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08. Balmorra.

( Por que esto me
llevo a ti.. )

FERIA

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EL TRÍO HABIA LLEGADO AL PLANETA QUE TANTO hablaba Blade, se estaban preparando para salir y revisar el lugar hasta que puedan encontrar una ciudad o al menos un pueblo.

—Hemos llamado mucha la atención estos últimos días, Din. Necesitamos un trabajo tranquilo, descansar un poco en Balmorra y hacer unas pequeñas mejoras al Crest.

El mandaloriano asintió, abriendo la compuerta. Adelantándose la castaña al ver el terreno antes de que le pasara algo malo al pequeño y a Din.

Ya que prácticamente tenía a Grogu en sus brazos.

—Tengo a unas personas que me deben favores, tal vez consiga un lugar donde quedarnos y un trabajo. ¿Está bien para ti?

—¿Confías en ellos? —Se limitó a preguntar.

—En las únicas personas que confió en la galaxia son ustedes dos. —Dijo sin analizar tan bien sus palabras. Sonrojando al mandaloriano.

Y es que era un gran proceso para los dos.

Sobre todo ahora que Violette le había contado su historia, el de como sobrevivió a una guerra y como ocasionó una por salvar al pequeño. Además que Din era la segunda persona en quien confiaba después de escapar de Bizitza.

—¿Por que te deben favores?

—Cuando estaba en los cuidado de Madison, esos sujetos llegaron en busca de ayuda sobre encargarme de las personas que les robaban y sobre todo, de encargarme del quien quería asesinarlos. Créeme, no fue nada fácil.

—¿Difícil para ti? —Ríe.

—Créeme, matar a un Hutt no es tarea fácil. No cuando tiene a muchos guardias y un enorme castillo de bar.

—Si que tienes tu fama en la galaxia, Blade.

—Supongo, pero como te digo. Le pagaron a Madison y ellos me prometieron devolverme el favor algún día. Además de un mecánico que nos ayudará con el Razor Crest, no me da seguridad ahora que el pequeño camina por todas partes.

—¿Y si no nos ayudan?

—¿Por que eres tan aguafiestas? —Hablo frustrada, volteándolo a ver y escuchó como reía.

—Solo miró las probabilidades.

—Tengo fe que todo saldrá bien. Por las estrellas, que así sea. —Susurro lo último viendo al cielo—. Además que mi intuición está todo bien.

—¿Nunca te has preguntado por qué sientes esas cosas? ¿Cosas que yo no puedo ver o sentir?

—Mando, digo, Din. Realmente no creo saber la respuesta... ¿Por que no bajas al pequeñín? Se nota que quiere caminar un poco.

Este asintió, bajando al pequeño y Grogu rápidamente corrió hacia unas mariposas para alcanzarlas, logrando enternecer al dúo. Ya que prácticamente era como su hijo. Eran una pequeña familia, algo fuera de lo común.

—¿Alguna vez te has enamorado? —La ojiazul al darse cuenta que lo dijo se sonrojó.

Mando ni se movió de su sitio y la vio, no se esperaba esa pregunta.

—Es decir, por lo de Xi'an. Por lo que te decían y por la forma que me miraba. Se nota que te amó con locura. Además de la chica de Sorgan.

'¿Acaso está celosa?' Pensó el mandaloriano.

Por supuesto que lo tenía muy guardado lo de Sorgan.

—No tengo tiempo para ese tipo de vida, Blade. Si la tuviera, no irían por mi. Irían por la persona que amo para dañarme y ponerme vulnerable.

—¿No crees que es demasiado tarde? —Solo vieron a Grogu que jugaba con algunas flores, e inevitablemente sonrió.

'Creo que ya lo es.' El observó a los dos, ella lo cuidaba como su hijo y eso lo llevo a pensar una vida diferente. No podía negar que desde que ella llegó a su vida, bueno, él se metió en sus vidas. Todo cambio para el, su modo de ver la vida y como los protegía como si su vida dependiera de ello.

Es algo que él nunca se había dado tarea de atender. Nunca se sintió atraído por nadie, no por que no quisiera. Si no que no tenía tiempo. Él era un lobo solitario.

—¿Te has quitado el casco alguna vez?

—No.

—¿Y lo que dijo Xi'an?

