13| We have won... I dedicate it to you
“hemos ganado... Te la dedico”...
ERA EL DÍA DEL partido de Gryffindor vs Slytherin. RJ estaba sentada a un lado de Ginny, las dos bajaron la vista justo cuando salían los de Gryffindor que fueron recibidos con gran estruendo; eran sobre todo aclamaciones de Hufflepuff y de Ravenclaw, cuyos miembros y seguidores estaban deseosos de ver derrotado al equipo de Slytherin, aunque la afición de Slytherin también hizo oír sus abucheos y silbidos.
—¡Woh! —Ginny gritaba y aplaudía por ellos. RJ sonrió, viendo cómo Harry, quien era el buscador de Gryffindor, iba a un lado de Oliver Wood, capitán del equipo Quidditch.
—hey —Ron apareció, sentándose detrás de sus hermanas —¿Todo bien? —preguntó, sonriente. Hermione se sentó a su lado.
—¡Claro que sí! —Ginny le dijo sonriente. Ron volteó donde RJ qué seguía viendo el campo.
—hablé con Percy —le dijo, y ella lo miró al segundo —lamento si no pasamos tiempo juntos, Hermione y Harry también lo sienten. Antes de venir a Hogwarts, te prometí que no hacía falta que hagas amigos porque me tendrías a mí y a ellos.
—esta bien, Ron —negó, volteando al campo.
—no, no está bien. Nos queremos disculpar —negó. Su hermana no podía creerlo ¡Ellos habían pasado más que tiempo suficiente con ella! No hacía falta que la unan a su trío de amistad o algo así.
—si, lo sentimos —asintió, Hermione y estiró su mano para mostrar su brazalete igual —somos amigas ¿Recuerdas?
RJ evitó verlos, queriendo no mostrar sus ojos cristalizados, pero asintió, escuchando el bramido de la multitud que les apoyaba, los catorce jugadores se elevaron hacia el cielo.
Una bludger casi golpeaba a Harry. Cómo tres veces. Una vez más, la bludger viró bruscamente como si fuera un bumerán y se encaminó como una bala hacia la cabeza de Harry. Harry aumentó la velocidad y salió zumbando hacia el otro extremo del campo. ¿Qué ocurría? Se preguntó RJ: Las bludger nunca se enconaban contra un único jugador, su misión era derribar a todo el que pudieran… aún así, los gemelos trataban de alejarla de Harry.
Había comenzado a llover y Slytherin iba sesenta a cero. La señora Hooch hizo sonar el silbato y Harry, Fred y George bajaron al césped, todavía tratando de evitar la bludger loca. Al parecer, más de uno había notado como manipulaban la bola para que vaya solo contra Harry.
—¿Qué sucede? —preguntó, RJ. Cuando Hooch volvió a iniciar el partido —¡Vamos! Vieron como esa pelota no dejaba a James ¡Es obvio que tiene algo!
—si, pero al parecer Oliver decidió seguir igual —habló, Ginny.
—Algo malo va a ocurrir —negó, Ron, suspirando —lo siento en mis tripas.
—eso es hambre —se quejó, RJ.
Harry volaba de cualquier forma menos la correcta, pero la bludger pesaba mucho y no podía cambiar de dirección tan rápido como él. Inició un vuelo a lo montaña rusa por los bordes del campo, intentando ver a través de la lluvia. la bludger había vuelto a pasarle rozando. Dio media vuelta y voló en la dirección opuesta.
Vieron a Harry quedarse suspendido en el aire, RJ se levantó de su lugar de un salto gritando.
—¡Cuidado, James! —gritó, tan fuerte como pudo pero ¡Plam!
La bludger lo alcanzó por fin, le golpeó en el codo, y desmontó a medias de la escoba
empapada por la lluvia, manteniendo una rodilla todavía doblada sobre ella y su brazo derecho colgando inerte.
—¡James! —RJ se apresuró a bajar, corriendo al campo para ir a verlo.
