𝟏𝟏 | 𝐒𝐀𝐋𝐔𝐃𝐎 𝐃𝐈𝐒𝐓𝐈𝐍𝐓𝐈𝐕𝐎
❝ saludo distintivo ❞
Hoy tengo más libros que llevar, libros que entregar a la biblioteca y otros de estudio, en mi mochila no entran todos ellos, por lo tanto, llevo uno en brazos, junto con una hoja encima, llena de mis apuntes con las palabras claves resaltadas para el examen que se dará en la primera hora de clase. Además, en mi otra mano llevaba una pequeña bolsa de papel con la ropa limpia de Hanji.
Suspiro sintiéndome un poco cansada.
Entro al lugar mostrando, con algo de dificultad, mi identificación de estudiante. Camino con ligera prisa, no es muy tarde, pero tampoco es temprano. No pienso tener la bolsa todo el día por el hecho de que la ropa podría arrugarse, así que necesito encontrar a Hanji lo más antes posible. Mis clases empezarán a las nueve en punto y son las ocho y algo. Petra no está conmigo ahora, pues ella empieza sus clases a las 2 de la tarde. Y Gunther, pues, de seguro y no viene el muy flojo. Después de todo, los lunes son muy pesados para él.
Cuando sentía que no veía a Hanji por ningún lado, ver una cabellera rubia es un rayo de esperanza. Veo a Nanaba a lo lejos, junto con otros dos chicos, uno de ellos, Mike. Me siento automáticamente aliviada. Hanji siempre llega tarde a las clases mañaneras, así que puedo ir a entregarle la bolsa de ropa a la rubia alta, para que ella la devuelva por mí.
—¿________? —. Al parecer ella me ha visto primero antes de que yo pueda decir algo. Mike me saluda con la mano, y el otro chico me miraba un poco curioso, pero al poco rato hace un gesto como saludo —¡Hola _______! ¿Cómo estás? ¿Qué tal la pasaste el domingo después de la fiesta?
Como siempre, Nanaba cuenta con esa habilidad bastante carismática. La capacidad suya de mostrarse siempre sonriente y amable se asemejaba a la de Petra con sus amigos más íntimos, sin embargo, Nanaba siempre ha sido de esa forma con cualquier persona. Supongo que la rubia estaba en una posición más alta en el nivel de sociabilidad, después de todo, ella es sobresaliente en este lugar.
—¡Hola, Nanaba! Eh, estuve bien, de hecho, volví a salir. Me mudaré en unos días así que ando atareada...—. Ella se sorprendió un poco y asintió como comprendiendo. —¡Hola, Mike! Y, eh...—miré al chico, esperando a que dijera su nombre.
El chico, de cabellos entre castaño y rubio me observó con una tímida sonrisa.
—Colt —respondió simple.
Le digo mi nombre también, aunque me da algo de pena el presentarme a gente nueva, cosas así me suceden cuando conozco a más personas —. Cierto, Nanaba, me preguntaba si podías entregar esto por mí a Hanji...—hablo mirando hacia la chica alta.
—¡¿Es su ropa?! ¡Claro! —. Sujeta la bolsa de papel, viendo el interior en el proceso, sosteniéndola en la mano izquierda.
—Gracias, me salvaste de una —. Agradezco enormemente el gesto. Reviso la hora en mi celular.
—¡Verdad! ¿Vas a ir con nosotros el fin de semana? Erwin me lo dijo, pero prefiero confirmarlo por mí misma, y si no sabías, ¡te digo que tienes que ir! Va a estar de locos si juntamos al rubio bien peinado con Moblit.
—Sí, sí voy a ir, aunque aún no sé a dónde exactamente van a ir —. Y es verdad, Levi mencionó un "paseo" mas no el lugar. Me sonrojo un poco al recordar.
—Bueno, bueno, iremos a la cabaña que era de la familia de Levi para celebrar el final de los exámenes de esta semana. Ya que su familia no vive allí, va a ser toda para nosotros —. Nanaba lucía muy emocionada al respecto —. Antes de que me olvide, pásame tu número de celular para que pueda explicarte más o menos a qué hora partiremos, pues queda un poco lejos y los niños aún no deciden a qué hora partir, Hanji quiere a las diez de la mañana y yo quiero a las ocho. ¡Puras excusas! ¡Ella puede levantarse temprano!
