargo, pasó de demostrar lo que sentía y se encaminó hacia donde dejó la prenda abandonada para ponérsela.
JiMin estaba atento a sus movimientos, le parecía que era un hombre no muy mayor a su edad, serio y bastante torpe. A pesar de eso, tenía sus pros y es que estaba como quería, no iba a mentir al respecto. Realmente se quedó encandilado con su cuerpo y tenía cierta belleza que lo hizo sentir atraído.
Tal vez parecía algo tonto, pero eso lo hacía parecer lindo y le parecía alguien caliente, pues con o sin ropa definitivamente se veía bien. La camisa de botones con fondo de leopardo le quedaba y encima su piel era algo que no pudo dejar de apreciar.
—No sé montar y nunca en mi vida me he subido a un caballo, pero me gustan.— comentó YoonGi, llamando su atención y sacándolo así de su lapso mental.
—Ya veo, no se preocupe puedo...
YoonGi lo interrumpió —Venga, no me hables de usted, tengo treinta, pero tú no te ves tan joven tampoco. — pidió en un tono burlón —Soy YoonGi.
JiMin se sintió ligeramente ofendido, aunque era verdad y decidió no tomarle mucha importancia al asunto. No se ofuscó ni mostró desagrado al hombre como hacía con casi todos, se limitó a sonreír y asentir, pero ¿Por qué?. Esa pregunta se quedó en su cabeza, repitiéndose reiteradas veces y en las que de alguna forma su cuerpo se movió en automático hacia su caballo.
YoonGi lo siguió obedientemente pese a su temor, no quería desaprovechar esta oportunidad y trató de armarse de valor para coquetearle o progresar con él. Mientras iban al caballo, se permitió darse el lujo de observarlo a detalle, ya que antes no había podido hacerlo tan bien como quería.
—Ah, verdad, yo soy JiMin.— respondió tardíamente JiMin, desatando a su pinto y tirando un poco —Te decía que llevaré las riendas y tú puedes sentarte atrás.
YoonGi no tenía ni la menor idea de cómo iba a hacerlo, pero aceptó y observó a JiMin subirse de un brinco, tal como la primera vez que lo vio. Ambos parecían tener la misma estatura, pero no tenía esa habilidad, así que le tendió la mano para poder subir.
—Prometo no ir muy rápido.— JiMin intentó tranquilizarlo, dándole ayuda para montarse y acomodándose bien en la silla para que cupieran los dos.
—En caso de que lo hagas, ¿De dónde me sostengo?— dudo YoonGi, sintiéndose afortunado de estar tan juntos, al punto de que sus cuerpos podían sentir la calidez del contrario.
JiMin no le respondió, solamente se giró un poco y se miraron mutuamente para apreciar sus rostros a tan escasa distancia. En cuanto se recompuso, tomó el par de manos para colocarlas sobre su cintura, dándole a entender que debía sostenerse de él.
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