Chào các bạn! Vì nhiều lý do từ nay Truyen2U chính thức đổi tên là Truyen247.Pro. Mong các bạn tiếp tục ủng hộ truy cập tên miền mới này nhé! Mãi yêu... ♥

08|Harry's godfather

“el padrino de Harry”...


         —¡JAMES!

RJ trotó para alcanzar a Harry que volteó. Miró a los lados y luego tomó la mano de Harry para llevarlo a rastras, escuchando los murmullos confundidos de él. Así lo llevó a la Sala Común, notando que no había nadie, para su suerte.

—¿Qué pasó? —preguntó confundido.

—sé que estás desanimado porque no puedes ir a Hogsmeade pero tal vez haya una manera —murmuró, sacando de su bolsillo su varita y el mapa merodeador.

—¿Cuál? ¿Qué es eso? —preguntó, confundido.

—Ron siempre se queja que llegó a todos lados, pero es porque conozco los pasadizos de Hogwarts mejor que Filch —Admitió, dando un paso más cerca —En mí primer año, Hermione y los gemelos hicieron una apuesta sobre quién le enseñaba Hogwarts mejor a Ginny y a mí. Los gemelos entonces me mostraron esto —puso el mapa frente a ella —juro solemnemente que mis intenciones no son buenas...

Harry vió como, a partir del punto en que había tocado la varita de RJ, empezaron a aparecer finas líneas de tinta. Se unieron entre ellas, se cruzaron, y empezaron a aparecer palabras en la parte superior en caracteres grandes, verdes y floreados, dando a conocer los nombres de los creadores del mapa que RJ ya conocía.

—es un mapa de Hogwarts, hasta ciertos metros que rodean el castillo —lo abrió y se lo mostró —muestra cada persona que está en Hogwarts, los pazadisos secretos, absolutamente todo, claro, a excepción de la cámara de secretos porque creo que Lunático, Colagusano, Cornamenta y Canuto jamás la encontraron —hizo una mueca y vió al boquiabierto Harry.

—¿Y nunca le dijiste a nadie que lo tenías? —la miró, incrédulo.

—no, porque no quiero que nadie sepa de su existencia, te lo digo a ti porque confío en ti, valoralo —le pidió, seriamente —ahora bien, a Hogsmeade hay siete en total. Filch conoce estos cuatro. —Los señaló
—Pero nadie más conoce estos otros; éste de detrás del espejo de la cuarta planta ahora está completamente bloqueado. Y, en cuanto a éste, el sauce boxeador está plantado en la entrada. Pero éste de aquí lleva al sótano de Honeydukes y la entrada está en la joroba de la bruja tuerta.

Sonrió con inocencia viendo a Harry. El chico asintió, tragando saliva. Ahora entendía cómo RJ llegaba a todos lados, además de que los gemelos siempre sabían como escapar.

—puedes ir a Honeydunks con él, ir a Hogsmeade con Hermione y Ron —Lo cerró —ahora si, para que se borre, ya que sino cualquiera puede leerlo, debes decir travesura realizada —hechizó el mapa que se volvió blanco.

RJ miró a Harry que estaba delante de ella, le tendió su brazo con el mapa merodeador y el chico hizo el amague de tomarlo, claro que ella se alejó al segundo y él la miró ceñudo, sin haber podido siquiera rozar sus dedos con el papel.

—Te lo daré, con una sola condición —RJ meneo el mapa a un lado de su cabeza y Harry bajó su mano.

—¿Cuál? —preguntó, con curiosidad, mientras admiraba la sonrisa creciente en el rostro de la pelirroja.

—Llevame contigo.

Eran obvias las razones, los de segundo año no podían ir Hosgmeade, y, al parecer, RJ jamás se había animado a ir sola, siendo que nunca a nadie le había mostrado el mapa y dudaba que los gemelos la hayan llevado con ellos, ni hablar de que Percy no se lo permitiría.

