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𝟎𝟐 | 𝐔𝐍 𝐀𝐋𝐓𝐎 𝐈𝐍𝐃𝐈𝐂𝐄 𝐃𝐄 𝐅𝐑𝐀𝐂𝐀𝐒𝐎


  un alto índice de fracaso 


Hoy vi las nubes, y sé que todo va a terminar mal. Lloverá. Lloverá mucho. Lloverá tanto, que ya puedo verme pelear con Gunther para saber con quién Petra va a compartir su paraguas, si es que terminamos clases a la misma hora. Pues ella es la única que trae todos los días y nosotros no traemos porque sí y porque podemos.

Luego nos ven llorando y haciendo berrinche empapados, en fin ¿Para qué precipitarme al futuro, es decir, dentro de unas seis horas?, si en el presente tengo más problemas que cualquier otro día.

Primero, tengo que pasar entre todas las chicas que están frente mío. Si pudiera decirlo mejor, mencionaría algunos chicos de tercer año que no se llaman "Levi" y se apellidan "Ackerman", están, al igual que yo, tratando de pasar al otro lado del edificio, entre todo el grupo de chicas que cuchicheaban entre sí y posiblemente ven a Levi guardar sus cosas en su casillero.

No era la gran cosa. Solo era Levi siendo Levi y actuando como Levi. Ignorando a todos y tal vez algo molesto. Pude verlo entre la barrera femenina solo unos microsegundos y eso bastó para que yo voltee y busque ir por una segunda puerta, aunque eso me perjudicaría pues llegaría más tarde a mi casillero.

—¡______, espera! —. Gunther, como siempre llegando tarde, me detuvo agarrando la mochila que llevaba a mis espaldas.

—Voy a llegar tarde a clases si ellas no se mueven.

Reí un poco. Miro a Petra, ella va a querer llorar de la risa mientras veía como Gunther trata de interrumpir la charla de las chicas. Comencé a pensar que quizá ellas eran parte de un mismo curso. Algunas voltearon a mirar. Quizá una reunión importante.

Petra se remangó más la camiseta rosa que tiene y pidió permiso amablemente. Debido a su voz tendiente a baja al hablar con desconocidas, acaba de ser ignorada olímpicamente.

—Nuestros intentos fallan —dijeron al mismo tiempo.

Espera, oh no, al mismo tiempo. Aquí empieza la tercera guerra mundial.

—¡Me debes un chocolate! —dicen, nuevamente al mismo tiempo. Petra y Gunther tienen fuego en los ojos.

Si pudiera explicarlo de la mejor manera, sería algo como: acordamos que cada vez que un par de nosotros diga al mismo tiempo una palabra o una frase, uno de los dos debería de decir a velocidad supersónica: "Me debes un chocolate", y así. Tontería y media, pero divertida al fin y al cabo... Hasta que se vuelve personal.

—¡A un lado! —alcé la voz

—¡No te alteres!

—Lo siento, pero como dije antes, voy tarde.

Agarro mi mochila, que antes la había dejado en el suelo por lo pesada que está, y la coloco en mi pecho para pasar entre todo el gentío que se empieza a dispersar, supongo por el horario. Levi, evidentemente, ya no está cerca de los casilleros, se topó con sus amigos y se retiró hace como varios minutos.

Cuando logré llegar a la zona de casilleros, sonrío triunfal. Pero como siempre las cosas me salen mal... tropecé por el apuro y caí sentada, pero feliz, y con vergüenza. Luego de unos instantes me eché en el suelo, la mochila pesa bastante. Me dolió. Oí las risas de mis amigos que se acercaban caminando despacio como si ya no fuera lo suficientemente tarde. Pero que va, yo ya he previsto que este iba a ser un mal día.

—Joder, la dejas sola unos minutos y ya se está lastimando—. El moreno se acercó a mí extendiendo una mano mientras contenía la risa.

Petra quiere orinarse de lo gracioso que fue verme caer y se echó conmigo en el suelo, para ver pasar a toda la gente que llegaba tarde a sus respectivos cursos.

De igual modo ya era tarde, y, por tanto, ¿para qué apurarse?

Gunther al final se sentó a nuestro lado, en el suelo.

Fue lindo ver que al menos yo no pase vergüenza sola.

... 


No encontraba por ninguna parte a Petra Ral. Ni a Gunther. Son casi las tres de la tarde, llueve como pronosticamos y casi todos mis compañeros de curso ya se han ido a casa o pasaron a otra clase. A un lado mío, pasan algunos chicos sudorosos del partido de basquetbol, parece ser que ya no tienen clases después de eso, por sus caras sonrientes y los planes creados en voz alta. Me siento una pulga a lado de ellos.

De pronto, en medio de mi caminata, me veo frente al aula de arte. La puerta está levemente abierta como invitándome a echar un vistazo. Y, la verdad, es que sí, sí quiero hacerlo. A lo mejor él está allí, y si no, podría ver alguno de sus lienzos.

Mire un extremo del pasillo antes de observar el interior del aula. Sorprendentemente, se volvió un pasillo más solitario que el historial amoroso de Gunther. Triste.

Pegué mis manos a la puerta del aula trescientos tres y observé el interior. Impecable.

Nada.

Nada, nadie.

Retrocedí mientras suspiraba un poco. En verdad, realmente esperaba que él estuviese dentro.

Volteé para ir a bajar las escaleras. Camino a pasos rápidos a esa dirección, algo molesta, porque recuerdo que aún no encuentro a ese par.

Procedo a bajar las escaleras con cierta molestia en mi rostro y en el momento en que abrí los ojos para ver donde pisaba, Levi Ackerman está mirándome con sus exóticos ojos azules llenos de tormenta y nubes oscuras, mientras una de sus manos con sus largos y delgados dedos se aferraban a la baranda de la escalera.

Nuestras miradas se conectaron por un efímero momento. La escalera es tan estrecha que siento que voy a morir. Después, él desvió su mirada hacia arriba, a los siguientes escalones.

El sube mientras yo sigo bajando de forma lenta a comparación de cómo bajaba antes de toparme con él. Volteé a ver si Levi aún no ha finalizado todos los escalones; pero, simplemente ya no está.

Cuando llegué, por fin, al primer piso, me sentí feliz. Me entró el extraño sentimiento de querer saltar de alegría, pero no quería tropezar y caer de nuevo. Vi a Petra en la puerta posterior con un paraguas y Gunther como loco corriendo entre todo el aguacero, un chico de la lluvia, gritando como espartano y cuando me vio a metros de él, pegó el grito de su vida. Esto provocó el susto a Hanji Zoe que paso cerca con su mochila, llegando a tirar las cosas que cargaba en brazos. Incluso los lentes saltaron.

Me acerqué para ayudarla. En el suelo hay pinturas de pequeña medida, casi del tamaño de la mitad de un cuaderno.

—No te preocupes —dice mientras mueve las manos de forma graciosa—. Voy a hacerlo yo, si alguien más lo toca o los ve, ese enano feo se enojará conmigo.

Mis manos se detuvieron a casi centímetros de tocar aquello. Hanji me muestra una sonrisa divertida y apenas recoge todo con descuido, parte a correr como un rayo. Poco después, un chico va tras Hanji, parece estar desesperado.

Me quedé aun en cuclillas, pensando por un momento. Después de un largo rato, Petra exclama:

—¡Oh! Parece que Hanji Zoe olvidó su paraguas.

Petra agarró el objeto que antes estaba tirado en una zona de césped.

—Sería una pena si ella regresa y no está—bromea Gunther. Ya puedo adivinar lo que piensa, quiere usar el bendito paraguas para irse a casa.

—¡Yo se lo voy a dar!

Petra se sonroja un poco mientras trataba de quitarle aquella cosa a Gunther. Imaginé que forcejear con un tipo alto como Gun, le genera bastante esfuerzo físico.

Pero por otra parte me pareció extraño.

Me subí a una de las bancas y quité el paraguas de la mano de Gunther. Considerando que ya ha pasado un largo rato, dije:

—Lo usare yo. Mañana se lo devolveré —. Suena como una excusa. Y tal vez, lo es.

—Pero ella lo necesitara hoy —Petra cuestiona, pero poco después mira al cielo. Parece que va a terminar pronto.

—Bueno, Gunther se lleva toda la culpa.

—¿¡Por qué yo!?

—Porque gritaste como vieja loca y la espantaste —digo mientras bajo de la banca.

—Me declaro culpable.

Juntos salimos entre toda la lluvia, que poco a poco parece disminuir en fuerza. Petra y Gunther con el paraguas de ella y yo con el paraguas de Hanji. Llegó un momento en el que tuvimos que irnos por diferentes caminos. Por mi parte, tengo que ir en tren eléctrico; ellos, en parada de autobuses o caminando, por lo menos la casa de Petra no está tan lejos. Los despido agitando la mano. 

El remordimiento me cubre bastante tarde, cuando ya estoy sentada dentro del tren. Con el paraguas cerrado en mis manos, leo el diminuto nombre que poseía.

Levi Ackerman.

Me entró nervios, ¿yo sabía que es suyo? No lo supe, por lo menos hasta que me despedí de mis amigos. 

¿Podré devolvérselo mañana? ¿y si mejor se le entrego por medio de Hanji? Ya que ella parece más sociable y no tiene cara de querer meterte un puñetazo en el rostro. Me reí en mi mente. Aunque también me gustaría entregárselo yo misma. Pero, claro, cualquier cosa que haga siempre tiene un alto índice de fracaso. Miré por la ventanilla, ha dejado de llover.

Guardé cuidadosamente el paraguas retráctil en mi mochila casi vacía. Y mientras siento el tren moverse, recuerdo lo que Hanji ha dicho. No pensé que ellos se llevan así de bien, considerando la personalidad extrovertida de ella y a pesar de sus torpezas, él le confía algunas cosas suyas. Tal vez a Levi Ackerman le gusta Hanji Zoe.

Si lo pienso de ese modo, ellos podrían ser una bonita pareja. 

Sin darme cuenta, por alguna extraña razón, me entraron ganas de llorar.


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⊰ 𝐍𝐎𝐓𝐀 𝐃𝐄 𝐀𝐔𝐓𝐎𝐑! ⊱

¡Hola, Hola!

Aquí estoy con un nuevo capítulo ♡ Comenten que les pareció y denle a la estrellita 

Hasta la próxima actualización.


Lo de arriba es una muy antigua nota mía JAJAJBJAB













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