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XII

Repetir hasta el final del capítulo, gracias.

Comenzó a despertar lentamente, viéndose en la habitación del Rey, quien la tenía abrazada por la cintura, eso la puso un tanto incómoda. Se movió para intentar separarse,pero eso solo ocasionó que la abrazara con un poco de fuerza, y al poco tiempo, se relajó, lo que le ayudó a salir de sus brazos.
Se miró, notando que solo llevaba puesto su camisón pero no la bata que llevaba puesta la noche anterior. Cuando la encontró, salió lentamente de la habitación, cuidando que el mech no se despertara. Se dirigió a su habitación y se cambió el camisón por un vestido rojo largo y de manga larga, una vez lista, fue a la cocina; cuidando que ese caballero no estuviera por ahí, comenzó a preparar un desayuno para llevarle a Némesis.
Empezó a escuchar pasos ligeros, quizás era uno de los bots más pequeños, sin embargo, al girarse,vio a una femme azulada, se veía similar a Elita, además de que se veía algo adormilada y más porque llevaba un camisón todavía

-Buenos días- saludó con un bostezo

-Hola, emm...- no sabía su nombre, o quizás no lo recordaba

-Oh, soy Chromia,un gusto- se presentó mientras se servía un vaso de energon

-Un gusto- contestó con una sonrisa

-Huele bien, ¿qué cocinas?- se acercó a ver que era

-Un poco de carne con queso amarillo derretido- saco el trozo de carne y lo puso en un plato, para después calentar un poco de energon

-A Némesis le gusta ese platillo, pero no suele desayunar-

-Pues, tendrá que comer, ya está servido- vacío el energon en una jarrita y lo puso todo en una bandeja

-Suerte con hacerlo comer- se fue con su vaso y dejo sola a Sariatu

La femme tomó la bandeja y se dirigió a la habitación del mech en cuestión. Cuando llegó,  abrió la puerta con cuidado y entró sin hacer ruido, encontrándose con una escena un tanto tierna, Némesis estaba de costado con la garra de su pulgar ligeramente entre la boca.
Comenzaba a dudar si era tan peligroso como decían, ante ella, parecía un cachorro asustado. Dejo la bandeja en la mesita de noche y se acercó para sacudir un poco su brazo para despertarlo

-Mi Señor, despierte-

El mech soltó un ligero gemido, abriendo los ojos y quitándose el dedo de la boca

-¿Qué ocurre?- le dolía la cabeza un poco, como si tuviera resaca

-Le traje el desayuno, solo que no quería despertarlo antes-

Miró la bandeja y luego a la ventana

-Gracias, pero no tenias que molestarte- se pasó las manos por el rostro, tratando de quitar el sueño sobrante

-No es ninguna molestia, además, de vez en cuando que le traiga el desayuno no va a pasar nada-

-La última vez que me trajeron el desayuno, fue antes de que nos exiliaron- comentó sentándose en la orilla de la litera

-Bueno, yo me retiro, con permiso- camino un par de pasos, hasta que sintió unas garras envolviendo su brazo

-¿Por qué no te quedas? Acompáñame, siendo sincero contigo, me gusta tu compañía- propuso estando de pie, sujetándola sin mucha fuerza

Eso la tomó de sorpresa, no esperaba que el Rey le pidiera compañía, aún así, pudo ver la soledad en su mirada

-Esta bien, solo porque usted me lo pide- aceptó si nada más que decir

Las horas habían asado rápido, Némesis había salido al bosque con Stormreing, más precisamente, a donde se llevaría a cabo el hechizo, sin embargo, Sariatu no tenía idea. Estaba arreglando la habitación, puesto que no quería estar sin hacer nada. Había acabado de barrer y ahora estaba haciendo la litera. Elita, quien la había estado buscando, entró y la vio

-Hola, te eh estado buscando por todo el castillo,  literalmente- se acercó a la femme

-Lo siento, es que estaba acomodando un poco aquí- dijo mientras rociaba un poco de esencia de lavanda en las almohadas

Sin embargo, Némesis las observaba desde las sombras, camuflado con la oscuridad de la esquina, lo que ocasionaba que fuera invisible pare ellas

-Huele bien, ¿para que sirve?-

-La esencia de lavanda sirve para ayudar a conciliar el sueño, además de que te relaja-

Estaba intrigado, no entendía por qué hacía eso, pero era un gesto amable de su parte

-Bueno, y ¿qué piensas de él?, de Némesis- Sariatu se giro a verla -Se ve al instante que ambos se atraen y no quieras negarlo-

Sariatu suspiró,  era cierto, le atraía algo de él,  pero no sabía exactamente qué

-Pues, no te voy a negar que me atrae, no se si es su peligrosidad, su carácter o sus tratos, en mi opinión.... es ramé-

Némesis estaba confundido por la palabra, mientras que Elita se llevó una mano al pecho con una sonrisa, ella sabía lo que era

-¿Estás enamorada de él?-

-Eso creo- dijo con rubor en sus mejillas

Él también,  sabía lo que era ese sentimiento, ese sentir lo hacía dudar de su plan, esa femme solo había llegado para  cambiar su rumbo, sus planes, todo, pero para él, ella se estaba convirtiendo en su tesoro más preciado.
Después de que Elita saliera de la habitación, Némesis también, solo para entrar como si nada, como si apenas hubiese llegado

-Sariatu- su voz la hizo saltar un poco -¿qué éstas haciendo?-

-Solo quería arreglar un poco aquí, aunque para ser un mech, tiene muy bien arreglado este lugar-

-¿Es un alago o un insulto?-

-Un alago, los demás mechs no suelen tener su habitación así de arreglada-

-Te lo agradezco, pero no es necesario que hagas esto-

-Lo hago con gusto, me retiro, con permiso-

Salió de la habitación,  pero Némesis la acorraló contra la pared del pasillo, apoyando su antebrazo por encima de la cabeza de Sariatu

-Mi Señor, ¿qué hace?- sus nervios aparecieron

-Respondeme algo- la miro a los ojos -¿Acaso... yo te atraigo.. de alguna forma?-

-Yo... creo que si, aunque no se que me atrae de usted- respondió con timidez

-¿Qué soy para ti?- preguntó con un tono de voz más bajo, que la hizo estremecerse

-Para mí, usted es ramé- jugueteo con sus dedos

-¿Y qué es ramé?- estaba algo desconcertado con la respuesta

-Algo caótico pero hermoso-

Esa respuesta lo dejo algo impresionado, abrió la boca como si fuera a decir algo, pero no pudo emitir palabra alguna, sin embargo, se inclinó hacia ella, y lentamente se fue acercando a sus labios hasta tocarlos, fundiéndose en un beso. La femme sentía sus piernas temblar de los nervios, pero zu chispa se sentía aún más cálida y palpitaba con fuerza, y ese... ese era solo el principio.

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