
𝐂𝐚𝐩 𝟏𝟒: Verdades
Kristen
Desperté al sentir los rayos de sol en mi rostro, por algún instinto de inercia voltee hacía lado izquierdo solo para observar un vacío en la cama.
No es algo nuevo, siempre que me quedaba dormida al día siguiente despertaba sola en la enorme habitación pero por alguna razón ahora había un sentimiento diferente en mi pecho, esto indicaba el fin de una de las aventuras más espectaculares de mi vida.
Me levanté de la cama tomando mi ropa entre mis manos mientras me dirigía al baño, una vez adentro decidí tomarme una ducha para despabilar mi cuerpo y ordenar mis pensamientos, cuando estaba apunto de salir de la regadera se oyó cuando alguien abrió la puerta seguida de pasos.
¿Acaso está aquí?
Salí de la ducha mientras me ponía una bata de baño, silenciosamente abrí la puerta para observar el cuarto vacío tal y como lo había dejado hace algunos minutos, con pasos dudosos camine hacia la sala donde deslumbre una figura femenina.
—¿Quién eres? — pregunté haciendo que la mujer saltará en su lugar y casi tirará lo que llevaba en sus manos.
Giro sobre sus tacones dejándome ver un rostro que ya conocía y una vestimenta que reconocí, pues era el típico uniforme de la recepcionista del hotel.
—¡Dios!, Me asustaste — se llevó una mano al pecho mientras estabilizaba su respiración.
—¿Mara? — pregunté con incredulidad.
—Hola Kristen — sonrió apenada — pensé que la habitación estaba sola y aproveché para venir por la computadora del señor Jackson — dirigí mi mirada hacia sus brazos — Me alegra saber que siempre tuve razón — dijo más para si misma que para mí.
—Te conozco y no me refiero a cuando derramaste una bebida sobre mí te conozco desde antes — sonrió estando de acuerdo con lo que acaba de decir — eres la chica que siempre me recibe en la recepción antes de entrar a las fiestas.
—Pensé que jamás me reconocerías.
—¿Tú sabías todo?, ¿sabías quién era? — pregunté tratando de unir todos los recuerdos pasados.
—Para ser exactos no, es una historia muy larga y quiero contarte pero antes necesito entregar la computadora al señor Jackson, después de eso estaré libre, podríamos desayunar juntas — comenta su idea algo tímida como si temiera que la fuera a rechazar.
Pero jamás la haría, por alguna razón quería respuestas y solo ella podría darmelas.
—Yo te llevo a dónde tengas que ir y después de eso nos vamos a desayunar juntas — sentencie prohibiendome perder esta oportunidad.
—Me parece buena idea, pero antes te traeré algo de ropa no creo que sea muy cómodo andar con un vestido de gala — asentí, agradeciendo la amabilidad de Mara para después verla desaparecer por la puerta.
Varios minutos después regreso con un pants gris junto con un top blanco el cual me quedo un poco ceñido pero pasa desapercibido por la chaqueta que también me trajo, después de cambiarme y arreglar mi cabello salgo de la recámara para encontrarme con Mara quien tecleaba algo en su celular pero una vez noto mi presencia dejo de hacerlo.
—Me alegra que te haya quedado, temía que no fuera así — guardo su celular en uno de sus bolsillos traseros del pantalón.
—Gracias sinceramente.
—No fue nada tenía ese cambio de las veces que tengo que ir a la universidad — su comentario me tomó desprevenida.
ahorrare mi pregunta para cuando sea el momento.
Ambas salimos del enorme hotel, en el cual todo el personal reconoció a Mara y le sonrieron a manera de saludo mostrando la confianza y experiencia que tienen de trabajar para Michael ya varios años, una vez ambas estamos en mi auto me atrevo a hacer una simple pero complicada pregunta.
—¿A dónde te llevo?
—Debo ir a la casa del señor Jackson a dejar la computadora en su oficina y otros papeles necesarios — noto hasta ahora la carpeta encima del aparato — no es tan tardado el viaje, conozco unos atajos gracias a Taylor y así no nos encontramos con tanto tráfico.
Durante todo el camino seguí las indicaciones de Mara la cual las dice con demasiada seguridad como si fuera su camino diario. Tal y como lo había dicho en menos de una hora ya estamos en una de las residencias más exclusivas de todo Manhattan cada vez que avanzo más parece que una mansión es más lujosa que la otra podría jurar que cobran incluso el aire que respiras.
Me detengo enfrente de una mansión con fachada negra y decoraciones grises, dejando ver el estilo moderno y de lujo el cual contrastaba con las demás mansiones más clásicas, como si quisiera hacer notar quien es el que tiene más poder aquí.
—No me tardaré, ahora vuelvo — sin decir nada más Mara sale de mi auto dejándome envuelta en mis pensamientos.
Observó desde mi auto como toca la puerta la cual es abierta enseguida por una señora la cual supongo es la ama de llaves, la familiaridad con la que se saludan y la dejan entrar me hace sentir un poco incomoda es como si quedara perfectamente con todo lo que es él, su trabajo, el hotel, su casa, sus empleados, detengo mis pensamientos haciéndome desviar la mirada hacia otro lado.
Es obvio que Mara lleva tiempo trabajando para él y él le tiene gran confianza a ella al igual que todos los que trabajan para Michael pero solo es relación jefe – empleada o puede haber más.
Trato de no pensar en ello mientras me distraigo en cualquier otra cosa como por ejemplo tratar de evitar que Michael me vea fuera de su casa después de nuestra emotiva despedida, sería un tanto incómodo tal vez piense que me obsesione con él o soy un tipo de rara que quiere saber de su vida, y si, pero eso solo mediante su asistente, evitando cualquier contacto con él, mis pensamientos se detienen al oír como Mara entra en mi auto.
Sin pensarlo dos veces salgo del lujoso vecindario agradeciendo no verlo y pronto darle respuesta a todas mis interrogativas.
Después de una breve discusión del lugar convenzo a Mara de ir a una de mis cafeterías favoritas, tal vez no se encuentra en el mejor sitio y más prestigioso de Nueva York pero sin duda es el mejor de todos, la decoración Bohemia y las plantas acomodadas estratégicamente en cada rincón ayudan a que el ambiente sea más relajado y tranquilo, eso sin contar que todo el lugar tiene un aroma a café que hasta la persona que más lo odia lo ama por este lugar.
Una vez estando ahí ambas pedimos nuestro desayuno y mientras esperamos preguntó lo primero que viene a mi cabeza para iniciar la conversación sin que sea incómodo.
—Pensé que solo trabajabas con Michael no sabía que aún estás estudiando la universidad — digo mientras muerdo dudosa mi labio inferior.
—Bueno estoy a meses de graduarme cómo Licenciada en negocios internacionales y sin el trabajo no hubiera podido seguir estudiando, el señor Jackson fue de gran ayuda. Él me contrato a pesar de ni tener experiencia y sabiendo que no conocía absolutamente nada de su empresa y mucho menos de como ser una asistente así que por ello siempre le voy a estar agradecida.
Lo admira y le respeta
En eso una de las empleadas trae nuestros platillos para después retirarse.
—La primera vez que te conocí fue palpable ver la confianza que Michael y tú se tienen el uno con el otro, incluso pensé que tenían algo más que una relación laboral — dije, dejando salir algo que estaba rondando en mi cabeza pero tan solo sale la última palabra de mi boca Mara casi se atraganta con su jugo de naranja.
—Por Dios no — dice entre divertida y alarmada — sí, el señor Jackson me tiene una gran confianza pero eso es debido al tiempo que llevo trabajando para él, aparte de estudiar negocios internacionales mi primera opción era la psicología así que me volví un poco friki con todo lo del comportamiento humano y eso me ayudo a saber el temperamento del señor Jackson lo cual me ayuda a trabajar mejor y conocerlo, fui aprendiendo a descifrar sus reacciones o cosas que le molestan y así evitarlo, él es muy cerrado cuando se refiere al aspecto emocional y personal y todo lo que sé es debido a la psicología — hace una pequeña pausa — jamás lo vería de otra forma más que profesionalmente, es una persona que respeto y admiro pero nuestra relación es laboral jamás saldría con él, eso sin contar que me lleva como ocho años y su carácter es uno poco complicado — ladeó la cabeza como si esa no fuera la palabra exacta que buscará.
visto desde el punto de Mara suena muy absurdo y ¿celoso?
—Michael y tú solo tienen una relación laboral pero como sabías quién era ¿él ya lo sabía? — cambie de tema mientras empezaba a comer mi ensalada de frutas.
—No en lo absoluto, ni yo lo sabía pero sospeché — suspiro—. Cuando entre a trabajar con él, necesitaba una asistente y a alguien de suma confianza para recibir a lo invitados de las fiestas y así tener orden de quien entraba, así que me ofrecí a ambos empleos, llevo ya varios años trabajando y conociendo a cada persona que asiste a las fiestas porque por lo regular son inversionistas, empresarios, uno que otro famoso que quiere vivir la experiencia, a todos normalmente los tengo previamente identificados porque siempre los recibo pero aquella noche cuando tú llegaste sabía que eras alguien diferente jamás te había visto, ni en juntas ni en fiestas previas o reuniones de algún tipo pero algo en ti me llamo y me hizo saber que eras nueva en el lugar, por alguna razón estabas ahí, ¿Crees en el destino Kristen?
—Tal vez — digo dudosa — creo que todo pasa por algo, siempre todo tiene una razón, así que tal vez si — ladee la cabeza — creo en el destino.
—Bueno yo igual que tú creí que por algo estabas ahí, así que te deje pasar, sabía inmediatamente que tú y él tendrían algo — me remuevo algo incómoda en mi silla — después sucedió lo de la bebida derramada sobre ti, cuando te vi inmediatamente supe quién eras, y entendí que sí, que todo era obra del destino porque así lo quería todo estaba destinada a ser, en ese momento evite que vieras al señor Jackson porque no te prestaría atención por la aburrido que estaba y quería confirmar quien eras y que el momento fuera bueno, todo se fue dando porque pronto trabajarías con él y ambos se reconocerían, yo solo ayude un poco y vi como la historia se desenvolvía ante mis ojos, era realmente exitante ver cómo de una u otra manera el destino quería que se cruzarán en sus caminos. Además cuando te conoció por primera vez algo cambio en él — dudo en continuar temiendo que hablara de más.
—A que te refieres
—Prefiero ahorrarme eso para un futuro porque aún no es momento de decirlo, solo que el que ustedes se encontrarán ya estaba destinado.
—Pero la historia llegó a su fin, trabajaremos juntos y no me involucrare en algo así, no continuaré con lo que teníamos.
—A veces un adiós no quiere decir que es el fin eterno, más bien es el comienzo de un nuevo capitulo en nuestras vidas.
⚜ Después de mi semana de ausencia les traigo un mini maratón.
Voten y comenten que les parece, eso me ayuda saber que la historia es de su agrado
Maratón 1/3
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