XVI
El invierno había llegado, aunque en aquel reino no había diferencia. Era temprano, aproximadamente las nueve de la mañana; Sariatu estaba siendo ataviada con el mejor vestido que Elita había confeccionado, la coronarian como reina por órdenes del Rey
No sería una boda, pero sería considerada como su esposa, era un cambio drástico, pero él mismo le había dicho que no ocurriría nada entre ambos hasta que ella estuviera lista.
La hora había llegado, Sariatu y Elita llegaron al salón del trono, donde los demás esperaban, el Rey tenía una diferencia que se hizo presente al levantarse del trono y eran dos alas negras con una garra cada una; la femme se quedó fascinada
-Te ves hermosa- dijo una vez teniéndola frente a él
-Gracias- le sonrío
El Rey tomó una corona entre sus manos y la elevó por encima de sus cabezas
-Como Rey de estas tierras y por el poder que tengo sobre ellas, yo te nombro, Sariatu, reina de este lugar- la femme se inclinó, permitiendole poner la corona sobre su cabeza, para después girarse hacia los bots, haciendo que estos se inclinaran en una reverencia, aceptándola como su nueva reina.
Mientras tanto en el reino Uraya, gobernado por Cyborg, éste se estaba preparando para ir por Sariatu. Se subió a su caballo, pero antes de partir, uno de sus guardias lo detuvo
-¿A dónde va, mi lord?-
-Voy a ir a arreglar un negocio con esa criatura, no puedo dejar que la princesa esté a su merced-
Dicho eso, emprendió el viaje a las tierras detrás de la frontera.
Los bots tenían copas de energon y platos de frutas. Nemesis le había ofrecido a Sariatu sentarse junto a él, pero ella decidió sentarse en el escalón sobre el que estaba el trono, a un lado de este y lo suficientemente cerca para compartir la fruta. En un momento, el Rey la tomó del mentón haciéndola mirar hacia arriba, para después besar sus delicados labios, ella lo amaba, de eso no había duda. De la nada escucharon como las puertas del gran salón se abrían, obligando a todos a mirar a esa dirección, contemplando como aquel mech intruso entraba; Némesis se puso de pie a lo que Sariatu lo imitó, pero se quedo detrás de él, viendo sorprendida a Cyborg, ¿acaso se le había safado un tornillo?
-¿Qué haces aquí?- su fuerte voz retumbó en las paredes
-Vengo por la princesa, pero también a ofrecerte un trato- el Rey espero a que prosiguiera -Me entregas a la princesa y mi reino te abastecerá de todo lo que necesites y desees-
-Dejaré que ella decida, ni tu ni yo somos su dueño, ella tiene derecho a elegir- miró a su izquierda, viéndola a ella
-Sariatu, por favor, ven conmigo, no tienes porqué estar aquí- la miró, estaba indecisa -Decídete, ¿te quedarás o te iras conmigo?-
-Yo... yo lo elijo a él-
Sariatu se giro hacia el mech a su lado, se acercó lo suficiente y acarició su pecho con su mejilla mientras lo abrazaba, dando a entender qué rey había ganado. Cyborg estaba impactado ante la decisión de la femme, que, solo con esas palabras, había escogido con quién se quedaría
-Ella ya eligió Cyborg, no hay nada que puedas hacer-
-Seguramente la tienes amenazada-
-Él no me tiene amenazada, él solo tiene mi chispa y mi amor-
Eso encajó todo, se habían enamorado, estab sumido en sus pensamientos que no escuchó cuando Némesis dio la orden a los caballeros de que lo escoltaran, estaba por salir cuando se giró a verlos, observando como el Rey la tomaba del mentón y la besaba, haciendo que el energon en sus sistemas hirviera, tenía que hacer algo, aunque tardara meses
-¿Estás bien?- preguntó a la femm, quien miraba a la puerta
-Sí, sólo un poco confundida, ¿por qué Cyborg vendría por mí?-
-No lo sé, pero no te hará ningún daño, no mientras yo este aquí-
Eso la calmó, Cyborg no tenía una buena reputación con sus anteriores amantes y no deseaba estar con él. Némesis volvió a sentarse, está vez, sentándola a ella entre sus piernas, con las de ella sobre su pierna izquierda
Cyborg esta a montando su caballo, pero antes de irse, echó un último vistazo al castillo enemigo
-Volveré por ti, no importa cuánto me tarde-
Se fue de aquel lugar, pensando en cómo liberarla; había escuchadode una espada hecha con la sangre de Primus, eso tal vez serviría, de cualquier forma, debía encontrarla.
Los bots estaban divirtiéndose, haciendo competencias de beber vino, además de que tenían energon común, el vino lo preparaban ellos mismos, puesto que no tenían energon puro. Némesis simplemente los observaba, no le gustaba esas competencias, Sariatu también los observaba
-¿No le molesta o le preocupa que estén haciendo estas competencias?- ambos se miraron
-Más preocupado estaría si lo hicieran y no estuviera enterado- dijo volviendo a ver a sus camaradas
Miró hacia una esquina, viendo al caballero escondido entre las sombras, pero tampoco insistiria en que se uniera a ellos. En cambio, Sariatu le hizo un ademán para que se uniera a los demás, a lo que Stormreing, de mala gana, se acercó, tomando una copa de vino en sus manos. La femme se recargó contra el Rey, cerrando momentáneamente los ojos, soltando un ligero suspiro. El Rey se inclinó y plantó un beso en su frente, para después darle un sorbo a su copa, mientras la femme abría los ojos nuevamente, y como lo curiosa que es, habló
-¿Puedo tomar un sorbo?- el mech la miró con un ligero toque de gracia
-No creo que te guste- aún así le entregó la copa, a lo que Sariatu le dio un sorbo, haciendo una ligera mueca
-Si quiere mi opinión, prefiero el de uvas de clima cálido, como las que suelen traer de California- dijo entregándole la copa
-¿Comoces California?- preguntó llevándose la copa a la boca
-No, pero he escuchado de ella, algunos del pueblo negocian con esos humanos para obtener las uvas-
-Creo que te llevaré un día, California tiene unos paisajes hermosos- los ojos de la femme se iluminaron al instante
-Me encantaría ir-
-¿Gustas más?- le mostró la copa, a lo que hizo una leve mueca
-No, gracias, es muy fuerte para mi gusto,me raspo la garganta- el mech se río entre dientes ante su reacción
Para él, ella era como una niña. Las horas nocturnas habían caído rápidamente, la mayoría de bots estaban demasiado ebrios, tanto como para que unos estuvieran hablando con su sombra o con la pared,incluso con un tenedor, siendo Ironhide quien hablaba con este último, lo que hizo que Chromia se riera a carcajadas por su charla con la "señorita púas" como le había apodado
-Señorita púas, tal vez sea mejor que se haga otro corte de pelo, el que le hicieron no le queda bien- su tono de voz era bastante gracioso
-Ya bebiste mucho, amor, será mejor que vayas a descansar- lo tomó de un brazo y lo ayudó a ponerse de pie
-Adiós señorita púas y tome mi consejo- dijo señalando al tenedor para después dejarlo sobre la mesa -Por Primus- dijo mirando al suelo
-¿Qué?-
-Soy una tortuga- dijo mi viendo sus manos de forma que simulaba las patas de una tortuga, ya que por lo borracho que estaba, pensaba que su sombra era una tortura, provocando otra risa por parte de Chromia, quien se lo terminó llevando para que no se siguiera humillando
Bee estaba hablando con su sombra hasta que se quedó dormido con la cabeza en el piso levantando la retaguardia, en cuanto a Cross, estaba peleando con la pared, sin embargo, su "contrincante" hizo que al golpearlo, su mano se tronchara y se lastimara, por lo que mejor se fue.
En cuanto al Rey, él aún estaba sobrio, pero la femme ya habia caído en el sueño, así que la cargo y salió del salón con ella en brazos. Al llegar a su habitación, la recostó y la arropó hasta los hombros y se sentó a su lado, velando sus sueños.
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