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🍒「𝐄𝐩𝐢𝐬𝐨𝐝𝐞 𝟕𝟕」🍒

Llegamos a Río de Janeiro y Jonathan había alquilado una cabaña que está a la orilla del mar. Era una linda casa, es como un bungalow, de hecho es un bungalow muy elegante pero prefiero llamarle cabaña, odio los bungalow desde que la loca de Renee intentó matarme en uno.

Jallesie iba dormida en mis brazos y Jonathan llevaba nuestras maletas. Sí, decidimos traer a Jallesie a nuestra luna de miel, Alice y Andrés se ofrecieron a cuidarla, también Elena y Terry pero es nuestra hija y hemos pasado mucho tiempo juntos a solas, esto será más bien como unas vacaciones.

Antes de entrar él me detuvo.

— ¡Espera, espera! —Dijo y entró el primero, dejó las maletas adentro y volvió a salir.

— ¿Qué sucede? —Pregunte confundida.

—Quiero que entremos como lo hacen los recién casados. —Dice él y me levanta para cargarme en sus brazos.

—Jonathan no, no podrás con Jallesie y yo... —Espete, fue más un grito.

— ¿Me dices débil? —Enarca una ceja.

—No, no es eso, es sólo que...

—No digas más, Jallesie no pesa tanto y sólo son unos pasos.

Él comenzó a caminar para entrar a nuestra casa, estábamos en una mini sala. Es hermosa, un tanto rústica pero muy lujosa, debo admitir. Nos puso en el suelo de nuevo.

— ¿Lo ves? Sólo fueron unos diez pasos. —Dice rodando sus ojos y me reí.

—Pondré a Jallesie en la cama para que descanse mejor.

—Ven, les pedí que pusieran una cuna para que ella pueda dormir más tranquila. —Me abrazó por los hombros y entramos a nuestra habitación. Es muy espaciosa y la cama es enorme, casi como la de nosotros. La cuna de Jallesie está cerca de la cama y ambas están adornadas con pétalos de rosas blancas y rojas.

—Qué lindo. —Musité y él sonrió.

—Adornaron hasta la cuna. —Dice sonriendo.

—Sí, que detalle tan tierno. Pondré aquí a Jalle.

Puse a Jallesie en su cuna y la cubrí con sus frazadas. Suspiré de alivio, es mentira de que la nena no pesa, al contrario, sí pesa un poco. Jonathan estaba atrás de mí, puso sus manos en mis hombros y comenzó a hacerme como un leve masaje.

—Eso se siente bien... —Susurre y él me dio un húmedo beso en mi cuello.

—Te he extrañado tanto... —Baja sus manos a mi cintura y recostó su cabeza en mi cuello mientras seguía besándolo.

—Yo también... —Dije en un leve gemido. Hace mucho que no hacemos el amor. Antes de que Jalle naciera, dejamos de hacerlo unos dos meses antes y después de que nació tampoco.

El parto dejo mi organismo un poco dañado y más porque no fue un doctor el que atendió el parto, nos prohibieron hacerlo en tres meses y después de eso se nos olvidó que había pasado el tiempo.

Jalle nos exprime las veinticuatro horas del día, yo siempre quedo agotada al final del día y Jonathan llega cansado del trabajo. Jallesie llora varias veces en la noche por su biberón, Jonathan se levanta una vez a darle y la próxima me toca a mí, pero a veces Jonathan carga a Jallesie y la acuna en sus brazos, se queda dormido con ella y ni siquiera regresa a dormir conmigo.

—Esta es nuestra Luna de Miel, así que tiene que ser sólo para nosotros. —Susurra en mi cuello.

—También para Jallesie. —Respondí.

—Sí, pero ella está durmiendo. Vamos a darnos una ducha ¿Sí?

—Está bien, vamos. —Sonreí y me gire para poder besarlo. Él bajó sus manos a mis muslos acariciándolos y subiéndolas a mis glúteos para poder levantarme. Mi reacción fue enrollar mis piernas alrededor de su cadera mientras sentí su firme erección topar en mi dispuesta vagina. Eso me comenzó a excitar.

Él caminó conmigo en el baño y dejo un poco cerrada y abierta la puerta por si Jallesie despierta. Sentí topar en la pared y las manos de Jonathan bajar de nuevo a mis muslos, los acariciaba con desesperación, como si nunca antes lo había hecho.