La bludger volvió para atacarlo y, esta vez, se dirigía directa a su cara. Harry cambió bruscamente de dirección, se dirigió hacia Malfoy que abría los ojos aterrorizado y se apartó del rumbo de Harry, Harry se soltó finalmente de la escoba e hizo un esfuerzo para agarrar la snitch, pero sólo se sujetaba a la escoba con las piernas, y la multitud, abajo, profirió gritos cuando Harry empezó a caer. Incluida RJ que ya había llegado al suelo.
Con un golpe seco chocó contra el barro y salió rodando, ya sin la escoba. El brazo le colgaba en un ángulo muy extraño.
RJ llegó hasta correr frente a él, notando la mirada somnolienta de Harry. El niño de doce años la miró y le mostró la snitch que tenía en su mano buena.
—mira, RJ —dijo sin fuerzas—hemos ganado... Te la dedico —Y se desmayó.
Ella se agachó a sostener su cabeza y la apoyó sobre su regazo, gritando por la profesora Hooch. A RJ no le importaba la Snitch, en cualquier otro momento hubiera chillado al ver qué la forma de disculparse de Harry era ganar el partido contra todo pronóstico para dedicarle su victoria, pero estaba demasiado preocupada.
Cuando Harry volvió en si, miró a RJ que aún lo sostenía sobre su regazo. Mas el niño miró a Lockhart que se puso frente a RJ.
—¡Oh, no, usted no! —gimió.
—No sabe lo que dice —explicó Lockhart en voz alta a la expectante multitud que se agolpaba alrededor —Que nadie se preocupe: voy a inmovilizarle el brazo.
—¡No! —dijo Harry —me gusta como está, gracias —Intentó sentarse, pero el dolor era terrible y RJ lo obligó a volver a echarse. Oyó cerca un «¡clic!» que le resultó familiar.
—No quiero que hagas fotos, Colin —dijo alzando la voz, Harry.
—quedate así con Weasley, Harry —dijo Lockhart, tranquilizador. La niña sonrió al ver qué él sabía su apellido —No es más que un sencillo hechizo que usé incontables veces.
—¿Por qué no me envían a la enfermería? —masculló Harry, viendo desesperado a RJ.
—Así debería hacerse, profesor —dijo Wood, lleno de barro y sin poder evitar sonreír aunque su buscador estuviera herido —Fabulosa jugada, Harry, realmente espectacular, la mejor que hayas hecho nunca, yo diría.
—El profesor Lockhart se supone es el mejor —RJ sonrió, negando. Harry la miró, incrédulo y molesto ¡Su brazo estaba en juego y ella baboseaba por el profesor!
—Apartense —dijo Lockhart, arremangándose su túnica verde jade.
—No… ¡no! —dijo Harry débilmente, pero Lockhart estaba revoleando su varita, y un instante después la apuntó hacia el brazo de Harry.
RJ ahogó un grito cuando vió lo que Lockhart le hizo a Harry y Colin empezó a sacar fotos como loco.
—¡Ah! —susurró Lockhart —Sí, bueno, algunas veces ocurre esto. Pero el caso es que los huesos ya no están rotos. Eso es lo que importa. Así que, Harry, ahora debes ir a la enfermería. Ah, señorita Weasley, señorita Granger, ¿pueden ayudarle? La señora Pomfrey podrá… esto… arreglarlo un poco.
—¿Qué le hizo? —susurró, RJ, estupefacta. No podía creer lo que acababa de pasar y Harry parecía reacio a ver los ojos para ver lo que le hizo.
—¡Vamos, RJ! —Ron ayudó a levantar a Harry con Hermione, mientras la pelirroja se levantaba, incrédula.
Lockhart no le había recompuesto los huesos: se los había quitado.
RJ salió furiosa del baño, del lugar que abría la cámara de los secretos, ella la había vuelto a abrir. Estaba más que molesta ¡Cansada de los fraudes! Los ojos de la pequeña niña mostraban lo furiosa que estaba ¡Gilderoy Lockhart era blasfemia pura! Estaba más que decepcionada. Ella creyó en él y él puso en riesgo a Harry.
Pasó, yendo al lado izquierdo mientras sacaba el mapa merodeador, por el lado derecho se fue el basilisco. La niña de once años estaba más que triste y no quemaba todos sus libros de Gilderoy Lockhart porque los necesitaba para las clases.
