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06.𝗀𝗋𝖾𝖺𝗍 𝖾𝗌𝖼𝖺𝗉𝖾.

𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 𝐒𝐈𝐗.
𝗀𝗋𝖾𝖺𝗍 𝗲𝘀𝗰𝗮𝗽𝗲.












LO ÚNICO QUE GUINEVERE PUDO HACER FUE SONREÍR. Sonrió tratando de ocultar que las palabras de Junior la habían hecho sonrojarse.

—Gracias por el baile.—le dijo, despidiéndose. Se acercó a su rostro–acto que notó que lo puso nervioso–y le dio un beso en la mejilla.

Después se dirigió a las escaleras. Iría a por Oliver.

—A donde vas?

Lo escuchó preguntarle. Quiso ignorarlo fingiendo que no lo habría escuchado por el ruido, pero no pudo. Antes de subir el primer escalón, se giro hacia el dando una vuelta.

—Ah...casi es medianoche. Debo volver a casa antes de que el hechizo pase.—bromeó.

Junior sonrió asintiendo.

—Podrías olvidar tu zapato? Quisiera perseguirte.

Beck no pude evitar soltar una pequeña carcajada.

—Seguro.—le siguió el juego.—adiós, Junior.

Subió las escaleras con normalidad y camino por el largo pasillo lleno de habitaciones en busca de Oliver, pues lo había visto subir no hace mucho. Lo vio salir de una habitación de manera sospechosa, frunció el ceño y sigilosamente camino hacia él deteniéndose detrás suyo.

—¡Beck! Joder, me asustaste

Chillo Oliver espantado.

—Lo siento. En realidad no. Ni tampoco esto.—

Oliver frunció el ceño. Beck saco su navaja del bolsillo trasero de su pantalón y se lo clavo en el abdomen, luego en el muslo haciendo que Oliver cayese al suelo boca abajo, este se comenzó a arrastrar por el suelo con dificultad chillando de dolor. La lo giro haciendo que quedara de espaldas al suelo, se subió arriba suyo para después posicionar su navaja en el cuello del chico dispuesta a acabar con su vida. Oliver la miraba asustado.

—¿Ultimas palabras? ¿No? ¿Seguro? De acuerdo.—

Beck levantó su brazo con su navaja en mano y sin pensarlo dos veces lo apuñalo en el tórax, luego lo hizo de nuevo, lo apuñalo tantas veces que cuando se cansó de hacerlo ni siquiera sabía cuántas veces lo había hecho.

Se levanto, guardo su navaja donde mismo y volteo a ver hacia abajo, nadie la veía, y esperaba que nadie la hubiera visto. Con sus manos dentro de los bolsillos de su chaqueta bajo las escaleras con tranquilidad, viendo a Devon y a Junior bailar solos a sus espaldas.

Eso fue lo último que vio, antes de desmayarse.

🔪

Guinevere despertó en una sombría habitación de hospital confundida y con un fuerte dolor de cabeza. Le costaba recordar, no sabía por qué estaba ahí ni cómo había llegado.

—Al fin despiertas.

La voz de una mujer, la cual no identificó, la hizo despabilarse. Giró su cabeza a un lado y vio a Tiffany, amarrando un globo rojo a su muñeca.

—Es la segunda vez que vengo a verte en el día. Aprovecho que tus padres no están. Por cierto, ¿por que no están aquí?

—¿Que pasó?—le preguntó cambiando de tema, llevándose una mano a la frente deslizándola a su cabeza.

—Chucky pasó. Por cierto, Chucky ya me dijo lo que hiciste en esa fiesta, pequeña diablilla.—la mujer rubia la miró maliciosamente.

—no fue gran cosa.—Guinevere le restó importancia.

Tiffany chasqueó la lengua.—Tonterías, linda.

Beck se vio conectada a muchos cables eh inmediatamente se los empezó a quitar, el pitido de la máquina la empezó a enloquecer. Siempre había odiado los hospitales.

—¿Donde esta?

—Está...ya sabes, preparando su próxima jugada.—Tiffany rio sin gracia.

En realidad, Beck se había referido a su hermano. Comenzaba a recordar todo lo que había pasado, los sucesos vinieron a su cabeza como flashbacks, lo que la aturdió más.

—No. Archer. ¿Donde esta?

Tiffany suspiró.

—Lo verás pronto, linda. Primero tienes que recuperarte y salir de aquí.

—Estoy bien.—bufo. Odiaba sentirse y verse mal. Fisicamente Guinevere estaba bien, por suerte no había salido dañada como el resto de los que estaban en la fiesta. Solo inhalo humo y al momento de la explosión se golpeo la cabeza sufriendo una contusión cerebral no muy grave.

—Escuchame, tienes que salir de aquí lo antes posible.—dijo, confundiendo a Beck.—Me tengo que ir. Te veré pronto, linda.—Tifanny deposito un beso en su frente y salió de la habitación a paso rápido sin cerrar la puerta.

—¿Quien era esa mujer?

Escuchó a su madre preguntarle segundos después, entrando a la habitación con un cafe en mano. Guinevere se volteó hacia la ventana.

—Nadie.

—Mientes.

Beck, Inexpresiva, se giró a ver a su madre.

—No se quien era.

—Como sea.—Anissa le dio un sorbo a su café.—Vístete rápido para que nos podamos ir.

—Ya me dieron de alta?

—Si.

—Y mi ropa?

Anissa le señaló con la cabeza la silla a su lado donde se encontraba su ropa doblada.

—Oliver Hayden.—mencionó su madre.—¿Tu lo asesinaste?

Mierda. Que directa. Pensó la adolescente.

—No.