Sonrío mientras le dictaba mi número de celular. Bien, ahora volviendo a ver la hora en mi celular, tengo tiempo para ir a comprar algo de comer en la cafetería externa e ir a comprar también unos nuevos bolígrafos, pues siempre uso el de tinta negra y ya se ha acabado el último que tengo. Así que solo voy a despedirme de Nanaba, Mike y Colt antes de irme.
—Cierto, Nanaba, ¿Te recortaste el cabello? —pregunté. No lo había notado antes, pero justo cuando estaba a punto de decir "adiós", vi su cabello con cierta curiosidad, si bien desde que la destaco entre toda la gente la he visto con el cabello corto, ahora parecía estarlo más.
La rubia pasa unas manos por su cabello tímidamente.
—¡Lo notaste! —. Me tomó por los hombros ante mi sorpresa —. Ni Mike, ni Colt lo notaron. Creo que me gustas más que mi novio, _______.
Me río ante lo dicho por la más alta. Mike Zacharius pasa sus dedos por los cabellos que le caen sobre la cara y casi los ojos, y los movió hacia atrás, dejando ver su frente.
—Recién lo veo. Lo siento.
Nanaba y yo comenzamos a reírnos.
—¡No pongas de excusa que tu propio cabello no te dejaba ver!
—Justo eso iba a decir —escuché a Colt decir aquello antes de que él también suelte una carcajada. Mike tiene una pequeña sonrisa.
—Chicos, ya es hora de irme.
—¿Clase de las nueve? —Colt se dirigía a mí.
—Ni que lo digas.
—Suerte.
—Gracias.
Apresuro el paso una vez que di la vuelta. ¿Una cabaña? Nunca había ido a una y por lo que escuché de Nanaba, parece ser que se quedarán allí todo el fin de semana. Además, esa cabaña es de Levi Ackerman...
En la cafetería, pedí para llevar. En la parte de al lado había una máquina expendedora de golosinas, de la cual saqué una barra de chocolate. Guardo el chocolate en un compartimento de mi mochila y camino hasta llegar a la librería del primer piso, donde compro los bolígrafos. Después de recibirlos y pagarlos, subí las escaleras, pasando por los pasillos.
Entro al salón designado para la clase y me siento en una silla cualquiera, colocando mi mochila a un lado.
El profesor de turno entró con cerca de treinta hojas en mano.
Va a ser un examen largo, me dije a mí misma al ver cómo algunos de los estudiantes ponían muecas extrañas al ver la mencionada hoja de práctica.
No he pasado la noche estudiando en vano, así que voy a tratar de responder todas las preguntas. Agarro el bolígrafo nuevo y empiezo a marcar.
...
—Tienes cara de haber rendido un examen super difícil.
—Esa cosa fue imposible de hacer, en cambio tú luces bien confiada, _______—. Farlan hace una expresión triste a propósito, lo que causa en mí, sin querer, una risa.
Palmeo su espalda unas dos veces para animarle un poco, mientras sigo riéndome.
—Ya, ya, de seguro la próxima lo harás mejor.
Me encontré con Farlan en la sala de almuerzo, bueno, se podría decir que él fue quien me encontró decidiendo que comer, perdida en mis pensamientos... ¡Es que no podía decidir! Comida china aquí, o pollo frito allá. O simplemente puras frituras fuera de la universidad para pasar el rato.
—¿Has decidido que comer? ¿A qué hora te toca tu segunda clase?
—Para nada. No me decido —digo aun mirando los puestos —. Mi segunda clase empieza a la una...
—¿Vamos por hamburguesas?
Farlan tiene sus manos escondidas en los bolsillos mientras me sonríe amigablemente.
—Vamos, vamos. Ya me entró un hambre como la tuya apenas las mencionaste —respondo mientras salíamos del campus universitario. Caminamos a la par por la vereda. Algunos autos estacionados estaban por allí, que pertenecían a los chicos de último año, como Erwin.
Farlan empezó a reír al ver mi emoción.
—Sigo pensando que yo tengo más hambre que tú.
—Ya lo veremos.
El rubio pide dos hamburguesas, diciendo que posiblemente no lleguen a llenar el hecho de que no desayunó por temor a perder la clase. Yo también pedí más papas fritas.
Nos sentamos cerca de la mesa para poder comer tranquilamente.
—¿Tienes planes el fin de semana?
La pregunta me sorprende un poco. Tomo un poco de soda antes de responder.
—Oh, sí tengo. Al parecer uno muy largo.
—Ahh, ¡qué mal! —Adoro cuando Farlan exageraba con sus expresiones. Es divertido de ver y me saca una sonrisa —. Quiero que conozcas a mi grupo de amigos.
—¿Tus amigos?
—See, los viernes y sábados nos reunimos en un club nocturno, tocamos allí, y mi amiga Isabel es la vocalista —. Dio un mordisco a su hamburguesa después de decirme aquello.
—¡Que increíble! Quizás otro día pueda ir a verlos con mi amiga Petra y con Gunther —. Que emocionante me resulta. Ya que esta semana terminaban los exámenes, es muy probable que me encuentre libre la próxima, además, ha pasado mucho tiempo desde que no salgo a un night-club con amigos.
Terminamos de comer y salimos a caminar por los alrededores del campus. Tal vez debería decir que yo fui la única que terminó de comer. Farlan pidió otra hamburguesa más, la cual ahora estaba sacando de su envoltorio. ¡Este chico come y come, y sigue tan delgado!
—¿Quieres probar?
—Que gracioso.
—Lo digo enserio —. Su sonrisa me dice lo contrario. Pensé, ¿por qué no? Después de todo yo voy a ser el primer mordisco. Estaba frente suyo y mordí la hamburguesa que el seguía sosteniendo con sus manos y yo tengo las mías sobre sus muñecas.
—¡Casi te llevas todo!
Trato de no reírme en lo que estoy masticando.
Caminamos en el frente principal donde se encontraba gente de todo tipo, de todas las carreras y clubes. Fui a cepillarme los dientes en el baño de mi facultad mientras Farlan iba a hacer lo mismo. Fue algo rápido, pero al salir me encontré con una chica de cabellos rojos oscuros.
Isabel.
Y pensar que de seguro es tan talentosa e increíble con el canto. Me mira por unos segundos, quizás quería decirme algo, yo solo guardé en mi bolsillo el pequeño brazalete que llevaba puesto hace unos minutos atrás, siempre lo quito cuando voy a lavarme las manos.
Vaya que Isabel es bonita. Ella entró al servicio sin decir alguna palabra, solo sonriente.
Camino de regreso a donde Farlan y yo quedamos en vernos otra vez y al bajar las escaleras lo encontré. Planeaba asustarlo por detrás, pero al parecer ya ha notado mi presencia desde el primer momento en que pise el escalón, así que mi plan se frustra instantáneamente.
—¿Qué tramabas? —pregunta con ligera diversión. Estaba recostado en la pared del edificio, en uno de los pasillos interiores.
—Nada —contesto alargando la "a" del inicio— ¿Tienes clases?
—En el edificio B de al lado.
Sonrío y seguimos hablando sobre las clases y lo que ya habíamos conversado en la fiesta. No me acostumbro a recostarme en las paredes, por ello estoy hablando de pie frente a él. El pasillo comienza a llenarse de estudiantes. Ya van a ser la una mientras conversamos. Como hace unas horas predije, Gunther no vino, no lo vi en la clase que compartimos ni tampoco con sus otros amigos. Petra estará por aquí en una hora, así que, cuando ella llegue, planeo decirle sobre el pequeño viaje a la cabaña al que planeo invitarla...
Estaba a punto de despedirme de Farlan, cuando sentí una mano despeinar mis cabellos, dando leves palmaditas.
Al dejar de sentirlas, puse mis manos sobre mi cabeza asombrada, y Farlan tiene la expresión de haber visto un fantasma mientras mira hacia la derecha. Yo miro a la dirección a la que él está viendo, por instinto.
Levi Ackerman con algunos chicos de su club se alejan por el pasillo caminando de lo más normal.
Veo como voltea levemente la cabeza, mirando a mi dirección y me saluda con un movimiento de mano.
Apenas levanto mi mano para responder a su saludo, él me muestra su celular mientras toca repetidas veces uno de los bordes y luego siguió su paso sutil hacia el salón de artes, que está más adelante.
Permanezco callada un buen rato.
—¿Ese era Levi?
Farlan sigue mirando el grupo, ya a lo lejos.
Yo asiento un poco extrañada por el suceso.
¿Me mandó un mensaje al celular y no me percaté?
—Pff, estás muy roja.
Ya lo sé, Farlan, no tienes por qué decirlo, solo haces que me sienta más apenada. No me esperaba eso de Levi, bueno, pues antes parecía ser que solo me dirigía la palabra cuando estábamos solos y no entre tantos estudiantes.
Me siento feliz ahora, y no puedo borrar la sonrisa apenada de mi rostro. Cuando llegue al salón de clases revisaré los mensajes.
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