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𝟏𝟓 | 𝐄𝐋 𝐕𝐈𝐀𝐉𝐄 𝐩𝐭. 𝟐


el viaje; segunda parte


Recién me acabo de dar cuenta que no tomé la pastilla al bajar del auto de Levi, al llegar a casa de Erwin. Así que agarro la botella para hacerlo ahora, pues acabamos de estacionar en una gasolinera. Lo había olvidado por completo por la emoción y no me sentí incómoda ni mareada porque ¡Ni en esos momentos pensé en eso! Bien suele decirse que es mental, pero aun así no me fío.

Coloco la pastilla, la cual es muy pequeña y naranja, en mi boca para tomarla. Petra me veía cuando lo hacía, como esperando algo. 

—Creo que también tendré que tomar una de esas —menciona algo aturdida. Yo la miro de reojo a la par que siento mi lengua amarga. Tomo grandes tragos de agua. Levi y Moblit han salido hace unos minutos a comprar algunas cosas. Según me enteré antes de estacionarnos, al parecer haremos, en uno de los tres días, un pequeño camping cuando decidamos ir cerca al lago. Hanji también dijo, en el pequeño trayecto que recorrimos, que hará una fogata. Ellos se divertían con ello. Por mi parte, nunca antes hice ni estuve presente en una. Mi casa se encuentra en la ciudad y de ahí, no me había movido hasta ahora.

Me siento en el sitio que le pertenece a Levi por el momento, para poder hablar con mi mejor amiga más de cerca y cómodamente.

—Pídele a Hanji que te compre una. 

La castaña de lentes está sentada en el asiento donde hace unos minutos estaba Mike, entregándole a Nanaba su pequeña mochila, pues la rubia, cuando detuvieron la camioneta, le pidió aquel favor. En el momento en que Hanji regresa junto con Petra, esta le menciona sobre la pastilla, a lo cual Hanji accede sin preguntar y baja de la camioneta a la par que el pelinegro y Moblit ingresaban con otro par de bolsas.

—¿Compraron papas fritas? —pregunta la rubia de cabellos cortos mientras voltea y toca el hombro de Moblit repetidamente para que este se apure en responder.

—Claro, las que están listas para freír —responde él, abriendo la bolsa y mostrando su interior. Hanji sube al poco rato con una pequeña bolsa y una botella de 1 litro de soda de cereza; la favorita de mi amiga de cabellos naranjas.

—¿Dónde está Erwin? —. La de lentes mira el interior del auto, se sienta donde inicialmente estaba, al lado de Petra, quien se emociona al instante por la soda de cereza. Erwin salió con Mike a quién sabe dónde; apenas el rubio detuvo el carro y ambos salieron.

Levi regresa y me quedo mirando por un rato. Tiene una leve expresión de confusión, pero no se sienta aún a pesar de estar a mi lado. Yo también lo miro con esa misma expresión, hasta que me di cuenta y me golpeo a mí misma mentalmente. 

Yo estoy sentada en su sitio.

Entre pequeñas risas para ocultar mi nerviosismo intenso, me muevo a mi sitio al lado de la ventana, dejando su sitio libre para que al fin pueda sentarse.

—Yo pensé que querías sentarte aquí —me dice, una vez sentado, mientras señala su propio sitio.

Bueno, si yo fuese otro tipo de persona, con una diferente forma de pensar... Con lo que acaba de decir y señalar el pelinegro, hubiese interpretado que me está invitando a sentarme en sus piernas. Menos mal que soy yo y entendí perfectamente lo que quiso decir sin pensar mal. Sin embargo, de seguro y tengo una expresión de estar aguantando una risa. Quizás, tal vez, también un sonrojo.

—Ah, no, no, estoy cómoda aquí, solo que me entretuve conversando con Petra un rato y para facilitarme las cosas, me senté allí —. Tomo un sorbo de agua de mi botella—. Siempre me ha gustado sentarme al lado de la ventana cuando voy en auto.

Contemplo de reojo su perfil. Él mira al frente, hace un juego raro con sus manos que me parece adorable. Solo es Levi Ackerman sentado a mi lado, en una camioneta, directo a una cabaña. Solo soy yo pensando en muchas cosas. Él permanece callado; Erwin ingresa rápidamente en la camioneta avisando que en unos minutos partimos nuevamente. Mike entra segundos después y cierra la puerta.

Yo sigo perdida en mis propios pensamientos cuando la camioneta empieza a dar marcha. Permanezco sin creer aún en que estoy al lado de Levi. Y con ello no estoy diciendo que siempre fue imposible estar cerca de él. De hecho, él siempre está rodeado de chicos y chicas, y yo también pude haberlo hecho... No obstante, también sé que eso le molesta. Nunca fue imposible estar cerca de él. Levi es un chico normal, un universitario iniciando los veintidós que le gusta el dibujo y la pintura en tonos grisáceos, tiene una cabaña familiar y maneja un auto. Estoy segura que él en ningún momento pensó que sería alguien que genere tanta atención, porque puedes sentir su actuar tan calmado y serio. Sigo confundida en por qué nunca deja ver sus pinturas en las exposiciones nacionales o no deja que muchos sepan acerca de su talento. Sigo confundida de por qué siempre luce tan melancólico... Y aún más ¿Cómo es que no lo notan?