—No te creo.

—No me importa.

—Oye. Respétame pequeña mierda.—dijo con tono duro, queriendo sonar autoritaria.

Guinevere solo tenso la mandíbula. No quería empezar una pelea, no tenía fuerza ni ganas. Y si la empezaba, nada las detendría. Ese era el trabajo de su hermano, y el ya no estaba.

—Puedes salir?—le preguntó, casi susurrando.

Anissa se levantó y caminó hacia la puerta.

—Apúrate.—le dijo antes de salir.

Beck se quitó la manta de encima y se incorporó quedando sentada, al intentar pararse sus piernas se adormecieron quedando sentada nuevamente. ¿Acaso la habían adormecido? Apoyo con fuerza un pie en el frío piso y luego el otro, logrando mantenerse de pie. Alcanzó su ropa y se empezó a vestir después de pinchar el globo con su uña y de despojarse de la horrenda eh incómoda bata que traía puesta.

Pocos minutos después salió y cerró la puerta con una mano mientras que con la otra acomodaba su chaqueta, comenzó a caminar con normalidad por el corredor en busca de su madre o de su padre quienes seguramente la estarían esperando. Se detuvo en seco después de pasar por una habitación, conocía a quien estaba ahí, retrocedió dos pasos y ahí lo vio, a Junior. Se recargó en el marco de la puerta con los brazos cruzados, viéndolo charlar con sus padres. Lucia triste, presionado. ¿Por que? Se preguntó. Al salir de la habitación Bree y Logan, la vieron con el ceño fruncido.

—Hola. No se si me recuerden, nos conocimos la otra noche en casa de Jake. Como sea, me llamo Beck.—Dijo esbozando una sonrisa y tendiéndoles su mano, la mujer la estrechó.

—Si, te recuerdo. Tu y Junior...?

—Somos amigos.—dijo Beck rápidamente. Pero, ¿lo son?—¿Cómo está?

—El doctor dijo que no podrá correr en un tiempo.—dijo su padre, resentido.

—Oh, lo siento.

—Si, también yo.

Bree lo miró mal.

—¿Puedo pasar?—les preguntó Beck.

—Si, adelante.—dijo Bree suavemente.

Beck se adentró en la habitación a paso lento con sus manos al frente entrelazadas, y acompañada de su buen amigo, nervios. Junior se percató de su presencia y no pudo evitar no sonreír un poco. La habitación también era sombría, y también se sentía fría, tal vez un poco más. Inmediatamente Junior pensó, que Guinevere iluminó la habitación cuando entró.

—Hola.—saludo sonriendo de lado.

—Hola.—dijo el con normalidad.

Junior no quiso mostrarse...diferente. Aunque ella fuera el motivo de que su corazón se acelerará en ese momento. En el monitor se empezaron a ver alteraciones en sus pulsaciones, a lo que la enfermera presente y los padres de Junior–quienes entraron cuando escucharon el pitido–se preocuparon.

—¿Estas bien?—le pregunto Beck un poco alarmada.

—Ahora lo estoy.—dijo sonriendo como un completo bobo enamorado.

Pero, ¿lo estaba? ¿Acaso Junior estaba enamorándose de Guinevere? Beck sonrió sin mostrar sus dientes mirando sus zapatos, se había sonrojado dos veces en un solo día.

—¿¡Está bien!?—preguntó Bree preocupada viendo a su hijo.

—Si. Creo que...ella—refiriéndose a Beck.—causó que el corazón del joven se acelerara.—Dijo la enfermera, causando que Junior soltara una risilla tonta.

Bree y Logan miraron con confusión a Beck, mientras que ella no se molestó en disimular que estaba muy sonrojada y muy sorprendida.

—Es el efecto Guinevere.—dijo Junior sonriente, echando su cabeza a un lado. Parecía estar bajo el efecto de las drogas, y eso que aún no lo adormecían.

Beck frunció el ceño.

—¿Que?—le preguntó su madre incrédula.

—Señores, por favor salgan.

La enfermera casi los empujó a salir de la habitación, ella también salió.

—Efecto Guinevere?

Preguntó ella con el ceño fruncido de nuevo y la cabeza ladeada.

—Ahh...Me alegra saber que estás bien. Quiero decir...¿Estas bien?—cambio de tema Junior.

—Si. Si, yo...¿Cuando te darán de alta?—cambio de tema también Beck.

—No lo se. En la mañana supongo.—le contestó.

Beck se sentó en un hueco de la camilla donde anteriormente Bree estaba sentada.

—Realmente no quiero ir a casa.—le confesó.

—Tampoco yo.

Justo después de escuchar eso, a Beck se le ocurrió una idea bastante estupida. Una sonrisa se formó en sus labios.

—¿Quieres salir de aquí?—le preguntó, con cara pícara.

—¿A que te refieres? Oh.—Junior comprendió.—A eso.

—Vamos, don Junior perfecto Wheeler. Rompe las reglas.—le "animó" ella.

—¿Qué hay de ti?

—Yo no sigo reglas, yo las hago. Y cuando es necesario, las rompo.

Junior sonrió de lado, orgulloso. Solo pudo pensar una cosa. Oh, my, gash.

Guinevere es especial. Es única. Ella no es como las demás chicas, eso está garantizado. Ella es todo lo contrario a Lexy. Hay tantas cosas que la caracterizan y distinguen, que la hacen ser especial.

¿Que tenía Junior que perder?

Hagámoslo.—Aceptó.

Una sonrisa cómplice se formó en los labios y rostros de ambos. ¿Como saldrían del hospital sin que sus padres, enfermeros y guardias los vieran? Ese sin duda sería un Gran escape.

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