—No lo he hecho, por que si lo hago. No puedo volver a ponerme el casco. —Violette al escuchar eso se sorprendió, no le estaba diciendo mentiras.

Sin más se acercó a él, tomándolo por sorpresa pero a ella no le importó. Puso una mano en donde se supone que debe estar su mejilla, sobando el casco.

—¿Q-Que haces? —Dijo sujetando su mano asustado.

—Pensé que lo necesitabas. —Sonrió levemente, alejándose—. Pero creo que fue demasiado.

La castaña tomó a Grogu y siguió caminando, dejando atrás al mandaloriano. Estaba sonrojada, avergonzada por qué tal vez molesto a Din. Pero era todo lo contrario, ahora él quería volver a sentir sus manos sobre el.

Hasta que por fin llegaron a una ciudad, ya no era un pueblo como le habían dicho y eso le alegraba. Sin más fue preguntado por Jaír y Jafet. Dándose una gran sorpresa que eran los gobernantes de toda esa región.

—Necesito hablar con ellos. —El guardia la vio de arriba para abajo, tomando una pequeña radio y hablar otro idioma.

—¿Cual es tu nombre?

—Violette Blade.

Este volvió a hablar por el comunicador y se alejó un poco del trío.

—Esto es una tontería, vámonos. —Hablo Din al ver la situación, pero las grandes puertas se estaban abriendo.

—¿Que te dije? —Sonrió orgullosa, entrando y viendo como del palacio salían dos tipos.

Eran Jaír y Jafet.

—¿Ese enano y gigantón?

—Cállate y se amable. —Susurro sonriendo, definitivamente habían cambiando.

—¡Blade! Es un gusto volver a verte. Y por lo que veo aún tienes al pequeño a tu lado.

—Y un compañero. —Sonrió el pequeño—. ¿Acaso este mandaloriano conquistó tu frío corazón?

—A un mandaloriano no lo vez todos los días. Es un gusto conocer por primera vez a uno. —Jaír, el grandote fue hasta el mandaloriano y lo abrazó.

—Jaír, bájalo. —Sonrió.

—¿Que te trae por aquí, Violette?

—Me alegra verlos mejor que nunca, chicos. —Pausó—. Es solo que estamos buscando trabajo y un lugar donde quedarnos junto un lugar donde puedan reparar una nave.

—Nunca descansas, ¿verdad?

Al no recibir respuesta suspiro, comenzando a caminar.

—Se pueden quedar en el palacio el tiempo que quieran, además que les dire a mis hombres que reparen su nave. —La ojiazul sonrió, cargando al pequeño.

—Sobre el trabajo, justo en estos momentos tenemos un grupo un poco alejados de la ciudad pero que nos han estado poniendo muchos problemas al querer trasladar algunos suministros y viceversa. Pero hay un problema.

—¿Cual? —Preguntó Din.

—Que si aceptan el trabajo, solo puedes ir tú, Violette. 

—¿Se puede saber la razón? —El grandote suspiro estresado, indicándoles por donde ir.

—Se darían cuenta demasiado rápido que el mandaloriano los atacaría, no son tontos. Además de que siendo una mujer muy hermosa y con capacidades sobre humanas, de seguro caerán en el cebo.

—Piénselo y dígannos mañana su respuesta. ¿De acuerdo?

Los habían dejado en una habitación, dejándolos solos. Era grande y con una hermosa vista por toda la ciudad, dejando de lado el atardecer.

—Es hermoso este lugar. —Hablo Violette acostándose en la cama—. Tenía ratos de no dormir en una cama cómoda. ¿Verdad pequeño?

Grogu sonrió también en la cama, era demasiado suave y grande para ellos tres. Además del baño, tenía una tina junto cualquier tipo de producto para la piel y cabello.

—No creó seguro que vayas tú sola en ese trabajo, Violette.

—¿Crees que no podré yo sola? ¿Cuantas veces no te he ayudado a escapar?

—No dije eso, digo que es muy inseguro que vayas sola. ¿Y si voy contigo? Me esconderé y te cubriré desde lejos.

—¿Si hacemos eso estarás tranquilo? —Asintió—. Bien, que así sea.
































꒰ 🧿 ꒱




































Violette se encontraba a punto de cambiarse cuando vio por el balcón muchas luces, por curiosidad fue hasta ahí y vio como la ciudad de Balmorra estaba celebrando.

