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Capitulo 14

14 | Reunión, parte II

Megumi observó a Inari mientras bebía una piña colada, parecía estar realmente feliz por haberse encontrado con una vieja amiga, por ende, había decidido solo observar y escuchar la conversación que las dos féminas tenían frente a él. Por lo menos eso era lo que pretendía hasta que cierta canción comenzó a sonar.

En aquel momento tanto él como Inari compartieron miradas.

—¡Megumi, es nuestra canción! —exclamó la rubia, separándose de Rose y tomando las manos de Megumi—. Es una lastima que no te guste bailar.

Megumi la miró con una ceja levantada.

—Preguntame.

—¿Qué? Pero si acabas de rechazar a Rose.

—Ya sé, de todas maneras, preguntame.

Inari lo miró con confusión.

—¿Quieres bailar? —preguntó ella, extendiendo su mano hacia Megumi.

Él sonrió, tomando la mano de Inari:— Encantado.

Inari sonrió ampliamente, arrastrando a Megumi hacia el centro de la pista de baile, cerca de donde se encontraban Itadori y Aoi.

—I've never met nobody like you. Had friends and I've had buddies, it's true —cantaba Inari, sonriendo—. But they don't turn my tummy the way you do. I've never met nobody like you.

Megumi la hizo girar sobre su propio eje mientras reía.

—You're never not on my mind, oh my, oh my. I'm never not by your side, your side, your side —le siguió Megumi—. I'm never gon' let you cry, oh, cry, don't cry. I'll never not be your ride or die, alright.

Ambos reían mientras bailaban y cantaban, fue así hasta que la canción acabó. Ambos había decidido que aquella era “su” canción debido a que, un dia en el que Inari incentivó a Megumi para faltar a clase, mientras ambos iban en el auto, aquella canción sonó, extrañamente, ambos la conocían, por ello, la cantaron como si fueran fanáticos de la banda que la cantaba.

Cuando comenzó la siguiente canción, algo que ciertamente no esperaba, un par de manos con tatuajes tomaron la mano de Inari, haciendo que ella se girara y observara, asombrada, al individuo frente a ella.

—¿Az? —preguntó ella, observando con sorpresa al pelinegro frente a ella.

—El único y original —el chico de ojos azules sonrió—, ha pasado tiempo, Inari.

—Mucho más de lo que quisiera admitir —Inari se lanzó a abrazarlo, él no tardó en corresponder el abrazo.

—¿Quieres bailar? —preguntó el pelinegro—, claro, si a tu amigo no le importa.

Az miró a Megumi con una media sonrisa, instintivamente él negó con la cabeza, acostumbrado a que otros pidieran bailar con Inari cuando él estaba con ella, y fue a sentarse en su lugar junto a Nobara.

—Te están robando tu torta, Megumito —se mofó la castaña, irritada, observando como Rose se dirigía a las dos chicas que coqueteaban con Gojo y Toji.

Mientras que Nobara miraba con molestia a Rose, los ojos de Megumi no se separaron de Inari, quien contoneaba su cuerpo al son de la música. Rápidamente el hombre pidió otro trago y soltó un largo suspiro luego de recibirlo.

Por su parte, Inari se sentía plenamente feliz, por lo menos fue así hasta que vio una cabellera rubia acercarse hasta ellos, fue así como, con algo de pánico, se esconde detrás del fornido cuerpo de Az, quien solo soltó una risita.

—¿De quién nos escondemos? —preguntó, burlón.

—Mi ex novio.

—¿De mi? —se burló Az, con una sonrisa, cuando Inari lo miró de mala manera el hombre solo sonrió aún más— ¿Cuál es el plan?

—Yo camino frente a ti y tú me cubres como un gran escudo humano.

—Entre más raro actúes más fácil será para él verte.

—¿Entonces qué sugieres, señor de los planes? —respondió ella, poniendo sus manos en sus caderas.

Az se giró y la tomó de las manos, bailando mientras caminaban, haciéndola reír, de esta manera, Az la guió para llegar hasta la mesa en donde sus viejos amigos se encontraban sentados.

