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Capรญtulo 59
Frente al mausoleo de los guardianes ancestrales en el que descansan los cuerpos de los ancestros fallecidos, observรฉ el cielo gris aรบn sobre el lomo de mi caballo, sintiendo la suave neblina que cubrรญa el ambiente, junto a esos pรฉtalos blancos que no habรญan dejado de caer desde el momento en que mi madre falleciรณ. Abrรญ mi mano al aire para recibir uno de esos pรฉtalos sobre mi palma y cuando tuve uno de ellos en mi poder, lo acerquรฉ a mi rostro y sentรญ un aroma familiar emanar de aquel pรฉtalo.
Cerrรฉ los ojos un instante y respirรฉ hondo, sintiendo cรณmo una extraรฑa sensaciรณn me invadiรณ al oler el perfume de aquel pรฉtalo; reviviendo el aroma a rosas y miel que emanaba de su cabello y que percibรญa cuando este caรญa sobre mi rostro tras su cรกlido abrazo.
El eco de su voz reviviรณ en mi mente en ese instante, escuchรกndose tan clara y tan fuerte como si ella estuviera ahรญ a mi lado, y cuando mis dedos palparon aquel pรฉtalo, pude recordar la suavidad de sus manos sobre mis mejillas y la ternura con la que apartaba el cabello de mi rostro cuando era niรฑo, pero al volver a mรญ realidad, ella ya no estaba; y lo รบnico que me quedaba de la mujer que me dio la vida eran solo sus recuerdos, junto a esa ausencia tan pesada sobre mis hombros y mi pecho.
Abrรญ mis ojos al tiempo que soltรฉ el pรฉtalo de mi mano y volviendo la mirada hacia el cielo, alcรฉ mi arco en esa direcciรณn, mientras que a mi alrededor, y desde lo alto del mausoleo, la guardia arquera hacia lo mismo en completo silencio.
Tensรฉ la cuerda de mi arco precisando el tiro y una vez estuve listo para dejarlo ir, soltรฉ la flecha viรฉndola elevarse entre la neblina, casi como si pretendiera tocar los cielos, y tas mi tiro, cientos de flechas fueron disparadas al unรญsono por la guardia arquera, mientras que los pรฉtalos blancos seguรญan cayendo como si el cielo estuviera llorando a su manera.
โDescansa en paz, madre.
DรAS DESPUรS
El ruido de los cascos de los caballos que cruzaban con prisa el cruce entre la frontera del reino de Hillcaster y el reino de Southlandy se hacรญa cada vez mรกs audible a medida que un considerable grupo de Misirios avanzaba entre la maleza y la humedad del amanecer, mientras que en el castillo Worwick, un acogedor silencio se desplegaba entre el movimiento de la guardia y el andar de la servidumbre por cada uno de sus pasillos y rincones.
En su sala privada, el rey Valerio permanecรญa de pie junto a la ventana, con la mirada fija en una parte del jardรญn del castillo, observando cรณmo los sirvientes terminaban de remover lo que quedaba de los pรฉtalos blancos que apenas hace un par de dรญas habรญan dejado de caer, y como un recuerdo intruso, el sonido de la taza de tรฉ de belladona rompiรฉndose contra el suelo resonรณ en su mente, junto a la imagen del cuerpo de su madre desplomรกndose sobre sus brazos, mientras su mirada inexpresiva seguรญa fija en el ventanal.
Caminando con cierta prisa por uno de los pasillos del castillo, Lord Havel se acercaba a la sala Escriba de los Daskalos, atendiendo al llamado de uno de ellos, y al ingresar a la sala, uno de los Daskalos le hizo una reverencia al lord consejero, al tiempo que le extendรญa un pequeรฑo papel lacrado.
โMi lord, este es el mensaje descifrado que fue enviado por el prรญncipe Leukes Blackroses para el rey Valerio. Si desea, puede verlo usted mismo.
Lord Havel tomรณ el papel sin entonar una sola palabra y al desplegarlo, sus ojos recorrieron cada lรญnea reescrita, mientras su ceรฑo se fue frunciendo progresivamente, hasta que un deje de temor se apoderรณ de su mirada.
โGracias por sus servicios a la corona. โdijo lord Havel dirigiendo su mirada hacia el hombre frente a รฉl.
El Daskalo asintiรณ, mientras que Lord Havel doblaba el papel y salรญa de la sala, dirigiรฉndose de inmediato hacia la sala privada del rey, pero cuando estuvo a punto de entrar, un guardia se apareciรณ ante el consejero y despuรฉs de una ligera reverencia, le extendiรณ un comunicado.
โMi lord, hace un momento llegรณ este mensaje para el rey. Lo dejรณ un guardia en la entrada del castillo.
โยฟUn guardia?
โSรญ, mi lord. Dijo que viene de parte de una jovencita llamada Lurdes.
Entendiendo de quiรฉn se trataba, el lord consejero tomรณ el papel y dijo: โGracias. Ahora regrese a su formaciรณn.
El guardia hizo una reverencia y se retirรณ de la presencia del lord, mientras este empujaba las puertas de la sala privada de Valerio y entraba, observando al rey de pie, inmรณvil, junto a la ventana.
โMajestad โhablรณ el lord, captando la atenciรณn de Valerio, mientras cerraba las puertas tras de sรญ.
โLord. โValerio se apartรณ de la ventana y se dirigiรณ hacia su escritorio, mientras Lord Havel le extendรญa uno de los comunicados.
โMajestad, los Daskalos han descifrado el mensaje enviado por el prรญncipe Leukes. Es este. โValerio tomรณ el papel en su manoโ. Hace un momento, un guardia me entregรณ este otro comunicado que llegรณ para usted. Se lo enviรณ la joven Lurdes.
โยฟLurdes?
Valerio dejรณ el papel del mensaje de Leukes sobre el escritorio y tomรณ el comunicado que la muchacha habรญa dejado para รฉl.
โยฟQuiรฉn lo trajo? โpreguntรณ, mientras lo abrรญa.
โEl guardia que me lo entregรณ dijo que lo dejaron en la puerta del castillo por medio de un guardia. Seguramente fue alguno de custodia que usted dejรณ en aquel lugar, quien recibiรณ el dictado de la joven y lo trajo hasta aquรญ.
โClaro โmurmurรณ Valerio, enfocando su vista en las palabras escritas en el papel.
Mientras avanzaba en cada lรญnea, una leve sonrisa apareciรณ en su rostro, y tras unos segundos de silencio, exhalรณ, dejando el papel sobre el escritorio.
โYa lo sabe.
โยฟDisculpe, majestad?
โLurdes โValerio se recargรณ en el espaldarย de la sillaโ. Ya supo que la reina Irenia muriรณ y me dejรณ saber sus condolencias.
โEs muy amable y agradecida la joven Lurdes.
โLo es.
Tras un leve suspiro, Valerio tomรณ el papel con el mensaje del prรญncipe Leukes y comenzรณ a leerlo con detenimiento, pero con cada lรญnea leรญda, su mirada iba perdiendo la calma y la tensiรณn en su rostro se hacรญa mucho mรกs evidente, y cuando terminรณ de leer el mensaje, bajรณ el papel, fijando sus ojos en Lord Havel.
โยฟUsted conoce a un hombre llamado Barcal?
โNo lo conozco personalmente, mi rey, pero sรญ he oรญdo hablar de รฉl. Es un desertor que segรบn dicen, hace trabajos sucios para miembros de algunas casas.
Valerio dejรณ el pergamino sobre el escritorio, evaluando la situaciรณn, y tras unos segundos de estar en silencio se levantรณ de su lugar y ordenรณ: โLlame al lord comandante ahora mismo.
Siguiendo las รณrdenes del rey, Lord Havel ordenรณ de inmediato la presencia del lord comandante, quien no tardรณ en hacerse presente en la sala privada del rey.
โSolicitรณ mi presencia, majestad โhablรณ el lord comandante, reverenciรกndose.
โSรญ, por favor, lord comandante, quiero que aliste un grupo de guardias de inmediato. Necesito que me acompaรฑen a la calle libre.
El lord comandante mirรณ a su rey con desconcierto. โยฟA la calle libre, majestad?
โMajestad โintervino Lord Havel con cautelaโ. Disculpe mi atrevimiento, pero no creo que sea prudente que usted vaya a la Calle Libre. Es un lugar peligroso y no es apto para usted. Su presencia allรญโฆ
โSรฉ que no es prudente โinterrumpiรณ Valerio sin รกnimos de cederโ. Pero Leukes fue muy especรญfico en su mensaje cuando dijo lo que Verti negociรณ con ese hombre. Ya han pasado dรญas desde su muerte y desde que pagรณ treinta piezas de oro por mi vida y la de todos los que estรกn en este castillo, asรญ que considero que serรญa aรบn mรกs imprudente quedarme aquรญ sin hacer nada y sin saber a quรฉ o a quiรฉn me voy a enfrentar. Necesito hablar con ese hombre.
โCon gusto alistarรฉ a mis mejores guardias para que lo acompaรฑen a la calle libre, majestad, pero ยฟquรฉ le garantiza que ese hombre sigue en ese lugar?
โLeukes me dejรณ el nombre exacto del sitio donde se estรก ocultando y necesito llegar cuanto antes, porque segรบn lo que dice aquรญ, ese hombre puede morir en cualquier momento.
โยฟQuรฉ resolverรก hablar con ese hombre, majestad?
โAl parecer, ese tal Barcal sabe cosas que Leukes no pudo escribir en su carta, lord. Por eso me enviรณ el mensaje en Finse, en caso de que cayera en manos equivocadas. Ese hombre se entendiรณ con uno de los lores de la mesa del consejo de Hillcaster; algo le tuvieron que haber pedido o dicho, y no me quedarรฉ aquรญ a esperar a ver quรฉ sucede.
โMajestad โhablรณ el lord comandante, tomando su postura militarโ. Solicito que me permita acompaรฑarlo.
โNo, lord comandante. Necesito que usted se quede y reorganice la guardia. Hemos estado vulnerables y ajenos al peligro durante dรญas en los que, gracias a los dioses, no fuimos atacados, y no podemos permitirnos mรกs descuidos. Refuerce cada entrada del castillo, organice la guardia en la fortaleza y sobre todo, proteja a la reina y a los prรญncipes.
El lord comandante asintiรณ sin replicar. โComo ordene, majestad.
Valerio se girรณ hacia Lord Havel. โLord, dรญgale a mi esposa que salรญ a tratar unos asuntos con urgencia, pero que pronto estarรฉ de vuelta.
โComo diga usted, mi rey.
El Worwick saliรณ de la sala seguido por el lord comandante, mientras Lord Havel fue en busca de la reina Luna para cumplir con las รณrdenes del rey.
Desde uno de los balcones, la reina Luna observaba en silencio cรณmo su esposo se alejaba del castillo con prisa, mientras que poco a poco, su figura se fue perdiendo en la lejanรญa, y tras un leve suspiro, musitรณ:
โQue los dioses te acompaรฑen, esposo.
Sin intenciones de pasar desapercibidos, la formaciรณn avanzรณ guiada por un guardia encargado de dirigir la marcha, al conocer bien aquel sitio. Al llegar a la Calle Libre, entraron con prisa, obligando a los habitantes habituales de aquella calle a apartarse del camino, mientras las miradas de muchas de esas personas se fijaban en la guardia y en la reconocible figura del rey que les acompaรฑaba, ya que no era comรบn ver la insignia real en un lugar como ese.
Cuando finalmente llegaron al sitio indicado en el comunicado del prรญncipe Blackroses, Valerio se bajรณ de su caballo justo despuรฉs del guardia que lo guiaba, el cual avanzรณ hasta la puerta de la casa y dio unos golpes secos sobre la madera con insistencia.
Tras unos segundos, el guardia se dispuso a tocar de nuevo, pero la puerta se entreabriรณ en ese momento, desvelando a un hombre anciano que se asomรณ para saber quiรฉn buscaba con tanta insistencia, y al darse cuenta de que se trataba de la guardia, el hombre abriรณ la puerta.
โยฟGuardias por aquรญ? โmurmurรณ el hombre impresionado, con cierto aire de picardรญa en su rostro.
โGuarde su lengua si quiere conservar su vida.
El anciano se estremeciรณ al ver ese rubio dorado como el oro en el cabello de aquel hombre que lo encarรณ, reconociendo de inmediato de quiรฉn se trataba.
โVengo en busca de una persona.
โMajestad. โEl hombre hizo una reverencia torpeโ. Pase, por favor.
Ignorando el nerviosismo del anciano, Valerio entrรณ a la casa seguido de tres de los guardias que lo acompaรฑaban, encontrรกndose de frente con las prรกcticas que se llevaban a cabo en una habitaciรณn abierta al fondo de aquella casa, y unosย cuantos borrachos esparcidos en las mesas junto a unas jovencitas de compaรฑรญa, cuando sin previo aviso una joven mujer apareciรณ, y se apresurรณ a desplegar una amplia cortina en aquella habitaciรณn y pidiรณ a las jรณvenes en las mesas que se retiraran junto a sus clientes.
โPensรฉ que no vendrรญa nunca, majestad โdijo el anciano, cerrando la puerta.
โยฟEs usted con quien debo hablar?
โMe temo que ahora sรญ.
Los ojos de Valerio se entrecerraron. โยฟA quรฉ se refiere con eso? Yo vengo por un hombre llamado Barcal.
โLo sรฉ, majestad, pero lamento decirle que Barcal ya no estรก aquรญ.
โDรญgame a dรณnde fue.
El anciano tragรณ en seco. โBarcal estรก muerto, majestad.
โยฟQuรฉ?
El anciano se apoyรณ en el pedazo de madera que usaba como bastรณn para alejarse de la puerta, diciendo: โรl se refugiรณ aquรญ tras volver del reino vecino, al sospechar que vendrรญan por รฉl, y esperรณ durante dรญas que usted viniera, hasta que un dรญa me dijo que debรญa salir a ajustar algunas cuentas y no regresรณ. Dรญas despuรฉs, su cuerpo fue encontrado en uno de los callejones de esta calle.
โยฟSaben quiรฉn lo matรณ?
โLamentablemente, no, majestad. Cuando aquรญ suceden cosas como esas, nadie ve ni oye nada, pero antes de salir ese dรญa, รฉl dejรณ esto para usted. โEl hombre sacรณ un pedazo de papel de entre sus ropas y se lo extendiรณ al reyโ. Por si algรบn dรญa llegaba.
Valerio tomรณ el papel y comenzรณ a leer con cierta urgencia las palabras mal escritas pero entendibles, y a medida que avanzaba en cada una de ellas, su mirada comenzรณ a tensarse hasta que llegรณ a la รบltima lรญnea, donde su expresiรณn se tornรณ mรกs confusa.
โยฟMisirios? โdijo รฉl, levantando la mirada hacia uno de los guardias y como si todo comenzara a cobrar sentido en su mente, Valerio abriรณ aรบn mรกs los ojos al entender a quรฉ se referรญa aquelloโ. ยกLuna!
Dejando caer el papel, Valerio se girรณ hacia la puerta y saliรณ de la casa con prisa, sabiendo que debรญa llegar al castillo cuanto antes.
La seรฑorita Helen entrรณ en los aposentos de su niรฑa Luna, encontrรกndola de pie junto a la cama donde yacรญa el pequeรฑo Bastian, mirando a su madre mientras ella terminaba de ajustarle el pequeรฑo brial dorado con delicadeza. Al notar la presencia de su nana, Luna levantรณ la mirada y preguntรณ:
โยฟSabes si Alaska ya estรก lista, nana?
โSรญ, mi niรฑa. Dejรฉ a la seรฑorita Margot colocรกndole uno de los gorritos de lino que hicieron para ambos.
Luna sonriรณ, acariciando la mejilla de su hijo. โMismo gorrito de lino que tambiรฉn llevarรก este encantador prรญncipe โdijo ella con ternura, atando con cuidado el lazo bajo la barbilla de Bastianโ. Espero que la seรฑorita Margot no se demore alistando a Alaska; entre mรกs rรกpido salgamos a dar el paseo, mรกs aprovechamos el tiempo.
En ese momento, la puerta de la habitaciรณn se abriรณ de golpe y el Lord Comandante irrumpiรณ en la estancia junto a un grupo de guardias y Lord Havel.
โยกMi reina, venga conmigo inmediatamente!
Luna frunciรณ el ceรฑo, sujetando a Bastian en sus brazos. โยฟQuรฉ sucede?
โNo hay tiempo para explicarle, mi seรฑora. Por favor, vaya con el Lord Comandante ahora.
Antes de que pudiera insistir en una respuesta de Lord Havel, un ensordecedor estruendo se escuchรณ por toda la habitaciรณn, al tiempo que el vidrial que adornaba una de las ventanas se rompiรณ en pedazos al ser atravesado por un objeto pesado, y al alzar la vista, Luna vio una cabeza humana rodando por el suelo de la habitaciรณn.
Un grito de horror se escuchรณ de la seรฑorita Helen, mientras Luna ahogaba el suyo, sosteniendo con fuerza a Bastian contra su pecho, mientras que el ruido del caos exterior comenzรณ a cobrar mรกs fuerza, y sin pensarlo mรกs, Luna corriรณ hacia el Lord Comandante, quien comenzรณ a guiarla fuera de la habitaciรณn.
Mientras avanzaban por los pasillos, el sonido del caos se sentรญa en el aire, con guardias corriendo de un lado a otro y gritos lejanos que evidenciaban que el castillo estaba siendo atacado.
โยกAlaska! Debo ir por Alaska. La princesa estรก en la habitaciรณn de la seรฑorita Margot.
El comandante sujetรณ a Luna del brazo al ver su clara intenciรณn de devolverse por el pasillo.
โDisculpe, mi reina, pero no puedo dejarla ir.
โยฟQuรฉ le pasa, Lord Comandante? La princesa Alaska es tan importante como yo o como el prรญncipe Bastian y debe estar a salvo.
โY la pondremos a salvo, mi reina โel hombre girรณ su rostro hacia uno de los guardias y ordenรณโ: ยกVaya por la princesa Alaska y llรฉvela a la pequeรฑa biblioteca, ahora! ยกMuรฉvase!
El guardia asintiรณ y corriรณ en direcciรณn a la habitaciรณn de la seรฑorita Margot, y mientras que Luna abrazaba con mรกs fuerza a Bastian, siendo guiada por los guardias, ella susurrรณ con un ligero temblor en su voz:
โValerio, ยฟdรณnde estรกs?
A las afueras del castillo, los soldados de la guardia y los arqueros dispersos en la fortaleza luchaban contra los Misirios, quienes tenรญan la intenciรณn de entrar en el castillo, asesinar a tantos miembros de la familia como fuera posible y llevarse la cabeza del pequeรฑo prรญncipe Bastian.
A pesar de la defensa de la guardia, la falta de una formaciรณn sรณlida y estratรฉgica complicaba la resistencia, ya que tras la reciente reorganizaciรณn, muchos soldados aรบn intentaban estructurar sus posiciones, pero la urgencia del ataque y la necesidad de defenderse no les daba tregua.
Uno de los jefes de la guardia intentaba imponer orden, guiando a los soldados que ya habรญan tomado posiciones, pero aun asรญ, el ataque ya estaba descontrolado.
Lanzas y hachas volaban por el lugar, hundiรฉndose en los cuerpos de muchos Misirios, pero tambiรฉn en los soldados que protegรญan el castillo. Los gritos de dolor y furia se mezclaban con el silbido de las flechas disparadas desde la fortaleza, logrando acabar con varios de los Misirios que intentaban entrar. Aun asรญ, estos hombres lograron aprovechar los puntos ciegos tras el caos y algunos de ellos irrumpieron en el castillo, rompiendo las lรญneas de defensa.
Una vez dentro, dos de esos hombres fueron interceptados por uno de los guardias que debรญan proteger el castillo, quien se identificรณ como un servidor del prรญncipe Verti Worwick y les indicรณ el camino que los llevarรญa directamente hasta su presa; indicรกndole que si el niรฑo no estaba con la madre estarรญa con alguna de las dos mujeres mayores que era sus nanas.
Afuera, Valerio se detuvo al ver desde la distancia lo que tanto habรญa temido fuera de las puertas del castillo. Sabiendo que debรญa actuar de inmediato, se girรณ hacia uno de los guardias que estaban con รฉl y ordenรณ:
โPase lo que pase, ยกno dejen vivo a ninguno de ellos!
Tras su declaraciรณn, Valerio desenfundรณ su espada y se lanzรณ contra el caos, mientras sus guardias le seguรญan de cerca, sumรกndose a la pelea, donde las espadas cortaban la piel, atravesaban la carne y la sangre salpicaba en todas partes.
Por orden del segundo jefe comandante, las gruesas rejas de la fortaleza comenzaron a cerrarse en un intento desesperado por contener la oleada de Misirios que intentaban entrar. Hasta que uno de los guardias que iba con Valerio, tras degollar a un Misirio, corriรณ hacia el interior del castillo para advertir que el rey estaba en las puertas.
Cuando la guardia cercana escuchรณ que su rey estaba en medio de la pelea, los soldados que estaban a unos metros de la puerta salieron a combatir, mientras el cierre de las rejas era detenido. En medio del caos, el jefe comandante a cargo fue en busca del rey, encontrรกndolo en plena revuelta, acuchillando con su daga la garganta de uno de los Misirios, y en ese instante el jefe comandante se apresurรณ hacia el rey y hundiรณ su espada en el costado de otro Misirio que estaba a punto de atacar a Valerio por la espalda.
โยกEntre, mi rey! โdijo el jefe comandante, guiando a Valerio hacia el interior del castilloโ. Nosotros mantendremos la resistencia desde aquรญ; adentro lo necesitan.
Valerio asintiรณ, y apenas cruzรณ las puertas, las rejas descendieron, bloqueando el paso a los Misirios que quedaban afuera.
Ajena al horror que se desataba afuera, la seรฑorita Margot saliรณ de los aposentos donde habรญa alistado a Alaska con la pequeรฑa princesa en brazos. El evidente caos en el pasillo la sorprendiรณ al ver guardias corriendo en todas direcciones, pero fue aรบn peor cuando tropezรณ con el cuerpo sin vida de un guardia, y en ese instante, supo que algo terrible estaba sucediendo.
Buscando la forma de alejarse del caos, ella continuรณ avanzando por el pasillo, sujetando con fuerza a Alaska, cuando dos hombres con hachas se cruzaron en su camino y se detuvieron al notar que aquella mujer encajaba en la descripciรณn dada por el guardia, y al notar el pequeรฑo bulto que la mujer cargaba en sus brazos.
La mirada temerosa de Margot se agudizรณ junto al temblor de su cuerpo, quedando paralizada en medio del pasillo mientras los hombres avanzaban hacia ella a paso lento; de la misma manera ella comenzรณ a retroceder, hasta que de un momento a otro, se echรณ a correr, pero no logrรณ llegar muy lejos.
Uno de los hombres la alcanzรณ, la sujetรณ del cabello y de un fuerte tirรณn, la jalรณ tirรกndola al suelo con Alaska en brazos, mientras que la mujer protegรญa a la niรฑa con su cuerpo, escuchando cรณmo la pequeรฑa comenzaba a llorar.
Aferrada a proteger lo รบnico que le quedaba de su niรฑa Kathrina, Margot apretรณ a la pequeรฑa contra su pecho, sosteniรฉndole la cabecita con ambas manos, mientras los hombres intentaban arrancarle a la pequeรฑa, creyendo que ese era el bebรฉ que buscaban.
โNo, no, por favor โrogรณ entre lรกgrimas.
โยกSolo mata al maldito niรฑo! โdijo uno de ellos con prisa, sabiendo que solo era cuestiรณn de tiempo para que apareciera algรบn guardia en el pasillo.
โEspera. ยกTenemos que revisar antes, porque tenemos que llevarnos su cuerpo! Ese fue el trato.
โยกEs el รบnico bebรฉ en el castillo! Solo hay que arrancarle la cabeza. ยกQuรญtaselo!
Al oรญr la disputa de los hombres, Margot gritรณ desesperada en medio de un horrible llanto de sรบplica, y el forcejeo comenzรณ cuando uno de esos hombres intentรณ jalar a la pequeรฑa del bracito, pero Margot se aferrรณ con fuerza a la bebรฉ, hasta que una patada en el abdomen la dejรณ sin aliento, y el otro hombre aprovechรณ el momento; arrancรกndole a Alaska de los brazos.
Con el cuerpo paralizado por el golpe, ellaย intentรณ moverse, pero al girar el rostro de reojo, quedรณ petrificada al ver cรณmo el Misirio colocaba a Alaska boca abajo en el suelo, y segundos despuรฉs escuchรณ como el golpe seco de la hoja del hacha apagรณ el llanto de la niรฑa al instante, y un grito pavoroso brotรณ de lo mรกs profundo del pecho de Margot.
El hombre que sostenรญa el hacha bajรณ la mirada al pequeรฑo cuerpo inerte de Alaska y, con una sonrisa de satisfacciรณn, tomรณ la cabeza de la princesa, aรบn cubierta por el gorrito de lino, y la guardรณ en un costal sucio que llevaba consigo.
Margot intentรณ arrastrarse hasta el cuerpecito de Alaska, pero entonces sintiรณ la hoja afilada de un cuchillo hundirse en su espalda; quedando inmรณvil, con los ojos abiertos y la mirada fija en el cuerpo de la bebรฉ frente a ella.
Disfrutando de haber conseguido la cabeza del bebรฉ, uno de los Misirios se incorporรณ en medio de su risa burlesca, pero pronto aquella mofa se le fue arrebatada al ser impactado por algo en su espalda.
El hombre cayรณ al suelo de golpe, mientras el Misirio delante de รฉl vio la daga incrustada en la espalda de su compaรฑero, y a unos pocos metros, vio a Valerio de pie, observando con la mirada gรฉlida e inexpresiva lo que รฉl ya sabรญa que habรญa sucedido, y el Misirio comenzรณ a retroceder con el costal en la mano.
โDemasiado tarde, rey โdijo el hombreย mientras se reรญa de Valerio, pero asรญ mismo su burla se desvaneciรณ al darse cuenta de cรณmo el monarca pasaba junto a los cuerpos sin inmutarse con la mirada fija en รฉl.
El Lord Comandante, junto a un grupo de guardias, llegรณ al pasillo y se quedaron inmรณviles al ver a Valerio observando alย Misirio, quien frunciรณ el ceรฑo, extraรฑado por la actitud del Worwick, pero su cuerpo se helรณ aรบn mรกs cuando vio al rey curvar sus labios en una sonrisa frรญa y vacรญa, y tras unos breves segundos, el hombre huyรณ y Valerio comenzรณ a correr tras รฉl, dispuesto a atraparlo.
โยกAseguren los cuerpos! โordenรณ el Lord Comandante, volviendo en sรญ mientras corrรญa tras su rey.
La respiraciรณn agitada del Misirio se entrelazรณ con el sonido de sus botas golpeando el suelo, mientras Valerio lo seguรญa de cerca, con la mirada fija en el costal que rebotaba contra el costado de aquel hombre que cada vez corrรญa con mรกs prisa.
Al salir al patio del castillo, el hombre girรณ por un pasadizo estrecho y Valerio continuรณ tras รฉl, esquivando unos fajos de paja que el Misirio derribรณ en un intento torpe por frenarlo que no funcionรณ.
Al ver el camino que tomaba el Misirio, el Lord Comandante comprendiรณ hacia dรณnde se dirigรญa y sin perder mรกs tiempo, รฉl se apresurรณ a la entrada principal del castillo y ordenรณ:
โยกAbran las rejas! ยกTodos los guardias, tomen su armadura y sigan al rey!
Los guardias reaccionaron al instante y las rejas comenzaron a abrirse, mientras que en plena persecuciรณn, Valerio supo que el Misirio intentaba escapar del castillo, y siguiendo las instrucciones dadas por el prรญncipe Verti, el hombre se deslizรณ por un pasaje subterrรกneo oculto entre las paredes, y Valerio fue tras รฉl, pero tardรณ mรกs en cruzar el pasadizo debido a su contextura un poco mรกs gruesa a comparaciรณn con la delgado fugitivo, quien encajรณ perfectamente en el pasadizo.
Sin mucho esfuerzo, el Misirio logrรณ salir del pasadizo, y sin perder tiempo en tomar aire, el hombre corriรณ hacia el bosque y montรณ un caballo negro que aguardaba entre la maleza, mientras que Valerio emergรญa del pasadizo a tiempo para ver aquel hombre alejarse, y tras el rastro del Misirio un grupo de soldados que ya estaban preparados pasรณ frente al rey, persiguiendo al hombre que huรญa con el costal.
Valerio apretรณ la mandรญbula con fuerza y corriรณ hacia su caballo mientras el Lord Comandante llegaba a su lado.
โSu arco, majestad. โValerio tomรณ el arco y el carcajโ. ยฟLlevarรก a Hoja Blanca con usted, mi rey?
โNo es necesario. Ya tengo una espada, y llevarรฉ a รurea. โSu mano se deslizรณ hasta la empuรฑadura de la daga que colgaba de su fundaโ. Hoy esta daga dejarรก de ser un adorno y probarรก por fin lo que es la verdadera sangre, Lord. Guarde la vida del futuro rey y de su reina; no me esperen.
Sin esperar respuesta del Lord Comandante, Valerio tirรณ de las riendas de su caballo y este comenzรณ a galopar junto a otra formaciรณn de soldados mucho mรกs numerosa.
Valerio sabรญa hacia dรณnde se dirigรญa el Misirio. Si querรญa, ese hombre podรญa correr todo lo que quisiera, pero no escaparรญa.
โCuando se desata una guerra, los mรกs inocentes terminan siendo los mรกs afectados. Cuenta la historia que mientras el rey Valerio I se encontraba en medio de una tensionante lucha contra el Consejo de Hillcaster, en el castillo Worwick, en Southlandy, se produjo un ataque sorpresivo por parte de un grupo de Misirios, quienes fueron por el heredero del rey Valerio, el prรญncipe Bastian. Lastimosamente, encontraron a un bebรฉ, pero fue el equivocado, y le dieron muerte a la primogรฉnita del prรญncipe Verti Worwick, llevรกndose la cabeza de la pequeรฑa consigo.
Veikan Worwick โ Hielo & Sangre
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