𝟏𝟒 | 𝐄𝐋 𝐕𝐈𝐀𝐉𝐄 𝐩𝐭. 𝟏
❝ el viaje; primera parte ❞
Prendo la secadora para que pueda hacer su trabajo con mi cabello húmedo. Son las siete y poco más. Bostezo mientras el aire artificial pasa por todas mis hebras. La música que Petra escucha en el interior del baño, suena muy fuerte. Ella se está bañando mientras yo sigo sin zapatos.
Fui yo quien se levantó primero y, por ende, fui la primera en bañarse. Normalmente, es Petra quien se levanta antes que yo, pero creo saber por qué me he despertado temprano, quizá es la emoción o algo parecido. Es usual que, por la ansiedad, a veces ni llegue a dormir.
Luego de que mi cabello queda por lo menos seco, desconecto el aparato y voy a buscar entre los primeros cajones de mi armario un par de medias negras; las encontré rápidamente y me las puse. Tomo el cepillo y comienzo a peinarme para que no luciese tan esponjado por como lo deja la secadora. Agarro algunas ligas para el cabello, las cuales guardo en uno de los bolsillos de la mochila que iba a llevar; me echo un poco de perfume en las muñecas y reviso mi celular en busca de algún mensaje nuevo antes que Levi llegara, pues, cerca de las seis de la mañana, Nanaba me había enviado un mensaje avisándome que, como también hay un lago cerca, tenemos que traer algunos pantaloncillos para siquiera poder entrar hasta que nos cubra la rodilla, o simplemente una ropa de baño por si nos apetecía nadar. Desde que lo leí pienso en eso. Así que Petra y yo ya teníamos un par de estos pantalones cortos en la mochila junto con unas camisetas.
Mi amiga sale del baño con la toalla, casi corriendo a cambiarse. Yo me río por ello y luego me siento en la alfombra para poder colocarme unas zapatillas para mi comodidad; ato los cordones y me levanto del suelo.
—¡¿Tienes la secadora por ahí?!—. La escucho gritar desde su habitación.
—Sí, sí. Esta aquí. ¿Te la paso o tu vienes? —pregunto mientras acomodo la correa de mis pantalones de mezclilla.
—No, mejor yo voy en un rato.
Escucho la puerta de mi cuarto abrirse y veo entrar a la de cabellos naranjas Ella lleva un pantalón de tela celeste con rayas blancas a los lados que combina mucho con la blusa de mangas cortas que trae puesta.
La ayudo a secar su cabello, pues a ella siempre se le dificulta usar la secadora.
—Levi llegará antes de las ocho —mencionó tras un bostezo.
Muy probable. A pesar de que él dijo que llegaría a las ocho, en verdad, a las ocho de la mañana tendríamos que estar en casa de Erwin listos para partir. En sí, este viaje nos lo merecemos por acabar las pruebas exitosa e impecablemente, sobre las notas, ese ya es otro asunto. El cabello de Petra se esponja y ella se coloca algunos ganchos para que el cabello no le caiga por el rostro. Se puso sus botas de taco bajo, sus aretes y mi celular vibra en la mesa.
Levi: Estoy afuera
Enviado a las 7:51.
Instintivamente, asomo mi rostro por la ventana de mi habitación que da hacia la calle y lo vi. Está con una camiseta y encima de esta tiene puesto un abrigo azul oscuro, observa su celular sujetándolo con ambas manos. Dejo de mirar por la ventana para hablar con Petra y avisarle.
Ya bajamos!! Espéranos un par de minutos
—Levi, ya llegó —digo en lo que saco una chaqueta de color claro. En las mañanas hace mucho frío. Petra se coloca velozmente un suéter delgado encima de su blusa.
—¡Te dije que llegaría mucho antes! —. Va corriendo hacia la pequeña sala y saca del sillón, un par de botellas de agua que dejo allí cuando era yo quien se bañaba — ¿Tienes las llaves?
—Si, ya las tengo en mi bolsillo. Ya le avisé a Levi que en un rato estaremos en la entrada.
Ella suspira aliviada y guarda su celular. Yo ya tenía el mío en la mano y salí de nuestro piso, a esperarla en el pasillo frente al ascensor. Veo a la Ral salir un par de segundos después y cuando ya estaba a punto de llegar a mí, la veo sonreír maliciosamente. La miro con una mueca algo extraña.
