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01.𝖺𝗋𝖾 𝗒𝗈𝗎 𝗋𝖾𝖺𝖽𝗒 𝖿𝗈𝗋 𝗂𝗍?


𝐂𝐇𝐀𝐏𝐓𝐄𝐑 𝐎𝐍𝐄
𝖠𝗋𝖾 𝘆𝗼𝘂 𝗋𝖾𝖺𝖽𝗒 𝖿𝗈𝗋 𝗶𝘁?









Guinevere Quinn creció rodeada de todo tipo de lujos, siempre tuvo todo lo que quiso. Cuando se es la primera hija siempre se nos da todo. Y más, cuando se es hija del matrimonio Quinn.
Alastor y Anissa Quinn le dieron absolutamente todo a su hija desde que era solo una bebé, desde cosas inimaginables y carísimas, hasta hacer cerrar su lugar favorito solo para ella. Y por si no fuera suficiente, en su cumpleaños número 10, su padre le puso su nombre a una estrella.

Guinevere, o como ella prefiere que le llamen, Beck, es la típica chica popular princesa de papi con su típico grupo de amigas de tres, con una doble personalidad, amable y carismática, pero también una perra hipócrita y rebelde. Eso lo heredo de su madre.

Alastor Quinn, un hombre exitoso de carácter fuerte, se sabe que cometió cinco asesinatos y incontables fraudes. Su último asesinato? La perra de su suegra. Aunque hay más de lo que se sabe.

Anrissa Quinn cometió dos asesinatos y un intento de asesinato fallido en su antigua residencia, Los Ángeles, California. Sin contar que en su adolescencia asesinó a su niñera de 23 años por que abusaba mental y sexualmente de su hermano de 16. Quien actualmente está muerto. Muerto por Sobredosis.

Meses después, el hijo del vecino de los Quinn y amante de Anissa de 21 años, encontró pruebas de que había sido ella quien asesinó a su madrastra. A quien Marissa sí asesinó por acostarse una sola vez con Alastor. La macheteo. Al chico, lo golpeó fuerte con un rodillo de cocina en la cabeza, ese fue su intento de asesinato fallido.

Tras eso los Quinn tuvieron que fingir su muerte, pues irían a la carcel por un largo tiempo y Guinevere pasaría de casa en casa adoptiva hasta cumplir la mayoría de edad. Y a Henry rápidamente una familia lo adaptaría.

Tenían un buen plan.
Anissa dejó una nota escrita en su computadora confesando todo lo que hizo, incluso diciendo que había asesinado a su esposo eh hijos. Luego incendiaron su casa desde dentro. Aunque evidentemente, nunca se encontrón los cuerpos. Y Anissa? Jamás fue encontrada.

Desde que que era solo una niña, Guinevere supo lo que sus padres son en realidad, unos Asesinos. Siempre supo los crímenes que sus padres cometieron y cometían. Lo que se escondía detrás de su fachada de familia perfecta.

Pero como dicen...

Todo queda en familia.

🔪

GUINEVERE MIRABA POR LA VENTANA DEL AUTO EN DONDE su familia y ella viajaban, viendo dejar atrás casas, tiendas, gasolineras, la escuela y la gente de Hackensack. Sintió como su padre detuvo el auto de un golpe, el patriarca anunció que ya habían llegado a su nuevo hogar, cuando bajo se quedó de pie observando su nueva casa durante unos segundos. Es tétrica. Es linda. Pensó.

—Tu habitación te va a encantar.—le dijo su madre cerca de su oreja detrás suyo.Cuida a tu hermano un rato por mi. Tengo que terminar de acomodar unas cosas adentro.Guinevere asintió sin renegar. Su madre le pasó con cuidado al menor y ella lo tomó con delicadeza, luego se adentró en la casa con su hermano dormido en sus brazos.

El interior de la casa era muy lindo, espaciosa sobre todo. Subió las escaleras, las cuales para su suerte estan alfombradas, así no despertaría a su hermano. Se dio cuenta que el pasillo a las habitaciones era largo, abrió puerta por puerta a la mitad con cuidado de no hacer ruido hasta que encontró la suya.

Su habitación estaba pintada de su color favorito-negro-, el techo del mismo color, con estrellas de esas que brillan en la oscuridad, las cortinas blancas y negras trasparentes, y su adorada cama. Sus cosas ya estaban, ahí así que no tenia mucho que hacer. Aunque según ella, a su habitación le hacían faltan cosas, como cuadros o Pósters.

Con mucha delicadeza acostó a su hermano en su cama y espero unos segundos para ver si despertaba, no lo hizo. Se acercó a la ventana y observó lo que le pareció una venta de garage a úna cuadra, a Beck siempre le habían gustado las ventas de garage, siempre encontraba cosas viejas, coleccionables, nuevas, útiles, y a un muy buen precio. Aunque el dinero no era un problema para ella.

Guinevere fue a la habitación de su hermano para sacar de su armario su canguro, regresó a su habitación donde se lo colocó y con mucho cuidado agarro a su hermano y lo puso dentro del canguro. Tomó dinero suficiente de su cartera y lo guardó en el bolsillo trasero de su pantalón, guardó su celular en el otro bolsillo. Bajo y se encontró a su madre acomodando los cuadros familiares en la sala de estar.

—Hay una venta de garage a una cuadra de aquí. Tal vez encuentre cosas para mi habitación. ¿Puedo ir?—Pregunto.

—No tardes.—le dijo sin verla, pues trataba de decidir donde quedaría mejor el cuadro de su hijo menor.—Dame a Henry.—la mujer extendió sus brazos.

—No, está bien. Tienes cosas que hacer. Henry no me molesta. Ya volvemos.—Guinevere salió de casa y se dirigió directo y con cautela a la venta de garage.

🔪

Cuando Guinevere llegó a la casa donde se estaba haciendo la venta de Garage, todos la miraron. Probablemente toda la gente estaba pensando que era mama joven, eso siempre se va a ver mal ante la sociedad, y Guinevere no sabía como era la gente de ahí. No le dio importancia y se puso a ver las cosas mientras le tarareaba a su hermano. Encontró exactamente lo que estaba buscando, cuadros y posters antiguos de bandas y actores. Estaba por ir pagar cuando un muñeco pelirrojo con overol sobre una mesa llamo su atención, pero un chico de cabello negro con rulos se le adelanto. Guinevere no quería al muñeco para ella, si no para su hermano, para Henry.

—Lo siento.—se disculpó el chico.

—Descuida.—dijo ella sonriendo con los labios apretados.—Disculpe, ¿cuanto es por todo esto?—le pregunto a la señora encargada de las ventas mostrándole las cosas.

—25 dlls.—Beck saco dinero de su bolsillo y se lo tendió.—aquí tiene.—La mujer lo tomó y le dijo;—Nunca te había visto por aquí.

—Me acabó de mudar.—respondió.

—Bueno, bienvenida. Lo siento, Bienvenidos.—se corrigió.—Que lindo es tu bebé.—dijo la doña sonriendo y acercándose por encima de la mesa para ver a Henry, Guinevere se alejó por reflejo.

—Gracias. Permiso.—dijo, sin importar si había sonado cortante. No podía fiarse de nadie. Se dio la vuelta para irse sin esperarse que el chico que le había ganado el muñeco bloquearía su camino con su presencia. Ella lo miró como si fuera un bicho raro.—¿Necesitas algo?

—Ah...soy Jake.

—Genial.—dijo sin importancia.

Jake seguía ahí, parado frente ella, más no hacía nada más que verla con nerviosismo. Guinevere sabía que el no se movería hasta entablar una conversación con ella o sacarle información, porque podría ser que la haya reconocido de las noticias. Dijo lo primero que se le ocurrió.

—Tu nombre si que es Retro.—Jake la miró con confusión.—Te escuche decir que te gusta lo retro.

—Ah, si, soy muy fan.—Jake sonrió nervioso, sin saber muy bien que decir.

—Soy Guinevere.

—Es...—lo interrumpió.

—Si ya lo se, horrendo. Dime Beck.

—Es tuyo?—le preguntó Jake viendo y refiriéndose a Henry, quien ya había despertado y extrañamente no estaba llorando. Así como también era extraño que aceptara el dedo de Jake para morderlo.

—No. Es mi hermano.

—Que lindo. Y tiene dientes afilados.

Guinevere solo sonrió.

—Bueno, fue un gusto conocerte, Jake.—dijo, para después comenzar a caminar rápido, pero no tan rápido que pareciera que estaba huyendo o algo así. Jake le había agradado, pero no conocía sus intenciones.

—¡Espera!—Le alcanzó Jake. Guinevere rodó los ojos.

En menos de un segundo, el ya estaba delante suyo, otra vez.

—Si?

—Puedo acompañarte a tu casa?

—No creo que sea...

—Por favor.—pidió.

—Seguro.—dijo soltando un suspiro cansado. Y comenzaron a caminar a la casa de los Quinn.

—¿Donde vivías?—le pregunto Jake, con las manos metidas en su sudadera.

—Los Ángeles.

—Cool. Un día iré.—Aseguró.

—Deberías. ¿Donde vives tu, Jake?—se apresuró a preguntar.

—De hecho, unas casas más al frente. No estamos muy lejos.

—Oh. Genial.—no es para nada genial. Pensó ella.

—¿Quieres venir a mi casa más tarde? Trabajo en algo y ya que pareces tener gustos como los míos, lo digo por el muñeco, me gustaría que me dieras tu opinión.

—Seguro. Envíame la ubicación.

Guinevere no iría. No estaba interesada en tener amigos, por el momento. Primero, tenían que calmarse las aguas.
Se detuvieron en la casa de los Quinn, donde el padre de Guinevere esperaba a sus hijos afuera sentado en una mesedora leyendo un periódico, aunque ya nadie los lee, solo para despistar.

—Es aquí?

—Si. Gracias por acompañarme, Jake.—Aunque no te lo pedí. No pudo evitar ese pensamiento.

—No es nada.—Jake levantó su mano en forma de saludo acompañado de una sonrisa a Alastor, este solo sonrió amargamente. Ante eso el chico se puso tenso, y lo demostró.

—Oye Jake, no me dijiste tu apellido.

—Cierto.—Dijo soltando una risilla tonta.—Wheeler. Y el tuyo?—Alastor dejó su periódico para prestar atención a la respuesta que su hija daría.

—Blake.—contestó cinco segundos después. El rostro de Alastor se relajó.—Te veo luego.—se apresuró a decir Beck con una sonrisa fingida, pronto vio a Jake alejarse.

—¿Quien era?—pregunto Alastor volviendo a ver su periódico.

—Jake Wheeler. Lo conocí en la venta de Garage de la que vengo. Se empeñó en acompañarme a casa. Vive unas casas más al frente.—dijo antes de que su padre le preguntara de donde lo conocía y por que lo llevó a su casa.


























Ayy holaaa JSJS. Apreciaría mucho si me dijeran qué les pareció el cap.👀

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