Tal vez solo necesitaba desatar su enojo y por eso volvió a abrir la cámara, pero... Pero sabía que estuvo mal y se arrepintió a medio camino. ¿Qué estaba pasando con ella? ¿Ahora creía en la venganza? Podía escuchar al basilisco susurrar, alejandose.
Negó para si misma, ya lo había hecho, no podía arrepentirse. Así que limpió sus ojos antes de llorar y siguió caminando hasta que escuchó su propio corazón latir con fuerza.
¿Y si el próximo que el basilisco petrificaba era alguien que ella conocía y no un simple gato? Rogaba porque no fuese a la enfermería y encontrase a Harry... ¿Rogar? ¡No, ella debía ir a evitarlo! Giró sobre sus talones y comenzó a correr por los oscuros caminos de Hogwarts.
Sus pequeñas piernas temblaban por sus rápidos pero inseguros pasos, ella comenzó a sudar hasta que frenó abruptamente cuando vió al basilisco de espaldas que se arrastró alejandose y escuchó el sonido de algo caer.
Se quedó congelada, irónico, cuando el que había sido petrificado fue Colín, frente a RJ.
Comenzó a caminar lentamente hasta estar frente a Colín y comenzó a llorar en silencio. Ahora RJ verdaderamente comenzaba a plantear si los estatus de sangre eran tan importantes.
Debía hablar con Tom.
Pero antes de hacerlo, se acercó a tomar la cámara de Colin y ver que le había sacado una foto al basilisco, para su suerte, a penas y se le podían ver los colmillos. Sacó su varita, igual que desarmó la cámara y pronunció “incendio”. Espero hasta se haya quemado, una vez derretido, volvió a meterlo dentro de la camara como si nada hubiese pasado.
Y se giró a gritar por ayuda.
McGonagall apareció y llamó rápidamente a Dumbledore, juntos llevaron al niño hijo de muggles a la enfermería con RJ a su lado. La niña estaba sollozando en silencio. Hasta que miró una camilla a unos metros y vio a Harry dormir.
—¿Qué pasó? —preguntó8k Pomfrey a Dumbledore en un susurro, inclinándose sobre la estatua —¿Qué hace esta niña fuera de la cama?
—Otra agresión —explicó Dumbledore —La señorita Weasley lo encontró y llamó a Minerva. ¿No es cierto? —miró a la pelirroja que tragó saliva.
—lo encontré viniendo aquí, creo que quería venir a ver a Harry. Es gran admirador suyo —susurró, en un hilo de voz.
—¿Y tú? —Pomfrey preguntó. McGonagall acomodó sus lentes.
—es obvio que no ha presenciado el partido de Quidditch —dijo conteniendo una sonrisa por el momento —El señor Potter le ha dedicado su victoria a la señorita —señaló a RJ.
Decir eso, a McGonagall le había traído demasiados recuerdos. Provenientes de una generación atrás que tenían que ver con un Potter y una pelirroja.
—¿Petrificado? —susurró la señora Pomfrey.
—Sí —Continuó la profesora McGonagall —Pero me estremezco al pensar… Si Albus no hubiera bajado por chocolate caliente, quién sabe lo que podría haber… ¡O si la señorita Weasley hubiese llegado minutos atrás! Estamos esperando para llevarla presencialmente a su cuarto, no queremos que le pase nada.
RJ ante eso volvió a llorar en silencio. Su corazón se encogia en culpa.
Dumbledore se inclinó y desprendió la cámara de fotos de las manos rígidas de Colin.
—¿Cree que pudo sacar una foto a su atacante? —le preguntó la profesora McGonagall con expectación.
Dumbledore no respondió. Abrió la cámara.
—¡Por favor! —exclamó la señora Pomfrey.
Un chorro de vapor salió de la cámara. El olor agrio del plástico quemado hizo arrugar su nariz a RJ.
—Derretido —dijo asombrada la señora Pomfrey —Todo derretido…
—¿Qué significa esto, Albus? —preguntó apremiante la profesora McGonagall.
—Significa —contestó Dumbledore —que es verdad que han abierto de nuevo la Cámara de los Secretos.
La señora Pomfrey se llevó una mano a la boca. La profesora McGonagall miró a Dumbledore fijamente.