Es atractivo, sí... Pero, ¿por qué siento que dejan de lado algo? Ni siquiera sé qué hago yo aquí. Levi fue tan amable de invitarme tras solo haber conversado conmigo unas pocas veces. Recuerdo mis primeros años en estudios superiores. Claro, él siempre resalta incluso entre chicos de otras facultades. Me atraía y lo hace hasta ahora. Nuestros cursos nunca se juntaron, ni tampoco teníamos amigos en común. Mi casillero nunca quedó al lado del suyo o cerca siquiera, a pesar de estudiar en el mismo edificio, el edificio "A". Miro a través de mi ventanilla a otros autos pasar y otros que sobrepasamos; estoy segura que el tiempo pasa rápido y a pesar de eso, me alegro mucho de todo lo que me han ofrecido. 

Hablo con él. Él habla conmigo, a su manera.

Espero algún día expresarle lo que siento y no tener ni tiempo para arrepentirme de ello.

—Si ves mucho a través de la ventana, mientras el carro está en movimiento, te vas a marear.

Volteo al escuchar su voz.

—Eso me decía mi madre —. Rio mientras tapo con una mano mi boca. Nanaba canta a todo pulmón abrazada a Mike. Siento la mano de Petra posarse y acariciar mi cabeza por detrás. Le doy una mirada fugaz a lo que ella sonrió. Volviendo a ver al de cabellos oscuros, él, para mi sorpresa también volteó a ver a los asientos de atrás. Tal parece que Hanji le ha pegado un manotazo en el brazo.

—Igual la mía.

—¿Qué están haciendo Moblit y Mike? —. El castaño arroja naipes al chico alto y se me hizo tan raro y gracioso que no pude evitar preguntar.

El Ackerman carraspea antes de contestarme.

—Siempre, al terminar de jugar, el ganador le tira sus cartas al perdedor. Ni idea de por qué lo hacen.

—Lo averiguaremos... ¿Quieres jugar?

Con un poco de duda, él asiente

...

No me di cuenta en qué momento me dormí. Pero ahora que he despertado, se me queda en la mente la letra de una canción que dice "Se cae, se rompe y se convierte en algo nuevo." Pestañeo varias veces y froto mi manga contra mis ojos. Tengo la cabeza pegada al respaldar del asiento y para mi suerte, creo saber que permanecí de esa manera durante el tiempo dormida y no perturbé a nadie, por ejemplo, a Levi, con mi cabeza sobre su hombro. Pero, eso sí, lo primero que veo al despertar de la siesta, es a él, quien no duerme. Miro detrás mío, Hanji está durmiendo, casi cayéndose del asiento y Petra aguantando las risotadas en vez de despertar a la pobre Hanji o siquiera acomodarla. Petra nota que la estoy mirando y explota en risas instantáneamente. Y yo también.

¡Te digo "No me dejes ir"! ¡Y tú dices "¿Por qué no podemos ser amigos?"! —. Nanaba está cantando eufórica mientras sostiene un vaso de plástico que contenía un poco de soda. La letra de la canción me llama tanto la atención.

—Toda la noche, lo veo arder. Y dices, ¿Por qué no podemos ser amigos? —. Mike y Erwin cantan también con mucho sentimiento. No escucho la voz de Moblit, por lo que supongo que está dormido, pues él no se perdería una sola canción a menos de que lo esté.

—¿Cómo se llama esa canción? —pregunto casi gritando debido al volumen de la música.

"Why can't we be friends". Ese es su nombre —. Levi se gira a verme y yo sigo escuchando el canto de los tres chicos. Nanaba también me responde el nombre de la canción.

Pronto, me percato que somos el único vehículo en la carretera y que toda esta, está rodeada de árboles, muchos árboles. Justo como una película de terror. Sonrío.

—Técnicamente, ya llegamos. 

La voz de Levi hizo que quitase la mirada de la ventana y lo mire a él.

—¿Cuánto dormí? —. Me encuentro a mí misma alarmada. Él me muestra cuatro de sus dedos. Miro a Petra, quien se burla de mí ahora.

—¡Y al final, la que se durmió no fui yo! —exclama y cruza los brazos sonriendo.

Unos golpes en el vehículo me alarmaron. Pero, solo es Mike golpeando repetidamente la puerta desde su asiento.

—¡Levántense dormilones, ya llegamos! —le escuché gritar.

Lo más divertido fue lo que vino después. Moblit golpeándose con la ventanilla tras el susto de escuchar tal grito y Hanji resbalando por completo su cuerpo hasta el suelo de la camioneta mientras Petra se quedó boquiabierta sin saber que hacer.

Erwin estaciona el auto en un claro del bosque, donde se encuentra ubicada la tan dichosa cabaña. Me levanto un poco de mi asiento como puedo, un poco emocionada. Nanaba es la primera en bajar. Poco a poco todos bajamos de la camioneta blanca. El rubio, dueño del auto tiene puesto unos lentes de sol. Miro la hora y son las dos y quince de la tarde. Petra estira los brazos con flojera una vez fuera del auto y puedo escuchar sus huesos. Hice lo mismo y sigo al grupo, con mi mejor amiga comentándome lo que había estado conversando con Hanji.

La cabaña de dos pisos, se veía imponente allí. Moblit daba codazos a Levi cuando este se disponía a abrir la puerta.

—¡Bienvenidas! —. Hanji entra casi tan rápida como una bala al mismo tiempo que gritaba nuestra bienvenida.

—Oye, te recuerdo que soy dueño de este lugar.

—¡No me puedes prohibir correr!

Petra me jala del brazo amistosamente para entrar con ella, mientras atrás nuestro está Mike con algunas mochilas, entre ellas, las nuestras. 

¡Se ve tan acogedora! Se nota bastante que está siendo muy bien cuidada y que alguien, por lo menos, viene a limpiarla tres veces por semana. Además, tiene bonitas decoraciones, como cuadros de pinturas y floreros gigantes en el suelo. También, hay un espejo grande en el pasillo, antes de la escalera por donde veo subir a todos.

—Vamos a dividirnos los cuartos —. Erwin nos invita a subir, bueno se nota que es una cabaña familiar, así que me preguntaba ¿Cuántos integrantes son en la familia de Levi? Subo por las escaleras, siguiendo a Petra y cuando llegamos al segundo piso, veo tres puertas. 

Moblit abre una y entra en la habitación, entro con él y Petra se queda en el marco observando las camas. Yo también las veo, Nanaba se echa en una cama y los otros miran por las ventanas. Sin embargo, mi vista solo está fija en las escopetas y armas que están colgadas sobre las camas, empotradas en la pared. Luciéndose como trofeos, son cerca de cinco. En la habitación no hay pinturas, solo aquellas armas de cazadores. No me lo esperaba, y por ello sigo sorprendida, algo boquiabierta.

Me acerco un poco confundida para observarlas más de cerca.

—Levi tiene las armas allí como si fuesen sus trofeos —Mike me habla, confío en la teoría de que adivina lo que pienso, pero él se aleja muy pronto, y yo quiero saber más.

—Yo no diría trofeos. Tampoco son míos.

Levi se acerca a mí, mientras dice aquello. Me señala una, la que está en lo más alto.

—Esa era de un familiar mío llamado Kenny. Y este de acá era de mi abuelo —. Se queda callado por unos largos minutos, tal vez pensando que ha hablado demasiado. Yo, por otra parte, estoy feliz con que me hable y explique un poco —. Ese era de mi madre.

Iba a preguntar algo de lo cual hasta ahora no me he atrevido a hacerlo, pero Hanji habla primero:

—¿¡Aún tienes eso!? ¡Amargado, asustarás a ______ y a Petra! —. La de lentes, como siempre, habla en un tono alto, casi gritando —. ¿Practicaste tiro estos meses? —pregunta después mirando a Levi.

—Oh, no me asusta —dice mi amiga, respondiendo lo primero a la castaña. La Ral se acerca a la cama que está al lado de la ventana.

—A mí tampoco. No me lo esperaba, pero supongo que es normal dentro de una cabaña —respondo sin dejar de mirar la escopeta —. No sabía que practicabas tiro...

Vaya que sorprende. ¿Qué es lo que se le da mal?

—Fue algo que me enseñaron, pero no creo útil ahora.

Su mirada se posa en la ventana algo entristecida.

—¡Ya chicos! Bajen. Después vemos como nos acomodamos en las tres habitaciones, pero ahora Erwin quiere que lo ayuden con la comida que han comprado. Si quieren pueden ducharse, hay dos baños en este lugar —. Hanji se asemejaba a una guía turística. Su voz tiene ese ánimo que me contagia.

—¡Yo primera! —. Nanaba saca de su mochila unas toallas —. Voy a bañarme abajo. Odio sudar tanto.

Yo asiento ante lo dicho por Hanji. Sigo observando la gran escopeta. Bajo esta, hay un cuadro de una familia.

La familia de Levi Ackerman. Lo pude reconocer a él, a pesar de que en la foto parece tener unos diez u once años quizá. Una mujer de ojos azules se ve detrás suyo con una sonrisa y al lado un hombre con un sombrero. Luego, al lado izquierdo de Levi, una niña de cabellos oscuros.

¿Una hermana menor?

No lo sé, pero Levi permaneció en la habitación y yo igual. Petra no está conmigo, ni Hanji ni Nanaba. Solo él, sentado frente a una mesa sacando algunas cosas de encima.

Ahora, que lo veo bien.

Parece que carga un gran sufrimiento, como un arma entre sus brazos.


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⊰ 𝐍𝐎𝐓𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐔𝐓𝐎𝐑! ⊱

¡Hola, hola!

Básicamente, mañana vuelvo a clases luego de unas miserables y cortas vacaciones, así que estaré actualizando el viernes si es que la semana no se torna muy pesadita. Muchas gracias por el apoyo al fic hasta ahora </3 

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