—¡Din! —Lo llamó—. ¿Que te parece ir a dar un paseo por la ciudad?

Sonrió, volteando a ver hacia la cama y ver al mandaloriano con el pequeño. Inmediatamente negó, cruzándose de brazos.

—A nuestro pequeño amiguito le iría bien pasear un poco, conocer y poder disfrutar lo que sea que estén celebrando. Además, dijiste que podía gastarme mis créditos en mi y lo haré en el.

Se fue hasta el ropero y se dio cuenta de la múltiple ropa que había, eran preciosos vestidos de todo tipo de color y textura.

—Te dije que nos conseguiría un lugar. —Estaba orgullosa de si misma.

Es decir, le habían dado una habitación de lujo junto mucha ropa. Vio un vestido blanco que le llamó la atención y decidió ponérselo.

—Mando... ¿Podrías? —Dijo nerviosa, ya que prácticamente la habitación del baño no había puerta.

—Claro... Yo, saldré al balcón con el pequeño. —Sin más se fue de ahí, dejando que la castaña pudiera cambiarse.

Se arreglo un poco el cabello amarrándoselo además de ponerse una diadema de flores junto algunos collares y aretes que habían en el tocador. Sin embargo, Din se estaba tratando de calmar.

Nunca había tenido este tipo de problemas, sabía que estaba mal pero quería voltear a ver. Estaba sintiendo algo en el estómago y no lo quería, quería vomitarlo y por la forma que lo miraba él niño, él también sabía que estaba mal.

—No te muevas. —Se dijo así mismo.

—Ya puedes entrar. —Sonrió, acomodándose el vestido—. ¿Podrías ayudarme con el zíper?

Din no dijo nada, estaba sin palabras. Si de por si ella era hermosa. Ahora se podía resaltar aún más. Estaba paralizado y tragó saliva nervioso. Con su seguridad falsa se acercó a ella, poniéndose atrás de ella y viendo su espalda.

—Gracias, es que creo que se estancó y no puedo alcanzarlo. —Ríe—. Tenía tiempo de no usar vestidos como estos.

Con delicadeza bajo el zíper, acomodándolo y dándose el placer de poder tocarla como él quisiera hacerlo. Hasta subirlo hasta la parte de arriba.

—¿Estás segura que quieres ir?

—Por supuesto, si no quieres te puedes quedar aquí en la habitación. Yo iré con el. —Tomó a Grogu e iba a abrir la puerta cuando Mando se le adelantó.

—Solo me aseguro que no les suceda algo.

—Si claro, admítelo. —Lo vio desafiante, acercándose a él.

Estaba sonrojado, no esperaba esa respuesta de su parte. Además que lo había atrapado.

—Admite que también quieres conocer la ciudad. —Finalizó, alejándose un poco.

Din no dijo más, estaba muy avergonzado y se había puesto nervioso al tenerla demasiado cerca de él. Lo cual ahora solo mantenía su distancia mientras miraba como ella hablaba con muchas personas, sonriendo de vez en cuando por las tonterías que decían pero a la vez enojándose al ver como chicos se querían propasar con ella.

—¡Por las estrellas! ¡Blade! Te miras divina. —Jaír fue hasta ella y la abrazó, cargándola y darle muchas vueltas.

—Sabía que ese vestido te quedaría fantástico. —Jafet vio a la pareja, notando que el mandaloriano aún traía puesto su traje.

—Oh, él no usa otra ropa que no sea su beskar. —Ellos inmediatamente comprendieron la situación, asintiendo.

—¿Piensan ver toda la feria?

—Si, queremos conocer el lugar. Ahora si nos disculpan, debemos irnos. —Tomó la mano de Din y se marcharon del lugar.

Las luces eran increíbles, había todo tipo de color y alumbraban los grandes ojos del pequeño. Saltaba de la felicidad desde los brazos de la castaña, chillando al ver un pequeño local de juegos que consistía en atrapar ranas con una caña de pescar.

—Soy pésima en esto. —Suspira—. Mando. Mando, ¿podrías hacerlo tu? ¿Por nosotros?

Grogu quería agarrarlos a todos pero Violette lo detuvo, era un juego. Y se lo explico mientras que Din atrapaba varias ranas.

