Jisung estaba despertando con una vista un tanto nublada, se preguntaba a si mismo si se estaba quedando ciego. Restregó un poco sus ojos para poder quitar aquella vista tan nublosa que estaba teniendo y al hacerlo se sentó en la cama, esperando a que su madre despertara. Al cabo de unos momentos él se cansó de esperar para que su madre despertara y tuvo que asearse para ir de compras con ella. Jisung iba a paso lento saliendo del baño para no despertar a su madre con el más mínimo sonido posible, tanto que tuvo que andar de puntillitas solo para echarse un perfume que quedaba al lado de la cama y vestirse. La vestimenta de Jisung era un tanto casual; llevaba pantalones holgados y una camisa no muy ancha, pero que a vista de algunos se notaba su cintura. El clima era frío, por lo que pensaba ponerse un abrigo que tapara para poder salir, porque a este paso se iba a congelar. Jisung despertó a su madre con un simple "buenos días" y suponía que ya no le hacía falta un reloj para despertarse, ya que Jisung estaba despertandose mucho más temprano y antes de que su madre lo hiciera.
- Mamá, bañate, estás apestando.
- Mentiroso, el que apesta eres tú, bueno no, tu ya te bañaste.
- ¿Ahora quién es la que apesta? exacto, tú. -Soltó una carcajada, haciendo que se ahogara de tanto carcajear. La señora Sohee estaba tan seria que mirarla era como mirar al diablo en persona, no le había dado risa ese "chiste" que dijo su hijo sobre el olor de ella.
- Quítate, loquillo, me voy a bañar. -Jisung dejó de reír al ser empujado a un lado por su madre, quien estaba malhumorada esa mañana y con un balde de agua fría se ponía feliz.
- ¡Hey! -Jisung exclamó, tratando de no enojarse por el empujón que le había dado su madre solo para irse a bañar.
Sohee salió del baño, obviamente vestida ya que ella siempre lleva su ropa al baño para no tener que caminar hacia la habitación. Su vestimenta era un simple vestido de color negro que no era corto y una chaqueta azul, incluso tenía una cartera Gucci que Jisung quería pero ella no se la daba. La madre de Jisung siempre ha sido un tanto tacaña con las personas y al momento de que le podan comida esta se les niega, porque comida para ella es su mundo entero.
- Hace frío mamá, ponte un pantalón o yo que se pero no estamos en el clima correcto para usar un vestido.
- Aunque haya frío yo no voy a soltar este vestido, puede pudrirse pero yo lo seguiré usando hasta que me muera, porque es mi compañero de toda la vida.
- Aish, vale, lo que tu digas. Después no vengas quejándote de que se te congelaron las patas.
Durante todos esos minutos Jisung se quejaba de que deberían ir ya, mientras que Sohee solamente le decía que esperara, ya que se estaba "maquillando". Sohee al terminar de maquillarse no tardó en peinarse el cabello, ya que parecía una bruja sacada del bosque. Ambos salieron y se dirigieron a la tienda de ropa, la cual esta se encontraba muy cerca del departamento donde actualmente viven y van a vivir por un tiempo.
Entraron y lo primero que vieron fue una gran inmensidad de ropa la cual era de ropa de marca y no era muy costosa (mucha ropa decía lo contrario), y para el gusto de Jisung solamente se compró unos zapatos Converse, los cuales eran ideales para la moda que se usaba en los últimos tiempos y generaciones. Siguieron admirando aquella inmensidad de ropa que se encontraba en aquella tienda, Sohee fue a pagar aquellos zapatos de marca Converse que eran de Jisung en su totalidad, y en un descuido pasaron muchas cosas por el hecho de haberse quedado hablando con la maldita cajera de ese lugar. Ah, la cajera hablaba español según decía ella.
Jisung estaba recorriendo todo ese lugar, con el riesgo de perderse en cualquier momento y que cuando su madre haya regresado no lo encuentre y fuera a buscarlo por toda aquella tienda que era extremadamente grande, la cual hacía que los niños pequeños se perdieran en ella. Cada que caminaba veía a pequeños niños perdidos sollozando mientras corrían por encontrar a sus mamás, y no podía evitar sonreír ante aquellas escenas que estaba presenciando en esa tienda de la que tanto temía por el miedo de encontrarse a Minho.
En fin, las cosas pasan porque deben de pasar. Al voltearse se encontró con la persona que menos esperaba encontrarse ¿Minho? si, era él literalmente. Ni siquiera te podrías imaginar la cara de Jisung al verlo detrás suyo, debido a que su mirada lo mataba cada instante y esos ojos marrones lo hacían ver más bonito de lo que era. Tuvo que alejarse un poco de él ya que había un poco de tensión entre ellos, por favor, no podía besarlo en una tienda de ropa ni en broma, pues iban a venir olas de chisme. Minho solamente se quedó contemplando su belleza sin decir absolutamente nada, todo lo que hacía por volver a ver a Jisung no tenía límites y si se cambiaba de planeta él también lo hacia aunque no hayan cohetes para hacerlo.
