14| Christmas
“navidad”...
LA NAVIDAD HABÍA llegado y no había alumnos en Hogwarts, exceptuando a algunos que se quedaron, mas no fueron muchos por la cámara de los secretos. De hecho, de gryffindor, solo se quedaron los Weasley, Hermione y Ron. Así que Hermione se pasó al dormitorio de Ginny y RJ.
Se podría decir que gobernaban la torre, así que podían jugar a los naipes explosivos dando voces y sin molestar a nadie, o podían batirse en privado. Fred, George y Ginny habían preferido quedarse en el colegio a ir a visitar a Bill a Egipto con sus padres. De RJ no hacía falta decir la razón por la que se había quedado. Tom se lo había pedido y le enseñaba hechizos a través del libro que ella practicaba.
Percy, que desaprobaba su infantil comportamiento, no pasaba mucho tiempo en la sala común. Ya les dijo en tono presuntuoso que se quedaba en Navidad porque era el deber de un prefecto ayudar a los profesores durante los períodos difíciles.
Amaneció el día de Navidad, frío y blanco.
—¿Lista? —Hermione le preguntó a RJ que asintió, dejando el último regalo debajo del árbol —¿Quieres ir a despertar conmigo a los chicos?
—bueno... —asintió, subiendo con ella al cuarto de Ron y Harry.
Iba ya vestida y Hermione llevaba regalos para ambos. RJ corrió a saltar sobre Ron que soltó un quejido.
—¡Arriba, feliz navidad! —le dijo a Ron. Antes de bajar para correr a agacharse delante de la cama de Harry.
Miró al ojiazul dormir plácidamente y sonrió, alzó su mano y con su dedo comenzó a tocar repetidas veces la mejilla de Harry que hacía muecas.
—James, arriba, feliz navidad —susurró sonriendo emocionada, tomando los lentes de Harry para tenderselos. Él se los puso y la miró con una pequeña sonrisa. Se notaba que la navidad había hecho alegrar a RJ, cosa que él extrañaba ver.
—¡Despierten! —dijo en voz alta, Hermione abriendo las cortinas de la ventana.
—Hermione…, sabes que no puedes entrar aquí —dijo Ron, protegiéndose los ojos de la luz —y tampoco tú, RJ. Menos si me vas a levantar asi. Claro, pero a Harry casi y lo levantas con besos, babosa.
—Feliz Navidad a ti también —le dijo, Hermione, arrojándole su regalo.
—y jamás haría eso —se quejó su hermanita, avergonzada.
—Me levanté hace casi una hora, para añadir más crisopos a la poción. Ya está lista.
—¿Estás segura?
—Del todo —respondió Hermione a Harry, apartando a la rata Scabbers para poder sentarse a los pies de la cama —Si nos decidimos a hacerlo, creo que tendría que ser esta noche.
—¡Oye! Hace tiempo no te veía —RJ tomó a Scabbers, sonriendo y sentandose en una cama libre para acariciarlo —¿En serio harán lo de la poción?
Hedwig aterrizó en el dormitorio, llevando en el pico un paquete muy pequeño. Herms asintió en dirección a RJ, ella hizo una mueca. Al menos estaban entretenidos pensando que era Malfoy y no ella.
—Hola —saludó contento Harry, cuando la lechuza se posó en su cama—¿me hablas de nuevo? —La lechuza le picó en la oreja de manera afectuosa.
—¿Quieren bajar? Dejé mis regalos en el árbol —RJ les dijo y ellos asintieron.
Cuando bajaron, comenzaron a abrir sus regalos. RJ obtuvo unas pulseras que le regaló Hermione y ella le dió una sonrisa incomoda a Granger, luego unas bombas fetidas de Fred y George, tambien chispas de chocolate que le enviaba Bill junto a barras de chocolate, Charlie le envío pergaminos con historias de dragones y sus padres su típico suéter con la letra R.
Se colocó el suyo y volteó a ver a Harry que también se ponía el suyo. Hecho por ella.
—Gracias, RJ —murmuró el de lentes, avergonzado.
—De nada —negó, colorada hasta las orejas —¿Te gusta el color? No sabía si cambiarlo o...
—no, me encanta —sonrió y ella asintió, apenada —muchas gracias, creo que es mi regalo favorito, igual que el del año pasado... —pronto, pareció recordarlo algo —¡Ten!
Sacó de su bolsillo un paquete y ella se acercó a tomarlo, lo abrió y se encontró con diez pinceles, ordenados en numeración, desde más pequeños hasta más grandes, todos nuevos. Abrió la boca sorprendida y miró a Harry.