—¡Usted es el ganador! —El señor sonrió, entregándosela y Violette pagó.

—¡Si! Te dije que tú podrías. —Din le entregó la bolsa al pequeño que poco a poco se fue comiendo.

A pesar de que no lo dijera, él nunca había estado en una feria. Todo era nuevo para él y hacerlo con su familia lo hacía especial. Se sentía bien el ser alabado por ella y ver al pequeño feliz comiendo.

Siguieron caminando hasta que llegaron a un pequeño puesto donde vendían pulseras, pero debías disparar en el centro del círculo para poder ganar. Pero lo que le llamó la atención a la castaña fue una pulsera, era igual de la que tenía antes y desafortunadamente la perdió.

—Toma. —Le entregó a Grogu a mando, dispuesta a ganarse esa pulsera.

—¿Que haces? —Al fijarse en lo que ella miraba suspiro, iría por esa pulsera cuando él la tenía.

Si, cuando encontró la pulsera en su sillón cuando fue a rescatarlos se la puso. Algo que le diera el valor suficiente y quizás un poco de suéter para que todo saliera bien. Por su armadura y ropa no se nota que la carga puesta ya que se cubre, sintiéndose mal.

—No creó que sea necesario.

—¿Tu crees? —Miró la pulsera, pensando en Madison.

—¿Por que no seguimos caminando? —Propuso, tomando su mano ligeramente.

Narra Violette

A pesar de que conocimos toda la feria y la terminamos, no queríamos que terminara. Simplemente seguimos caminando por toda la ciudad hasta que llegamos al palacio, pero nos quedamos en la parte de atrás.

Donde se encontraba el enorme jardín de Jaír.

Había un enorme estanque, donde habían todo tipo de animal. Emocionando a Grogu. Pero lo único que nos alumbraba era la luna y una antorcha que hizo Din con lo poco que encontró.

'Din Djarin.' Hice que su nombre sonará por un rato, realmente es un nombre hermoso que nunca me cansaré de pronunciar.

Note como había luciérnagas y al saber que Grogu aún no las conocía, haría que este momento sea inigualable. Con cuidado me levante, no quería espantarlas, sintiendo la mirada de Din sobre mi.

—¿A donde vas?

—A ninguna parte. —Cerré mis ojos, utilizando la fuerza y logrando mi cometido.

Ya que todas las luciérnagas comenzaron a volar y mostrar sus hermosas luces. Note como Grogu miraba al cielo y daba vueltas tratando de ver a los insectos, causándome ternura.

—¿Que es esto?

Al escucharlo decir eso me senté a su lado nuevamente, sorprendida de sus palabras.

—¿Nunca has visto o escuchado de las luciérnagas? Son pequeños insectos que brillan. No es la gran cosa, pero... Pensé que sería lindo.

—Lo es. —Asentí—. Por cierto, tengo que darte algo.

—Claro. ¿Entramos?

—No, lo tengo justo aquí pero... ¿Podrías cerrar los ojos? —Lo vi incrédula, empezando a reír pero al ver que no decía nada me tranquilice.

—De acuerdo, que sea como ordene Din Djarin. —Sonreí, cerrando los ojos.

—Dame tu mano.

Sentí como mis mejillas se calentaban al igual que mi estómago me daba vueltas. No es que pensara que algo malo sucediera, pero él me da mariposas de paz. Me da tranquilidad y confío completamente en el. Además de los últimos días, me he acercado a él íntimamente y hemos creado una relación bonita.

Hasta que sentí como ponía algo en mi mano.

—Abre los ojos. —Poco a poco los abrí, dándome cuenta que era la pulsera que me había dado Madison.

'No es el de la feria. Es el que me regaló Madison en bukuria.' Sentí como quería llorar, la emoción me ganó y sin pensarlo me lance a él.

Abrazándolo.

—¡Dios! ¡Te amo, te amo! ¿Donde lo encontraste? ¡Pensé que lo había perdido para siempre! —Moví mi cabeza emocionada, hasta que me separe y me la puse de nuevo.

—¿Que tiene de especial esa pulsera?

—La persona que me cuido todo este tiempo me la regalo... Me dijo que servía de amuleto de la suerte. —Pause, viendo determinadamente su traje y luego a Grogu—. Y tiene razón.

—¿Por que?

—Por que esto me llevo a ti.

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