XIV
Sariatu comenzó a despertar, escuchó que la puerta se abría y después escuchó pasos; cuando abrió los ojos un poco vio a Némesis que llevaba una bandeja, terminó de abrir los ojos y notó que la bandeja traía comida como para dos personas
-Estas despierta- se sentó en la litera, no recordaba a que hora se quedó dormida
-¿A qué hora me dormí?-
-Como a las once de la noche, ya estabas dormitando después de media hora de... lo ocurrido-
No le preocupó en lo más mínimo, no le haría nada sin su consentimiento, seria un ser despiadado, pero abusar de una femme iba encontra de su código de honor, sin embargo, una duda golpeaba su cabeza
-Lo de anoche... lo que ha estado pasando, ¿qué significa?- el mech se acercó a ella y tomó su mano entre la suya y la acercó a su pecho, encima de su chispa
-Quiero pedirte... que me permitas cortejarte- eso la sorprendió, sabía de sus sentimientos pero nunca pensó que le pediría algo así -¿Qué dices?-
-Yo ... sí, quiero ser cortejada por usted- soltó un ligero suspiro al momento de decirlo
El mech besó el reverso de su mano antes de soltarla. Sariatu sintió un escalofrío recorrerla, sintió sus mejillas calentarse ante el gesto
-Será mejor que comas algo- tomó un plato y cubiertos para después entregárselos
La femme tomó el plato con cuidado y empezó a comer. El Rey también tomó un plato y comenzó a comer. Pasadas las horas, ambos estaban reunidos con los demás, tenían que darles la noticia
-Bueno, ya que todos están reunidos, quiero anunciarles que... Sariatu y yo.. estamos juntos- todos los presentes aplaudieron ante la noticia, excepto uno
-Yo no estoy de acuerdo con esto- dijo Stormreing
-No pregunté si estaban de acuerdo o no, así que espero que de ahora en adelante la trates bien- su tono amenazante lo sorprendió
-Stormreing, nunca eh querido causar nada de esto, no era mi intención-
El caballero simplemente se fue sin decir nada, lo que hizo que la femme se sintiera mal, a lo que elmech a su lado la tomó de la cintura, dándole a entender que todo estaría bien.
Unos momentos después, Sariatu estaba practicando más hechizos, Némesis como siempre, verificando que todo estuviera en orden en su práctica.
Aparentemente todo iba bien con las mezclas, hasta que Cross y Bee entraron corriendo, el verde persiguiendo al amarillo, aunque llevaban una armadura como todos, eran de sus colores más característicos.
El abejorro derrapó antes de tocar la mesa, pero Cross no corrió con la misma suerte y terminó deslizándose y chocando contra la mesa, tirando todas las mezclas. Némesis había tomado a Sariatu de la cintura y la había apartado a tiempo. Cross terminó lleno de las diferentes mezclas, tanto que que parecia un arcoíris
-¡Te voy a matar!- intentó ponerse de pie, pero por lo que había tirado, volvió a caerse,esta vez de cara al piso
Se arrastró para levantarse y volvió a perseguir al explorador mientras los otros dos sólo los veían
-Fantástico- la femme se acercó a las cosas que yacían en el piso y las empezó a recoger -Ahora tendré que comenzar de nuevo-
Némesis también la ayudó a recoger; mientras lo hacía, puso su mano sobre la de ella por accidente, a lo que ella lo vio, tras esto, el mech retiró su mano rápidamente, sin embargo, le guiñó un ojo, acción que provocó que la femme se tornara de color azul, ese acto siempre la hacía ponerse nerviosa. Pero de cierta forma, le encantaba ese gesto, más cuando mostraba sus colmillos en una sonrisa de lado mientras lo hacía.
Después de recoger, el Rey estaba hablando con los dos bots que causaron el desperdicio y alboroto, ambos estaban cabizbajos
-Ahora, ustedes dos irán al bosque a buscar las especias desperdiciadas- les dio una lista algo larga -Y más les vale conseguir todo-
Se dio media vuelta y se fue, dejando a los dos solos, quienes sólo soltaron un suspiro de derrota y se dirigieron al bosque.
Fue a la habitación donde Sariatu hacía sus prácticas, al entrar, la vio sentada en el sofá de la ventana con un libro y una libreta, en la cual estaba haciendo algunas anotaciones, el color de su vestido de invierno hacía resaltar su color blanco, era hermosa, no podía negarlo, su belleza lo había cautivado
-Mi Señor- su voz lo hizo despertar de sus pensamientos -¿Se encuentra bien?-
-Ah, sí, estoy bien, sólo algo distraído- se acercó a ella hasta estar a su lado -¿Cómo vas con tus anotaciones?- preguntó mientras la miraba desde arriba
-Bien, de hecho, descubrí que hay una planta medicinal que parece un vaso y en su interior tiene una sabia analgésica- dijo con emoción en su voz
-Me alegro por ti- le causaba un poco de gracia su emoción por un nuevo descubrimiento, parecia una niña ante él
Se agachó quedando cunclillas y puso una mano sobre su mejilla, mirándola a los ojos
-¿Qué pasa?- preguntó amablemente
-Nada solo... tus ojos... me gustan, tienes una mirada muy inocente-
Sariatu bajó la mirada un momento para después volver a mirarlo con una sonrisa mientras que él la miraba con un amor que suavizaba su propia mirada, la femme se levantó y se inclinó para plantar un beso en su frente, tomando por sorpresa al mech, además de sorprenderlo, pues no se esperaba ese gesto de su parte.
También se levantó y plantó un beso en su frente. Su romance era algo prohibido, pero sus almas estaban unidas desde sus primeros minutos de vida y Némesis no dejaría que se la arrebatasen.
Las horas nocturnas ya casi caían, el cielo comenzó a nublarse y llorar, sin embargo, los dos bots que habían armado el alboroto antes recibieron ese llanto, llegando al castillo con sus extremidades entumecidas y apenas moviéndose.
Después de la cena, todos fueron a dormir. Sariatu iba a entrar a su habitación, cuando una mano la detuvo, miró hacia un costado, viendo al mech
-¿Por qué no duermes conmigo? Prometo no hacer nada, después de todo eres mi pareja, no tiene nada de malo-
Dudó un momento, pero terminó aceptando su petición. Cuando entró a la habitación, un aroma diferente la recibió, era agradable, el mismo aroma que el Rey portaba. Se dirigió al baño para cambiarse, mientras que el mech cambiaba su armadura por una gabardina. Escuchó la puerta del baño abrirse y se giró a ver, mirando a la femme con un camisón color perla, el cual le llegaba hasta los tobillos, parecía la princesa de la luna de una historia que había leído hace un tiempo
-¿Pasa algo?- despertó de su trance con su fina voz
-No, no pasa nada, solo... no es nada-
Parpadeó dos veces, ¿Acaso acababa de titubear? Dejó eso de lado y se sentó en la litera del lado izquierdo y se recostó, al que Némesis hizo lo mismo, quedando frente a frente con ella, por lo que la acercó a él.
Sariatu se sintió rara, pero estaba muy cansada como para protestar, se quedó dormida en minutos, acurrucandose más en su pecho, aspirando su aroma y sintiendo su calidez. Él también se quedó dormido por el aroma a lavanda de la femme, abrazándola de una forma protectora.
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