RJ admiró como Harry mordía su lengua, para luego morder el interior de sus mejillas y jugar con sus expresiones que mostraban su debate mental, el ojiceleste la miró y tragó saliva.

Él, solo, con RJ, los dos, juntos, solos, repito ¡Solos! Irían juntos a Hosgmeade cuando ninguno lo tenía permitido, sería considerado ¿Una cita?

—Bien, de acuerdo —se encogió de hombros y ella chilló feliz. Estiró su mano pero ella negó.

—es mío, solo te lo mostré para que no hicieses preguntas cuando lo sacara para que nadie nos vea salir —negó, haciéndolo reír.

—¡Osea que tenías planeado ya extorsionarme y que aceptaría!

—¡Claro que sí!

Los dos subieron al cuarto de Harry, él se rindió y también le mostró la capa de invisibilidad y le explicó cómo se la habían regalado, RJ lo golpeó, haciendo notar que ambos tenían sus herramientas ocultas bajo la manga.

—¡Bien, pero ya no hay secretos entre nosotros! —se defendió, riendo por los golpes de RJ.

—Claro que no —se quejó, examinando la capa de Harry —es genial. Creí que era una leyenda, me encanta —se la puso dejando su cabeza afuera —¡Soy una cabeza flotante! —Harry volvió a reír al ver el rostro sonriente de la pelirroja —bien, ya vamos.

RJ salió del cuarto con Harry que cerró la puerta detrás suyo, los dos bajaron las escaleras y vieron a Colín en la sala común con Ginny.

—¡Hola! —saludó, Colín, casi saltando —¿Qué hacían, Harry?

—Iremos a dar una vuelta... —Harry quiso pasar a su lado, evitarlo. Tomando la mano de RJ para apresurarla.

—¿Podemos ir? —pidió, el rubio, emocionado.

—¡No! —RJ pisó el pie de Harry cuando el básicamente le gritó. El de lentes hizo una mueca de dolor —lo siento, es que... Queremos ir... Solos.

—Dejalos, Colín, quieren ir solos —Ginny se burló con un tono pícaro.

—si —Harry volvió a tirar de RJ que saludó con su mano a su melliza y mejor amigo.

—¡Adiós! —los saludó la pelirroja, saliendo por el hueco del cuadro.

Bajaron las escaleras y Harry soltó avergonzado la mano de RJ que simplemente le dió la capa para sacar el mapa de su bolsillo.

—¿Sabes? Estaba pensando en ponerle un hechizo de expansión al bolsillo de mí túnica —murmuró, sacando también su varita.

—¿Un qué? —preguntó, confundido.

—olvidalo —rodó los ojos, acercándose al salón que deberían usar. —por favor, no delates los pasadizos, en verdad sería cansados que todo el mundo sepa dónde están.

—tranquila, no le diré a nadie.

Llegaron hasta el punto donde RJ abrió el mapa, los dos pegaron sus cabezas para ver la mota de tinta que correspondía a la Señora Norris se volvía a la izquierda y se
paraba a olfatear algo en el suelo.

—Si realmente Filch no lo conoce, no
tendriamos que pasar por el lado de los dementores ¿Verdad? —Harry le preguntó y ella asintió.

—no me arriesgaría a tanto sin haber pensado en todas las posibilidades, James. Tú confía —Hizo un ademan quitándole importancia. RJ recorrió con el dedo el pasadizo secreto que llevaba a Honeydukes —super fácil.

—si tú lo dices —se encogió de hombros.

Entonces, ella enrolló el mapa, se lo escondió en la túnica y se fue a toda prisa hacia la puerta del aula. La abrió cinco centímetros.

—¿Y podemos confiar en el mapa? —le preguntó, Harry, colocándose detrás de la estatua de la bruja tuerta.

—claro que si, no me falló ni una vez —dijo casi ofendida, levantó su varita y le dio a la estatua unos golpecitos—Dissendio —susurró, siendo solo Harry quien la escuchó.