—creo que podrías darle un respiro a tú antiguo pincel —dijo, divertido. Ella se lanzó a abrazarlo y ambos niños cayeron, escuchando risas de Ron y Hermione.
—¡Gracias! —se levantó, apenada. Harry rió.
Luego se levantaron para ir al comedor.
El cual relucía por todas partes. No sólo había muchos de árboles de Navidad cubiertos de escarcha, y gruesas serpentinas de acebo, sino también que de lo alto caía nieve mágica, cálida y seca. Cantaron villancicos, y Dumbledore los dirigió en algunos de sus favoritos. Hagrid gritaba más fuerte a cada copa de ponche
que tomaba.
Percy, que no se había dado cuenta de que Fred le había encantado su insignia de prefecto, en la que ahora podía leerse «Cabeza de Chorlito», no paraba de preguntar a todos de qué se reían, ni siquiera RJ le dijo lo que sucedía, pues estaba de muy buen humor como para escuchar una discusión de Percy y los gemelos.
Aún que la niña borró su alegría por los comentarios que desde la mesa de Slytherin hacía Malfoy, en voz alta, sobre el nuevo jersey de Harry. Claro que el de lentes no se quedó callado.
—es envidia —le dijo a RJ que jugaba con su comida —ellos no tienen a una RJ que les dé un suéter cada año, que les diga por su segundo nombre y que sea tan fantástica como para cocinar increíbles galletas navideñas o pintar lindos cuadros navideños.
Ella lo miró sonriente mientras se ponía colorada, aún peor que su melena, a tal punto que se tapó con su cabello mientras oía a Harry reír.
Pero Harry y Ron apenas habían terminado su tercer trozo de tarta de Navidad, cuando Hermione les hizo salir del salón con ella para ultimar los planes para la noche, invitaron a RJ pero ella negó.
—ps, RJ —la niña miró a los gemelos; George, en específico, que hablaba —¿Quieres hacer más galletas?
—no tengo para hacer más, Hagrid me dejó hacerlas ayer en su casa —negó, tomando de su copa.
—recuerda que tienes el mapa merodeador —Le dijo, Fred —¿No has recorrido todo el castillo?
—muchos lugares me dan miedo —negó, terminando de comer.
—bueno, nosotros te acompañamos —se sumó, George —ven, te mostraremos algo.
Y la guiaron a la cocina de Hogwarts. Uno de los lugares que se volvieron de los favoritos de RJ.
La cocina se encontraba directamente debajo del Gran Salón, bajando la escalera que conduce al Sótano de Hufflepuff. En el corredor exterior, había una pintura de un cuenco de frutas; una de esas frutas era una pera.
—hazle cosquillas a la pera —pidió, Fred. RJ acercó, su mano, con duda.
Pero en cuanto le hizo cosquillas, la pera rió, provocando la risa de RJ y la fruta luego se transformó en una perilla de puerta, y por lo tanto, se reveló la entrada. RJ miró a sus hermanos mayores que fingieron una reverencia y ella abrió la puerta, entreabriendo la boca sorprendida al ver lo que había dentro.
La cocina era gigantesca de techos altos con cinco mesas idénticas a las del GC; también estaban en la misma posición. Había grandes cantidades de ollas y sartenes apiladas alrededor de las paredes de piedra, presumiblemente en encimeras o estufas, y una gran chimenea de ladrillo en el otro extremo del pasillo de la puerta.
—Todas las comidas servidas en Hogwarts son preparadas en la cocina por los elfos domésticos de Hogwarts... —Fred le contó, señalando a los elfos que trabajaban, dos se acercaron a ellos.
—¿Necesitan algo, mis señores? —les habló un elfo, RJ se agachó fascinada a verlos.
—¡Hola! —saludo la niña.
—si, ¿Podrían ser unas galletas en forma de bastones? Mi hermana tiene la receta —George le dijo y el elfo miró a RJ que le dijo rápidamente la receta —Las cinco mesas que ves estan mágicamente unidas a las mesas del Gran Comedor...
—...y los platos colocados sobre las mesas serían transportados a sus contrapartes en el Gran Comedor. Osea, arriba nuestro —terminó, Fred. Mientras iba a sentarse con sus dos hermanos —bienvenida al paraíso.
—señores —un elfo dejó las galletas sobre una mesa.
—gracias —RJ le agradeció, el elfo solo se retiró y la niña las comió —¡Están deliciosas!
