08. Avión.
( Tu mataste a mi hermano. )
❝ CHLOE ❞
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EL GRUPO DE LADRONES YA HACÍAN LISTOS viendo como poder entrar al avión privado de Santiago Moncada que ya hacía vigilado por montones de guarde espalda.
No solo que estaban hasta los dientes con sus armas de alto calibre. Y no es por que no pudieran entrar, si no no estarían ahí.
Zoey no había sido cuidadosa a la hora de usar sus poderes, un pie en falso y estaba frita. Marlowe se encargaría de encontrarla y atraparla con lo que Dios sabe lo que está buscando. Torturaría con ella, trataría de encontrar la forma de quitarle su poder.
Si es que había una.
—Ahí está Chloe... —Ellie mira, encontrándose con la melena de su amiga.
—¿Deberíamos matarla? —Propuso la bruja, queriendo venganza.
—No, no podemos matarla. Ella me debe explicaciones. No pensé que fuera así, bueno, no conmigo.
—Le tienes mucha fe, yo tú, no lo haría. —Sin más desapareció, dejando solos al trío.
Fue cuando Victor vio el auto rojo de Santiago Moncada, el mismo que había llevado para la subasta, ahora mismo lo tenían enfrente de ellos.
Los tres se vieron entre sí, sin decir una sola palabra, siendo los dos chicos irse en la parte trasera y Zoey en la parte de los asientos, con su poder haría que nadie la mirase algo que no sería para nada difícil, siempre y cuando no se subieran al auto de la parte trasera.
Fue cuando sintieron como movían los autos adentro del hangar, el viaje sería un poco largo y todos lo sabían. Así que cuando sintieron que ya estaban en el aire y con más seguridad al escuchar como se iban a una reunión, salieron ya seguros después de una hora y media. El viaje era máximo de tres horas, podrían escapar con unos paracaídas.
—¡Chloe! ¿Que estás esperando? ¡Ven con los demás! —Zoey sintió como su corazón dio un brinco al escuchar ese nombre.
Chloe era una chica que consideraba una amiga, habían pasado muchas cosas juntas y jamás creyó que haría algo de esa forma. No con el, no sabiendo que lo harían juntas. Nadie la dejaría de lado pero ahora había cruzado esa línea de hacerlo y solo podía ver por su lado.
Zoey con cuidado abrió el auto, viendo la panorama y tocar el auto donde estaban los chicos para que pudieran salir.
Escucharon como brindaron, celebrando su victoria futura del tesoro. Zoey con cautela se acercó para ver qué estaban haciendo, habían militares, Braddock y Santiago. Lo cual al no ver a Chloe le hizo estar pendiente a su alrededor. Fue cuando vio como Braddock por la espalda le cortaba el cuello con su mismísima navaja.
—Mierda... —Susurro, volteando a ver Victor.
Sin más que hacer, con sus poderes logró acercar las cruces con cuidado. Era el momento crítico. Así que cuando las tuvo las guardó en su mochila para irse con los demás.
—Tenemos que irnos ya. —Dijo ya estando a su lado pero noto la mirada de Nathan, negando varias veces.
—Es ahora o nunca.
—No lo hagas, no ahora. Debemos irnos Nathan. —Puso su mano sobre la de el, tenían la ventaja ahora mismo.
Consiguiendo los paracaídas, Sullivan se puso el suyo pasándole a la ojiazul para que se lo ponga cuando se escuchó las voces de Braddock buscando a Chloe. Quien suponía que tenía las cruces.
—Lo siento Sully, tengo que hacer esto. —Nathan apretó el botón para abrir el hangar, impulsando a que el mayor usara el paracaídas.
Zoey estaba ahí, parada como si nada usando sus poderes para no ser impulsada.
—¡Braddock! —Gritó este, llamando la atención de la fémina—. ¿¡Mataste a mi hermano, Sam Drake?!
—¡Nathan! ¡No hagas algo estupido! —Con sus poderes logró poner en el suelo al castaño al percibir cómo daban un disparo al aire.
—¡Mátenlos! —Ordenó.
Ahora que estaban solos en un avión, sin policías, sin cámaras y sin civiles. Zoey podía usar sus poderes libremente. De cierta forma, quería que todos sufrieran.
Con sus poderes mando los auto hacia donde estaban los militares, matando a algunos en el proceso.
—¡Estoy cansada de los Drake! —Disparó mientras se cubría—. ¡Estoy cansada de ti, Zoey Sullivan! Mataría a Samuel otra vez más.
Braddock soltó las cajas logrando que Zoey las retuviera sin darse cuenta como Nathan se acercaba más a la mercenaria. Pero fue más su sorpresa fue ver como el auto de donde se vino antes iba hacia el abismo exactamente donde estaba ella. Enredándose en la una de las cajas de suministros viendo como Nathan salía por los aires y envolverlo en una de las cajas.