—¡Esto tomará solo unos segundos! —menciona a la par que me entregaba su mochila.
Corre presurosa, no a nuestro apartamento, sino al siguiente, donde está Gunther. Se para frente a la puerta y comienza a tocarla muchas veces y muy fuerte. Acerca su rostro y grita:
—¡Gunther, levántate, ya amaneció! ¡No seas flojo!
Regresa a mí tan rápido como se fue y justo en esos momentos el ascensor llega y abre sus puertas.
—¡Rápido, entra! —me dice mientras me empujaba suave y yo me río. Lo cierto es que tanto Petra como Gunther se asemejan a niños pequeños y siempre se retan el uno al otro.
Mi amiga se aferra a mi brazo mientras el ascensor baja con lentitud al piso número uno.
—Hey, no tomaste tu pastilla—. Me avisa Petra.
—Planeo hacerlo cuando lleguemos a casa de Erwin. Ya sabes, tiene efecto solo de ocho horas y debo tomarla a una hora exacta.
—Ya veo. Yo que me preocupaba —ríe. —¡Por fin! —exclama al ver el número uno en la pantallita. Ambas bajamos y finalmente salimos del complejo de apartamentos.
Caminamos por el pasto artificial que cubre la parte posterior, porque el auto de Levi está cerca de una entrada trasera. Mientras más nos acercamos, me siento más nerviosa.
Incluso creo que mis mejillas van a explotar al verlo ahora sosteniendo el celular, al parecer terminando una llamada, pues lo tiene pegado a la oreja. Luego de unos segundos, lo guarda en uno de los bolsillos de su abrigo. Tiene el rostro un tanto coloreado de rosa en las mejillas y la nariz. Agradezco de todo corazón que en las mañanas de esta ciudad haya un frío increíble, pues aquello provoca esos sonrojos involuntarios... Su mirada se posa en nosotras y yo desvío mi mirada sobre él al instante.
—Tres minutos —. Le escuchamos decir, él alude a que solo faltan tres minutos para las ocho y que, evidentemente nos tardamos. Ya nos encontrábamos frente a él. Miré de reojo a Petra, quien mantenía la sonrisa.
—Creo que trató de decir "buenos días" —. Petra me susurra, pero lo más probable es que Levi ya lo haya escuchado por la forma en que enarca una sola ceja. Por lo bajo, yo ya quiero reírme —. Así que, buenos días.
—Holaa, ¿Ya nos vamos? —digo más animada y con algo de confianza
Levi nos saluda a ambas en voz baja, como casi murmurando. Sé que Petra no estará conforme con aquello; sin embargo, Levi abrió la puerta de su auto para que entremos.
—¿Quiénes ya están con Erwin? ¿Te avisaron? —pregunto tras sentarme. Vaya auto, los asientos son muy cómodos. El pelinegro entra y cierra la puerta. Coloca su celular a un lado.
—Hanji junto con Moblit están, ella me llamó hace unos minutos. Mike y Nanaba ya deberían estar cerca para cuando lleguemos —Lo veo abrocharse el cinturón de seguridad y el auto comienza a moverse. Él mantiene una mano puesta en el timón.
Me gustan mucho sus manos y la delgadez de sus dedos.
Petra bosteza cubriéndose la boca con una de sus mangas, el suéter le queda algo grande en los brazos. También suelo subir las mangas para que no me entre frío en los dedos.
—Siento que me voy a dormir en el trayecto a la cabaña —dice mi amiga mientras apoya su cabeza en mi hombro. Sujeta su mochila, la cual no pesa mucho, con sus manos y sobre sus piernas. La mía está a un lado y tengo mi mano escondida en mi bolsillo tocando la pastilla aún en su pequeña tableta — ¿Cuánto tiempo demora el trayecto desde la casa de Erwin a la cabaña? —pregunta dirigiéndose esta vez a Levi.
Los ojos azules, muy oscuros y opacos observan a través del retrovisor. No fui yo quien le habló, pero su mirada se posa primero en mí y desvío mi atención hacia la ventana.
—Más o menos unas cinco horas o seis en el mejor de los casos, si no hay mucha congestión vehicular en el puente principal —responde regresando la mirada a lo que tenía en frente.
—Entonces sí, voy a dormirme. Asegurado —. Petra estira los brazos.
—Eh, pero si te duermes ¿Con quién voy a hablar en esas cinco horas? —bromeo.
—Levi y los demás estarán para ti —. Mis ojos se abren más de lo normal ante su sonrisa traviesa disimulada — ¿Verdad que sí? —. Él no responde, solo siente y yo golpeo levemente a Petra en su cabeza. Ella se queja y luego ríe contándome otra cosa.
Levi gira tras una esquina y desde allí puedo observar a Hanji, quien está de pie sosteniendo su celular y apoyada a una camioneta grande y blanca. La chica de lentes saluda con una mano a lo lejos, reconociendo el auto de Levi. El pelinegro aparca el auto frente a la casa de Erwin. Una vez apagado el motor, ya nos preparamos para salir, pero Levi no quiere hacerlo al ver a Hanji acercarse.
—Respondiendo a la pregunta anterior, creo que nadie más se dormirá así que puedes conversar con nosotros.
Me quedo quieta en mi asiento. Mi amiga me toca el hombro para que yo salga primero; no obstante, lo cierto es que aseguro estar con los nervios a tope. Yo había dicho de broma a Petra aquello de con quién iba a hablar, pues es más probable que me quede dormida con ella. Sin embargo, tal parece que las cosas van a cambiar.
Sonrío y salgo del auto, detrás mío sale Petra.
—¡Temprano como siempre, enano!
—Si te callaras, valdría la pena llevarte a mi cabaña —. La risa de Hanji no se hace esperar. Levi voltea a vernos a ambas, Petra y yo que moríamos de frío. Dentro del auto casi no se siente este frío. Levi parece querer reír, pero no lo hace.
Erwin sale de la casa junto con Moblit, con unas bolsas. Al vernos, nos saluda alegremente.
—¡________! ¡Petra! ¿Qué tal el viaje con el amargado?
Mi mejor amiga comienza a reír. Yo me acerqué junto con ella a donde está Hanji.
—Hola Erwin, Moblit... Le doy cinco estrellas por puntual
—¡Buenos días, chicos! Yo le doy cuatro porque no nos dijo "buenos días".
Veo de reojo a Levi ignorando a todos. Un par de chicos rubios y altos cruzan la pista. Nanaba y Mike ya están, al fin. Así que solo queda subir al auto.
—¡Hola, chicas! Dios mío. ¡Petra, me gusta tu suéter rojo! ¿En qué tienda lo compraste? —Hanji luce emocionada, al igual que yo, puede que incluso ni haya dormido. Nanaba se acera a nosotras y nos saluda una a una, ella trae puesto un vestido muy bonito ¡Un vestido! Y yo aquí muriendo de frío. Mike nos saluda asintiendo con la cabeza y todas le imitamos entre risas.
—¡No lo recuerdo! —responde Petra algo apenada.
—Chicas, disculpen la interrupción, pero ya vamos a partir, permítanme sus equipajes —. Moblit suena muy gracioso usando un acento inglés al hablar tan caballerosamente. Todas reímos. Nosotras entregamos nuestras no tan pesadas maletas, claro, solo me quedé con mi botella de agua y la pastilla. Luego caminamos unos cortos pasos hasta llegar a las puertas de gran auto.
Erwin deja que Levi guarde su auto en el garaje de la casa en lo que los demás vamos subiendo al vehículo. El rubio iba a manejar y de copiloto está Moblit, quien se revuelve el cabello.
Al fondo, hay un asiento largo donde caben cerca de cuatro personas. Hanji va directamente hacia él y se recuesta en todo el largo. Nanaba palmea las piernas de la castaña para que nos haga espacio, incluso se sienta encima de sus piernas ante las quejas de Hanji. Yo aún dudo si podemos entrar las cuatro allí.
—¡Contigo no se puede, Hanji! —Nanaba exclama divertida una vez que Hanji hace caso omiso a las palmadas de Nanaba —. Voy a sentarme con mi novio.
Dicho y hecho, la rubia de cabellos cortos se sienta al lado de Mike, quien está detrás de Moblit, conversando con este.
—¡Ahh, ya quiero comer! Erwin, haremos una parada en una gasolinera para comprar, ¿verdad? —pregunta la de lentes antes de hacer un espacio a su lado a Petra, quien acaba de subir.
—Si, estamos obligados a hacerlo ya que alguien, olvidó traer snacks para acompañar la ida y el regreso —. Hizo mucho énfasis al decir "alguien".
