
𝐂𝐚𝐩 𝟐𝟔: Janet
Michael
—¿Feliz? — arroje mi celular al sillón, mientras Janet chillaba a un lado mío y me abrazaba.
—Demasiado.
Estás últimas horas estaba tan cómodo disfrutando de la compañía de Kristen que se me olvidó que Janet estaba de visita así que cuando recibí su llamada preguntando por sí mi cafetera era capaz de explotar tuve que venir.
—Cuando dije que las llevaría, tuve que especificar que fueras a casa más no que te quedarás en mi ático — espete fastidiado.
—Tienes que entenderme — se sentó en el sillón —, mi hermano el que normalmente conozco hubiera llamado a un conocido de ellas para que las recogiera, porque jamás cambiaría su ya enmarcada rutina por alguien, así que cuando vi que las llevarías significaba una sola cosa — espero pacientemente para que preguntará y continuará con su juego.
—¿Qué cosa? — puse los ojos en blanco.
—Que la chica de cabello negro te importaba y demasiado, así qué — palmeó el sillón a un lado suyo — vamos Michael cuéntame qué pasa.
Puse los ojos en blanco pero me senté aún lado suyo para contarle porque sino hacia lo que pedía no dejaría de insistir.
—Recuerdas las fiestas privadas que acordé con Bill — asintió emocionada —, bueno pues una noche fue ahí y cumplimos con la dinámica establecida — acorte para no entrar en detalles — tiempo después descubrí que trabajaría con la mercadotecnia de mi empresa y en un futuro se convertirá en mi publicista, así que decidió terminar con cualquier cosa que tuviéramos y mantener solo una relación laboral.
—¿Y la tienen?
—Lo dudó, pero respeto su opinión a pesar de no estar del todo de acuerdo.
—¿Te importa cierto? — preguntó aún más interesada.
—Deja de ser tan curiosa ya te conté lo que querías escuchar.
—Contarme es solo un decir, porque hiciste un gran resumen sin entrar en detalles, pero aún así puedo decirte algo con gran certeza, ella tampoco es indiferente pero creo que tal vez tiene miedo o se protege de sus sentimientos se intensifiquen. Si realmente te importa ten paciencia. Pero bueno — se levantó abruptamente cambiando drásticamente de tema — iniciaré a preparar todo para la cena para conocer a mi futura cuñada — me guiñó un ojo divertida.
Durante el día fuimos al supermercado para comprar lo que necesitaríamos para la cena, a elección de Janet prepararíamos comida italiana, yo me haría cargo de todo mientras ella se encargaba de la comida. Antes de la hora prevista Janet fue a casa para darse un baño y cambiarse de ropa por lo cual yo aproveche para hacer los mismo, poniéndome un pantalón azul y una camisa blanca.
Janet llegó media hora antes de la hora establecida y conforme más pasaban los minutos más dudoso me encontraba de que fuera a venir. A las ocho en punto sonó el timbre de mi departamento, deje de servir el vino para ir hacia la puerta, una vez la abrí ahí estaba ella.
Traía un vestido y tacones de punta color rosa, llevaba el cabello recogido en una coleta baja, con su habitual maquillaje y un collar dorado. El tiempo que llevaba de conocerla me había dado cuenta que le gustaba vestir bien, siempre optaba por colores llamativos, lentejuelas o algo que la hiciera realzar aún más.
A Kristen le gustaba el protagonismo.
—Gracias por venir — me hice aún lado para dejarla pasar.
—Sinceramente la curiosidad me ganó.
—Antes de que conozcas a Janet, debo decirte que a veces es un poco intensa, no es nada personal — me miró nerviosa lo cual me hizo sonreír —, vamos, sobrevivirás.
Camino aún lado mío, un tanto nerviosa mientras sujetaba su bolso entre sus manos, una vez Janet nos notó dejo de él último plato en la mesa y se acercó emocionada.
—Hola, es bueno conocerte — la abrazo emocionada tomando a Kristen por sorpresa, — soy Janet la mejor y única hermana de Michael.
—Un gusto, Kristen.
—Será mejor que nos sentemos antes de que se enfríe — sugerí a lo cual aceptaron. Me senté al frente de la mesa mientras que Kristen se sentó a mi lado izquierdo y Janet a mi lado derecho.
—Espero y te guste, todo lo preparó Michael — Kristen me observó con algo muy parecido a la admiración.
—La comida italiana es una de mis favoritas — habló agradecida.
Es algo que no sabía pero por algún motivo siempre recordaría de ahora en adelante.
—Fue mi idea — sonrió orgullosa mi hermana. Todos comenzamos a comer en silencio pero no por mucho tiempo gracias a Janet — ¿Tienes hermanos Kristen?
—No, soy hija única y me gusta que así sea — se subió de hombros — creo que la vida me puso un hermano por elección, se llama Andrew, nos conocemos desde niños y es todo para mí.
—Son lindas ese tipo de amistad — hizo una pausa pensando otra pregunta — ¿Llevas viviendo toda tu vida en Nueva York? — oficialmente Janet inició su interrogatorio.
—No, soy de Seattle pero quién no quisiera vivir en Nueva York — note que cuando mencionó Seattle se puso nerviosa tanto que le tembló una mano la cual trato de disimular escondiéndola debajo de la mesa.
