Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

64. Candace.

( ¿En serio... Love? )

Narra Narradora

Sydney estaba en su casa tomando una taza de café, estaba analizando las palabras que Joe le había dicho días atrás. No solo por que se enteró que vive literalmente cerca de ella. También el hecho de su nuevo nombre.

Will Bettelheim.

Por supuesto que lo había buscado, nada fuera de lo normal. Un perfil de alguien cualquiera. Pero su pregunta aquí era, ¿por que tenía una cuenta de Instagram? Es decir, tenía una pero nunca publicaba nada. ¿Por que con Will si?

—¿Me lanza su largo cabello, Rapunzel? —Se asustó al escuchar esa voz, viendo hacia abajo.

—Eres un idiota, me asustaste.

—Oh, no sabía que no podía hablarte. ¿Podrías bajar? Traje donas.

Esta negó, entrando a la habitación solo para recoger sus llaves y lanzárselas desde el balcón. Sonriéndole. Leonard negó rápidamente atrapando las llaves a tiempo.

Espero a que llegara a su habitación, tenía una pequeña mesa con otra silla donde podría sentarse el.

—No esperaba verte el día de hoy, ¿A qué viene tu visita?

—El otro día no estabas cuando vine a visitarte y ahorita tenía un rato libre. Estaba por la zona y... Simplemente quería verte. ¿Acaso es un pecado?

—Oh, por supuesto que no lo es. Es, ya sabes. Olvídalo. —Vio la caja de donas junto una mochila—. ¿Y eso?

—Como me dijiste que aún no tenías planeado almorzar a pesar de que ya sería cena... Me tome el tiempo de hacer algo de comer. Espero que no te moleste, sinceramente sé que no soy el mejor pero quería traerte algo.

—Leonard, muchas gracias. —Puso una de sus manos en la mejilla del pelinegro, sonriendo.

Él podía llevarle la contraria y todo lo posible, pero siempre sabía como hacerle reír o sonrojar con sus detalles. Ambos comenzaban a sentir algo y no lo podían negar. Era un amor que todos reconocían al instante. A pesar de eso, Sydney sentía como si una parte de ella se estuviera traicionando así misma, no solo a ella, si no también a sus sentimientos. Con Joe, o Will.

¿Como debería llamarlo ahora? Es decir, lo sabía todo. ¿Verdad?


FLASHBACK

Joe miraba con los ojos llorosos a la castaña, limpiándose con una servilleta. Después de confesarle lo de Mooney se había quebrado.

Te había contado que tenía una ex novia que se había ido a Italia y que yo había ido tras ella, ¿Verdad?

Esta asintió, no muy convencida.

Te mentí, en cierta parte. —Guardó silencio, buscando las palabras correctas—. Yo, Sydney...

No...

Sydney...

La mencionada se alejó de él, sin poder creer lo que estaba por decir.

¿Ella también? —No pudo decir lo demás, se negaba a creerlo.

Ella está viva. —Eso de alguna manera logró que pudiera respirar tranquila—. Las cosas terminaron muy mal, ella, Candace quiere acabar conmigo.

Te ayudare. Pero será la última vez que haré algo así para ti.

Joe se acercó a ella, quedándose de rodillas agradeciéndole su ayuda. Ella era la única que lo podía hacer, la única que lo entendía.

Su naturaleza.

Pero si algo como esto vuelve a suceder, no volverás a verme. Desapareceré de tu vida, Joel.

De alguna forma, su corazón y mente no quería ver la cruel verdad.

FIN DEL FLASHBACK


Dias habían pasado desde esa conversación, con ayuda de unos contactos Sydney había logrado que los antecedentes de Joe desaparecieran, incluso había logrado callar al detective de la familia Salinger.

No querrán detalles.

—¿Si quieres que esté aquí? Veo que estás decaída, pensativa sobre todas las cosas.

—¿Pero que dices? Claro que me gusta tu compañía. Es solo que, son tonterías. —Sonrió, sintiendo como si hubiera eco en su alrededor.


—¿Eso es lo que sientes o lo que crees que crea? Sydney, si no quieres que esté aquí me puedo ir. No tengo ningún problema.

—Yo quiero que te quedes.

Leonard no pudo evitar sonreír, quería que Sydney empezara a decir lo que sentía realmente. No quería que se sintiera presionada a algo que ella no quisiese, siempre dándole su espacio para ella.

Leonard, ¿Estás libre? Leonard, no me digas que estás con ella.

La radio del mencionado hizo que este lo silenciara. No se esperaba eso y no pudo evitar sonrojarse para luego empezar a reír. Todos en la estación sabían sobre esa relación amistad que tenían. Ya la habían visto gracias a que acompañan a Leonard en sus rutas y siempre miraba algo para comprar y dárselo como excusa a la celebridad. Si no, tomaba una foto y siempre se la pasaba hablando con ella.

Parecían como dos adolescentes empezando a enamorarse.

—Estoy, ya sabes. Ya terminé mi turno. —Dijo avergonzado mientras apretaba su radio.

Sydney solo sonrió, agarrando una dona de mermelada de fresa. Viendo el paisaje, estar al lado de Leonard le hacía sentir bien. Sus chistes, sus contradicciones. Todo en él le hacía sanar algo que él no había roto. Por fin podía ser ella misma otra vez, podía abrirse con el.

—Sydney... Yo, he querido. —Trato de decir nervioso, tocándose el cuello.

—Puedes decirme lo que quieras, lo sabes Leo. —La mencionada puso su mano encima del hombro de este, acercándose—. ¿Que sucede?

Leonard iba a seguir continuando con su propuesta cuando un sonido extraño llamó su atención, su patrulla estaba sonando la alarma. Alguien forjó con ella, o hizo un movimiento en falso. Llamando ahora la atención de los dos que fueron hacia el ruido y no ver a nadie.

—Solo fue un susto. —Bromeó, dejando su gas pimienta en la orilla de la base.

—¿En serio? ¿Tu gas pimienta?

—¿Que? Es eficaz. —Se defendió, negando varias veces mientras guardaba su arma de fuego Leonard.

—Muy bien, será mejor que me vaya antes que me raciones ese gas en los ojos, Dede. —La castaña se puso enfrente de él, la altura era imposible de ignorar.

Las sonrisas y el roce de sus manos es palpable. No se quieren dejar de ver, simplemente estaban ahí, existiendo en un mismo lugar. Su respiración es irregular y sus cuerpos piden más, sus miradas se cruzaban y decían miles de cosas pero su corazón habló.

—Te veré más tarde. —Dejó un pequeño beso en la frente de Sydney, reteniendo sus propios impulsos.

La sola presencia de sydney le hacía estremecerse. Solo quería sentir el calor de su cuerpo junto el suyo, saber a qué saben sus labios. Quería que ella le quitara el aliento como la mil veces que lo había hecho.

—Platicamos, Drake. —Sydney solo vio de arriba para abajo el cuerpo del oficial, mordiéndose el labio.

Leonard apretó sus puños, volteándose y subirse a su patrulla que estaba poralisada lo cual nadie podría ver lo que hacía adentro. Al ver como la castaña entraba a su casa no pudo evitar ejercer fuerza en el timón mientras gritaba frustrado.

Sydney por su parte se quedó recostada en la puerta de su casa, sonriendo como una tonta mientras se mordía su uña. Pero al no tener más que hacer, salió a regar sus plantas mientras hacía tiempo. Eran las siete de la noche.

Pero la repentina figura de Forty la sacó de sus pensamientos. ¿Que hacia él en ese lugar? Love vivía a unas casas abajo. No se miraba drogado o algo parecido, se miraba realmente feliz.

—¡Mi querida y sexy Dede! ¿Como has estado? —La mencionada se alejó un poco, sonriendo.

—¿Qué es lo que estás haciendo, Forty? ¿Acaso te perdiste?

—No, no estoy perdido. —Ríe—. Estoy buscando la casa del estúpido novio de mi hermana.

—Oh, ¿Love consiguió a alguien? —Preguntó algo ya calmada.

Después de todo, Love había perdido a su "alma gemela" su marido James. Era un buen hombre, fue una lástima su repentina muerte. Tenían mucho que vivir, cuando solo dos años habían durado de casados. Que en lo que supo todo este tiempo, no había salido con alguien más de forma romántica. Dejando de lado a Milo, por supuesto.

—Si, trabaja con nosotros en Anavrin. —Comienza a jugar con sus dedos, viendo hacia las casas—. Seguramente te caerá bien, tiene tus mismos gustos.

—Mjum, debe ser serio.

—Deberías conocerlo, deberías venir con nosotros a Anavrin. Se llama Will, Will Betteheim.

El silencio fue palpable, la mirada de Sydney se apagó y se puso pálida al escuchar ese nombre. Se sentía como una estúpida, ahora todo tenía sentido. El hecho que haya creado una cuenta de Instagram, el "falso" nombre. Solo quería sus influencias, quería limpiar su nombre y empezar una nueva vida.

—Ya veo, fue bueno verte Forty. Pero ya debo entrar.

—Nos vemos, Syd.

¿En serio? ¿La busco solo para eso? Pero no le importaba eso. No le dolía que fuera pareja de Love, le dolía el hecho que a pesar de todo lo que vivieron juntos y la confianza que le tuvo para decirle lo que sucedió con los Quinn, de cómo fue una etapa dura no solo para ella, si no para su familia y de cómo su hermana cayó en drogas y en una gran depresión por Forty. Como él había abusado, Joe lo sabía. Sabía absolutamente todo de ella y aún así no le importó.

Solo había jugado con ella todo este maldito tiempo.

—¡Maldito! —Con sus manos tiró al suelo todo lo que tenía en su mesa.

Quebrando su florero con flores y algunas decoraciones, pero no le importaba. Se vio al espejo, se sentía usada como nunca antes lo había sentido. Tomando coraje y romper el espejo con sus propias manos, tomándolo y lanzarlo al suelo.

Deslizándose y caer al suelo, alrededor de todo el desastre que había pasado. Se sentó a llorar.

—¿En serio... Love? —Se llevó su mano a su bolsillo, sacando su celular.

Todo lo que él le había dicho. ¿Había sido mentira? ¿Candace si quiera existió? Ella se deshizo de sus antecedentes, el investigador privado de los Salinger, tal vez Joe estuviera loco, demente.

—O tal vez sea yo la loca por creerte.

Ella lo sabía, había caído nuevamente en su juego. Creyó que después de todo lo que sucedió algo había cambiado.

¿En serio lo creíste? —El fantasma de Beck estaba ahí parada, viendo el desastre que era.

—Tu no deberías estar aquí. —Negó molesta, levantándose del suelo.

¿Creíste que todo esto acabaría? ¿Te mintió él o te mentiste a ti misma?

Sydney no respondió, fue a la parte de atrás y tomó una pala y una escoba, limpiando todo el desastre que había provocado. Se limpió las lágrimas y empezó a recoger su alboroto. Se sentía tan estúpida hablando con un fantasma en su casa y sobretodo en la mujer que alguna vez tuvo una rivalidad.

Te ves patética, tan vulnerable. —Se rio en su cara, cruzándose de brazos.

De cierta manera Sydney en algún punto de su vida se sintió como Beck. Viéndose reflejada en ella y en sus inseguridades que con el tiempo aprendió a superar, o tal vez solo aparentaba mejor.

Nunca había conocido a una persona que cayera tan fuerte.

Sin prestarle atención, dejó la bolsa de basura en el bote. Agarrando un suéter que tenía ahí y empezar a caminar. Era de noche, necesitaba despejarse y aclarar sus ideas antes de hacer un movimiento en falso. Tal vez Forty estaba jugando con sus sentimientos; tal vez estaba bromeando con ella.

¿Acaso los sentimientos que le declaró eran falsos? Si no estaban juntos era por la obvia razón que Guinivere Beck había muerto. Y la segunda era por lo que había sucedido con Ethan. ¿No eran demasiadas razones para estar separados? Pero siempre había algo que los atraía devuelta.

Estuvo dando vueltas, quedando en el mirador de donde vivía y solo ver la ciudad. Una parte de ella quería seguir creyendo en la palabra de Joe, el Joe Goldberg que había conocido hace un año pero la otra parte, muy fondo de ella sabía que debía dejarlo ir.

Aún que su corazón le repitiera que no se fuera, que no se rindiera.

¿Seguirás huyendo? —Nuevamente estaba ahí, estaba sentada a su lado con su típica sonrisa.

—Ya no lo haré. —Dijo mientras miraba su celular, ya era demasiado tarde.

Pero debía quitarse la duda, así que caminó hacia donde estaba rentando Joe, sabía que Ellie le podría abrir. No sabía si estaba en casa o no, lo que menos quería era ahuyentarlo, no quería que se fuera.

—Ok, solo irás ahí y le dirás todo lo que está pasando. Él te dirá la verdad y asunto terminado. —Se alentó así misma.

Viendo a lo lejos las figuras de dos personajes en el balcón.

Ya cerca, pudo observar mejor de quienes se trataban. Eran Love y Joe besándose. Se quedó ahí parada, tocando su collar y jugar con él mientras su corazón se rompía más. Sus dudas eran ciertas, las lágrimas estaban ahí y no pudo más y salió corriendo para su casa.

Ya no había vuelta atrás.
Joe y Love eran pareja.























☆゜・。。・゜゜・。。・゜★

Creo que después de un año, por fin pude actualizar un nuevo capítulo. Como he dicho varias veces, ya no estoy en esa etapa que estaba hace dos años, vi hace una semana una película que se llama: "a él no le gustas tanto" y fue una de los motivos que me ayudó a actualizar. Tenía este capítulo sin terminar desde hace varios meses pero no sabía cómo ejecutarlo hasta ahora.

Espero que les haya gustado, estaré tratando de seguir actualizando todos mis Fanfic's pero por el tiempo de mi trabajo no será constante. Pero estaré ahí, espero hayan tenido unas grandes fiestas y gracias por seguir otro año conmigo y seguir apoyando este libro. ❤️

☆゜・。。・゜゜・。。・゜★

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro