
01
"Si tú bailas, yo bailaré y si no lo haces, bailaré de todos modos."
JiMin escucha sin realmente hacerlo, su padre está recitando los requisitos para su futuro esposo y él no tiene ni voz ni voto en este asunto; está totalmente resignado porque ese es su deber. En este momento, tiene que permanecer quieto, en su trono de color celeste blanquecino, su reino prospera muy bien, pese a que siempre es invierno y por ello su linaje está lleno de supuestas historias. Se dice que uno que otro príncipe o princesa nacen con albinismo y que eso trae fortuna, que sus hijos podrían tener poderes, que son descendientes de los ángeles o múltiples versiones que nadie ha confirmado nunca.
Por su parte, los Park siempre han tenido la mayoría de las tierras en el mapa y cualquiera que se case con JiMin se verá recompensado, pero él quisiera que su matrimonio fuese mínimamente por atracción o amor, no una tontería tan absurda. Aunque eso ha quedado muy atrás, desde muy corta edad, al ser denominado como un doncel, tuvo que recibir clases de comportamiento en todos los ámbitos. Y si no ha quedado claro, también sexualmente, un "especialista" de edad mayor debía decirle cómo hacerlo, cómo recibirlo, cómo comportarse, qué se esperaba de él, cómo dar placer, cómo quedar en cinta rápidamente y muchos otros temas que sinceramente aún le causan pesadillas.
Lo peor de todo esto es que apenas tiene una edad decente, estamos hablando de que recién está por cumplir sus dieciocho años y aquello sucedió desde que tuvo memoria, así que no era virgen en absoluto. Se sentía sucio, asqueado de sí mismo, no importaba cuanto se bañara o tallara, la sensación de ser tocado con lujuria siempre lo dejaba con una crisis que no sabía cómo controlar. El hombre que lo había entrenado aún vivía en el castillo y era un gran amigo de su familia, pero a veces solía encontrar viéndolo de repente, con esa misma mirada nauseabunda. Sabía de antemano que su padre no se negaría si pidiera su mano, pero realmente estaba dispuesto a suicidarse si eso llegaba a pasar, no quería volver a sentirse como un objeto inanimado que solo estaba para seguir órdenes de un hombre para su propio placer.
Entonces, JiMin se encontraba entre la espada y la pared, algún desconocido o su viejo "especialista" eso era todo lo que veía, realmente estaba tan corto de miras que ni siquiera le prestó atención al hecho de que su padre había abierto una convocatoria, Quizás teniendo piedad de su constante conversación, en la que le rogaba que por favor le dejara poner un requisito específico: dar un presente que demostrara su devoción, amor y lealtad a él. El rey entre bebidas y risas había declinado, pero ahora estaba anunciándolo y no pudo evitar su sorpresa absoluta.
Para la ocasión debía ir vestido totalmente de blanco, pantalones al corte y medida, saco y blusa escotada del mismo color y algunos adornos que hacían representación a las historias anteriormente mencionadas. Sinceramente, se veía hermoso, pero su pecho dolía, se sentía menos, como si su valor hubiese disminuido por el hecho de haber sido tocado sin su consentimiento. Sus ojos grisáceos que los bardos habían compuesto sobre su belleza infinita y el cómo era el príncipe de los cielos, que hasta su mirada representaba pureza de las nubes, se cerraron con fuerza al pensar y desear que alguien realmente digno apareciera para salvarlo.
—No importa si el caballero es pobre, de clase media o rico, cualquiera puede venir al castillo para dar su presente. El propio príncipe los recibirá de uno en uno y agradecerá a los competidores, ganen o no.— finalizó su padre, aplaudiendo, poniéndose de pie y alejándose.
De esa manera dejaba desde ese mismo segundo a JiMin en las garras de las filas de hombres que ya se encontraban, principalmente otros príncipes o ricos que pensaron que no habría tal cláusula. Dicho y hecho, joyas, ropa, accesorios y muchos otros presentes banales le fueron presentados, en cada uno se inclinó en cuarenta y cinco grados como era debido y agradeció. Era un no, pero respetuoso. Hubo diferentes hombres, algunos bárbaros, algunos con clase, otros coquetos, fríos, con egocentrismo, tartamudeadores, pero ninguno de ellos era el indicado.
La fila fue creciendo con los días y a su vez, iba desapareciendo, dejando a su paso una montaña de objetos que para el príncipe no tenían ningún valor. No es que fuese vano, pero realmente esperaba que llegara alguien que con solo una mirada lo hiciera sentir electrificado, como en los cuentos de almas gemelas que su nana le leía de niño.
La clase alta finalizó y como último participante de ella, se encontraba su especialista, que al ser mayor y saber jugar bien sus cartas cumplió con sus tres requisitos. Proclamaba que lo amaba al ofrecerle una simple rosa blanca, pues era una constante en sus clases especiales y que solo ellos junto a su padre sabían. Aseguraba que le sería fiel porque era lo más precioso que existiera en todo el mundo y que su devoción había crecido con los años que pasaron juntos.
Era un jaque mate.
Para esa breve presentación, su padre había estado escuchando atentamente y sonrió ampliamente, creyendo ciegamente que JiMin aceptaría. Pese a sus propias palabras, la respuesta era no, se inclinó y agradeció, pero apartó la preposición con facilidad, era inteligente y no se dejaría engañar.
—Mi lord Alejandro, es usted un vetusto, con una diferencia de edad tan grande, del doble y un poco más. Por lo que, con delicadeza le comento que no veo cómo es posible que se cumpla con el cometido de dar a luz una larga descendencia si es usted un árido.— comentó JiMin con una sonrisita burlona que hizo sus ojos brillar.
El rey tragó en seco, dándose cuenta de que esto era verdad y los demás hombres se burlaron sin piedad, pero el candidato seguía teniendo su oportunidad de hablar.
—Príncipe Park JiMin, me veo en la necesidad de alegar y conmemorar que este anciano fue su primera vez.— vociferó y los oídos de JiMin solamente escuchaba un pitido aterrador que lo estaba tentando a ponerse de pie para cachetearlo por su atrevimiento —Es bien sabido que los donceles tienen a sus especialistas, como yo, para aprender completamente todo sobre el erotismo e intimidad.— terminó, alzando su asquerosa mano hacia el costado derecho, dando a entender que no se marcharía ni se echaría para atrás de sus palabras.
Algunos candidatos de clase media y hasta de clase baja se marcharon, JiMin no sintió más que vergüenza, no por perder un número, sino por haber sido expuesto de una manera tan baja. Estaba teniendo un déjà vu, donde los ojos de todos los presentes estaban puestos en él, en lo que respondería y en sí sería este lord su esposo. Su padre, que estaba oculto detrás de la sala del trono, se marchó y no supo cómo discernir su acción.
¿Quería que lo aceptara y que se callara?
Estaba de más decir que esas opciones eran incorrectas al cien por ciento, esto no se quedaría así. Este viejo canalla no se llevaría la victoria y él podría ser muy venerable, pero podía seguir siéndolo cerrándole la boca. No, no se iba a guardar el odio y asco que ha tenido desde hace once años, prefería quedarse solo.
—Oh.— exclamó inocentemente, aleteando sus pestañas blanquecinas y acomodándose un mechón de cabello largo detrás de su oreja. —Verá "especialista" es verdad que sin mi opinión fue proclamado como tal, de haber sido mi designación... Hubiese encontrado más laborioso y agradable leerlo todo en un montón de libros.
JiMin tuvo el coraje de cubrir delicadamente sus esponjosos labios y reír dulcemente, cambiando radicalmente del dulce príncipe a uno imponente. Se abrió de piernas, limpio una mancha inexistente en su pantalón, miró sus finos zapatos y acto seguido alzó su mirada. Hubo algo tan cruel y dominante que el lord simplemente se marchó a toda prisa.
"Dale a la paz una oportunidad, deja que el miedo que tienes se vaya."
Hola, mis galletitas del mal muajajajaj, las extrañaba y pues ando algo depresiva por todo el asunto de mi salud. Algunos ya saben que tengo un montón de problemas derivados del lupus como fibromialgia, cáncer de mama, un problema cervical y otros no que no saben ni pio. Entre en un cuadro depresivo y bueno, tome pastillas, estuve internada, estoy medio pelona ya y una de mis fieles galletitas en whatsapp ha sido tan linda de regalarme una peluca Damy_mi .También me replantee que seis años de aguante era mucho y me esforzaría por mas tiempo, porque tengo gente que amo, como ustedes y mi pequeña familia.
Ahora, esto iba a ser un one shot, pero ya me emocione y no hay que me detenga alv. Por cierto ya casi es mi cumpleaños, el 3 de noviembre, si son de Monterrey agreguenme al fb Galletita Mini para ponernos de acuerdo a lo mejor en una convivencia, aunque sea pobretona ji
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