—A penas vimos la actividad sospechosa que se formaba en torno a Az supimos que eras tú, Ina —dijo uno de los amigos de Az, chocando puños con Inari—..., Az , debo decirlo, a tu lado Inari hace que te veas como un delincuente en potencia a punto de secuestrarla para poder pedir una recompensa a su familia.

Todos miraron al hombre con el ceño fruncido.

—Ves muchas telenovelas, Nicolas —dijo Rose entre risas.

—Están muy buenas, no pueden culparme, en el último capítulo de mi telenovela el mafioso tomó la mano de la protagonista —chilló Nicolas, demostrando lo emocionado que se sentía por lo dicho.

—Ya estoy cansado de escucharte hablar de tus novelas turcas —chilló otra persona del grupo—. Todo el día estás hablando sobre eso, mira, ahí está Inari. ¿Por qué no mejor hablamos de ella?

Nicolas observó al hombre de mala manera.

—Lo tomo, pero me ofende muchísimo.

Az, quien tomaba la mano de Inari, se sentó en el medio, sentando a Inari en sus piernas, a quien aquel gestó pareció no importarle.

Por su parte, Megumi le dio un largo trago a su margarita.

—¿Les molesta si voy saludar a Amatista y Yui? —dijo ella con una sonrisa—. Creo que es mejor estar con él grupo completo.

—Vamos por ellas antes de que les hagan un desaire —dijo Rose con una sonrisa.

Inari se levantó junto a Rose rápidamente, ambas se dirigieron hacia las dos chicas que coqueteban con Toji y Gojo, Inari decidió sorprenderlas al tomarlas de la cintura y pegarlas a su cuerpo, separandolas de los dos hombres mayores.

—Hola, preciosas —dijo ella, sorprendiendo a las dos chicas.

—¡Inari! —exclamaron, sorprendidas, al unísono.

—¿Les molesta si me las robo? —preguntó ella.

—¿Qué? —preguntó Toji, confundido—. Am, no.

—Hablaba con ellas, no necesito de su permiso para llevármelas, señor Fushiguro. Solo necesito saber si ellas quieren venir conmigo o no —dijo Inari, manteniendo su sonrisa seductora, levantando una de sus cejas.

—¿Pero que cosas preguntas? —exclamó Amatista—. ¡claro que nos vamos contigo!

La sonrisa de Inari se expandió, acto seguido, desvió su mirada hacía Gojo, guiñandole el ojo antes de irse.

—Las llevaré a la mesa e iré a buscar a mis amigos —dijo Inari, viendo por el rabillo del ojo como un hombre de cabellera rubia se acercaba a Gojo y Toji

—I save dick by giving it CPR, I save dick by giving it CPR, yes —cantaban las mujeres del grupo al unísono—. Put my mouth on it like CPR. Let's make porn and watch it on VCR.

Nobara y Rosa rieron mientras se abrazaban, ebrias.

—¡Quisiera que Maki estuviera aquí ahora! —exclamó Nobara.

—¿Esa quien es? —preguntó Rose—. Tiene nombre de ser jodidamente sexy.

—¡Lo es! Ella es el amor de mi vida, la princesa de mis sueños.

Inari rió mientras Nobara le hablaba a Rose de lo maravillosa que era Maki, curiosamente, ella era una de las más sobria del grupo. Gracias a la frecuencia con la que bebía su resistencia al alcohol era increíble, aunque la mayoría de veces en las que solía beber lo hacía para emborracharse haciendo que esta resistencia pasara desapercibida.

—Entonces, preciosa, ¿Cual de estos dos caballeros es tu novio actual? —preguntó Amatista, señalando a Megumi e Itadori mientras sonreía.

Inari soltó una risita.

—Ninguno, estoy soltera desde que lo dejé con mi último novio.

Amatista la miró, sorprendida.

—¿Me estás jodiendo verdad? Tú nunca estás soltera.

—Nop, llevó uno o dos meses sin estar en una relación —respondió ella, bebiendo de su margarita.

Los viejos amigos de Inari la miraron, boquiabiertos, mientras, ella solo desvió la mirada.

—Entonces, Az, ¿como ha ido todo con tu carrera? —preguntó la rubia, intentando desviar el tema de conversación.

