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XVIII

Ambos reyes entraron a su habitación, Sariatu se veía preocupada, Némesis sabía cuál era su angustia, y se trataba de la amenaza de Cyborg. Miró a la ventana, observando el manto estelar y pensando en qué decirle

-Sariatu, no te preocupes por lo que dijo, no son más que amenazas vacías-

-Pero, ¿y si no lo son?- lo miró con angustia -Eh oído que Cyborg no amenaza solo porque sí, y si lo hizo, fue por algo-

Quizás tenía razón, pero no iba a dejar que se la arrebatasen, no lo permitiría. Su reina estaba con la mirada triste, la miró y la tomó del mentón

-La paz y el caos querían que mis demonios y yo nos arrodillaramos ante ellos- la miró fijamente -Pero solo nos arrodillaremos ante alguien-

-¿Quién-

-Sólo nos arrodillaremos ante ti, mi reina- dijo para después besarla con pasión, acercandola a él

Su reina se rindió ante aquel beso, abrazando su cuello mientras el beso se volvía más profundo, sentía sus colmillos rozar con sus labios hasta que se separaron

-Cyborg quiere que me rinda ante él, pro rendirme no es opción-

-No se va a detener- lo miró a los ojos, mientras él los entrecerraba

-Entonces no tendré piedad sobre él- Sariatu le regalo una sonrisa

-Me daré un baño-

Se separó de él y se encamino al baño, mientras que Némesis se quedó en la habitación, observando el cielo nocturno, tenía que idear algo por si ese desgraciado se atrevía a atacar, aunque, ningún bot era tan tono como para atacarlo, y más en sus propias tierras. Escuchó unos toques en la puerta

-Adelante- Stormreing se asomó por la puerta

-Necesito que vengas a ayudarme con Crosshairs- eso lo hizo sonreír ligeramente

-¿Qué le pasó a ese pobre diablo ahora?- se encaminó a la puerta para ayudar al caballero

-Se le cayó encima otra vez un proyector de hologramas de la sala de entrenamiento-

Ambos fueron a ese lugar para ayudar al bot en problemas.
Sariatu estaba bajo el aguande la regadera, el agua tibia le recordaba al calor que le transmitía Némesis cada noche, esa calidez que calmaba sus pesadillas, se sentía tanto protegida como amada a su lado, algo que nunca había sentido. Cerró las llaves y salió para envolverse en una toalla, con otra, secó su "cabello", estando frente al espejo, se quito la toalla, mirando una cicatriz en su seno izquierdo, pasó una, mano por esta, pero, cunado retrocedió, tiro por accidente un frasco. Némesis iba entrando a su habitación, cuando escucho el ruido y se acercó a la puerta del baño, dudó por un momento si entrar, pero la femme podría haberse lastimado, así que abrió la puerta y entró, viéndola recoger los pedazos del frasco y, cuando se levantó, pudo ver la cicatriz que tenía. Sariatu miró por el espejo, viéndolo de pie ahí, lo que la hizo cubrirse con la toalla al instante y girarse a verlo, el mech se puso una mano en la boca, no solo por sorpresa, sino por tratar de calmar la rabia que sentía

-¿Quién... quién te hizo eso?- preguntó refiriéndose a la notable cicatriz

-Yo.. fue mi padre- los miró antes de seguir -Fue cuando era pequeña, estab frente al espejo de mi habitación, me pasé una mano por el seno, preguntándome porqué mi cuerpo había estado cambiando, mi padre entró y me vio, me agarró del brazo y dijo que ninguna femme debía hacer algo como explorarse y para que aprendiera la lección- lucho por retener las lágrimas, sin embargo, su voz se corto -Sacó una navaja y me hizo una cortada, me dijo que si volvía a hacer eso me rebanaría el seno por completo- sin poder resistirlo, sus lágrimas brotaron

Némesis la abrazó y la dejó desahogarse, sentía su ira hervir en sus sistemas, pero lucho por controlarse, su reina necesitaba apoyo, y él se lo daría

-Shh, calma, no te volverá a hacer daño- trato de calmarla, acariciando su cabello en un intento de darle consuelo -¿Sabes? Dicen que lo que no tuviste en tu infancia, lo buscas en tu pareja de más grande- eso la hizo mirarlo -Y creo que eso,te pasa, buscas sentirte protegida y amada, y eso es lo que buscas en mi-

-Soy un completo lío- agachó la cabeza

-Para nada  de hecho, no me molesta que busques eso en mi, al contrario, quiero sanar las heridas de tu pasado-

Se separó de ella y notó como cubría la parte delantera de su cuerpo, por ,o que tomó una de sus gabardinas que staba sobre un taburete y la extendió, a lo que la femme metió un brazo en una manga, mientras el mech miraba hacia el frente, evitando ver su desnudez, una ves que se abrochó la gabardina, se giro hacia él, extendiendo los brazos a los lados, notando lo grande que le quedaba, por lo que sacudió los brazos como si de alas se tratasen

-Wiiii- su acto provocó una risa por parte del mech

-Vamos, hay que descansar-

Ambos salieron del baño a la habitación, donde Némesis la tomó de la cintura y la beso, haciendo que Sariatu apoyara sus manos en su pecho. Aquel beso pedía más, algo más intenso, más íntimo. El Rey la cargó tomándola de sorpresa, llevándola a la litera, donde se, posicionó sobre ella, besándola con pasión y recorriendo desde su cintura hasta su pierna izquierda con una mano, alzándola y haciendo que rodeará su cintura, Sariatu se separó ante ese acto

-Si no quieres esto, me detendré- dijo mirándola a los ojos

-Yo.. quiero esto, pero, por favor, sea delicado, es mi primera vez- ahí entendió todo su temor

-Iré despacio, lo prometo- hizo desaparecer su armadura, dejando sólo la gabardina que traía debajo de esta

Volvió a besarla, acariciando su cuerpo y su rostro, fue bajando lentamente el cierre, hasta que la prenda quedó desabrochada, a lo que la femme sacó los brazos y lo abrazó del cuello. Sus caricias estaban haciendo efecto en ella. El mech se despojo de su vestimenta, quedando totalmente al descubierto, Sariatu pudo apreciar su piel decorada con llamas moradas en algunas zonas.

Némesis volvió a recostarse y besó su cuello, lo que la hizo soltar un suspiro,  más cuando fue descendiendo, llenando su piel de besos, hasta que llegó a su vientre y volvió a subir. Se puso de rodillas y la sentó en sus piernas y la beso nuevamente, por su altura, tenía que estar ligeramente encorvado. Escuchó un ligero sonido que la hizo ver hacia abajo, mirando el enorme cable ya erecto, no sabía como es que ese cable entraría en ella, era más grande y grueso de los ue se consideraría normal

-¿Estás segura de que quieres continuar con esto?- lo meditompor unos segundos para después asentir

-Sí, quiero esto-

Tras haber obtenido el consentimiento, la levantó y la puso encima de cu exitación, poniendo la punta en la intimidad de la femme, notando la humedad de esta. Se hundió cuidadosamente en ella, sin embargo, para ella era sumamente doloroso

-¡¡Ahhh!!- soltó un grito por el dolor, sentía como se deslizaba un ooco más en su interior, hasta que llegó a su tope, sin embargo, el cable no estaba sumido por completo, no lo había sumido hasta la empuñadura

-Calma, el dolor pasará pronto- acarició su cabeza mientras ella se recostaba en su pecho

El dolor era casi insoportable, pero se fue desvaneciendo con el pasar de los segundos, por lo que se movió ligeramente, indicándole que el dolor era menos. Comenzó a moverse lentamente para no lastimarla, se recostó en la litera, quedando encima de ella.
La femme se aferraba a su espalda, mientras él acariciaba su cuerpo y la besaba, era una sensación única, no había dos formas de describirlo. La abrazó por la cintura y volvió a sentarse, llevándola con él, embistiendola lentamente, hasta que aumentó un poco la fuerza, Sariatu trataba de aferrarse a su espalda y Némesis sostuvo una de sus piernas y su otro brazo la sostuvo de la cintura para que no se callera

-¿Estás bien?- se detuvo por unos momentos

-Sí, estoy bien- tenía la respiración ligeramente agitada

-Puedes decirme si necesitas que me detenga de nuevo-

La femme asintió, a lo que el mech reanudó los movimientos, sacandole un gemido a su reina. Cada movimiento le enviaba una ola de placer indescriptible, se sentía en las nubes, en el paraíso. Némesis acariciaba su cuerpo como si de una muñeca de porcelana se tratase, con tanto cuidado y delicadeza.
Sus embestidas fueron ganando fuerza, haciéndola gemir con más frecuencia. Se acostaban y sentaban, disfrutando de su noche, sus nombres eran mencionados entre gemidos, y cada vez se acercaban al final

-¡Ah, Némesis!- su espalda se arqueaba, acercando su pecho al del mech encima de ella

-¡Ahg, Sari- aumentó la fu3rza de sus embestidas -Te amo, te amo, te amo, te amo- esas palabras hacían que su chispa se calentara con afecto

Sentía como un nudo comenzaba a hacerse presente, y su interior comenzaba a contraerse, haciendo que el mech aumentara más la fuerza de sus embestidas

-Mi Señor,  creo... ¡Ah!-

-Hazlo, nada te detiene- la embistió con fuerza, ganando un gemido de su parte

-¡¡¡Ahh Némesis!!!- su interior se contrajo alrededor se su exitación

El Rey no tardó en acompañarla en aquella oleada de placer, derramando durante semilla en su interior. Colocó su frente contra la de ella, tratando de regular su respiración, la femme jadeaba tratando de hacer lo mismo. Némesis la miró y le dio un largo beso, mientras la femme acariciaba sus mejillas.

Estaba acostado de espaldas en la litera, con su femme sobre él, con la cabeza descansando en su pecho y sus piernas entre las de él. Acariciaba su cabeza mientras miraba por la ventana,ambos cubiertos hasta la cintura por una manta

-Si quieren apagar la única luz que tengo... que se preparen para la oscuridad que traerá el caos- dijo pensando en la amenaza de Cyborg

Miró a la femme en su pecho, dormía plácidamente, no se habían separado, sus íntimidades seguían unidas, pero parecía no molestarle. Si poder evitarlo, cayó en un sueño profundo, sin separarse de su reina, a quien protegería con su vida si fuera necesario.

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