Sus labios fueron a mi barbilla y descendieron a mi cuello, comencé a gemir levemente pero al sentir una mano de Jonathan adentrarse entre mis piernas y un dedo acariciar mi clítoris sobre mis bragas hizo que gimiera y jadeara con desesperación. Mi cuerpo comenzó a temblar, sobre todo mis piernas. Cuanto lo había extrañado.

Mis pezones se comenzaron a endurecer al rozar con el pecho de Jonathan. Su mano libre subió a uno de mis pechos y lo acarició encima de la ropa, yo no podía quedarme sin hacer nada así que empecé a desabotonar su camisa para poder arrebatársela pero se me hizo difícil porque él no me lo permitía. Me volvió a agarrar de mi trasero y para poder sentarme en la tina. Sin darme cuenta ya estaba completamente desnuda y a merced de él.

—Jonathan... —Jadee y él atrapó mis labios.

Sus besos de nuevo bajaron a mi cuello y sin estar tanto tiempo ahí bajó a mis pechos mientras los mordisqueaba y hacia círculos con su lengua alrededor de mi pezón. Mi cuerpo se arqueo abajo de él y sentí como comenzaba a humedecerme.

Su boca siguió bajando hasta llegar a mi monte de venus, del cual se encargaron de depilar bien cuando fuimos con Alice al Spa un día antes de la boda, los labios y la lengua de Jonathan fueron directo a mi clítoris, sentí un mordisco, el cual me hizo gritar de placer.

—Me encanta que grites... —Susurró Jonathan. —Hazlo nena, hazlo, por favor.

—Tú sigue... si quieres que grite... —Jadee y sentí su respiración topar en mi feminidad.

Su lengua siguió en lo que estaba y sus dedos entraron fácilmente en mi interior porque estaba demasiado húmeda. Los dientes de Jonathan de nuevo mordisquearon mi clítoris y eso se sentía tan bien. Comencé a temblar al sentir como iba llegar rápidamente al orgasmo; su lengua bajó a mis labios vaginales mientras tiraba de uno con sus dientes, eso fue suficiente para temblar un poco más y que las paredes de mi vagina comenzara a contraerse.

Jonathan besó por última vez mi húmeda y palpitante vagina y luego me besó, lamí mis labios saboreando el beso con sabor a orgasmo de Jonathan. Cerré mis ojos mientras seguía sintiendo la sensación después de ese maravilloso orgasmo, los abrí y lo vi a él quitándose el cinturón y sus vaqueros para poder dejar libre su enorme erección.

—Tenemos que ducharnos... ¿Recuerdas? —Susurre y extendí mano para poder abrir la llave del agua y comenzaron a caer las gotas de agua sobre nosotros.

—Quiero hacerte el amor en el agua, Emma... —Susurró y se acercó a mí para poder besarme.

El agua siguió corriendo en nuestros cuerpos y lo vi quitarse rápido la ropa hasta quedar desnudo, ahora si estamos parejos, seguimos besándonos y él metió dos dedos dentro de mí, me hizo gemir al sentir sus dedos moviéndose circularme dentro de mí, ¡Oh Dios!, eso se siente tan bien.

—Te extrañaba... —Susurró entre besos.

—Yo te necesito... —Gemí y tiré de sus cabellos haciéndolo gemir. Una de mis manos fue a su fuerte espalda y cuando su pulgar presionó mi clítoris lo aruñe un tanto fuerte.

—Ahh... Nena... —Gruñe y vuelve a besarme. Fue más bien un ronco gemido. Me encanta su voz cuando esta excitado.

Seguimos besándonos y al sentir su erección topar en mi pelvis mi cuerpo se arqueo y mis caderas se levantaron. El agua comenzaba a subir y después de un rato el agua comenzó a derramarse. Él cerró el grifo de inmediato y dejo de besarme.

—Ahora sí... Ven acá. —Susurró y me tomó de las caderas. —Te haré mía, ¿Lista?

—Siempre, Good... ¡Hazlo! —Suplique y él sonrió.

—Adoro que supliques, niña.

Sin más que decir comenzó a introducirse dentro de mí. Gemí al sentir el glande dentro. Hace tanto que no lo hacíamos, siento que está más grande o yo estoy muy rígida.

—Relájate, estás comprimiéndote demasiado... Tienes que expandirte.

Asentí y cerré mis ojos mientras el comenzaba con sus embestidas. Sólo el glande para poder hacer que mi cuerpo encajara de nuevo al suyo.

—Perfecto, ahora todo nena. —Susurra y siento como de una sola vez entra en mí haciéndome gemir.

𝓉𝑜 𝒷𝑒 𝒸𝑜𝓃𝓉𝒾𝓃𝓊𝑒... 

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