Inmediatamente, la joroba de la estatua se abrió lo suficiente para que pudiera pasar por ella una persona delgada.

—primero las damas —RJ le hizo una reverencia a Harry que entrecerró los ojos en su dirección riendo con falsedad.

—muy graciosa —metió la cabeza por el agujero y se impulsó hacia delante. RJ rió, yendo detrás de él.

Se deslizó por el tobogán de piedra y aterrizó sobre Harry que soltó un quejido de dolor ya que no tuvo tiempo de levantarse.

—lo siento —carcajeó, levantándose y tendiendo su mano para ayudarlo. Ambos sacudieron su ropa, mirando a su
alrededor. Estaba totalmente oscuro.

—¡Lumos! —Harry iluminó con su varita. Admiraron el pasadizo muy estrecho, bajo y cubierto de barro. Harry miró a RJ con el corazón latiéndole con fuerza, sintiéndose al mismo tiempo emocionado y temeroso, pero extendió su mano y ella la miró para luego tomarla y caminar juntos.

El pasadizo se doblaba y retorcía, corrieron por él, incluso eso los hacía reír levemente por la adrenalina que estaban sintiendo, con la varita por delante, tropezando de vez en cuando en el suelo irregular. Lo que aumentaba sus risas.

—Merlín, es lo más lejos por lo que usé el mapa —murmuró, RJ.

—si sale bien, tal vez podamos venir mas seguido —ofreció, encogiendose de hombros.

—seguro.

Tardaron mucho, pero les le animaba la idea de llegar a Honeydukes. Después de una hora más o menos, donde hablaron de tonterías sin sentido o de lo que harían en Hogsmeade, el camino comenzó a ascender.

Diez minutos después, llegaron al pie de una escalera de piedra que se perdía en las alturas.

—el mapa ya no muestra aquí así que... Supongo que llegamos —susurró, RJ, tomando la capa de Harry.

Procurando no hacer ruido, comenzó a subir. Luego, de improviso, RJ señaló lo que parecía una trampilla. Harry, muy despacio, levantó ligeramente la trampilla y miraron por la rendija.

Se encontraban en un sótano lleno de cajas. Salieron y volvió a bajar la trampilla. Anduvieron sigilosamente hacia la escalera de madera. Ahora oía voces, además de una campana y el chirriar de una puerta al abrirse y cerrarse.

—¿nos la ponemos ahora? —susurró. Pero oyeron abrirse otra puerta mucho más
cerca de ellos. Alguien se dirigía hacia allí.

—Y toma otra caja de babosas de gelatina, querido. Casi se acabaron —dijo una voz femenina.

Un par de pies bajaban por la escalera. Los dos se taparon con la capa, quedaron muy cerca. Sus alientos irregulares era lo único que se escuchaba y Harry temía que RJ pudiese escuchar su acelerado corazón.
Rápida y sigilosamente, salieron de allí haciendo movimientos sincronizados para que no los vean.

Y se encontraron en Honeydukes.

—¡Esto es fantástico! —chilló en un bajo susurro RJ haciendo reír al de lentes.

Honeydukes estaba abarrotada de alumnos de Hogwarts. Pasaron por detrás de ellos, mirando a su alrededor.

—espera, James —RJ estiró su mano, tomando dulces y metiendolos en su bolsillo.

—eso es robar —Harry la miró sonriente.

—¿Cómo robaría si yo no puedo venir a Hogsmeade? Estoy en Hogwarts ¿Recuerdas? —sonrió inocente y Harry se tapó la boca para no carcajear, pero el chico giró y estiró su mano para quitarle de la mano una paleta a Neville.

RJ casi se desinflaba de la risa por el rostro de Neville pero Harry la chitó y siguieron caminando por la tienda llena de estantes repletos de los dulces más apetitosos que se puedan imaginar.

—mira —RJ señaló un letrero colgado en un rincón de la tienda («Sabores insólitos»). Ron y Hermione estaban debajo, observando una bandeja de dulces con sabor a sangre. Luego miró a los lados —no hay profesores, James —Harry asintió y se quitaron la capa, se les acercaron a hurtadillas por detrás.

—Uf, no, Harry no querrá de éstos. Creo que son para vampiros —decía Hermione.

—¿Y qué te parece esto? —dijo Ron acercando un tarro de cucarachas a
la nariz de Hermione. RJ sonrió con ternura al ver cómo Ron y Hermione solo pensaban en Harry.

—Aún peor —dijo Harry.

A Ron casi se le cayó el bote.

—¡Harry! —gritó Hermione pero miró a la pelirroja menor —¡RJ! ¿Qué hacen aquí? ¿Cómo… cómo lo hicieron…?

—¡Merlín! —dijo Ron muy impresionado —¡Aprendieron a aparecerse!

—Por supuesto que no —dijo Harry.

—Para eso tenemos que tener licencia y diecisiete años, Ron. Solo conozco pasadizos de Hogwarts —les contó, RJ, compartiendo una mirada con Harry —Fred y George me los mostraron, tomamos el que nos traía al sótano de este lugar.

—¿Por qué Fred y George no me cuentan tantas cosas como a ti? ¡Son mis hermanos también! —se quejó, Ron.

—¿Cuántos conoces? —Le preguntó Hermione —si me dices que hay tantos pasadizos que conectan Hogsmeade con Hogwarts, entonces explica lo de Sirius Black —susurró Hermione —¡Podría estar utilizando alguno de los pasadizos para entrar en el castillo! ¡Los profesores
tienen que saberlo!

—No puede entrar por un pasadizo —dijo enseguida Harry —Hay siete pasadizos secretos, RJ dijo que Filch conoce cuatro. Y en cuanto a los otros tres… uno está bloqueado y nadie lo puede atravesar; otro tiene plantado en la entrada el sauce boxeador, de forma que no se puede salir; y el que atravesamos nosotros… bien… es
realmente difícil distinguir la entrada, ahí abajo, en el sótano… Así que a menos que supiera que se encontraba allí…

Ron, sin embargo, se aclaró la garganta y señaló un rótulo que estaba pegado en la parte interior de la puerta de la tienda:


POR ORDEN DEL MINISTERIO DE MAGIA
Se recuerda a los clientes que hasta nuevo aviso los dementores patrullarán las calles cada noche después de la puesta de sol. Se ha tomado esta medida pensando en la seguridad de los habitantes de Hogsmeade y se levantará tras la captura de Sirius Black. Es aconsejable, por lo tanto, que los ciudadanos finalicen las compras mucho antes de que se haga de noche.
¡Felices Pascuas!

—¿Lo ven? —dijo Ron en voz baja —Me gustaría ver a Black tratando de entrar en Honeydukes con los dementores por todo el pueblo. De cualquier forma, los propietarios de Honeydukes lo oirían entrar, ¿no? Viven encima de la tienda.

—Sí, pero… —Parecía que Hermione se esforzaba por hallar nuevas objeciones —Mira, a pesar de lo que digas, Harry no debería venir a Hogsmeade porque no tiene autorización ¡RJ mucho menos! ¡Si alguien los descubre habrá problemas! Y todavía no anocheció: ¿qué ocurriría si Sirius Black apareciera hoy? ¿Si apareciera ahora?

—Sería complicado localizar aquí a Harry —dijo Ron, señalando con la cabeza la nieve densa que formaba remolinos al otro lado de las ventanas con parteluz —Vamos, Hermione, es Navidad. Harry se merece un descanso. Estamos nosotros para cuidar a RJ, y acaba de confesar que cada vez es más parecida a Fred y George ¿Que te dice que no vino antes y sin nosotros?

Hermione se mordió el labio. Parecía muy preocupada. RJ sonrió encantadora y suplicante en dirección a su mejor amiga.

—¿Nos vas a delatar? —le preguntó Harry con una sonrisa.

—Claro que no, pero, la verdad…

—¿Vieron las meigas fritas, Harry? —preguntó Ron, tomandolo del brazo y llevándoselo —¿Y las babosas de gelatina? ¿Y las píldoras ácidas? Fred me dio una cuando tenía siete años. Me hizo un agujero en la lengua. Recuerdo que mi madre le dio una buena tunda con la escoba. —Ron se quedó pensativo, mirando la caja de píldoras
—¿Creen que Fred picaría y tomaría una cucaracha si le dijera que son cacahuetes?

RJ rió, tomando la mano de Hermione y tomando algunos chocolates cuando ella se daba la vuelta.

—¿Y eso? —preguntó RJ, señalando unas flores.

—Rosas con pétalos de azúcar; los pétalos se disuelven en tú boca y te pintan la lengua de rojo —le respondió Hermione.

RJ estaba por hablar pero Harry tomó una y se la tendió, ella lo miró confundida y comenzando a sonreír.

—te la compro, te la regalo —le dijo sonriente y ella la tomó, avergonzada.

—gracias, James.

Los cuatro chicos cruzaron la calle y entraron en Las Tres Escobaa. Estaba calentito y lleno de gente, bullicio y humo. Una mujer guapa y de buena figura servía a un grupo en la barra.

—Voy por las bebidas —avisó, Ron, alejandose.

Se dirigieron a la parte trasera del bar, donde quedaba libre una mesa pequeña, entre la ventana y un bonito árbol navideño, al lado de la chimenea.

—¿Así que vinieron solos? —Hermione los miró con curiosidad.

—si —Harry confirmó y Hermione sonrió —Es decir...

—¿A quien querrías que trajeramos? Nadie sabe del pasadizo y planeo que siga así —RJ lo interrumpió, con obviedad —Aun dudo si decirle a Ginny.

—no creo que necesite saberlo, el año entrante ya vendrán —Harry negó, la realidad es que quería seguir viniendo solo con RJ.

Ron regresó con cuatro jarras de caliente y espumosa cerveza de mantequilla.

—¡Felices Pascuas! —dijo levantando la jarra, muy contento.

RJ bebió hasta el fondo. Era lo más delicioso que había probado en la vida, y reconfortaba cada célula del cuerpo.

Una repentina corriente de aire lo despeinó. Se había vuelto a abrir la puerta. RJ echó un vistazo por encima de la jarra y escupió todo en la cara de Ron.

Los profesores Flitwick y McGonagall acababan de entrar en el bar, los seguía Hagrid, inmerso en una conversación con Cornelius Fudge, el ministro de Magia. En menos de un segundo, Ron y Hermione obligaron a los dos intrusos a agacharse y esconderse debajo de la mesa, empujándolos con las manos.

RJ soltó un quejido de dolor ya que la despeinaron, pero se pegó a Harry, los dos escondidos, algo incómodos. Hermione susurró:

—¡Mobiliarbo!

El árbol de Navidad que había al lado de la mesa se corrió hacia un lado y, suavemente, se posó delante de ellos, ocultándolos. Mirando a través de las ramas más bajas y densas, vieron las patas de cuatro sillas que se separaban de la mesa de al lado, y oyeron a los profesores y al ministro resoplar y suspirar mientras se sentaban. Ellos tomaron su orden.

RJ sentía los latidos del corazón en la garganta. Necesitaban tiempo para volver a entrar en Honeydukes a hurtadillas si querían volver al colegio aquella noche… A la pierna de Hermione le dio un tic.

—¿Qué le trae por aquí, señor ministro? —dijo la voz de Rosmerta.

—¿Qué va a ser, querida? Sirius Black. Me imagino que sabes lo que ocurrió en el colegio en Halloween.

—Sí, oí un rumor —admitió la señora.

—¿Se lo contaste a todo el bar, Hagrid? —cuestionó McGonagall enfadada.

—¿Cree que Black sigue por la zona, señor ministro? —susurró la señora Rosmerta.

—Estoy seguro —asintió Fudge escuetamente.

—¿Sabe que los dementores registraron ya dos veces este local? —preguntó Rosmerta —Me espantaron a toda la clientela. Es fatal para el negocio, señor ministro.

—Rosmerta querida, a mí no me gustan más que a ti —admitió Fudge con incomodidad —Pero son precauciones necesarias… Son un mal necesario. Acabo de tropezarme con algunos: están furiosos con Dumbledore porque no los deja entrar en los terrenos del castillo.

—Menos mal —dijo McGonagall tajante —¿Cómo íbamos a dar clase con esos monstruos rondando por allí?

—Bien dicho, bien dicho —concordó el profesor Flitwick.

—De todas formas —objetó Fudge —están aquí para defendernos de algo mucho peor. Todos sabemos de lo que Black es capaz…

—¿Saben? Todavía me cuesta creerlo —dijo pensativa la señora Rosmerta —De toda la gente que se pasó al lado Tenebroso, Sirius Black era el último del que hubiera pensado… Quiero decir, lo recuerdo cuando era un niño en Hogwarts. Si me hubieran dicho entonces en qué se iba a convertir, habría creído que habían tomado demasiado hidromiel.

RJ suspiró, estirando su pequeña mano para querer tomar la capa de invisibilidad que estaba sobre la mesa, Harry la miraba expectante.

—No sabes la mitad de la historia, Rosmerta —dijo Fudge con aspereza —La gente desconoce lo peor.

—¿Lo peor? —dijo la señora Rosmerta con la voz impregnada de curiosidad —¿Peor que matar a toda esa gente? ¿Qué podría ser peor?

RJ tiró la capa y comenzó a abrirla, haciéndole una seña a Harry para salir que asintió.

—Dices que te acuerdas de cuando estaba en Hogwarts, Rosmerta —susurró McGonagall —¿Sabes quién era su mejor amigo?

—Pues claro —asintió riendo ligeramente —Nunca se veía al uno sin el otro. ¡La de veces que estuvieron aquí! Siempre me hacían reír. ¡Un par de cómicos, Sirius Black y James Potter!

RJ frenó abruptamente al oír eso y vió el rostro de Harry quedar en shock. La niña se quedó quieta, no, no podían salir ahora.

—Exactamente —asintió McGonagall —Black y Potter. Cabecillas de su pandilla. Los dos eran muy inteligentes. Excepcionalmente inteligentes. Creo que nunca tuvimos dos alborotadores como ellos.

—No sé —dijo Hagrid, riendo entre dientes —Fred y George Weasley podrían dejarlos atrás. Y ni hablar de RJ, va por el mismo camino.

—¡Cualquiera habría dicho que Black y Potter eran hermanos! —terció el profesor Flitwick —¡Eran inseparables!

—¡Por supuesto que lo eran! —dijo Fudge —Potter confiaba en Black más que en ningún otro amigo. Incluso luego del colegio. Black fue el padrino de boda cuando James se casó con Lily. Luego fue el padrino de Harry. Éste no sabe nada, claro. Ya te puedes imaginar cuánto se impresionaría si lo supiera.

RJ miró como Harry palideció y se sintió fatal ¿Sería mejor si jamás hubiese decidido ir con Harry? ¡Santo Merlín! Sirius Black quería matar a Harry y lo descubrieron ¡La razón era tan irreal! Él era el padrino de Harry. RJ se pegó más a Harry y tomó su mano, entrelazandola. El chico solo le dió un apretón, aún con la mirada vacía.

Bạn đang đọc truyện trên: Truyen247.Pro