- ¿Que haces aquí? sabes muy bien que yo te odio en lo absoluto, no veo el sentido de que me persigas todo el tiempo. -Jisung trató de ocultar el nerviosismo que estaba sintiendo, y su corazón latía con demasiada rapidez e intensidad, un poco más y le daba un paro cardíaco.
- Si vine aquí es porque te amo, aunque me odies te seguiré hasta el fin de los tiempos. Y si tienes un novio nuevo, bien por ti, yo no pararé de pensar en tus hermosos labios a menos de que me des un maldito beso y que ambos nos quedemos sin aliento. -Aquella expresión de Minho daba mucho que explicar, tenía el ceño fruncido, bastante.... aterrador, por así decirlo.
- Ya no puedo contradecirte porque no me quedan palabras en el diccionario, en fin, deberías explicarme el por qué viniste por mi y también por qué siento que cuando susurraste a mi oído con esa frase no era una broma verdaderamente.
- De eso venía a hablarte, realmente estoy como loco enamorado, tan solo quiero abrazarte tan fuerte como pueda. Aunque sea el primer y último abrazo que vamos a tener, no me arrepentí de nada al susurrarte al oído diciendote eso.
- Uhm, vale, debo irme. Mi madre está esperándome y si no voy con ella definitivamente me va a abandonar. -Jisung caminó, pero se detuvo cuando sintió unas suaves manos en su hombro, bueno si, ya sabía de quien eran.
- Antes de que te vayas... espero podernos encontrar otra v-
Fue interrumpido por los sonidos de los pasos de Jisung dirigiéndose a su madre, Minho quería decírselo directamente, pero creía que iba a sonar muy necesitado de amor. Minho solo había notado los brillantes ojos de Jisung mientras este lo miraba y de alguna forma u manera se sintió como si fuera su lugar favorito.
- Madre, acabo de hablar con Minho y creo que debo de darle una que otra oportunidad, a veces pienso que está muy enamorado y si le digo que no su corazoncito se romperá en pequeños pedacitos. Y vamos por el punto malo el cual era... su sonrisa, si, daba miedo, pero si te ponías a analizar bien te dabas cuenta de que no lo era.
- Creo que Minho si merece ser tu buen y único amor, desde que lo ví por primera vez en casa no pude evitar decir lo buena onda que se veía, pero en esa época era emo.
- Mamá, uno nunca sabe si era o sigue siendo emo.
- Eso si que es verdad, no obstante creo que lo estoy viendo más feliz de lo normal ¿será que se emocionó al verte? -Jisung se giró hacia la dirección la cual miraba la señora Han, y efectivamente era Minho sonriéndole a unos malditos pares de zapatos que eran casi igualitos a los que había comprado, a diferencia de un tono de color oscurecido. Solo faltaba que le comprara un ramo de rosas y caería en los encantos del precioso Lee Minho.
Jisung sobrepensaba sobre si pedirle perdón o no a él por ser un completo estúpido rechazando los sentimientos de un joven que solo quería tener un romance de K-Dramas. La expresión de Han mostraba desesperación y unos montones de emociones que no se notaban, se sonrojó levemente al imaginar como sería una vida al lado de Minho y su madre tratando de que no pelearan. Han se acercó hacia Minho a paso lento y tocó ligeramente su hombro dos veces, ya que si lo hacía duro definitivamente lo iba a espantar de por vida y quedaría un trauma pegado en si mismo.
- ¿Que pasó, Hannie?
La reacción de Jisung al escuchar aquel apodo tan hermoso era tan tierna que si hacía un puchero todos iban a besarlo, vamos, sentirse atraído por alguien que seguramente iba a ser tu mejor amigo pero que no lo fue por cuestiones de discusiones no era ilegal en lo absoluto, sino por la homofobia andante que había mundialmente. Los ojos de ambos brillaron como un destello de luz sobre el cielo, sintieron como si se hubieran quedado como estatuas de roca.
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Lo que hace uno por desvelarse a plenas horas de la madrugada (apenas y son casi las 12, eso no quita que sienta más sueño que nadie).
Por si tienen alguna corrección me pueden decir en los comentarios, ya que estoy totalmente dormida y además de eso bruta, también si tienen alguna incoherencia o sugerencia díganmelo en los comentarios. 🫦
ESTOY SIN LUZ, SALVENME, AYUDA. 💔💔💔
Nuevo récord (creo): 1649 palabras.
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