—¡Te dije que era una mala idea! —Le gritó molesta, tratando de subir nuevamente al avión.
Con sus poderes mandaba por los aires a los ex militares al océano. Estaba cansada, quería acabar con eso lo más pronto posible. Así que cuando subieron nuevamente al hangar, vieron como el otro auto rojo iba hacia ellos donde ya hacía dentro Chloe manejando.
—¡Oh mierda! —El auto los golpeó, estaban cayendo al abismo con las demás cajas de suministros por los aires.
Como pudieron, el trío de amigos hacían impulsos para llegar a lo que era la caja más grande y ponerse a salvo. Con su magia logró que el impacto no fuera tan fuerte. Pero independientemente de igual forma todos cayeron al mar.
—¡Zoey! —Decía Nathan desesperado mientras estaba a flote.
Se metió nuevamente al mar para verla pero no había nada hasta que la vio cerca de la caja de suministro para estar a salvo. Nado hasta ella y la examinó, percatándose de cómo su nariz estaba sangrando. Había usado mucha fuerza física por sus poderes.
—Estoy bien, Nate, estoy bien. —Sonrió, sintiendo como este le quitaba su pelo del rostro.
Ahora los tres con cuidado se subieron nuevamente, estaban mojados, en medio de la nada y sin nada fijo. Cada uno estaba en una esquina para no sobreponer más peso en un solo lado y caer.
Nathan y Chloe se encontraban peleando y del como habían parado en esa situación.
Zoey estaba en silencio.
—¿Podrías decirme algo? ¡Ya dímelo! ¡Grítame! Golpéame. Pero háblame. —Chloe estaba llorando, tenía detrás suyo a su primer amor y no podía hacer nada.
Estaba enamorada de Zoey Sullivan desde que la conoce, no sabe cómo o cuando inicio solo lo supo. Su manera de trabajar era grandioso, su manera tan ágil como si una bailarina tratase disfrazada de ninja. La manera en como usaba sus poderes en como movía sus manos. Estar al lado de ella tan solo la hacía sentir tantas emociones.
Sabía que la había cagado.
Pero nunca se imaginó que ella estaría metida en esto. Tenía tiempo de no hablarle a Sully. ¿Por que debía meterse justo en esa misión? Debía ser fácil pero su corazón le dolía. Verla en el aeropuerto fue algo que no se esperaba y que maldijo mil veces.
Pero para Zoey nada era nuevo.
¿Que su padre la vendiera por dinero? Nada nuevo.
¿Que su mejor amiga la traicionara?
Nada nuevo.
Debió suponerlo, así que las palabras que escuchaba de Chloe eran solo palabras. No tenía significado para ella, no tenían valor en absoluto. Todo el tiempo que la había conocido se quejaba de las personas en general la traicionaba cuando siempre se había reflejado. Ella era exactamente igual a lo que siempre critico y odio.
—Tú eres exactamente a tu padre, siempre buscas la manera de justificarte cuando todo esto es tu culpa. ¿Odias a tu padre? ¡Excelente! Como yo. Pero no por eso soy como el, tú eres la encarnación de él. —Gritó molesta por fin, viéndola a los ojos.
Chloe se esperaba todo menos eso, había sido un golpe duro para ella escuchar esas palabras.
—¡Todos sufrimos! ¿Ok? Pero no por eso definen quienes somos o quienes seremos. Pero parece que para ti no es así, así que no me vengas con estos juegos. Tu eras mi amiga, Chloe. Eras alguien para mi y ahora no eres nada.
—Chicas... —Pronunció Nathan
—¡Eres una mentirosa! Sabías lo de Sam y no tuviste la cara para poder decírmelo en la cara. Nos usaste, le dijiste de una manera tan cruda y sin sentimientos a Nathan lo que "pasó" con su hermano cuando sabías que Sam no fue por el. Por su seguridad. Y no, no me voy a disculpar por decirte la verdad. Eres una mala amiga, una mala compañera.
—Solo lo dices por que estás molesta.
—¡No! ¿Acaso nunca te pusiste a pensar en todas las aventuras que tuvimos y que todo salió bien? Tus acciones hablan por sí solas, nunca confiaste en nosotros. ¿Y como resultó? ¡Estamos varados en la maldita nada! Te quedaste tan lejos de nosotros por tu estupida ambición.
—¡Chicas! ¡Tierra a la vista!
Ambas chicas miraron hacia donde miraban Drake, calmando la situación de cierta manera. Sin más saltaron de la caja y nadaron hacía tierra firme. Estaban empapados, molestos e incómodos. Zoey con su tarjeta pago la habitación y unos servicios para pasar el resto del día. Después de todo, se estaba muriendo del hambre.