—¡Hay una alumna presente! —Pomfrey señaló a Weasley que los miraba, asustada.
—la noticia ya es algo obvia, ya se hicieron preguntas y se avisó. Solo faltaba confirmar y esto... Lo confirmo —negó, Albus, sonriendo con tristeza en dirección a RJ que se giró a ver a Harry.
El niño cerró sus ojos, haciendo notar que solo fingía dormir y RJ miró a los profesores nuevamente. Fingiendo no haber visto aquello.
—Pero, Albus… ¿quién…?
—La cuestión no es quién —dijo Dumbledore, mirando a Colin —la cuestión es cómo. Pero no sigamos con esto, no sé más que ustedes. Solo lleven a la señorita Weasley a su cuarto.
—yo, ahm... ¿Puedo ver a James antes? —susurró con aquella voz angelical que parecía quebrada. Los tres se dieron una mirada, Mcgonagall casi sin aliento al oír como lo llamó, pero Dumbledore habló.
—te daremos unos minutos —le hizo una seña a las mujeres que salieron.
RJ caminó hasta tomar una silla y sentarse frente a Harry. Volviendo a fijarse que no hubiese nadie.
—Sé que no estás dormido —susurró, limpiando su rostro de rastro de lágrimas —no duermes con lentes —Harry abrió sus ojos lentamente y suspiró.
—¿Fue muy feo cuando lo viste? —se sentó, acomodando sus lentes. Horrible. Quiso decir.
—diría... Shockeante —mintió, jugando con sus manos.
—lamento eso. Les pasó por querer venir a verme —se disculpó, Harry. RJ negó rápidamente, tomando la mano del ojiazul.
—no digas eso —negó, y él tomó con fuerza su pequeña mano —James, siento mucho haber dejado que Gilderoy intentará ayudarte...
—¿Ya te diste cuenta que es un idiota? —preguntó, y ella asintió con pena —que bien, porque Hermione no... Y no pasa nada.
—sobre lo de dedicarme el atrapar la Snitch —dijo, comenzando a ruborizarse, igual que él —muchas gracias, no tenías qué.
—Percy nos dijo que estuviste triste, preocupada porque nos expulsen. No pasamos mucho tiempo contigo porque investigamos sobre la cámara de los secretos —admitió y RJ soltó lentamente su mano —tal vez nos quieras ayudar. Tener una aventura con nosotros...
—¿Ustedes esta-tan investigando? —Preguntó, sentandose derecha.
—si, creemos que es Malfoy —asintió y RJ se contuvo para no suspirar de alivio. Escucharon unos pasos y Harry se acostó nuevamente.
RJ negó, quitándole los lentes, haciendo sonreír sin evitar a Harry. La niña se levantó y miró a McGonagall que la esperaba. Se levantó para ir hasta ella y tendió su mano, la profesora suspiró y la tomó, acompañando a la niña a la sala Común de Gryffindor.
Escucharon a RJ gritar.
Todos sabían lo consternada que estaba la niña luego de haber encontrado a uno de sus amigos petrificados, pero Fred y George se equivocaban en la manera de animarla.
—¡Ya basta! —la niña, en medio del pasillo, le gritó a los gemelos que borraron sus sonrisas.
Se turnaban para esconderse detrás de las estatuas, disfrazados con una piel, y asustarla cuando pasaba.
—¡No es gracioso! —les recriminó, molesta, y con los ojos cristalizados se acercó a sus hermanos que tragaron saliva —estuve evitando muchas de sus bromas por el mapa, pero no puedo usarlo todo el tiempo para evitarlos —susurró solo para que ellos escuchen —¡Así que paren! No me ayudan con sus bromas tontas —comenzó a llorar, desesperada, mientras Percy se acercaba a abrazar a su hermanita.
—ya me hartaron —Percy les dijo a los gemelos —le voy a escribir a mamá, la asustan mucho y le dan pesadillas ¡RJ es una niña que tiene a su amigo petrificado! Y para colmo, lo encontró. Si veo que le hacen una broma más, le restare puntos gryffindor.
—¡Oh, vamos, Percy! —se quejó, Fred.
—¡Solo tratamos de ayudar! —asintió, George.
