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VI

La nave estaba siendo preparada, Roulett, Cyborg y Sariatu estaban afuera del palacio para despedir al invitado

-Bueno, fue un honor conocer a una femme como tú- hizo una reverencia

-Opino lo mismo- dijo Sariatu

Cyborg fue a hablar con uno de sus guardias, por lo que Sariatu le avisó a su padre que iría a por algo a la cabaña del bosque antes de que comenzaran las clases, a lo que su padre sólo asintió. Cuando Cyborg la vio alejarse, se acercó al rey, preguntándole a dónde se dirigía.

Sariatu iba hacia el puente, donde se encontraba él, ese mech, el enemigo, no sabía las consecuencias que tendría ser cercana a él o sus planes, si es que tenía alguno. Su pretendiente la había seguido, y cuando la vio sobre el puente se acercó, solo para ver cómo Némesis la tomaba del brazo

-¡¡¡Sariatu!!!- el grito hizo que ambos se tiraran a verlo, corrió y la apartó del más alto, poniéndola detrás suyo -Aléjate de ella-

Némesis solo soltó una ligera risa oscura, lo cual hizo estremecer al otro mech

-No puedes evitar que me acerque a ella-

-Se tus verdades intenciones, y créeme, no vas a lograr nada- el Rey lo miraba mientras se alejaba con la femme

De regreso al castillo, Sariatu estaba con la cabeza agachada ante los gritos histéricos de su padre ante la noticia de lo ocurrido. Cyborg estaba junto a él, era obvio que Némesis no había revelado su plan

-Sariatu, escucha, se que tal vez te dijeron que lo expulsaron por ser impuro,pero no es verdad- eso la intrigo

-¿Por qué fue entonces?- su padre habló entonces

-Némesis fue corrompido por Unicron hace algunos años, poco a poco, sus acciones fueron llevando a Cybetron a una guerra, sobre todo, contra los que no juraron lealtad a la corona. Y eso llevaría a una nueva guerra, y la única forma de evitarlo, era dejarlo fuera del juego- Cyborg continuó

-Sin embargo, solo puede regresar si tiene a una valkiria con él, no se sabe si existe en este momento... o no-

Sariatu estaba conmocionada,sin una Valkiria, no tendría acceso al trono, y tal vez por eso la quería a ella, para buscar como derrocar a Roulett, usándola a ella como señuelo.

Némesis estaba sentado en su trono, pensativo, no sabía si podía seguir con su plan, todo había pasado muy rápido, pero tenía que hacerlo. Se levantó y caminó hacia donde estaban sus tropas, el momento había llegado, no iba a esperar más, si guerra querían, guerra les daría.

El cielo comenzó a nublarse repentinamente, no era de buen augurio. Roulett preparó las tropas por cualquier cosa, no iba a dejar que el enemigo regresara al poder, eso significaría la destrucción de Cybetron.
Las tropas estaban listas, Sariatu observaba desde su habitación, contempló las nubes que comenzaban a girar en un círculo perfecto, la guerra venía, la guerra acechaba.
El enemigo llegó,  Némesis estaba al frente de su tropa, observó el castillo, mirando a Sariatu a través de la ventana, quien estaba desilusionada, todos sus tratos habían sido un completo engaño para esto.
Roulett dio la orden de atacar, y Némesis lo imitó. Sus tropas se enfrentaron en batalla, el resonar de las espadas y armas se escuchaba en todo el pueblo, los habitantes corrían despavoridos ante el enfrentamiento.

Roulett atacó a Némesis, pero solo hizo que este lo arrojara contra una casa, destruyendola en el proceso, eso era Némesis, era guerra, era caos.. pero sobre todo.. muerte.
Sariatu veía con horror todo lo que pasaba. Cyborg caminó con su espada en mano, retando ala oscuridad misma,Némesis bajo de su caballo y desenfundó su espada, comenzando una pelea entre ambos. Ningún bando se rendía, la batalla destruyó la mayor parte del pueblo.

La oscuridad apuñaló a Cyborg de un momento a otro, haciéndole una herida de magnitud grave, sacó su espada manchada con el energon de su enemigo, Sariatu quería ir y ayudar a como diera lugar, pero dos guardias custodiaban la puerta de su habitación, no podía hacer nada.
El energon se derramó por el pasto, la tropa de Roulett estaba derrotada, sus soldados heridos, con eso era suficiente por el momento, el Rey enemigo dio la orden y se retiraron de esas tierras, no sin antes volver a mirar al castillo, vio en esos ojos azules una gran tristeza y decepción, pero así era la realidad, esa calidez regresó, sin embargo, la ignoró, ningún sentimiento se interpondrá en sus planes.

Sariatu se escabulló por un pasadizo secreto y salió del castillo para ir tras la tropa enemiga, logrando alcanzar a ese bot en el puente

-¡¡¡Alto!!!- se detuvo en cuanto escuchó ese grito, diciéndole a sus tropas que se fueran

-No pensé que quisieras verme después de esto- bajo de su caballo y se acercó hasta quedar frente a frente

-¿Cómo pudo hacer esto? Confie en usted- las lágrimas amenazaban con brotar de sus ojos

-Jamás te confíes del enemigo, ¿qué esperabas? No voy a detenerme hasta recuperar lo que me fue arrebatado- intentó darle una bofetada,pero su mano con garras atrapó la suya

Así se quedaron, mirándose fijamente por un momento, sus ojos morados la veían detenidamente

No sabía que emociones había en ellos, lujuria, odio hacia ella, no lo sabía, pero su mirada, su mirada la hipnotizaba

-Te voy a decir algo, niña... no te entrometas en mi camino- su tono de voz bajo un poco, pero era igual de amenazante

-¿Por qué lo hizo?-

-Porque no voy a descansar, hasta lograr lo que pretendo, y pretendo derrocar a Roulett, sin importar qué o quiénes se interpongan-

-Es usted un monstruo- su voz temblorosa no ayudaba

-Si te unes a mí, consideraré dejarte con vida, eres una buena femme, no tienes la culpa de nada- sonrio con la boca ligeramente abierta, dejando al descubierto sus colmillos -Considera mi propuesta-

La soltó y se fue, desapareciendo entre la neblina espesa del bosque de sus tierras, Sariatu sostuvo su mano, no la sostuvo con tanta fuerza como para lastimarla, pero la sensación de sus garras rozando su piel metálica, no se iba. Miro por donde se fue, no sabía que hacer o pensar

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