—Uy, ¿Quién fue para pegarle? —. Nanaba habla girando en nuestra dirección. Erwin observa a la rubia entrecerrando los ojos mientras ella aguanta una risa al no voltear a verlo. Efectivamente, es Nanaba quien se olvidó.
Suelto una carcajada con la cual todos me acompañan. Levi sube a la minivan y entrega unas llaves a Erwin. Yo me siento en un asiento vacío delante pues quiero ver a Petra y Hanji sentarse juntas, además que era una forma de vengarme tras lo sucedido en el auto de Levi Ackerman.
Petra Ral me observa como queriendo hablar con los ojos, rogando mentalmente para que me sentara junto a ella, que aún hay espacio, mientras tanto, Hanji se encuentra feliz de la vida sacando de las maletas, que se encontraban atrás; un par de mantas.
Me río en la cara de mi amiga.
Pero creo que al final es ella quien ríe más, pues Levi Ackerman se acaba de sentar al lado mío.
Yo, que estaba volteada, con las rodillas en el asiento; regreso a mi posición inicial, sentándome bien. Escucho la risilla de mi amiga y me ruborizo.
—¿Practicaste algo de dibujo en la noche? —. Levi no me mira al hablar, su vista está fija en frente. Marcan las ocho y media en mi reloj de pulsera y Erwin enciende el motor.
—No pude. Tenía un curso corto y regresé tarde a mi casa, solo para dormir —respondo sin tapujos. Levi está cruzado de brazos. En un instante su rostro gira a verme y creo que eso es lo más de cerca que lo he visto.
Y bueno, vuelvo a confirmar que es apuesto. Incluso se ve más apuesto que la primera vez que lo vi y supe de él. Levi y su ropa de tonos azules oscuros... ¿Acaso trata de matarme? Todo le queda tan bien...
Me acomodo en el asiento esperando su respuesta. Yo estoy del lado de la ventanilla.
—¿Un curso? —pregunta.
—¡Sí! La verdad solo eran unos temas extras en mi carrera.
—¿Te va bien?
—A veces se me dificulta, pero los resultados siempre me son favorables o al menos la mayoría —Sonrío.
El vehículo comienza a avanzar. Nanaba da un grito de júbilo a la par que volteaba a vernos.
—¡A divertirnos! ¡Por fin acabaron los malditos exámenes! —Río ante lo dicho por la rubia mientras tapo mis labios con ambas manos.
—¡Erwin, pon música!
Nuestra agradable chica de lentes, quien está cubierta hasta el cuello por mantas y Petra trenzaba su cabello; grita algo eufórica por algo de música.
—¡¿Les parece "Highway to Hell"?!
Moblit le da un codazo a Erwin para que deje de preguntar y lo reproduzca la canción de una vez.
—Te voy a decir...—escucho a Levi hablarme, acercándose un poco más a mí, así que sin poder ocultar la sonrisa volteo a verlo —. Erwin conduce un poco... extraño.
—¿A qué te refieres con extraño? —pregunto acercándome yo también un poco. Levi se queda perplejo unos segundos ante mi acercamiento, aunque la verdad solo puedo decir eso por sus acciones. Su rostro sigue igual de inexpresivo y continúa:
—Verás... Él es...
Comienza a sonar los primeros segundos de música. Muevo mi cabeza instintivamente en son de la canción. Pero antes de que Levi pudiese seguir hablando, las voces de ambos chicos rubios que iban en la parte de adelante, interrumpen:
—¿Carretera libre? —pregunta Erwin.
—Carretera libre —afirma Moblit con una sonrisa.
—¡Súbele!
Mi corazón casi salta de emoción tras el arranque veloz que llega a tomar el auto. Miro a Petra quien casi cae encima de la castaña que sigue riéndose. Ella me ve devuelta y me muestra su lengua.
Erwin empieza a cantar en voz alta y aunque no tiene la mejor voz del mundo, la euforia de todos nosotros nos hace seguirle el canto. Lo hago yo también mientras Nanaba nos alienta y Mike aplaude
De reojo veo a Levi con los ojos cerrados de forma suave, él está acostumbrado a la velocidad que maneja de su amigo. Y a mí...
Pues, a mí me parece fantástico cantar a su lado.
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⊰ 𝐍𝐎𝐓𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐔𝐓𝐎𝐑! ⊱
¡He aquí el capítulo!
Espero de todo corazón que les haya gustado ♡
nos leemos en la próxima actualización del día domingo.
¡Muchas gracias!
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