—pues no lo hagan más —pidió, tomando la mano de RJ que trataba de no llorar con fuerza —la llevaré a su clase de herbologia, más les vale dejarla en paz.
Dicho y hecho, llevó a su hermanita a clase, tratando de calmarla. Le habló sobre navidad y ella rápidamente dijo que se quedaría, con Ron.
«¡Ya deja de sentir culpa, River! ¿Cuántas veces debo mencionar que tú potencial debe ser explotado hasta que domines el mundo si quieres? Lo haces por tú familia, lo haces por Harry... Lo haces por mi»
La niña dejó caer la pluma al ver la respuesta de Tom en el diario. Miró a los lados y suspiró.
«de todos modos, entiende, Tom. Harry, Hermione y Ron están viniendo mucho al baño, preparan una poción a escondidas, creen que Draco Malfoy es quien abrió la cámara y lo investigan. Si me atrapan aquí habrá problemas» escribió, moviendo un mechon de su cabello, con sus pequeñas manos temblorosas.
«no habrá ningún problema» apareció para luego borrarse «¿Qué haría una niña de once años en un baño? Jamás sospecharían que tú pequeño cuerpo tiene una magia tan poderosa como la tuya, eres mí igual, River. Siempre nos subestiman»
Suspiró antes de morder con fuerza su labio inferior, una gota cayó sobre el libro, una lágrima suya.
«no llores, River» se limpió las lágrimas, pues Tom sabía cuando era tinta y cuando eran lágrimas adoloridas lo que caían sobre las páginas de su libro «nadie merece tus lágrimas, mucho menos cuando estás son de temor. No debes tener tiempo para los sentimientos»
«todos tenemos sentimientos»
«yo no» negó, Tom, a lo escrito por la niña «soy incapaz de sentir. Por eso es fácil para mí mostrarte lo que tú no ves por las emociones que te ciegan. Yo soy tus ojos, River, y no puedes negar lo que ves»
Asintió para si misma y cerró el diario para ver la cámara de los secretos, queriendo no sentir culpa al abrirla como las últimas dos veces. Pero RJ no entendía que ella siempre sentiría culpa, porque sabía que estaba mal y no podía verlo. No cuando el mismo Tom se lo dijo. Qué él haría que RJ viera lo que él quería que viera, no más.
“¡Oh, Potter, eres un zote, estás podrido, te cargas a los estudiantes, y te parece divertido!” tarareaba en su cabeza RJ, agradecía que nadie cercano tuviera la capacidad de leer su mente o le dirían a Harry que ella cantaba la cruel melodía que Peeves había estado esparciendo por Hogwarts, pero no podía evitarlo, era pegadiza.
La doble agresión contra Justin y Nick Casi Decapitado convirtió en auténtico pánico lo que hasta aquel momento había sido inquietud. Curiosamente, resultó ser el destino de Nick Casi Decapitado lo que
preocupaba más a la gente ¡Es decir, era un fantasma!
Fred y George, sin embargo, encontraban todo aquello muy divertido. Le salían al paso y marchaban delante de él por los corredores gritando:
—Abran paso al heredero de Slytherin, aquí llega el brujo malvado de veras…
Percy desaprobaba tajantemente este comportamiento. Él se puso delante de ambos, Harry estaba detrás de los gemelos y miró a RJ que iba de la mano de Percy.
—No es asunto de risa —decía con frialdad, mirando mal a sus hermanos menores. RJ estaba sería, como pocas veces en su vida y muchas en ese año.
—Quítate del camino, Percy —bramó, Fred —Harry tiene prisa.
—Sí, va a la Cámara de los Secretos a tomar el té con su colmilludo sirviente —asintió, George, riéndose.
Entonces, RJ sonrió ¿A caso a los gemelos le daba tan poca importancia lo que sucedía? ¿O estaban tan satisfechos como Tom? Tal vez si ella seguía, y le daba poder a los Weasley, los gemelos estarían de su lado. O eso quiso pensar.
—¿A dónde vas, James? —le preguntó la niña.
—al Gran Comedor ¿Quieres venir? —le preguntó y ella soltó a Percy para ir a un lado de Harry.
—si. Claro.
Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro