16| Lord Voldemort
“Lord Voldemort”...
RJ CREÍA QUE se estaba convirtiendo en la nueva Myrtle la llorona. Ya no podía con el peso de la situación. Dumbledore había sido echado del puesto de director, Hagrid había sido llevado pensando que él podría ser el culpable. La niña sabía que todo era su culpa, no podía más, no podía ver a sus amigos a la cara. Necesitaba decirlo, que todo se arregle.
Caminó hasta el GC, sus manos sudaban, sus piel pálida parecía la de un muerto, relamió sus labios secos, exhaló con fuerza por su garganta seca, sus pasos vacilantes iban temblando pero entró. Miró la mesa donde estaban Ron y Harry y suspiró con las dudas comenzando a carcomerla.
¿Y si Ron le gritaba? ¿Si Harry le decía que la odiaba? ¿Si jamás volvían a dirigirle la palabra? ¿Si sus padres la tachaban de traidora? ¿Que pasaba si decían que con razón debería ir a Slytherin? ¿Que harían cuando sepan que ella abrió la cámara, hablaba con el basilisco, y petrificó a muchos alumnos? ¿La dejarían sola? ¿Le darían el beso del dementor? ¿No sería mejor acabar su vida a los once años antes que seguir creciendo y tener que seguir ayudando a Tom?
Pero sintió un empujón.
—¡Lo siento! —un chico de Hufflepuff se disculpó, habiendo chocado el hombro de RJ sin querer y habiendola despertado de su trance.
—n-no pasa nada... —negó, sacando todo ese pesar a través de un suspiro.
Tenía que hacerlo. Debía hacerlo.
Comenzó a caminar y se sentó junto a Ron. Tensa y nerviosa, se retorcía las manos en el regazo, queriendo acabar con el sudor y cosquilleo que estás tenían.
—¿Qué pasa? —le preguntó Ron, sirviéndose avena.
RJ no dijo nada, aún se debatía si hacerlo, miró la mesa de un lado a otro con una expresión asustada, temiendo que la escuche alguien más que ellos y sea mucho peor. No quería ver la decepción en el rostro de Percy o los gemelos, el rostro asustado de Neville, si la escuchaban.
—Suéltalo ya —le dijo Ron, mirándola. RJ miró a ambos chicos y abrió la boca pero se frenó cuando supo que soltaría un sollozo —¿RJ?
—Tengo algo que decirles —susurró, tan bajo que creyeron no escucharla.
—¿Qué es? —preguntó, Harry. RJ trataba de encontrar las palabras adecuadas, miró a su hermano y al de lentes y cerró sus ojos con fuerza.
—¿Qué? —apremió Ron. Su hermana abrió los ojos y pareció a punto de soltar todo mientras lloraba.
Pero cuando RJ abrió la boca no salió de ella ningún sonido. Harry se inclinó hacia delante y habló en voz baja, para que sólo le pudieran oír Ron y RJ.
—¿Tiene que ver con la Cámara de los Secretos? ¿Has visto algo o a alguien haciendo cosas sospechosas? —Le preguntó, sabiendo que ella estaba al tanto de todo lo que había hecho el trío de amigos para saber quién estaba haciendo todo eso.
RJ tomó aire, estaba dispuesta a decirlo, iba a hacerlo pero en aquel preciso momento apareció Percy.
—Si has acabado de comer, me sentaré en tu sitio, RJ. Estoy muerto de hambre. Acabo de terminar la ronda.
RJ sintió toda la valentia salir de su cuerpo, saltó de la silla como si le hubiera dado la corriente, echó a Percy una mirada breve y aterrorizada, y salió corriendo pálida y fatigada. ¡Debía haber dejado que el sombrero la ponga en Slytherin, era una cobarde! RJ se recriminaba todo eso mientras salía atemorizada... Pero ella no entendía que solo era una niña.
«Dominaríamos el mundo juntos, eres sangre pura, River, no hay nada mejor que un sangre pura que haga olvidar de la existencia de los sangre sucias. Pero te volviste traidora a la sangre... Nuevamente. No tienes perdón, no tienes reparo. Te dije que te arrepentirías y es momento de que lo hagas»
RJ estaba llorando mientras veía el diario abierto, estaba de rodillas frente a las gallinas de Hagrid. La niña ya no limpiaba sus lágrimas, le parecía en vano. Siempre estaba llorando, siempre estaba asustada, era una débil mocosa que se había dejado manipular.
«¿Quieres que te libre de tú sufrimiento?» aquellas palabras brillaron y pronto se desvanecerieron.
El peso sobre el pecho de RJ pareció desaparecer mágicamente, podría jurar que escuchaba fuertemente retumbar el sonido del latido de su corazón en sus oídos, sus manos temblorosas tomaron el diario, empapandolo.
«perdoname por todo, pero ya no me sirves. Así que tranquila, te liberaré. Pero debes hacerme este último favor ¿Podrías?»
«promete liberarme» escribió, aún que la letra era movida, improlija.
«lo prometo.»
RJ cerró el libro, lo puso en su bolsillo y se levantó para tomar su varita. Apuntó a las gallinas de Hagrid y disparó aquellos hechizos que Tom le había dicho que use. Las gallinas chillaron hasta que se desplumaron y quedaron inertes sobre el suelo. Ese sonido atormentaría a RJ en sus pesadillas.
Luego tomó a la última viva, que trababa de correr y volar. Por unos segundos, RJ se vió reflejada en ella, tratando de huir de algo que no podía, viendo caer a todos sus amigos y a ella quedar en pie para que luego sea acabada en manos de la persona que empezó con todo.
Se acercó, la tomó en brazos y torció su cuello. Lo quebró.
Caminó hasta entrar a Hogwarts y, por los pasadizos secretos que ya conocía, se dirigió a una pared cerca de los baños de Myrtle y la cámara de los secretos.
Con sus pequeñas manos abrió el estómago de la gallina, llorando ruidosamente, y manchando sus manos en sangre. Se sentía sucia, asquerosa. Alzó su pequeño cuerpo y escribió en la pared.
“Sus huesosreposarán en la cámara por siempre”.
No sabía por qué Tom le había hecho escribir eso, pero lo hizo, tomó el diario que se manchó levemente en sangre y lo abrió, no escribió con tinta, no, usó la misma sangre.
«listo» las manchas rojas brillaron con su usual tono y fueron consumidas por el libro maldito.
«bien, te libraré de tú miseria, puedes dejar el libro donde pertenece, River. Déjalo en la cámara de los secretos»
Un suspiro helado se escapó del cuerpo de la niña. Ella abría la cámara, pero jamás había entrado. Así que, con cuerpo debilitado se dirigió a pasos lentos al baño, sus ojos estaban vacíos.
Si hacían una comparación, los ojos celestes y alegres de RJ de comienzo de año eran brillantes, capaces de irradiar tanta felicidad que te daba ternura de solo ver su sonrisa contenta, sus ojos siempre brillaban, aún más cuando todos veían como ella admiraba a Harry solo existir. Era una niña enamorada de la vida, aún cuando está tenía tantos defectos. Y luego... Luego estaban sus ojos de ahora.
Tan frágiles, tan ausentes, tan tristes. Esos ojos que ya no representaban la alegría, sino la pena, que no te demostraban nada más que desconsuelo y quebranto. Su color te teletransportación automáticamente al océano, pero a un océano de pesadumbre que te hundía en las profundidades de melancolía.
Esos ojos se enfocaron a si mismos cuando RJ se encontró frente al lavabo, frente al espejo. Luego bajó la cabeza para contemplar una diminuta serpiente grabada en un lado de uno de los grifosde cobre.
—abrete —siseo en aquella lengua parsel que ya había dominado con perfección.
De repente el grifo brilló con una luz blanca y comenzó agirar, RJ retrocedió, habiendo estado acomtumbrada a ver eso. Al cabo de un segundo, el lavabo empezó a moverse. El lavabo, dehecho, se hundió, desapareció, dejando a la vista una tubería grande, lo
bastante ancha para meter un hombre dentro.
Miró debajo, creyendo que el basilisco saldría como siempre, pero no.
Suspiró y se metió, aferrando sus manos al diario.
Era como tirarse por un tobogán interminable, viscoso y oscuro. Podíaver otras tuberías que surgían como ramas en todas las direcciones, peroninguna era tan larga como aquella por la que iban, que se curvaba y retorcía, descendiendo súbitamente. Debería estar ya por debajo incluso de las mazmorras del castillo, luego la tubería tomó una dirección horizontal, y cayó delextremo del tubo al húmedo suelo de un oscuro túnel de piedra, lo bastante alto para poder estar de pie. RJ miró a los lados, pero tuvo que tomar su varita.
—Lumos —la varita brilló y ella observó el lugar, pensando que incluso deberías estar tan abajo como pasando el lago.
Los muros negruzcos y llenos de barro, sumando los pasos de RJ que retumbaban en el húmedo suelo, le daban un aspecto escalofriante donde la niña veía todo asustada. El túnel estaba tan oscuro que sólo podía ver a corta distancia. Su sombra, proyectadas en las húmedas paredes por la luz de la varita,la hizo dar un salto cuando creyó que algún monstruo. Siendo que se veía horrible.
Dio otro saltito cuando escuchó algo crujir debajo de ella, el túnel estaba tranquilo que el sonido hizo eco. RJbajó la varita para alumbrar el suelo y vio que estaba repleto de huesos depequeños animales. Ella cerró los ojos con fuerza cuando un mal recuerdo vino a su memoria, un recuerdo que antes no tenía, de la primera vez que Tom la poseyó.
RJ dejó una bolsa repleta de ratas de Hogwarts en el suelo y retrocedió bajando la cabeza, frente a ella se asomó la sombra del basilisco que rápidamente deboró los roedores.
La niña sintió en escalofrío en su espalda, negó para si misma, queriendo borrar aquello de su mente. Odiando aún más a Tom. Avanzó unos pasos para que la luz de su varita ilumine la piel verdeintensa, ponzoñosa, que yacía atravesada en el suelo del túnel, retorcida y vacía. Era del basilisco que creía con fiereza.
Su cuerpo parecía de piedra por lo rígido que estaba, pero, aún así, RJ siguió. Entonces, al fin, al doblar sigilosamente otra curva, vio delante unagruesa pared en la que estaban talladas las figuras de dos serpientes enlazadas, con grandes y brillantes esmeraldas en los ojos. RJ se acercó.
Tenía la garganta muy seca. No tuvo que
hacer un gran esfuerzo para imaginarse que aquellas serpientes eran de verdad, porque sus ojos parecían extrañamente vivos. Se aclaró la garganta, y le parecióque los ojos de las serpientes parpadeaban.
—Ábrete... —Susurró, con un silbido bajo, desmayado. Su lengua casi no se despegaba de su paladar al hablar parsel.
Las serpientes se separaron al abrirse el muro. Las dos mitades de éstese deslizaron a los lados hasta quedar ocultas, y RJ, temblando de la cabeza a los pies, con un revoltijo en el estómago, dudas entrando a su cabeza y aferrando el diario de Ryddle a su pecho, entró.
Sus pasos, dudosos, la llevaron al extremo de una sala muy grande, apenas iluminada.
Altísimas columnas de piedra talladas con serpientes enlazadas se elevaban para sostener un techo que se perdía en la oscuridad, proyectando largas sombras negras sobre la extraña penumbra verdosa que reinaba en la estancia.
El corazón le latía rápido, pero ella lo sentía como lento y lo escucha a fuerte y claro en aquel silencio de ultratumba. Apagó su varita y la bajó, buscando con su mirada baja al basilisco, no queriendo verlo a los ojos.
—Khaalesi... —escuchó, de algún lado proveniente entre las columnas decoradas con serpientes.
Sus pasos resonaban en los muros sombríos. Las serpientes de piedra le daban la sensación que la vigilaban desde las cuencas vacías de sus ojos. Más de una vez, el corazón le dio un vuelco al creer que alguna se movía. Sus bellos estaban de punta y su piel de gallina.
Al llegar al último par de columnas, vio una estatua, tan alta como la misma cámara, que surgía imponente, adosada al muro del fondo. RJ echó atrás la cabeza para poder ver el rostro gigantesco que la coronaba: era un rostro antiguo y simiesco, con una barba larga y fina que le llegaba casi hasta el final de la amplia túnica de mago, donde unos enormes pies de color gris se asentaban sobre el liso suelo.
—Salazar Slytherin... —susurró, casi sin darse cuenta. Sus palabras hicieron eco.
—Khaalesi... —bajó la cabeza al segundo que escuchó la respuesta del basilisco.
Escuchó al animal arrastrarse cerca de ella, logrando casi sacar el alma del cuerpo de RJ, ella se estaba helando allí, pero parecía que el frío había aumentado. La niña se arrodilló, rápidamente, y puso el diario de Tom en el suelo.
—¡Ya está, déjame en paz!
Sin darse cuenta, su voz había hablado nuevamente parsel. Y, también sin darse cuenta, había sellado su vida al entrar a esa cámara, al estar frente al basilisco.
Ella no lo sabía, pero haber elegido a Harry, Ron y Hermione sobre Tom, había sido una decisión que había definido la guerra mágica.
RJ se levantó, con la cabeza gacha, comenzando a caminar apresurada para salir de aquel lugar escalofriante, pero tuvo que frenar cuando el basilisco se puso frente a ella. Ahogó un sollozo agudo y débil, encogiéndose en su lugar y cerrando los ojos con fuerza mientras se volteaba, negándose a mirarlo.
El sonido de páginas la hizo abrir los ojos, miró como el diario de Tom se abría y comenzaba a mover con rapidez sus páginas en banco, el brillo comenzaba a salir y ella sentía como su cuerpo perdía fuerzas. Cayó de rodillas, debilitada.
Se acercó, gateando con poca fuerza, hasta que terminó completamente en el suelo, se arrastró con sus manos, queriendo llegar hasta el diario. Estiró su mano, teniendo intenciones de cerrarlo, pero no pudo.
Y lo último que vió fue a un muchacho alto, de pelo negro, con los contornos borrosos, como un cristal empañado. Él salió del diario, como si se estuviera arrastrando desde las profundidades de una montaña de arena, salió de allí, y se puso de pie frente a la niña. Se acercó a tomarla del mentón.
—Mala elección, Khaalesi.
Harry había llegado a la cámara de los secretos para salvar a RJ, con Ron y Lockhart. Pero cuando este último intentó acabar con ellos, admitiendo que era un fraude y se haría pasar por el héroe de la historia, usó la varita de Ron y el hechizo de volvió contra él. Mas el impacto hizo que rocas cayeran, separando a ellos dos de Harry.
El niño que sobrevivió siguió el camino hasta encontrarse con RJ en el suelo, con aspecto muerto, y a Tom Ryddle que le había sacado su varita.
—¿Cómo llegó RJ a este estado? —preguntó, hablando despacio.
—Bueno, esa es una cuestión interesante —dijo Ryddle, con agrado —Es una larga historia. Supongo que el verdadero motivo por el que River está así es que le abrió el corazón y le reveló todos sus secretos a un extraño invisible. Pero no podemos culparla, me esforcé demasiado para que eso suceda. Tenía que ser ella, no otro.
—¿De qué hablas? —cuestionó, Harry.
—Del diario —respondió Ryddle —De mi diario. La pequeña River estuvo escribiendo en él durante muchos meses, contándome todas sus penas: que tenía que venir al colegio con túnica y libros de segunda mano, que su padre casi pierde el empleo, que extraña a sus hermanos mayores, que… —A Ryddle le brillaron los ojos —… pensaba que el famoso, el bueno, el gran Harry Potter no llegaría nunca a quererla…
Mientras hablaba, Ryddle mantenía los ojos fijos en Harry. Había en ellos una mirada casi ávida.
—Es aburrido tener que oír las tonterías de una niña de once años —siguió —Pero me armé de paciencia. Le contesté por escrito. Fui comprensivo, fui bondadoso. River, simplemente, me adoraba “Nadie me comprendió nunca como tú, Tom… Estoy tan contenta de poder confiar en este diario… Es como tener un amigo que se puede llevar en elbolsillo…”
Ryddle se rió con una risa potente y fría que parecía ajena. A Harry se le erizaron los pelos de la nuca.
—Si es necesario que yo lo diga, Harry, la verdad es que siempre he fascinado a la gente que me ha convenido. Así que River me abrió su alma, y era precisamente su alma lo que yo quería. En realidad, la quería a mí lado, usaríamos el alma de alguien a quien ella ame, tal vez Ginny o Ron, pero River fue muy débil... Me hice cada vez más fuerte alimentándome de sus temores y de sus profundos secretos. Me hice más poderoso, mucho más que la pequeña River. Lo bastante poderoso para empezar a alimentar a River con algunos de mis propios secretos, para empezar a darle un poco de mi alma…
—¿Qué quieres decir? —preguntó Harry, con la boca completamenteseca.
—¿Todavía no lo adivinas, Harry Potter? —dijo sin inmutarse —River Weasley abrió la Cámara de los Secretos. Ella rompió el cuello de los gallos del colegio y pintó pavorosos mensajes en las paredes. Ella echó la serpiente de Slytherin contra los cuatro sangre sucia y el gato del squib.
—No —susurró, Harry.
—Sí —contradijo Ryddle con calma —por supuesto, al principio ella no sabía lo que hacía. Fue muy divertido. Pero, luego... Me gustaría que hubieras podido ver las anotaciones que escribía en el diario… Se volvieron mucho más interesantes… “Querido Tom —recitó, contemplando la horrorizada cara de Harry —creo que tienes razón, los muggles son algo crueles. Querido Tom, la presencia de Hermione me incomoda. Querido Tom, Percy me sigue diciendo que estoy pálida y que no parezco yo. Creo que sospecha de mí… ¿Qué
voy a hacer, Tom? Ellos no comprenderan nuestro propósito ¡oh, Tom, ya deseo ver a mí familia triunfar! —Harry tenía los puños apretados y se clavaba las uñas en las palmas —Le llevó mucho tiempo a River dejar de confiar en mí.
Tom pasó su mirada a la joven en el suelo.
—Pero al final su... Patético cariño por esos sangre sucias... La hizo volver a retorcerse y traicionó nuevamente la sangre e intentó deshacerse de él. Y entonces apareciste tú, Harry. Tú lo encontraste, y nada podría
haberme hecho tan feliz. De todos, fuiste tú, la persona a la que yo tenía más ganas de conocer…
—¿Y por qué querías conocerme? —preguntó Harry. La ira lo embargaba y tenía que hacer un gran esfuerzo para mantener firme la voz.
—Bueno, verás, River me lo contó todo sobre ti, Harry —dijo Ryddle —Toda tu fascinante historia —Sus ojos vagaron por la cicatriz en forma de rayo que Harry tenía, y su expresión se volvió más ávida.
Y así siguieron y siguieron hasta el momento donde Tom, al fin, revelaba su identidad.
—¿No te dije... —dijo Ryddle con suavidad —que ya no me preocupa matar a los sangre sucia? Desde que River se acorbardó mi nuevo objetivo has sido… tú. —Harry lo miró —Imagina mi disgusto cuando alguien volvió a abrir mi diario, y ya no eras tú quien me escribía, sino River. Ella te vió con el diario y se puso muy nerviosa. ¿Y si averiguabas cómo funcionaba, y el diario te contaba todos sus secretos? ¿Y si, lo que aún era peor, te decía quién había retorcido el pescuezo a los pollos? Así que esperó a que tu dormitorio quedara vacío y te lo robó. Pero yo ya sabía lo que tenía que hacer. Ella dijo que tú ibas detrás del heredero de Slytherin, que irías al fin del mundo para resolver el misterio…
Volvió sus ojos a RJ, dejando de ver a Harry.
—y River me había dicho que todo el colegio era un hervidero de rumores porque te habían oído hablar pársel… Así que hice que River escribiera en la pared su propia despedida. Irónico cuando ella sabe hablar parsel ahora ¿Sabes? —lo miró, divertido. Harry estaba horrorizado —yo le pase la habilidad. No sabes lo emocionada que se puso cuando supo que tú sabías. Muy triste que le hayas roto su pobre corazón y ella aún te haya estado cuidando... Tengo muchas preguntas que hacerte, Harry Potter.
—¿Como cuál? —soltó Harry, con los puños aún apretados.
—Bueno —dijo Ryddle, sonriendo —¿cómo es que un bebé sin un talento mágico extraordinario derrota al mago más grande de todos los tiempos? ¿Cómo escapaste sin más daño que una cicatriz, mientras que lord Voldemort perdió sus poderes?
En aquel momento apareció un extraño brillo rojo en su mirada.
—¿Por qué te preocupa cómo me libré? —dijo Harry despacio —Voldemort fue posterior a ti.
—Voldemort —dijo Ryddle imperturbable — es mi pasado, mi presentey mi futuro, Harry Potter…
Sacó del bolsillo la varita de Harry y escribió en el aire su nombre, luego volvió a agitar la varita, y las letras cambiaron de lugar:
LORD VOLDEMORT.
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