𝟑𝟑 | 𝐑𝐎𝐂𝐄𝐒
❝ roces ❞
Jamás se me pasó por la cabeza el hecho de que Isabel haya sido una amiga de la infancia de Levi. De Farlan esperaba de todo, pero lo de Isabel no. Aunque el rubio lo mencionó a la ligera, es imposible para mí el no querer saber más, pero no dije algo al respecto. No quiero ser tan inquisitiva en la vida de los demás. Por otro lado, Nanaba nunca se guarda nada para sí misma.
Estoy echada en el suelo, sosteniendo uno de los pósteres comerciales que promociona el bar donde Farlan suele tocar con su banda. El rubio está sentado al lado mío y Nanaba nos quería tomar una foto para publicarla más tarde.
— Me gusta la distribución de colores, ya sabes, rojo, azul—. Él señala las imágenes. La rubia sostiene su celular y yo solo volteo la vista para no mirar directamente a la cámara. Ella se ríe y al final toma fotos de Farlan, quien hasta el momento, no se ha percatado.
— No conozco a Isabel, pero como hablas de ella, suena agradable y a la vez, extraño —. Nanaba ha dejado de lado su celular para peinar sus cabellos con los dedos— ¿Están en algún club extracurricular? ¿el de música?
—Para nada. Yo voy a uno deportivo durante este semestre. Ella no se ha afiliado a un club, dice que es suficiente con la carrera que eligió, no le da tiempo para más.
—Igualita a mí —dice Nanaba, ya que ella tampoco está en un club o curso electivo debido a su horario.
Pensándolo detenidamente, Farlan y Levi son muy opuestos. Estamos sentados en el suelo mientras conversamos. Se me hacía casi imposible imaginar al de cabellera azabache con el rubio juntos, de pequeños. ¿Farlan habrá visto los dibujos de Levi? De seguro que sí, pero ¿sabe cómo pinta ahora? Levi Ackerman, él sabe lo bien que lo pasa Farlan al tocar por mera diversión en un grupo... Pero a él le molesta... O eso me dio a entender esa vez que regresamos juntos. Quizá sea por otra cosa.
Esa hostilidad presente en ambos, sin importar que otros estén presentes, eso es lo que temo. Farlan lo ha dicho, eran amigos. Eran.
—A veces, las amistades se deterioran con el paso del tiempo.
Esa frase me devuelve a la realidad, estuve tan ensimismada en mis pensamientos que casi no he prestado atención a los últimos minutos de conversación entre Nanaba y Farlan. Giro mi rostro para verlos.
—En eso te doy la razón. —dice Nanaba mientras le quita a Farlan el chocolate que estaba comiendo. En cierto sentido, lo hace.
Sin embargo, no voy a negar que tengo cierto temor con que eso nos suceda. Ya sea a mí, Farlan o Nanaba. He tenido algunas amigas con las que solía hablar en escuela media y luego, así de simple, dejábamos de hablar tanto hasta que finalmente todo tipo de interacción quedaba extinto. Hasta ahora puedo recordar sus nombres y algunas cosas que les gustaba... La única que está conmigo, desde la secundaria, es Petra. Por dentro, me sigo sintiendo muy mal, pues siento que le oculto cosas a Petra y ella suele contármelo todo, a su tiempo... Yo también quisiera ser así, pero me hago un nudo y no sé ni cómo empezar cuando quiero contar algo que me sucede.
—Bueno, Church, habla ahora o calla para siempre.
Debido a que de nuevo me perdí en mis pensamientos, no sé de qué están hablando.
—Nuestras casas quedaban alejadas una de la otra. Levi vivía en esa cabaña cuando era niño. A Isabel la conocimos en la escuela.
La risa inesperada de Farlan tras decir esas oraciones, me da a entender que ha recordado algo gracioso de aquellos tiempos. Sonrío también, contagiándome de su risa. Nanaba nos mira enarcando una ceja, con una sonrisa divertida.
—Lo... siento —trata de decir él. Las pequeñas carcajadas podían más con el rubio y casi ni le permiten hablar—. Es que... cada vez que veo a Isabel o alguien más la menciona, lo primero que llega a mi mente son todas las caídas estrepitosas que tuvo.
—¡Pobrecita! —exclama la rubia, pegándole amistosamente en el brazo, pero a pesar de eso comienza a reír—. Me recuerda a Hanji.
—¿Hanji? ¿También suele caerse a menudo? —pregunto yo.
—No, pero recuerdo que venía hacia mí y Levi pasó con un lienzo recién comprado... Ella lo destruyó con su tropiezo.
—¡¿Cómo?!
Esa escena fácilmente puedo imaginarla. Pobre Hanji, debió soportar el mal humor de Levi... A él lo conocen por ser muy mal hablado, aunque los días que solía conversar con él, no decía tantas de esas palabras groseras.
—Así que Levi sigue dibujando.
—¿Alguna razón para que no lo haga? —pregunta Nanaba, queriendo, acercándose a Farlan como si quisiera extraer más información de él.
—Hubo un tiempo en que se frustró con sus dibujos. Solía decir que eran "pura mierda" si no me equivoco, creo que fue así, hasta que nos dejamos de hablar. Siendo sincero, yo de igual forma no le iba a dirigir palabra hasta que se disculpe con Isabel.
Después de ello, nuevamente nos desviamos del tema original para pasar a conversar sobre otras cosas que tampoco eran tan triviales. Los mensajes los dejo allí tras mi latente incapacidad de saber qué contestar.
—Conozco a Isabel solamente por el problema que hubo entre ella y unas chicas en el baño. Luego se acumuló lo de Levi y ¡Bam! Nunca supe, porque ese huraño no le gusta contar nada.
¡Eso sí lo recordaba! Me he olvidado aquello. Isabel y Levi... Farlan mira a la rubia como si no hubiese entendido a lo que se refiere, pero luego parece comprenderlo por sí mismo cuando ella estaba a punto de explicar otra vez.
— Levi no confiaba en nosotros. Es simple. Tal vez hice mal en alejarme, pero bueno. Isabel es la única que nos conectaba a ambos a pesar de nuestras diferencias. Él la hirió.
— ¡Ah!, yo pensé que ambos salían en el pasado —digo sin darme cuenta. Luego siento mi rostro calentarse tras la mirada de Farlan, puesto que he permanecido callada un buen rato y ahora decir eso de repente...
—No, no. Eso es lo que la mayoría dice, sabes, Levi no es bueno con las palabras.
— Eso lo tengo bien claro —. Nanaba lo dice de una forma divertida. Yo aguanto una risa tras ver sus muecas—. Entonces... Tú eres el chico con el que sale Isabel
—¡¿Qué dices?!
Le doy unos pequeños golpecitos en el hombro a Farlan para molestarlo y Nanaba sigue riéndose, esta vez echándose en el suelo.
—Estás rojo —digo, una pequeña venganza, cuando él me dijo lo mismo hace tiempo. Él entrecierra los ojos como si también lo recordara.
Rasca con un dedo su mejilla. Comienza a reír mientras los colores se le suben a la cara.
—No. Ella y yo solo somos amigos. Es normal que me sonroje ¡me da vergüenza!
Pensándolo así, puede que él tenga razón. Hace tiempo, unos chicos, amigos de Gunther, me fastidiaban con él porque pensaban que ambos éramos pareja. Recuerdo la incomodidad ¡Me sonrojé muchísimo ese día! Aunque no sé si me puse roja, pero sí sé que mi cara estaba tan caliente que me sentía con fiebre. Y Gunther, él no se sonroja fácilmente.
Farlan ya se estaba calmando un poco, hasta que Nanaba habla:
—Si claro, te creemos, niño bonito.
Y otra vez, su rostro se asemeja al color de la envoltura del chocolate que estaba comiendo hace un par de minutos. Los pocos días en los que paso más tiempo con Nanaba, ya conocía casi todo respecto a su personalidad.
—¡Me llama Mike! Me disculpan un momento.
—¿Mike? —pregunto en voz baja, mientras dirijo mi vista hacia una de las ventanas, percatándome que está anocheciendo.
Solo debo pensar bien las cosas. Nanaba y Farlan me mantuvieron distraída durante la conversación. El querer salir, aunque sea al parque que está unas cuadras atrás, me está inundando. Volteo a ver a mi amigo, vaya ¡incluso sus pestañas son muy claritas!
Farlan también me mira. Luego, un sonido extraño se hizo presente. Ha sido su estómago. Ahogo una risa.
—... Tengo hambre.
—¡Jajajaja! ¿Salimos?
—Mike va a venir para acá —dice Nanaba, interrumpiéndome sin querer—. Vamos con él, también tengo hambre.
—¡Genial!
Me levanto del suelo para sacar dinero de mi habitación, mientras Farlan y Nanaba jugaban "piedra, papel o tijeras" para decidir qué es lo que íbamos a comer.
—¿Saben que hay una pequeña feria? —digo desde mi cuarto. Peino mis cabellos, pues Farlan se la pasó despeinándome y Nanaba también, cuando estaban hablando.
Tomo las llaves y las giro por mis dedos.
Estoy por caminar de vuelta a la pequeña sala cuando, de repente, escucho la puerta de la entrada abrirse. Lo primero que pienso es que ellos me esperarán afuera, pero apenas salgo del cuarto, los rubios miran hacia la entrada y pronto mi mirada también se dirige allí.
—... Hola, chicos...
Todos vemos a la chica con cabello naranja entrar, sorprendiéndose por las visitas inesperadas. Parece ansiosa y sus ojos me dicen casi todo. Casi. Puedo percibir su comportar extraño, está nerviosa. Sus ojos mieles se encuentran con los míos, percibo su nerviosismo.
Pero, ¿Por qué?
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⊰ 𝐍𝐎𝐓𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐔𝐓𝐎𝐑! ⊱
¡Hola, hola!
Aquí esta el capítulo de hoy <3 espero que les guste, no voy a poder actualizar hasta pasado el fin de semana porque llega mi cumpleaños y me la pasaré en un cementerio (auxilio)
De todas formas, cuando me recupere de eso (martes) habrá doble capítulo.
Cuídense mucho, disfruten lo que queda de la semana y coman todas sus comidas <3!!
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