—¿Siempre quisiste estar en Nueva York? — pregunté para desviar el tema.
—No, pero así se dio. La cuidad que realmente quisiera conocer es Londres.
—Que coincidencia, yo vivo ahí y la verdad es que es una cuidad hermosa, al igual que los británicos — mire severo a Janet — si un día llegas a ir me avisas para darte un tour por toda la cuidad. Tengo una duda como es trabajar con mi hermano.
Kristen me miró divertida.
—¿Segura que quieres saberlo? — contesto.
—Es tan prepotente como imaginó.
—Prepotente y arrogante quedan cortos para la definición — ambas rieron y a pesar de que el comentario me pudo a ver molestado era todo lo contrario, me alegraba que rápidamente se entendieran y se llevarán bien.
El resto de la cena transcurrió en Kristen explicando el motivo de su ebriedad de ayer y de algunos antecedentes previos con su amigo, Janet pidiendo que en la próxima salida la invitaran para emborracharse igual. Cómo era de esperarse Janet continuó con sus preguntas hacia Kristen, no tan personales pero si básicas algunas de las respuestas ya las conocía y otras tantas fue bueno saberlo.
Una vez terminamos Janet fue por el postre el cual era una tarta de mousse de chocolate, mi favorito y muy curiosamente también el favorito de Kristen. Cuando todos quedamos satisfechos con la comida, me levanté de mi lugar para recoger todos los platos y llevarlos a la cocina, segundos después las botas de tacón de Janet sonaron a mis espaldas.
—Sabes me gusta — se recargo aún lado mío —, es linda y su carácter un tanto similar a ti, hacen una buena mancuerna — no respondí al oír los tacones de Kristen más acercarse.
—Venía a ver en qué puedo ayudar — hablo la pelinegra en la entrada de la cocina.
—No te preocupes, tu eres la invitada Michael se hará cargo — palmeó mi pecho —. Pero bueno me despido que ya es tarde y el camino es largo.
Y si esa era la táctica de Janet para no limpiar la cocina y dejarnos a mi y a Kristen solos.
—Adiós hermanito — me abrazo mientras me daba un beso en la mejilla. Camino hacia Kristen para también despedirse de ella — un gusto conocerte y te pido ten paciencia con el arrogante de mi hermano.
—Lo haré — respondió de divertida, para después ambos verla alejarse de la cocina.
Una vez estuvimos solos Kristen se acercó a mi lado.
—Te ayudaré — dijo refiriéndose a los platos
—No te preocupes…
—Yo los lavo, tu los secas. Ahora me toca a mí ayudar — acepte su oferta.
No tenía planeado lavar los trastes ya que mañana venía la señora que me ayuda con la limpieza del ático, pero el simple hecho de hacer algo tan banal con Kristen se sentía bien.
Igual de bien como fue está mañana, estaba empe a creer que me estaba gustando demasiado la compañía de la pelinegra. Cuándo terminamos con la cocina, tome dos copas y una botella de vino tinto.
—¿Me acompañas? — asintió mientras me seguía hasta la sala.
—No sabía que tocarás el piano — comento una vez nos sentamos en el sillón de cara a la pared de cristal.
—Cuando era niño mis padres me obligaron a tomar clases de piano — serví vino en nuestras copas mientras que ella dirigía su atención al instrumento que se encontraba en medio de mi ático —, resulta que al final me gustó, y lo tome como pasatiempo.
—Es un buen pasatiempo — tome un poco de vino mientras centraba mi atención a la vista de la cuidad que ofrecía mi ático —. Así que aquí es donde vive el gran dueño de Audè — comento burlona —, pensé que vivías en la residenciales de Manhattan.
—¿Estuviste ahí cierto? — asintió
—Lleve a Mara a esa casa porque según esto necesitabas algo, pensé que esa era tu casa.
—Es casa de mis padres, pero ellos están en su segunda luna de miel por toda Europa así que me dejaron la casa, pero yo ya tenía este piso así que le regale la casa a Janet; aunque de vez en cuando sí paso tiempo allá.
—Creo que fue una buena elección. La vista desde aquí es hermosa, no la cambiaría por esa enorme mansión — dudó — bueno tal vez sí pero dependerán de otros factores.
—¿Cuáles factores?
—Solo viviría en una casa así, si decidiera tener una familia pero como no está en mis planes, me quedó con mi departamento.
Sonreí ante la imagen de Kristen siendo madre y publirrelacionista al mismo tiempo. Sin duda sería digna de administración.
—Ven, baila conmigo — me pare aún lado suyo mientras le ofrecía mi mano.
—¿Sin música?
En eso una canción empezó a sonar por toda la casa, ganándome una cara de sorpresa pero accediendo a mi petición.
Caminé con ella hasta el centro del ático donde estaba despejado.
—¿Frank Sinatra? — asentí, mientras ponía las manos en su cintura y ella en mis hombros — cuidado Jackson o pensaré que me estás seduciendo.
—¿Y esta funcionando? — hizo un mohín.
—Dudo — le di una vuelta y para después acercarla más a mi.
—Y si ahora soy yo el que te pide que te quedes, ¿aceptaras?
La canción que están bailando es The way you look tonight de Frank Sinatra
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