—si, si, de nada —George, tomó una. RJ los miró y suspiró.
—lamento como los traté, sé que querían ayudarme con el tema de Colin —le dijo a sus hermanos que se encogieron de hombros, haciendo un ademán.
—te entendemos, hermanita.
—solo no te vuelvas gruñona.
—¿Sabes que te amamos, verdad?
—yo también los quiero.
RJ entró al baño con su diario, pero se quedó helada cuando escuchó llantos. Miró a los lados, preocupada, mientras esconcondía el libro en su túnica.
—¿Myrtle? ¿Eres tú? —preguntó, RJ, buscando con la mirada al fantasma de la niña que lloraba todo el tiempo.
—¡Si! —Myrtle salió, atravesando un cubículo con una sonrisa radiante —oh, RJ, creí que ya no vendrías a visitarme ¡Ya venía más la horrorosa del cubículo que tú! —señaló una parte del baño, logrando una mirada confundida de la niña.
—¿Quien? —se acercó hacia allí —¿Hola? —le parecía aún más extraño que Myrtle no esté llorando.
—¡RJ! ¿Eres tú? —escuchó una voz aguda, encerrada en un cubículo.
—¿Hermione? —preguntó, confundida, pues parecía ella pero tenía la voz dos tonos más agudos de lo normal. Creo que incluso la escuchó ronronear —¿Estás bien?
—¡No! —negó, llorando y preocupando a la niña pelirroja —bebimos la poción con Ron y Harry, ellos se transformaron en los amigos de Malfoy, pero yo no... Accidentalmente use un pelo de gato, en lugar de persona... Y...
—oh, Hermione —RJ murmuró, preocupada —lo sé, ¡Esa poción no es apta para animales!
—¡Ya sé! —le dijo, la niña, del otro lado del baño —me veo...
—¡Horrorosa! —Myrtle dijo, riendo.
—creo... Bien, quédate aquí ¿Tienes el libro de dónde sacaste la receta de poción multijugos? —le preguntó, RJ, ignorando a la fantasma.
—si, está sobre el lavabo —asintió, RJ corrió a tomarlo mientras lo abría para hojearlo —¡No creo que haya nada! Hacer esta poción mal y beberla es lo mismo que ejecutar mal un hechizo, muy difícil de revertir. Sabía de los riesgos ¡Merlín! —volvió a llorar asustada.
—tranquila, yo... Yo... —RJ suspiró y cerró sus ojos con fuerza —ya vengo, no te muevas ¿Si?
—¿A dónde irás? —preguntó, ronroneando, confundida.
—a buscar una solución, quédate aquí —repitió, alejandose y corriendo fuera.
A Hermione no le quedó de otra que quedarse allí. RJ tomó el mapa merodeador y lo usó para acercarse lo más posible a la sección prohibida, los libros más oscuros que podrían haber en Hogwarts. Agradecía que la bibliotecaria no estaba y que Peeves estaba atormentando a una chica Ravenclaw cerca de las mazmorras.
Buscó en los libros hasta que encontró algo que podría servirle. Comenzó a leerlo en su camino de vuelta y supo que, lo que estaba por hacer, era magia demasiado compleja, pero las palabras de Tom resonaban en su mente y la impulsaron.
Llegó hasta el baño, escuchando a Hermione hablar, que no se atrevía a salir del cubículo. Usó su caldero y lo que ella había usado para hacer la poción.
—...¿Y qué haras? —su pregunta resonó en eco.
—es como un contrahechizo, pero versión contrapoción. Diría que anula lo que hiciste —dijo, la niña, leyendo los dos libros —pero debo hacerlo rápido, así devuelvo el libro antes de que noten su ausencia.
—¿Existe algo así? Solo Pomfrey podría curarme ¡Pero no quiero que llegue a oídos de los demás! Se enterarían de lo que hicimos —negó, asustada.
—tranquila. Imitaré tú pocion pero la revertiré —tomó el uniforme de Hermione para examinarlo, hasta sacar un cabello de la niña de allí y tirarlo en el caldero —Es arriesgado pero... Bueno, no hay riesgo de muerte. Bueno, tendré riesgo de castigo porque tomé algunas cosas prestadas de lugares que no debía.
—que alivio —se quejó, irónica. Escuchando burbujear el caldero —pero gracias.
—no es nada —negó, la pequeña de once años, mezclando con su cucharón.
—no, en serio —Hermione, estaba sentada sobre el inodoro, apoyando su espalda contra la pared, mientras jugaba con el brazalete que compartía con RJ —eres muy buena amiga, RJ... De hecho, eres mí única amiga.
La pelirroja dejó de hacer lo que hacía, comenzando a sentir sus ojos cristalizados... Y ella que pensaba en que tarde o temprano Hermione acabaría petrificada.
No, eso no podía pasar.
—ojala hubieras sido melliza de Ron, así estarías en mí año —continuó, Hermione —podríamos haber compartido dormitorio y no solo en vacaciones. Aún que estás vacaciones podrías ir a casa, mamá y papá te mandan saludos en cada carta —RJ se limpió una lágrima al oírla.
—Me encantaría ir, Herms —asintió, agregando más ingredientes perfecta y minuciosamente medidos.
—Aun que... Tal vez te gustaría más quedarte en casa y esperar a ver a Harry en vacaciones —rió, RJ agradeció que no la vió sonrojarse —recuerda que te dedicó la victoria contra Slytherin.
—él solo me ve como la hermanita menor de Ron —negó, volviendo a mezclar pero al lado contrario —de hecho... No, ni siquiera le gusto.
—no lo sabes, deberías decírselo —dijo, risueña, siendo dos niñas hablando de niños, casi parecía una situación normal.
—no, me ahorraré la pena, gracias —negó, ahora revolviendo en forma de zigzag.
—oh, vamos, RJ ¿Sabes? En San Valentín hay una especie de propuestas amorosas, deberías dedicarle alguna a Harry —ofreció, y la niña lo pensó seriamente.
Pero RJ dió un salto cuando vió a Crabbe y Goyle entrar al baño, casi grita cuando ambos le dijeron que no se asuste, que eran Harry y Ron, justo cuando ambos comenzaban a volver a la normalidad.
Harry se puso las gafas mientras Ron llamaba a la puerta del retrete de Hermione.
—Hermione, sal, tenemos muchas cosas que contarte.
—no va a salir —negó, RJ, tomando un vaso para servir la mezcla.
—¿Qué estás haciendo? —le preguntó, Harry.
—¡Vayanse! —chilló, Hermione. Harry y Ron se miraron el uno al otro.
—¿Qué pasa? —cuestionó, Ron —Tienes que estar a punto de volver a la normalidad, nosotros ya…
Pero Myrtle la Llorona apareció muy contenta.
—¡Ah, ya la veran! —chilló —¡Es horrible!
—Basta, Myrtle —le pidió, RJ, levantándose para acercarse a la puerta del baño —ya está hecho, Herms.
—¿Estás segura de que va a funcionar? —Oyeron descorrerse el cerrojo, y Hermione salió, sollozando, tapándose la cara con la túnica.
—¿Qué pasa? —preguntó Ron, vacilante —¿Todavía te queda la nariz de Millicent o algo así?
Hermione se descubrió la cara y Ron retrocedió hasta darse en los riñones con un lavabo. RJ aplanó los labios, aguantando la risa. Tenía la cara cubierta de pelo negro. Los ojos se le habían puesto amarillos y unas orejas puntiagudas le sobresalían de la cabeza.
—¡Era un pelo de gato! —maulló —¡Mi-Millicent Bulstrode debe de tener un gato! ¡Y la poción no sirve para transformarse en animal!
—¡Eh, vaya! —exclamó, Ron.
—Todos se van a reír de ti —señaló Myrtle, muy contenta.
—nadie se va a reír de ella —negó, Harry.
—¡Oh, claro! Pero si está bien reírse de mi —se negó, comenzando a gritar y llorar mientras se desaparecía.
—ten —RJ le tendió la poción —si salió bien... Entonces me saltaré a cuarto año —le sonrió a Hermione que suspiró antes de beber.
—¿Qué le diste? —preguntó, Harry.
—lo acabo de inventar. Muchos magos y brujas inventan cosas, aveces sale bien, otras veces sale mal. Algunas veces ya fue descubierto pero no se hizo público —le explicó, RJ viendo a Hermione sostenerse el estómago —hice una poción que anule su mal ejecutada poción. Creo que salió bien... Pero usé aconito y digamos que es complicado manejarlo.
Hermione comenzaba a cambiar hasta que volvió a la normalidad, se miró las manos y notó que estaba bien. Los chicos sonrieron y Hermione se lanzó abrazar a RJ que rió.
—¡Eres, sin dudas, de las mejores brujas jóvenes! —le dijo, alejandose.
RJ sonrió. Luego miró su bolsillo, viendo el diario y tomó una decisión.
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