Az tomó un poco de aire antes de responder.

—Bien, supongo, ahora estoy haciendo mis practicas. Pronto me graduaré y comenzaré mi internado —dijo, sorprendiendo a Megumi e Itadori.

—¿Estudias medicina? —preguntó Megumi, genuinamente sorprendido.

—Seh —respondió, restandole importancia al hecho.

—¿Puedo hacerles una pregunta personal a los dos? —preguntó Megumi, mirando a Inari y Az quienes asintieron—. ¿Por qué terminaron? Parece que aún se llevan bien así que es obvio que ninguno hizo algo que molestara al otro.

Az e Inari compartieron miradas.

—En un punto nos dimos cuenta que nuestras vidas iban por sentidos diferentes, al inicio no supe manejar mis tiempos cuando entré a la universidad y me convertí en un obsesivo del estudio.

—Pasó lo mismo conmigo. —Le siguió Inari—. Estaba tan concentrada en mantener mi beca y en ser la mejor que en un punto mi vida comenzó a girar en torno a la universidad y el trabajo de medio tiempo que tuve.

—Por eso decidimos que lo más sano sería terminar, cada quien tenía metas por cumplir y, por más que nos quisiéramos, no podíamos alcanzarlas estando juntos —dijo Az, con una mueca que demostraba que aquello aún le dolía.

—Aveces el amor no es suficiente —concluyó Inari—. Es el típico "eres la persona correcta en el momento equivocado", supongo.

Az asintió.

—Pero Inari siempre será especial para mi, es literalmente el amor de mi vida —dijo Az, picando las costillas de Inari con un dedo para hacerla reír.

Aquella risa aligeró el ambiente tenso que se había creado entre ellos, haciendo que, sin querer, todo el amor que Megumi sentía por Inari se reflejará en como la miraba mientras ella reía.

Az lo notó.

—Dejar ir al amor de tu vida para que conozca al amor de su vida...—El azabache chasqueó la lengua ante lo que había susurrado para su mismo—, esto es una mierda.

Inari dio saltitos en su asiento viendo con ilusión como frente a ella Amatista y Nicolas interpretaban una escena de una novela que el último solía ver frecuentemente.

Al verla tan feliz, Az tomó un Shot de tequila y se limitó a ver a sus amigos con una sonrisa.

Nanami no solía frecuentar lugares como bares o discotecas, sin embargo allí estaba, bebiendo junto Gojo Satoru y Toji Fushiguro luego de haber sido engañado por el albino cuya sonrisa le resultaba fastidiosa.

Aunque no todo era molesto en aquel lugar.

A unos cuantos metros de distancia, cierta muchacha de cabellos dorados se encontraba plácidamente bailando, disfrutando de la música y dejándose llevar por ella.

Era extraño para Nanami ver a su asistente en un lugar como aquel, aunque debía admitir que era relajante observar un rostro familiar que respetaba a plenitud y, de cierta manera, apreciaba.

Aunque ciertamente había una diferencia entre ellos dos.

Mientras Kento intentaba charlar con Toji sobre algún vino raro que había comprado recientemente, Inari se encontraba bailando y riendo por alguna tontería que había hecho Nobara y Rose.

—...¡Yo no recuerdo! Solo sé que amaneció y que tenía un tatuaje que decía Peace and Love —cantó Inari mientras su voz se camuflaba entre la fuerte música y las voces de otras personas.

La rubia saltaba alegremente, había bebido ya varias botellas de cerveza y, para su desgracia, su capacidad para bailar se reducía a dar saltos. Ella era muy consciente de que, si intentaba bailar de forma seductora para impresionar a alguien, terminaría moviéndose como gusano y haría el ridículo.

Por eso se limitaba a saltar y mover los brazos mientras Nobara y Rose bailaban abrazadas al punto del desmayo.

Entre saltos ella intentaba hacer que las castañas se despertarán, sin embargo sus intentos fueron en vano, ambas parecían un par de zombies interrumpiendo el camino del otro, atorados.

—Bueno, creo que ahora si es hora de irnos —inquirió, rascando su cabeza mientras observaba la escena.

Temiendo que al desviar la vista de sus amigas alguien intentará acercarseles con malas intenciones, Inari, tomando aquella decisión bajo los efectos del alcohol, comenzó a caminar hacia atrás, sin despegar la mirada de sus amigas, esperando por toparse con alguien conocido.

—Oh, lo siento —dijo al tropezar con alguien que, para su buena suerte, era aquel grupo de hombres que conocía a más profundidad de la que quería admitir.

—No hay por qué. —Nanami hizo un ademán con la mano, restandole importancia al hecho—. Es un placer verla, señorita Kujō.

—Lo mismo digo, señor Nanami —respondió.

Ver a su jefe había hecho que los efectos del alcohol fueran más llevaderos.

—Señor Fushiguro, usted y sus amigos ya que son un hombres fuertes y musculosos, ¿podrían ayudarme a llevar a mis amigas a nuestra mesa? —Toji la miró por un momento antes de acatar su orden.

Aquello hizo que Inari sintiera como si le quitaran un peso de encima.

Cuando aquel extraño trío de amigos ayudó a Inari a llevar a aquel par de castañas a la mesa que compartían con los antiguos amigos de la rubia, fue cuando ella se dio cuenta que definitivamente la fiesta había terminado.

Mientras Amatista y Yui se encontraban dormidas sobre Nicolas, la gran mayoría del grupo ya se encontraba extremadamente embriagado, a excepción de los conductores designados.

—Az, ¿podrías ayudarme a llevar a rose? —preguntó Inari, apoyando su mano en su cadera mientras observaba al azabache.

—Es la desgracia que me corresponde como su hermano —contestó Az, encogiendose de hombros.

Inari negó con la cabeza mientras sonreía.

—Para eso están estos señores de acá, los adultos responsables —dijo, dando dos palmadas en el pecho de Toji, dejando su mano en uno de sus pectorales durante un rato, dándole un ligero apretón y luego retirando su mano como si el pecho de Toji quemara

Aquello hizo reír al mayor de los Fushiguro.

—Sabes que se supone que tú también eres una adulta responsable ¿verdad? —dijo Megumi.

Inari lo miró con una ceja enarcada.

—¿Quien?

—Tú.

—Te preguntó.

Acto seguido, Itadori comenzó a reír a causa de lo dicho por Inari.

Era normal, después de todo estaba ebrio.

La vista de Inari comenzó a tornarse más borrosa, incluso el sueño comenzó a apoderarse de ella, estaba al tope de ebriedad pero podía aguantarlo hasta llegar a casa.

Pero incluso estando completamente ebria, nunca habría podido imaginar que algo como lo que pasaría a continuación fuera a suceder.

Adolorida, Inari abrió los ojos con pesadez, su cabeza le dolía tanto que sentía que iba explotar, su cuerpo le dolía en partes que ni siquiera ella sabía que le podía doler, y ni hablar de sus caderas, sin embargo, al mirar a su al rededor, aquellos dolores pasaron a segundo plano y el miedo se apoderó de su ser.

Toji se encontraba durmiendo a su lado, solo usando su ropa interior, al igual que Satoru quien se encontraba durmiendo del otro lado de la cama, Yuji —aunque por las marcas hechas con marcador negro ella pudo deducir que era Sukuna— usaba sus piernas como almohada y por ultimo Nanami Kento, su jefe, se encontraba dormido sobre su abdomen.

Lo peor de aquella situación era que ninguno de ellos llevaba ropa, a demas de sus boxers.

La rubia levantó la sábana que cubría su cuerpo, notando la cantidad de mordidas y chupones en este y como solo llevaba sus bragas, notando también como Toji tenía una mano cubriendo sus pechos mientras que Satoru la abrazaba por debajo de estos.

<<¿Que pasó anoche? >>, pensó, observando el techo de la habitación en la que se encontraba.

Yyyyy aquí nos despedimos.

Intentaré actualizar más seguido ahora que tengo un poco más de tiempo, en unas semanas saldré de vacaciones, aguanten un poco hasta entonces 😭🤚

Espero hayan disfrutado el capítulo.

No olviden dejarme su voto y su comentario.

Gracias por leer

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