—Pudiste robar.
Eso lo sabía pero realmente no quería hacerlo, simplemente quería descansar.
Narra Zoey
Había conseguido una nueva guardarropa para Nathan y para mi, algo sencillo y práctico para seguir con la aventura.
—¿Crees que esté bien Sully? —Voltee a verlo, negando.
—Seguramente lo está, no debe estar tan lejos. Supongo... —Seque mi cabello, sentándome a un lado de él—. ¿Ahora que hacemos? Tenemos las cruces.
—Los Moncada después de robar los tesoros, las historias dicen que se perdió en medio de estas islas.
—¿Sam no te dio alguna pista de donde puede estar? —Chloe entró a la habitación que tenían compartido.
Si. A pesar de todo alquile una habitación para que pudiera descansar. Estábamos en una hermosa cabaña con vista al mar, además de una piscina a nuestra disposición.
—Si, Sam siempre me mandaba cartas. Pero no creo que tenga algo...
—¡Nathan! Muéstramelas. —Me senté a su lado, viendo como sacaba el montón de cartas.
Sabía que Sam amaba a su hermano y ya no fue por él por su seguridad. Ya lo había buscado antes y al verlo en una vida tan tranquila y sin nadie persiguiéndolo, decidió dejarlo. No quería esa vida para el. Pero al parecer esa vida siempre persigue a los Drake.
—Sam siempre deja mensajes en oculto, un cifrado, tú eras su motivo. Nathan.
—Aquí está tu amiga, se nota arrepentida. —Escuchar la voz dé Shunayya me había sorprendido.
Había estado muy callada.
—Compre un mapa, puede ayudarnos. Pero no tengo las cruces.
Sin delicadeza saque las cruces que había robado. Así que sin más vi como se sentaba algo alejado de nosotros y solo buscar pistas en las cartas de Sam. Mientras leía no podía evitar sonreír y recordar a mi mejor amigo, Sam era un buen hombre que haría lo que fuera por los suyos. Saber que estaba muerto era algo que nunca me esperaría.
Sin que nos diéramos cuenta, ya era de madrugada y Nathan y yo seguíamos buscando pistas. Chloe ya se había ido a su habitación a dormir.
—Dios, ¿Por que hacen todo tan difícil? —Suspire, llevando mis manos a mi rostro.
Salí de la habitación para poder respirar aire fresco. A pesar de que fuera de noche y hubiera aire, el lugar se seguía sintiendo caliente.
—A pesar de sus diferencias, tienen algo en común ustedes dos. —Vi la silueta de la bruja viendo el mar—. Están completamente locamente enamorados.
Poco a poco me iba quitando la ropa que tenía puesta, simplemente quería distraerme de toda esta mierda del tesoro. Entrando a la piscina y quedar flotando mientras miraba a las estrellas.
Hasta que sentí como el agua se movía inesperadamente, fijé mi vista y me encontré con Nathan.
—Hola... —Susurre, viendo como se ponía enfrente de mi.
—Hola. —Sonrió—. ¿Por que estás aquí sola?
—Quería un poco de aire, pasaron muchas cosas hoy. Es decir: lo de Sam, como casi mueres. El avión, digo.
—Estamos en busca de un tesoro, nada es normal en eso. Ellie. —Puso su mano en mi mejilla, quitando mi pelo y dejarlo detrás de mi oreja.
—Tienes razón, nada es normal. Tener poderes no es algo que miras todos los días. —Reí.
—Lo que pasó antes con Chloe... ¿Todo bien? Explotaste. —Guarde silencio, sinceramente no quería hablar de eso—. ¿Sabes que ella está enamorada de ti, no?
—¿Que?
—¿No te diste cuenta? —Negué, provocando que este se riera.
—¿Como lo sabes?
—Por que ella te mira como yo lo hago contigo.
—Eres un idiota. —Lo salpique con un poco de agua, riendo pero al ver su mirada sentí como si mi corazón brincara.
Se estaba confesando.
—No necesito una respuesta ahora, te esperare todo el tiempo necesario. Empecemos ahora.
No pude evitar acercarme a él y besarlo. Podría decir que fue Shunayya pero estaría mintiendo. Nathan Drake era el hombre que siempre he querido pero como él mismo lo dijo.
Teníamos que conocernos.
Cuando nos separamos, no pudimos evitar reírnos como tontos.
Hasta que me percate en una estrella que sobresalía en el cielo, justamente arriba de una isla. Estrella que Sam mencionaba mucho en las cartas.
Tome a Nathan de los hombros—. Creo que lo descubrí.
—¿Descubrir que?
—La localización del tesoro.
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